Especialista en Fortalecimiento de Objetos

Las cosas que siempre ocurren en los restaurantes
Después que Bai Yunfei rescatara a Liu Meng, volvió directamente con ella a la posada. En una habitación de invitados, Bai Yunfei depositó suavemente a Liu Meng en la cama, y luego preguntó con preocupación: "Meng'er, ¿cómo te sientes? ¿Estás herida?" Liu Meng le sonrió y le dijo en voz baja: "Estaré bien, Yun Fei, no tienes que preocuparte. Me obligaron a tomar una droga y luego perdí todas mis fuerzas, pero debería mejorar pronto; siento que me estoy recuperando poco a poco. Creo que a más tardar mañana por la mañana, habré recobrado mis energías..." "¿En serio? ¿Estás segura?" Bai Yunfei miró el color de su cara, pensando con detenimiento. Todavía inseguro, dijo: "Creo que pediré a los ancianos de la secta Sauce Verde que vengan y te examinen. Seguramente les molestará un poco, pero no podré sentirme tranquilo hasta saber que te encuentras realmente bien". Yunfei estaba por levantarse del borde de la cama, pero sintió que le sujetaban la mano izquierda. La voz de Liu Meng se elevó un poco, diciendo: "Realmente no hay necesidad de eso, Yunfei. Oí cuando hablaban de ello: es solo una droga que paraliza temporalmente el cuerpo, y por lo tanto debilita la mente, lo que me impide canalizar mi Fuerza de Alma, así que no puedo moverme por ahora. Es todo..." Con la mano sobre la de Liu Meng, Bai Yunfei parecía un poco incómodo. Sentándose de nuevo en el reborde de la cama, respondió: "Entonces... si para mañana temprano todavía no te sientes mejor, pediré ayuda a la secta Sauce Verde". Con una sonrisa y un ligero rubor, Liu Meng miró fijamente a Bai Yunfei durante mucho tiempo y habló en voz baja: "Yunfei, gracias por venir a salvarme. Sabía que… vendrías". Bai Yunfei desvió su mirada de forma poco natural. Fingió toser antes de decir: "No digas eso, Meng’er. Al final de cuentas el objetivo de ellos continuaba siendo yo. Fue debido a que ofendí a la familia Long que te capturaron…" "Pero, la razón por la que los ofendiste, fue por mí, ¿no es así?" Cuando terminó de hablar, Liu Meng pareció darse cuenta que sus palabras cargaban con cierto significado, se sonrojó y giró la cabeza, sin atreverse a mirar de nuevo a Bai Yunfei. Xiao Ning estuvo observándolos con ojos relucientes y muy abiertos durante todo el rato, percibiendo el ambiente entre los dos. No pudo evitar reírse y decir: "Yo creo que ambos piensan lo mismo. ¿Por qué fingen no entenderlo?" "¡Cof, Cof!" Bai Yunfei tosió varias veces y se puso de pie. "Ya que Meng’er se encuentra débil en este momento, me iré a otra habitación y yo también descansaré. Estoy muy cansado después de aquella batalla. Mañana seguiremos conversando más". Una vez Bai Yunfei salía con torpeza de la habitación, se oyó la delicada risa de Ning y la voz de Liu Meng reprendiéndola. Yunfei cerró la puerta a sus espaldas y se dio la vuelta. Tenía la cara roja de vergüenza, aunque ese gesto fugazmente desapareció, siendo sustituido por una mirada sombría. Permaneció de pie en el pasillo un instante y luego suspiró. Posteriormente, bajó por las escaleras al nivel inferior para pedirle el posadero otra habitación en la cual encerrarse y descansar. Al día siguiente, cuando Bai Yunfei volvió a ver a Liu Meng, esta se veía mejor y lucía también algo contenta. Comieron del desayuno que compró Ning y le preguntó a Bai Yunfei si quería dar un paseo por las calles de la ciudad. El clima era oscuro y nublado, y aunque no se veía el sol, el ambiente estaba fresco y agradable. Bai Yunfei caminaba detrás de las dos chicas, sin ningún rumbo aparente. "Yunfei, ¿qué tienes? Te ves distraído desde esta