Especialista en Fortalecimiento de Objetos

Primer encuentro con Hong Yin
Después que Hong Yin apareciera aquí, no se molestó en mirar a ninguna de las personas en el lugar; su atención iba completamente dirigida al lobo de trueno que se abalanzaba sobre él. Sus ojos brillaron con un toque de pena. Con un movimiento de su mano derecha, acarició suavemente la cabeza del lobo y, luego de eso, la gran bestia que en un principio se encontraba en el aire tras lanzarse contra él, se detuvo como si una fuerza invisible lo hubiese parado en seco. Hong Yin apretó un poco su brazo derecho. El cuerpo del lobo aterrizó lentamente sobre el suelo. La pena en sus ojos se hizo aun mayor mientras miraba al animal que gruñía e intentaba liberarse de lo que sea que lo retenía. Durante un largo momento, el segundo piso del restaurante permaneció en un extraño silencio; lo único que se escuchaba era el ruido que provocaba el lobo de trueno. El joven vistiendo de negro contempló lo ocurrido y salió de su ensimismamiento con un sobresalto, lleno de incredulidad. Incluso retrocedió dos pasos inconscientemente, señalando a Hong Yin: "Tú, ¿quién eres…?" Habría sido mejor para él no haber dicho nada, ya que sus palabras llamaron la atención a Hong Yin, quien anteriormente solo miraba al lobo de trueno. De repente alzó la cabeza; sus ojos relucían como cuchillas y, ante la percepción de aquel joven arrogante de ropajes negros, creyó ver la sombra de un gigantesco lobo sanguinario apareciendo a sus espaldas, Un aura asfixiante y mortal lo golpeó con sorpresa. "¿Eres de la secta Domadores Bestias?", preguntó Hong Yin viendo fijamente al joven. Apenas lo escuchó, el muchacho de negro volvió a todos sus sentidos con un pequeño salto. La ilusión ante sus ojos desapareció, y pudo relajar finalmente el cuerpo. Internamente celebraba por haber escapado de la muerte. Lentamente fue retrocediendo, mientras decía: "Yo… yo soy Li Long, hijo del anciano Li de la secta Domadores de Bestias. Es una de las diez mejores sectas de todo el mundo, ¡y mi tío está muy cerca! ¡Tú, no te atrevas a atacarme! ¡De lo contrario, la secta Domadores de Bestias irá tras de ti!" Se podía ver con claridad que el Li Long estaba aterrado. Ya no tenía ese impulso de arrogancia que lo caracterizaba, además de revelar su nombre y mencionar su secta con la esperanza de ahuyentar cualquier indicio de hostilidad contra su persona. Al escucharlo, las pupilas de Hong Yin se contrajeron ligeramente. Una pizca de intención asesinada destelló en su mirada, y en tan solo un paso ya se encontraba delante de Li Long. Solo uno, fue un solo paso… Bai Yunfei pudo verlo claramente: cuando hundió su pie en el suelo, ya había acortado toda la distancia que lo separaba de Li Long. El propio Bai Yunfei sentía miedo en su corazón. Vio como el lobo de trueno continuaba en el suelo, incapaz de moverse. Daba la impresión que algo pesado lo aplastaba, y la bestia trataba mover su cuerpo lo más que pudiera, solo arrastrándolo para atrás unos pocos centímetros. Cualquiera podía concluir que ese otro misterioso joven de túnica plateada era extremadamente fuerte. Lo bueno era que no parecía tener interés en Bai Yunfei, así que este solo esperó a ver qué pasaba a continuación. Con una mirada feroz Hong Yin extendió su mano derecha y agarró la muñeca izquierda de Li Long. Se oyó una especie de ‘crack’, que obviamente se traba de huesos siendo aplastados. "¡Ahhhgf!" Un miserable grito salió de la boca de Li Long. Quiso apartarse, pero su cuerpo fue en absoluto obediente a sus pensamientos. Incapaz de moverse ni un paso, el dolor propagándose desde su mano izquierda casi le hizo caer desmayado. Hong Yin resopló fríamente y con la mano libre golpeó el dedo en el que el joven domador tenía puesto su anillo interdimensional, removiéndoselo. Como si fuera de lo más natural, el cuerpo de Li Long fue repelido varios metros de distancia. Al caer al suelo pareció haber recobrado