Especialista en Fortalecimiento de Objetos

¿Está celosa?
“Esto…” En aquel momento, Bai Yunfei se sintió muy incómodo, sin saber qué acción tomar a continuación. Viendo la vacilante expresión de Bai Yunfei, los ojos de Liu Meng se atenuaron por un momento. Bajando ligeramente su cabeza, ella volvió a dejar el brazalete sobre la mesa, mientras dijo en voz baja: “No digas tonterías, Xiao Ning. Este brazalete puede ser muy importante para Yunfei. ¿Cómo podría dárselo a alguien tan casualmente…?” Cuando Bai Yunfei vio a Liu Meng actuar desanimadamente y escuchó aquellas palabras, dichas con un tono ligeramente decepcionado, su corazón se estremeció. De repente, su interior se llenó con un sentimiento de culpa. Como si entristecer a aquella joven que tenía frente a él fuera un pecado imperdonable. “No… Eso no es cierto, Meng’er. Este brazalete… En realidad, estaba planeando regalártelo”. Los ojos de Bai Yunfei brillaron. Al final, apretando los dientes, se acercó a Liu Meng, tomó el brazalete y se lo puso en la mano, diciendo con una sonrisa: “Originalmente, quería dártelo la próxima vez que nos encontráramos. ¿Quién hubiera pensado que vendrías a visitarme? Este es el momento perfecto”. “¿En serio?” Liu Meng levantó la cabeza, observando a Bai Yunfei con sus mejillas ligeramente enrojecidas. “Sí, lo digo en serio”. Esta vez, Bai Yunfei habló muy resueltamente. En su interior, había valido completamente la pena entregar aquel brazalete con tal de ver la sonrisa de Liu Meng. “Je, je, je. Ya lo dije, ¿verdad? ¡Este brazalete era un regalo para mi señora!”, dijo entre risas Xiao Ning, la cual se encontraba a un lado: “Humph. Señor Yunfei, incluso asusto a mi joven a propósito y casi la hizo llorar. ¡Usted es muy cruel!” “Eh. Esto… Yo no lo hice a propósito…” Bai Yunfei se rascó la cabeza de una manera avergonzada, mientras decía aquellas palabras con una sonrisa forzada. Al verlo comportarse de una forma tan ‘tonta’, las dos chicas se echaron a reír de una manera encantadora, haciendo que Bai Yunfei se avergonzara todavía más. Con una radiante sonrisa en su encantador rostro, Liu Meng examinó cuidadosamente el brazalete en su mano. Estaba claro que le gustaba mucho aquel brazalete. Luego de un tiempo, se lo puso en la muñeca izquierda. Luego de que se pusiera aquel brazalete, ella repentinamente se quedó aturdida por unos momentos. Luego de unos momentos, observó el brazalete en su muñeca de una manera dudosa antes de cerrar sus ojos como si estuviera sintiendo algo. Después de varias respiraciones, Liu Meng repentinamente abrió los ojos y levantó la vista para observar a Bai Yunfei. Con una expresión llena de incredulidad, ella dijo con sorpresa y asombro: “Yunfei, este, este brazalete…” “¡Aquí viene!” El corazón de Bai Yunfei dio un saltó. Él había anticipado esta situación desde el momento en que le había regalo aquel brazalete. Haciendo todo lo posible para fingir estar tranquilo, dijo con una sonrisa: “Oh, hay algo especial en este brazalete… Mi maestro me la dio. Puede, puede hacer que la persona que se lo ponga se vuelva más ligera y ágil”. Al escuchar la rápida explicación de Bai Yunfei, Liu Meng quedó un tanto atónita. Observó cuidadosamente el brazalete en su muñeca con asombro durante un tiempo y luego bajó la cabeza. Era imposible saber que era lo que ella estaba pensando. Justo cuando Bai Yunfei se dio cuenta de que su explicación era demasiado absurda, Liu Meng volvió a levantar la cabeza. Inesperadamente, lo observó y, como si estuviera disculpándose, le dijo: “Lo siento, Yunfei. No sabía que este brazalete tenía una función tan peculiar. Yo, no puedo…” Diciendo aquellas palabras, ella iba a sacarse el brazalete y se lo devolvería a Bai Yunfei. Bai Yunfei se quedó estupefacto. Había sido muy difícil para él decidir regalarle aquel brazalete. Pero, ahora, ella dijo que no podía tenerlo. Aquellas palabras lo hicieron sentir muy ansioso. Dando dos pasos hacia adelante, él tomo la mano con la que Liu Meng quería quitarse el brazalete y dijo: “Meng’er, ya te lo pusiste, así que no te lo quites. Sé que te gusta este brazalete, quédatelo. De todos modos, su efecto no es muy útil…” “Yunfei… Por favor, suéltame…” Bai Yunfei ya se encontraba en un estado de desesperación y nerviosismo. Al escuchar