mañana. ¿Te lastimaste ayer durante la pelea?" Cuando las dulces palabras de Liu Meng llegaron a los oídos de Bai Yunfei, este último levantó la cabeza y se encontró con su hermoso y delicado rostro, con ojos brillantes que lo miraban con maravilla y preocupación, sin parpadear. Yunfei apartó la mirada con algo de incomodidad: "Estoy bien, sólo me preguntaba... si la familia Long intentará algo en contra nuestra ahora que andamos caminando así por la calle..." Liu Meng se sorprendió un poco y sonrió. "No te preocupes, ¿no dijo ayer ese Long Taogu que si les ganabas, no volverían a molestarte otra vez? Además, los otros que resultaron heridos con tus ataques no se van a recuperar tan pronto". "¿Podemos realmente creer en las palabras de ese tipo...?" Bai Yunfei se rió amargamente en su interior, pero no demostró nada en su semblante mientras intentaba darse ánimos a sí mismo, diciendo: "Bueno, sigamos paseando. Compremos algunas cosas y después de eso..." "Y después de eso hay algo que me gustaría decirte, Yunfei...", le interrumpió Liu Meng, sonrojándose. Al escucharla, Bai Yunfei preguntó con confusión: "¿Qué tienes que decirme?" "¡Te lo diré en su momento!" Liu Meng sonrió con una mirada evasiva. "Por ahora, sigamos caminando. ¡Este ambiente tan fresco me encanta! Busquemos un sitio para comer cuando nos de hambre más tarde". Tras decir eso, sin esperar la reacción de Bai Yunfei, ella y Ning se adelantaron, susurrándose cosas sobre las tiendas por las que pasaban. Yunfei frunció el ceño de manera imperceptible y poco después suspiró, siguiendo a las dos chicas. Al oeste de la ciudad, en una calle concurrida, un joven alto y delgado vistiendo completamente de negro caminaba lentamente entre la multitud con una mirada de descontento en su rostro. Era de cabello corto y casi ni se le notaban las finas cejas; guapo pero con un aire siniestro a su alrededor. "El tío Yang es realmente molesto. Hace ya varios días que fue a la ciudad Pico Nevado. ¡¿Por qué no ha vuelto todavía?!" El joven susurraba para sí mismo mientras caminaba. "Fue difícil poder salir de la secta. Esperaba que me llevase a otros lugares…" "Sin embargo, fue una suerte el haberme quedado en esta ciudad Sauce Verde. A diferencia del tío Yang, no soportaría seguir con esos espeluznantes hombres de túnica negra todo el día…" Al levantar la cabeza, la depresión en su rostro desapareció un poco. Sus ojos se deslizaban entre la gente. "Hay muchas mujeres hermosas y jóvenes en esta ciudad. Llevo poco días aquí, pero podría morir de placer solo con verlas". Viendo pasar a una mujer de apariencia voluptuosa, el joven se frotó suavemente el estómago y se dijo: "Mejor buscaré primero un lugar donde comer. Después veré si encuentro a una mujer que cumpla mis fantasías, je, je, je..." Al medio día, en el segundo piso de un restaurante bastante lujoso, Bai Yunfei y compañía tomaron los asientos a un lado de la ventana. La mesa albergaba una variedad de platos exquisitos. Las chicas comían de a pequeños bocados, pero Yunfei simplemente miraba por la ventana. No sabían en que pensaba. "Yunfei, ¿por qué no estás comiendo? ¿No son estos platos de tu agrado?", preguntó Liu Meng con preocupación. El joven apartó su atención de la ventana para mirarla. Al hacer contacto visual con los ojos de la chica, Yunfei vio los alimentos en la mesa y sacudió la cabeza. "No pasa nada. Solo pensaba en algo..." "¿Todavía estás preocupado por la familia Long? Hemos estado caminando por la calle toda la mañana. No pienses demasiado en ello...", rió Liu Meng, y puso un trozo de pescado en el plato de Bai Yunfei, diciendo: "Date prisa y come; aun no has disfrutado ni la