la movilidad, y entonces se sujetó la mano izquierda, gimiendo de dolor. Hong Yin ni siquiera lo miró; se puso el anillo en un dedo y caminó hacia el lobo de trueno. Un rastro de pena se asomó en su semblante otra vez. Tocó la espalda del animal suavemente y este desapareció, volviendo al interior del anillo. Al darse la vuelta, miró otra vez a Li Long que comenzaba a incorporarse y dijo: "¡Piérdete! ¡Ve a buscar tu tío o a quien sea! ¡Los estaré esperando en esta misma ciudad!" Aguantando el indescriptible dolor en la mano izquierda, Li Long miró su anillo en el dedo de aquel muchacho de ropaje plateado, queriendo decir: "Tú..." "¡Largo!" Al entrar en contacto con los ojos de Hong Yin, quien parecía estar haciendo todo lo posible para suprimir su instinto asesino, Li Long tembló de pies a cabeza. No se atrevió a decir nada más y se apresuró a bajar las escaleras, marchándose del lugar. Bai Yunfei observó con cuidado a Hong Yin, quien a su vez examinaba el anillo interdimensional en su dedo con aparente preocupación. Apartó la mirada y lentamente fue alejándose, haciéndole una discreta seña a las dos chicas a sus espaldas para que se retirasen también. Sin embargo, tan pronto como retrocedió tres pasos, Hong Yin anteriormente cabizbajo, se dio la vuelta y los vio con una amable sonrisa. Asintió y dijo: "Pequeño hermano, no necesitas ser tan cauteloso. No tengo intención de hacerles nada..." Bai Yunfei empuñó firmemente su lanza Punta de Fuego y adoptó una postura defensiva. Miró al hombre fijamente por varios segundos y respondió con voz profunda: "Seguramente usted vino aquí por ese Li Long. Ya se ha marchado. Nosotros solo somos clientes ordinarios; solo tuvimos una pequeña disputa con él, y de hecho te agradecemos por habernos ayudado. Si nos disculpas, ahora tenemos otras cosas que hacer, así que nos vamos... " Posteriormente guardó la lanza carmesí en su anillo e instó a las chicas a seguirle para bajar al primer piso. "Espera un momento, pequeño hermano, tengo algunas cosas que decirte". Bai Yunfei se detuvo y dio la vuelta, preguntando con confusión: "¿Me conoces?" "No nos conocemos, pero se varios detalles sobre ti. ¿Te gustaría tener una pequeña charla?" Hong Yin seguía sonriendo. Yunfei estaba un poco indeciso. El poder de aquel sujeto no era algo contra lo que pudiera competir, no obstante, hablaba de manera sincera, amistosa y educada; no se veía con intenciones maliciosas. Luego de pensarlo un breve momento, Bai Yunfei asintió ligeramente. Hong Yin sonrió. Sin decir nada se giró y comenzó a bajar las escaleras. Yunfei y compañía lo siguieron. Lanzaron al dueño del restaurante una moneda de oro para compensarle por sus pérdidas materiales y salieron finalmente del restaurante. Sin embargo, Hong Yin vio a las dos chicas y frunció el entrecejo. Bai Yunfei se sorprendió y se volvió hacia Liu Meng para decirle: "Meng'er, espérame un poco junto a Xiao Ning por aquí. Volveré pronto, lo prometo". Liu Meng parecía preocupada. Asintió suavemente y habló en voz baja. "Está bien, Yunfei ten cuidado, te esperaremos aquí..." Bai Yunfei siguió al extraño joven a un solitario callejón no muy apartado. Hong Yin se aseguró que no hubiera nadie a los alrededores antes de volver su atención a Yunfei y preguntar: "Pequeño hermano, ¿cómo te llamas?" "Bai Yunfei". "Yo soy Hong Yin". Al presentarse, el joven miró al pequeño animalito que yacía sobre su hombro y sonrió. "No pienses que es un ratoncito ordinario. Es una bestia de alma muy poderosa". Bai Yunfei vio al ‘ratoncito’ con dudas abstenidas, pero claramente no era el momento para pensar en otras cosas. Hizo un gesto en dirección a Hong Yin para expresar: "Me trajiste hasta aquí, ¿qué quieres decirme?" "Oh, veo que eres muy directo. Entonces puedo decirte primero que sé que tienes algunas conexiones con la secta Fortuna Celestial, por eso me gustaría saber más sobre ti". Aunque no respondió su pregunta, Hong Yin le explicó la razón