aquel susurro ligeramente avergonzado de Liu Meng, él reaccionó bruscamente, retirando apresuradamente su mano. Agitándolas nerviosamente, él dijo: “Uh. Meng’er, yo … Yo no lo hice a propósito”. Con un rostro un poco enrojecido, Liu Meng no dijo nada más. Ya no quería quitarse la pulsera. En su lugar, la acarició suavemente con su mejilla. Xiao Ning se encontraba sentada a un lado observando a los dos con los ojos muy abiertos. Su rostro estaba lleno de curiosidad por lo que estaban diciendo: “Aparte de parecer hermoso, ¿qué tiene de especial ese brazalete?” Por un tiempo, el silencio reinó en aquella habitación. “Yunfei, dijiste que tenías algo importante que hacer hoy. ¿De qué se trata? ¿Puedo ir contigo?” Liu Meng fue la primera en romper el silencio al levantar la cabeza y preguntar, luego de ocultar aquel brazalete bajo su manga. “Esto… me temo que no puedes acompañarme. Voy a ir a conversar del pasado con dos amigas. Ellas vendrán a buscarme más tarde…”, dijo torpemente Bai Yunfei. “¿Amigas? ¿Todavía hay más personas que conoces en la ciudad Sauce Verde? ¿Por qué no te he oído mencionarlos antes?”, preguntó Liu Meng con curiosidad. “Oh, me encontré accidentalmente con una de ellos ayer. Ella es… Es discípula de la secta Sauce Verde. Su nombre es Qiu Luliu…” “¡¿Qué?! ¿Una discípula de la secta Sauce Verde?” Escuchando aquellas palabras, Liu Meng inmediatamente habló de manera sorprendida. Luego, pareció haber recordado algo y su rostro se ensombreció. Volviendo a bajar su cabeza, nuevamente, nadie sabía que era lo que ella estaba pensando. Bai Yunfei se puso muy ansioso y, apresuradamente, le explicó: “No me malinterpretes, Meng’er. Solo somos amigos. Es sólo que… En el pasado, he salvado a su hermana menor. Así que, cuando nos encontramos por casualidad, me pidió que fuera a charlar con ellas sobre el pasado…” “¿Hasta tiene una hermana menor?” Encontrándose a un lado, Xiao Ning no pudo evitar ‘exclamar’. El sudor caía del rostro de Bai Yunfei. Él ‘imploró’ con una expresión miserable: “Xiao Ning, por favor, no causes problemas…” “Oh, Yunfei. De hecho, no necesitas explicármelo”. Liu Meng levantó la cabeza para sonreírle a Bai Yunfei y continuó diciendo: “Después de todo, no soy nada para ti. Por lo que no tengo derecho a estar enojada o…” “Eso no es cierto, Meng’er. Yo…” “No tienes porque decírmelo. Lo entiendo”. Liu Meng mantuvo su sonrisa, mientras seguía diciendo: “No voy a continuar molestándote. Seria incómodo para todos si siguiéramos estando aquí para cuando tu amiga llegue. Cuando termines de hablar del pasado con tus amigas, vendré a visitarte…” Liu Meng repentinamente cambió su comportamiento, confundiendo la mente de Bai Yunfei. No sabiendo qué decir, él sólo pudo quedarse observándola con estupefacción, mientras ella se marchaba lentamente de la habitación. “¡Humph! ¡Eres realmente un idiota, señor Yunfei! Me has hecho enojar mucho. Ya no tengo ningún interés en ti”. Xiao Ning ‘amenazantemente’ sacudió su pequeño puño delante de Bai Yunfei y salió de la habitación después de Liu Meng. Incluso cerro la puerta con violencia. “Pero… Yo no dije nada malo…” Sólo un buen tiempo después de que aquellas dos chicas se marcharan, Bai Yunfei finalmente reaccionó, quedándose murmurando tristemente. Estando en un muy caótico estado de ánimo, Bai Yunfei caminó hacia la cama, se acostó en ella y miró distraídamente el techo, perdiéndose en sus pensamientos. “Bai Yunfei, ¿estás ahí?” Una melodiosa voz se escuchó desde fuera de la puerta. Bai se sentó sobre la cama como si hubiera recibido una descarga eléctrica y se quedó atónito. Luego, sacudiendo suavemente la cabeza, hablo en voz baja: “Esta vez, estoy seguro de que es la señorita Qiu…” Bai Yunfei se levantó de la cama y abrió la puerta. Qiu Luliu, vestida completamente con ropas de color verde esmeralda, se encontraba de pie sonriendo. “Lo siento, he llegado tarde. Asique, ¿nos vamos ahora?”, dijo Qiu Luliu un poco a manera de disculpa. “Oh. No hace falta que te disculpes, señorita Qiu”, respondió Bai Yunfei cortésmente, pero suspiró con frustración. Pensando en que, si ella hubiera venido y hubieran salido tan solo unos momentos antes, las cosas hubieran sido mejor, ya que, en ese caso, él no habría hecho enojar de alguna manera a Liu Meng… Sacudiendo