mitad de tu comida". Bai Yunfei asintió con la cabeza y lentamente empezó a comer. Pero cualquiera podía darse cuenta que no prestaba la debida atención al llevarse los alimentos a la boca. "Bien, Yunfei, hay algo que quería preguntarte. Cuando te enfrentaste a esos tres miembros de la familia Long ayer, ¿qué tipo de arma fue la que usaste? Me pareció que se trataba de un… ladrillo". Liu Meng preguntó con curiosidad. Ella y Xiao Ning ya habían terminado de comer y miraban a Bai Yunfei con la barbilla apoyada entre los dedos enlazados. La mano con la que Bai Yunfei sujetaba sus palillos tembló ligeramente; un trozo de verdura se les escurrió de vuelta al plato. Dudando por un momento, finalmente respondió: "Bueno, en realidad si se trataba de un ladrillo". "¿Qué?" Liu Meng lo miró con la incredulidad asomándose en sus hermosos ojos. "¿Cómo es posible? ¿Dónde, cómo…? Ay, ¿Cómo es que un ladrillo puede ser tan poderoso? ¿Se trata de… un objeto de alma, verdad?" "Ummh, supongo que puede llamársele así", respondió Bai Yunfei en voz baja y con una inclinación de cabeza. "¿En serio? ¡Sorprendente! Nunca oí hablar de un arma así. Parece ser muy especial. ¿Lo hiciste tú, Yunfei? ¿Eres un discípulo de la secta Alquimia?" Liu Meng continuaba interrogando, llevada por la extrema curiosidad. Bai Yunfei se quedó en silencio por un momento y dijo: "No. Mi maestro me lo dio, junto con la lanza carmesí que usé al principio de la pelea..." "¿Oh?" La joven parpadeó, como si hubiera dado cuenta de algo. Entonces continuó con una sonrisa en sus ojos. "Entiendo, tu maestro no te permite hablar sobre eso, ¿cierto? No seguiré preguntando..." "En realidad..." Las cejas de Bai Yunfei se arrugaron. Estaba a punto de decir algo, pero fue interrumpido por un fuerte clamor. "Eh, caballero, los asientos del segundo piso se encuentran todos ocupados. Por favor, tome asiento en el primer piso…" Se escuchaba la voz de un camarero, seguido de rápidas y fuertes pisadas. "Sólo quiero un asiento junto a la ventana del segundo piso. ¿Cómo que no hay más lugares libres? ¡Dile a aquellas personas que se aparten!" Exclamando con voz impetuosa y arrogante, un joven vestido de negro subió las escaleras, miró de izquierda a derecha, luego levantó su mano y señaló a Bai Yunfei y su mesa, diciéndole al chico que lo seguía: "Quiero ese lugar. Dile a esa gente que se vaya. Todo lo que hayan pedido correrá por mi cuenta". Luego de su declaración, sus ojos brillaron al ver fijamente a Liu Meng por unos segundos. Y luego de repente se echó a reír a carcajadas. "¡Ja, Ja! ¡Nunca pensé que conocería a una dama tan bonita en este lugar! No está mal, ¡parece que este joven maestro tiene algo de suerte hoy!", dijo de manera desenfrenada dirigiéndose a la mesa. Liu Meng y Ning miraron al muchacho con consternación. Sin embargo, Yunfei frunció el ceño al verlo. Después continuó comiendo disimuladamente, sin apartar la mirada del plato. "Je, je, joven dama, ¿te gustaría dar un paseo conmigo alrededor de la ciudad? Mira a ese hombre silencioso a tu lado; a simple vista se nota que es un debilucho e incompetente. ¡Olvídate de él y ven conmigo!" La arrogancia y la franqueza del joven eran algo insoportable. Sus palabras salieron de su boca como si fuera de lo más natural, pues estaba acostumbrado a actuar orgullosamente todo el tiempo. Sin entender la razón, una oleada de rabia surgió en el corazón de Bai Yunfei, volviéndose algo imposible de contener. Levantando violentamente la cabeza, un raro toque de fiereza apareció en su rostro, y sus ojos miraron fijamente al joven con frialdad, clamando: "¡Piérdete!"
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