de su interés por él. Bai Yunfei se quedó atónito. "¿Formas parte de la secta Fortuna Celestial?" "No, no tengo nada que ver con ellos. Es solo que hace un par de días tuve una conversación con el anciano Qin Zheng de la secta Fortuna Celestial. Es el anciano que te buscó aquella noche". Bai Yunfei se quedó en silencio, pensando. Hong Yin no lo molestó y esperó pacientemente. Un momento después, Yunfei levantó su cabeza de nuevo con un rostro menos tenso. "Entonces, ¿qué es lo que el hermano Hong Yin quiere decirme?" Hong Yin sonrió y dijo: "Descubrí algunas cosas y pensé que debías saberlo..." Liu Meng y Xiao Ning esperaban de pie frente a un puesto de chucherías a un lado del restaurante. La pequeña criada miraba con curiosidad las diversas variedades del sitio, mientras que Liu Meng observaba algo distraída el callejón donde Bai Yunfei entró con el otro sujeto. De repente, los ojos de Liu Meng se iluminaron cuando vio a Bai Yunfei salir del callejón y dirigirse hacia ella. Con una expresión de felicidad, tomó de la mano a Xiao Ning y fueron a reunirse con él. "Yunfei, ¿estás bien? ¿Quién era ese hombre?", preguntó ella todavía con preocupación. "Estoy bien, no te preocupes..." Bai Yunfei sacudió la cabeza, pero no respondió las preguntas de la joven. En cambio, como si repentinamente hubiese recordado algo, dijo: "Bien, Meng’er, antes dijiste que tenías algo que querías decirme, ¿qué es exactamente?" "¿Eh? Eso... pues…" Liu Meng no esperaba que Bai Yunfei recordara ese tema tan de sorpresa. Después de quedar aturdida por unos segundos, bajó la cabeza; sus mejillas estaban un poco sonrojadas. Finalmente, luego de un largo momento de silencio, respondió: "Verás…, mi padre vendrá pronto a la ciudad Sauce Verde. Y me gustaría que lo conocieras..." "¿Qué?" Bai Yunfei estaba atónito, confundido, aturdido, atontado, desconcertado. En las nubes… Liu Meng inclinó la cabeza y permaneció en silencio. Su cabello se le deslizó sobre los hombros, bloqueándole la cara. No se podía ver su expresión. Ning, a un lado de su señorita, intervino. "Señor Yunfei, le explicaré lo que ocurrió. Ayer alguien de la familia encontró a la señorita y le dijo que su padre sabía que estaba aquí en la ciudad Sauce Verde y que continuaba enfadado porque aún no regresaba a casa después de tanto tiempo. Por lo tanto, vendrá personalmente. Llegará hoy, más tarde, muy posiblemente para llevar a la señorita de vuelta a casa, así que… ella quiere la acompañes y te reúnas con su padre. Señor Yunfei, es usted un Guerrero de Alma siendo muy joven. Definitivamente conseguirá grandes logros en el futuro. Tal vez si te reúnes con el señor… él permita que la señorita y tu estén juntos". "Esto..." La expresión Bai Yunfei era algo complicada, como si se hubiera visto abrumado por esta repentina noticia. En este punto, pareciendo haber reunido el suficiente valor, Liu Meng levantó la cabeza y vio fijamente al joven. "Yunfei, cuando mi padre llegue, definitivamente me pedirá que vaya otra vez a mostrar mis condolencias por la muerte de Zhang Yang... ¿Podrías ir conmigo? Significa, que iremos juntos, y creo... creo que estará de acuerdo". Bai Yunfei miró fijamente a Liu Meng. Justo cuando ella comenzaba a sentir ansiedad al pensar que él no estaría de acuerdo, la ligera voz de Yunfei le llegó a los oídos. "Bien, más tarde... ¿Exactamente cuándo?" Liu Meng se sonrojó. "Bueno, no sé exactamente cuándo. Primero, Ning y yo iremos a buscar mí padre. Hablaré con él y luego Ning vendrá por ti, ¿te parece bien?" Bai Yunfei estuvo en silencio por un momento y asintió con la cabeza. "Muy bien, entonces esperaré en la posada". "¡Sí! Me voy yendo. Yunfei, vuelve y prepárate, estoy segura que mi padre se sentirá satisfecho contigo..." Mientras las dos chicas se internaban entre la multitud, Bai Yunfei se dio la vuelta con una expresión complicada y desapareció al otro lado de la calle.
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