ligeramente su cabeza, él dejó temporalmente de lado aquel pensamiento. Mirando detrás de Qiu Luliu, dijo: “Eh. ¿No vino hoy la señorita Chu?” “Oh. Tienes razón, Bai Yunfei. Ayer, tenía la intención de venir a buscarte junto con mi hermana menor para conversar sobre lo que pasó. Sin embargo, luego de regresar a mi secta, mencione el tema en frente de mi maestra. Ella… Ella desea conocer al joven héroe que salvó a su pequeña discípula. Así que, ¿podría pedirte que vayas a mi secta Sauce Verde como invitado? No tienes ningún problema con eso, ¿verdad?” “¿Oh? ¿Tu maestra desea conocerme? Esto…” Bai Yunfei se sorprendió mucho. La maestra de Qiu Luliu no era otra que la líder de la secta Sauce Verde. ¿Quién habría pensado que ella querría verlo en persona? “¿Qué sucede? ¿Hay algún inconveniente?” “No, no lo hay. Está bien. Por favor, dirige el camino, señorita Qiu…” Al oeste de la ciudad Sauce Verde, a una docena de kilómetros de distancia, había una gran mansión, la cual tenía grandes muros y enormes pabellones que se levantaban imponentemente. Aquella mansión estaba rodeada de un exuberante color verde. Varias filas de sauces verdes la rodeaban como si fueran guardias resguardándola. Las ramas de sauce se balanceaban suavemente de manera constante, haciendo que aquel lugar pareciera tranquilo y agradable desde lo lejos. Este lugar era la entrada a la secta Sauce Verde. Una pequeña silueta se encontraba de pie delante de la puerta principal. Estaba vestida enteramente con ropas blancas adornadas con varias hojas de sauce verde. A pesar de ser pequeña en estatura, tenía una delgada y linda figura. Su hermoso cabello era lo suficientemente largo como para alcanzar su cintura. El flequillo plano de su cabello le cubría la frente, haciéndola parecer hermosa y bondadosa. Sus mejillas ligeramente sonrojadas parecían gorditas y podía causar en otras personas un fuerte impulso de querer ligeramente pellizcarlas. Sus grandes ojos brillaban con esperanza mientras miraba detenidamente hacía el frente. Aquella joven no era otra que Chu Yuhe, la cual había sido secuestrada por los subordinados de Zhang Yang, terminando siendo rescatada por Bai Yunfei en el pasado. Parecía que había estado esperando allí por mucho tiempo. Encogió levemente sus labios y murmuró de una manera descontenta: “Ya paso mucho tiempo desde que mi hermana mayor se fue. ¿Por qué no ha vuelto todavía…?” Mientras se ‘quejaba’ suavemente, volvió a alzar su cabeza para mirar a lo lejos. De repente, sus ojos se iluminaron y su expresión cambio a una de alegría. Ella trotó hacia adelante con impaciencia. A lo lejos, dos jóvenes vinieron caminando lado a lado. Se trataban de Bai Yunfei y Qiu Luliu. “La sede de la secta Sauce Verde está un poco más adelante. Yunfei, vamos un poco más rápido. ¿Oh? Ja, ja. ¿Ya ves? Mi hermana menor no podía esperar a volverte a ver”. Qiu Luliu se cubrió la boca con una mano mientras decía aquellas palabras con una sonrisa, viendo a una pequeña silueta trotar hacia ellos. Cuando Chu Yuhe llego a unos diez metros de ellos, abruptamente se detuvo. Al parecer, sólo ahora se había dado cuenta de que estaba muy impaciente. Con su linda cara ligeramente enrojecida y sus manos frotando nerviosamente sus ropas, ella dijo: “Hermana mayor, has regresado… Hum. Bai, señor Bai Yunfei, ¿cómo esta…?” “Ja, ja, ¿cómo estás, señorita Chu? ¿Nos has estado esperando aquí?” Viendo a aquella joven delante de él, Bai Yunfei también se emocionó. “Hum, mi maestra, mi maestra me dijo que me quedara aquí para darle la bienvenida, señor Bai Yunfei…” “No tienes que ser tan cortes, señorita Chu. Está bien que solo me llames Yunfei”, dijo Bai Yunfei riendo. “Entonces, entonces te llamaré hermano Yunfei. También puedes llamarme Yuhe…”, dijo tímidamente la joven. Por un lado, viendo que su hermana menor seguía siendo tímida, Qiu Luliu no pudo evitar sacudir la cabeza frustrada y decirles a ambos: “Bien, ¿tal vez ustedes dos quieren quedarse aquí afuera charlando? Mejor entremos primero y luego podremos charlar con más calma”. Chu Yuhe asintió con la cabeza, estando de acuerdo, y se acercó al lado de Qiu Luliu. Los tres se dirigieron hacia la puerta principal de la secta de Sauce Verde juntos.
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