Especialista en Fortalecimiento de Objetos

En un parpadeo
Levantando violentamente la cabeza, un raro toque de fiereza apareció en su rostro, y sus ojos miraron fijamente al joven con frialdad, clamando: "¡Piérdete!" Este repentino arrebato suyo hizo que varias personas presentes lo miraran en silencio, atónitos durante un momento, especialmente Liu Meng y Xiao Ning, que nunca habían visto a Bai Yunfei comportarse así antes. Casi todos en el lugar lo miraban con un rostro de sorpresa. En cuanto al joven de negro, luego de contemplar a Bai Yunfei por un instante, lo señaló con el mentón y preguntó: "¿Acaso dijiste que me fuera?" Bai Yunfei echó un rápido vistazo a Liu Meng, frunciendo las cejas, y luego devolvió su atención al joven en frente suyo: "No me importa de dónde vengas; estoy de mal humor ahora mismo, será mejor que no me provoques…" El joven de negro siguió viendo a Bai Yunfei durante un largo momento. De repente, comenzó a reír amargamente mientras lo señalaba, diciendo: "¡Ja, ja! ¡Nada mal! ¿Te atreves a hablarme así? ¿Quieres ser un héroe delante de estas mujeres? ¡No te sobreestimes!" Sin ninguna advertencia, el joven vestido de negro trató de tomar a Bai Yunfei por el cuello. Él era una persona sin decencia que no respetaba las leyes. Solo después de cruzar unas pocas palabras, ya estaba dispuesto a pelearse con un desconocido. Al recibir aquella precipitaba agresión a su persona, las pupilas de Bai Yunfei se encogieron ligeramente. Giró su cuerpo y preparó el puño derecho para golpear al buscapleitos, que reaccionó bloqueando con la palma de una mano y generando un suave sonido de choque. El joven retrocedió dos pasos seguidos. El taburete de Bai Yunfei crujió, como si estuviera resistiendo un gran peso y efecto. "¿Eh? ¡Eres un cultivador de alma!", gritó el muchacho con algo de sorpresa. Sus ojos relucían. "Ja, ja! ¡No puedo creer que en verdad seas un cultivador de alma! ¡Bien, muy bien, me gusta aplastar a oponentes más poderosos!" El joven atacó a Bai Yunfei con la excitación reflejada en su faz. "¡Que estupidez!" Bai Yunfei entendió que el muchacho en verdad tenía intención de luchar. La ira destelló en sus ojos y se levantó instantáneamente. En un parpadeo, lanzó un puñetazo a la cara de su oponente. Los ojos del joven de negro brillaron con un toque de sorpresa. Bruscamente dio un salto, posicionándose al lado izquierdo de Bai Yunfei como si fuera un gato. Acto seguido, flexionó los dedos de sus manos a modo de garras y atacó al cuello de Bai Yunfei otra vez. Las uñas del muchacho eran mucho más largas que las de una persona común, y parecían brillar. Intentó alcanzar a Bai Yunfei con un agarre, pero solo rozó una sombra residual. Aunque no usó el Arte de Olas Superpuestas, Bai Yunfei le dio un golpe en el hombro izquierdo que no iba cargado con poca fuerza. El joven de negro retrocedió involuntariamente hasta derribar una mesa a sus espaldas. Luego se frotó el hombro mientras miraba a Yunfei con asombro. "¡¿Guerrero de Alma en la etapa Intermedia?!" Solo con ese breve intercambio de golpes, ambos pudieron reconocer que se encontraban en el reino de Guerrero de Alma en la etapa Intermedia. El resto de los clientes en el segundo piso ya se habían marchado al inicio de la pelea. Solo quedaban cuatro personas, contando a Liu Meng y Xiao Ning que se retiraron a un lado del lugar y miraban al joven extraño con expresiones desconcertadas. "Je, je, nada mal, nada mal. Nunca imagine que fueras un cultivador de alma con un poder similar al mío". El joven movió su mano haciendo un gesto arrogante. Miró a Liu Meng detrás de Bai Yunfei y sonrió: "Señorita, observe como aplasto a este sujeto. ¡Entonces, definitivamente tendrás que venir conmigo!" Posteriormente, miró a Bai Yunfei de nuevo, retrocedió unos pasos y dijo: "Hmph, mocoso, no pienses que sólo porque tu fuerza es igual a la mía puedes luchar conmigo. Déjame decirte que este joven maestro es muchas veces más fuerte que tú. Te mostraré algo que los cultivadores de alma de pequeñas sectas como la tuya jamás podrán conseguir en su vida..." Luego, sin advertencia alguna, levantó su mano izquierda y la agitó hacia adelante; una enorme sombra gris apareció frente a sus ojos. Bai Yunfei se sentía un poco confundido por el ataque, pero cuando comprendió en qué consistía esa gran sombra, de repente se puso pálido, con los ojos muy abiertos por la incredulidad. ¡Delante de aquel joven de negro, apareció un gran lobo gris! Tenía un cuerpo voluminoso con la espalda un poco arqueada, de extremidades musculosas y fuertes. El pelaje gris se le erizaba como agujas recubriéndolo por todas partes, con los colmillos ligeramente expuestos y un rastro de saliva goteándole por la mandíbula. Sus ojos rojos parecían completamente desalmados. El aire feroz de la bestia hizo que Bai Yunfei diera un paso atrás inconscientemente, revelando miedo y conmoción. Era la primera vez se veía envuelto en tal situación sin saber cómo actuar. A unos pocos miles de metros del restaurante, en una calle, un joven de cabello largo y túnica plateada caminaba con gesto pensativo. Este era Hong Yin. El pequeño animal gris permanecía tendido sobre su hombro como siempre, pareciendo estar dormido. De repente, sus largos bigotes temblaron, y un rastro de asombro extremadamente humano apareció en sus pequeños ojos negros recién abiertos. Luego se levantó y chirrió un par de veces. Cuando Hong Yin percibió la reacción de su pequeño amigo, se detuvo inmediatamente y lo miró con la cabeza inclinada, algo confundido, mientras preguntaba en voz baja: "¿Qué pasa, Xiao Tang?" Xiao Tang se incorporó en dos patas con cuidado; parecía sentir la presencia de algo con mucho detenimiento. Al cabo de varios segundos, sus pequeñas patas delanteras señalaron el lado derecho de Hong Yin y chirrió una vez más. Hong Yin frunció el entrecejo. Cerró los ojos y se concentró en la dirección que el pequeño animal le indicaba. Tras unas cuantas respiraciones, los abrió ferozmente. "¡El aura de una bestia de alma! Además, este sentimiento..." Paró de hablar, pero su frente se arrugó aún más, y después de pensarlo un momento, se volvió hacia un callejón, desapareciendo en un simple parpadeo. Naturalmente, la gente que caminaba por la calle no vio cuando aquella persona desapareció sin dejar rastro... Dentro del restaurante, el joven vestido de negro escrutó el semblante asustadizo de Bai Yunfei y se rió a carcajadas con gran satisfacción, diciendo arrogantemente: "¿Qué pasa? ¿Ya no eres tan valiente? ¿Nunca has visto antes una bestia de alma? ¿Asustado, eh? Hmph, la capacidad para guardar bestias de alma en un anillo interdimensional es el método secreto de la secta Domadores de Bestias. ¡Esto no es algo que un don nadie como tú, de una secta cualquiera pueda hacer! ¡Lobo de trueno, ve!" Al escuchar su orden, el lobo gris se lanzó en dirección a Bai Yunfei con la boca muy abierta. Incluso se podía sentir el nauseabundo olor a sangre proveniente de sus sauces. Bai Yunfei continuaba aterrorizado; su situación no era como enfrentarse a lobos salvajes de algún bosque en una montaña cualquiera que hubiese escalado. Esos eran como gatitos a comparación de la peligrosa bestia que se abalanzaba hacia él. Su velocidad iba más allá de las estimaciones de Bai Yunfei. En tan solo un parpadeo, la bestia de alma ya se encontraba a escasos centímetros de distancia. Casi instintivamente, Yunfei movió los pies y su cuerpo se balanceó a un lado. Las filosas garras del lobo de trueno por poco le rozan las orejas. En una rápida sucesión de pasos, se alejó de la bestia, evitando su ataque. Sin embargo, cuando el animal le pasó por un lado, la expresión de Bai Yunfei cambió drásticamente. Fue debido a que Liu Meng estaba detrás de él. Al darse la vuelta bruscamente, se podía ver que el lobo de trueno se dirigía hacia las dos chicas. De hecho, había suficiente espacio entre Bai Yunfei y ellas para que él y el desconocido de negro se batieran a duelo. No obstante, nadie se esperaba que aquel joven extraño liberara una bestia de alma para atacar. ¡Para el Lobo de Trueno, la distancia que lo separaba de sus presas no significaba nada! Bai Yunfei quiso dar un grito de advertencia, pero simplemente era demasiado tarde. Con sus ojos enrojecidos, su Fuerza de Alma canalizada al límite, fundiendo toda su energía en las piernas para reforzar los músculos y huesos con una intensidad que nunca antes había logrado, se apresuró rumbo a Liu Meng tan rápido como pudo. Sin embargo, continuaba siendo demasiado tarde. Debido a su posición, no tenía manera de llegar antes que el lobo de trueno atacase a las chicas. Todo lo siguiente ocurrió demasiado rápido como para describirlo a detalle. Apenas Bai Yunfei se movió, Liu Meng empujó a Xiao Ning a un lado y esquivó por poco el zarpazo de la bestia de alma. Bai Yunfei entrecerró los ojos. Se apresuró a un lado de Liu Meng, apartándola aproximadamente dos pasos más de distancia, y balanceó el puño derecho para golpear al lobo de trueno en el costado izquierdo de su cuerpo. ~!Pam!~ Con el fuerte impacto, la bestia fue enviada a volar varios metros, derribando una mesa. Pero adhirió sus patas al suelo de madera, manteniéndose firme como si nada hubiera pasado. Yunfei parpadeó y gruñó con rabia. En vez de esquivar, cargó directamente hacia adelante como un veloz destello. El lobo se abalanzó nuevamente hacia él, y entonces Bai Yunfei se inclinó para evitarlo. Cuando la cabeza del animal ya le pasaba por un lado, refrenó su cuerpo, mantuvo el equilibrio encallando un pie firmemente al suelo, y las venas de su brazo derecho se abultaron, asestando un poderoso golpe en el estómago del lobo. ¡Puño de los Nueve Pilares! Hubo otro sonido apagado que pareció mezclarse con el ruido de la ropa siendo desgarrada, solo que se trataba de la piel del enorme lobo de trueno que salió volando horizontalmente hacia su domador, de pies justo en frente. El joven de negro estuvo contemplando la batalla de su bestia de alma con gran interés, pero, en menos de un minuto, vio cómo recibió un puñetazo con el que salió disparado contra él. Entonces, se apartó rápidamente para esquivarlo. El lobo de trueno giró en el aire y aterrizó de la misma manera que antes. Parecía que tras recibir el Puño de los Nueve Pilares nada le hubiese ocurrido. O puede que sí, y la bestia simplemente no se percataba de sus heridas. Gruñendo, corrió nuevamente hacia Bai Yunfei. Con una expresión pálida en su rostro, Bai Yunfei hizo aparecer su lanza Punta de Fuego, preparándose para entablar batalla nuevamente. Sin embargo, no dio ni medio paso cuando una persona apareció de la nada en medio de él y la bestia. Esa persona sencillamente apareció allí en el segundo piso del restaurante, sin advertencia ni explicación alguna, en un parpadeo. ¡Era Hong Yin!
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