Especialista en Fortalecimiento de Objetos

Liu Meng
Dentro de la Casa del Té Mingxiang, en una privada y elegante habitación del segundo piso… Por evidentes razones, Bai Yunfei se sentía incómodo delante de las dos chicas. Sujetando su taza con ambas manos, bebió del té distraídamente, sin percatarse que incluso estaba ingiriendo las hojas enteras. Al verlo así, la criada Xiao Ning no pudo evitar dejar escapar una risita, una especie de ‘pfff’. Quiso volver a burlarse deliberadamente de él pero que su señora se lo impidió. Sin embargo, al ver al joven delante de ella, Liu Meng se sintió tentada a reírse también. Educadamente, volvió a llenar la taza de té de Bai Yunfei y dijo: "Me sentí repentinamente un poco enferma y me topé con esas personas molestas. Pero usted, caballero, entró en acción y nos ayudó. No tengo forma de agradecerle lo suficiente". Bai Yunfei dejó la taza de té a un lado. Calmó ligeramente su inexplicable estado de ansiedad agitando una mano. "Señorita, no necesita ser tan formal. Ayudar a las personas es una fuente de plac... Eh, quiero decir, es apropiado ayudar cuando se está llevando a cabo una injusticia. Además, no me tomó mucho esfuerzo; fue casi tan simple como levantar una mano, por lo que no debe darle tantas vueltas al asunto". "Pero en realidad no fue tan simple como levantar una mano..." Liu Meng rio. "Había mucha gente en ese momento, pero sólo usted, caballero, estuvo dispuesto a ayudar. Ese segundo joven maestro Long, que es un tipo muy conocido en esta ciudad; confía demasiado en el poder de su familia, así que de vez en cuanto se atreve a cometer todo tipo de fechorías. Quise salir a dar un paseo para aliviar mi aburrimiento, pero no esperaba encontrarme con él". "La familia Long es bastante poderosa en esta ciudad. Incluso la secta Sauce Verde debe rendirles algo de respeto. No obstante, encaraste al segundo joven maestro Long por mi bien… Te he puesto en una situación complicada…" "Además, debo confesar que debido a mi poder como cultivadora de alma, no tenía miedo de ese tipo en absoluto. Sin embargo, inesperadamente comencé a sentir un dolor insoportable y no pude hacer nada, por lo que fui acosada por él". Tras escuchar las palabras de la chica, Bai Yunfei suspiró internamente: "¡La secta Sauce Verde realmente se encuentra aquí!" Pero, se quedó aturdido al oír lo último. "¿Dijiste que también eres una cultivadora de alma?" Liu Meng sonrió y asintió con la cabeza: "Decirlo es un poco embarazoso, pero la verdad es que si… ¿Hmmm? ¿También…? ¿Es usted un cultivador de alma?" Al ver a Bai Yunfei asentir, Ning, al otro lado de la mesa, no pudo evitar exclamar suavemente: "¡Vaya! ¡Así que eres un cultivador de alma! ¡No es de extrañar que te fuera fácil luchar con los malos!" De hecho, exclamó esto ruidosamente. Al comprender que parecía haber algo extraño en la forma que Liu Meng lo miraba, Bai Yunfei se sintió todavía más incómodo… "Oh, no es nada, sólo soy un débil cultivador, eh… señorita…" "Mi nombre es Liu Meng. Puedes llamarme Meng'er", dijo suavemente la chica al escuchar como Bai Yunfei se dirigía a ella como ‘señorita’. Él no estaba seguro de si era su imaginación o no, pero, le pareció verla ruborizarse un poco. "Caballero, ¿puedo saber su nombre?", preguntó Liu Meng luego de permanecer en silencio un breve momento. Bai Yunfei no esperaba que la dama le permitiera dirigirse a ella con tanta confianza, por lo que estaba en un estado de asombro total, aturdido durante varios segundos. Finalmente dijo: "Seño... Meng, Meng'er... entonces, puedes llamarme Yunfei..." "¿Yunfei? Oh, un nombre interesante. Suena a libertad". Bai Yunfei tomó otro gran sorbo de su té, queriendo disipar la tensión y los nervios. Posteriormente, recordando algo, preguntó: "Bien, Meng, Meng'er... Siendo una cultivadora de alma, ¿cómo fue que te pusiste tan mal de repente?" Para un cultivador, incluso dentro del reino inicial, Aprendiz de Alma, su cuerpo resultaba mucho más fuerte que el de una persona ordinaria. Las dolencias comunes que podía sufrir la gente normal básicamente no debían afectarlos. Por esta razón Bai Yunfei hizo la pregunta. Yunfei no se esperaba que Liu Meng se quedara en silencio y, solo después de largos segundos, suspiró pesadamente, diciendo: "He sido débil y enfermiza desde niña; casi he crecido siendo un frasco lleno de medicinas… Ningún tratamiento médico me curaba, y cada vez me ponía peor. De vez en cuando tengo fuertes dolores por todo el cuerpo. Es como si hubiera innumerables agujas en mi interior pinchando constantemente. Es muy doloroso. El doctor que trató mi enfermedad dijo que no viviría más haya de los diez años de edad...". "Más tarde, cuando tenía ocho años, conocí a una cultivadora de alma muy experimentada; una viajera. Ella se compadeció de mí y no sólo me ayudó a despertar mi Fuerza de Alma, sino que también me enseñó varios métodos para entrenar. Así me volví cultivadora de alma. Antes de marcharse, también me dio ciertas indicaciones que debía seguir durante mi cultivo; con ello podría ser capaz de sanar mi cuerpo.…" "A medida que mi poder aumentaba, mi cuerpo mejoraba. Hasta el día de hoy, rara vez me enfermo. Siempre y cuando pueda abrirme paso al reino de Espíritu de Alma y asimilar los elementos del cielo y la tierra, podré deshacerme de esta enfermedad para siempre..." "Bebí mi medicina por la mañana, pero de alguna manera empecé a sentirme mal; el dolor atenazaba todo mi cuerpo. Incluso percibía la mente borrosa. Entonces me topé con esos sinvergüenzas. De no ser porque nos ayudaste, Yunfei, pude haber muerto. Salvaste mi vida. Puedo decir que estoy en deuda contigo..." Yunfei se inclinó ligeramente, escuchando a detalle todo el relato de la joven. Cuando estaba por beber otro sorbo del té, casi se ahogó al escuchar lo de ‘estoy en deuda contigo’, y sacudió la cabeza rápidamente. "Lo estás tomando muy en serio, Meng'er. Realmente no hice mucho. No necesitas pagarme con…" Por suerte, Bai Yunfei se detuvo justo antes de decir ‘con tu cuerpo’. Y se vio a si mismo mentalmente como un imbécil. "¿Con qué?" Sin embargo, al otro lado de la mesa, Liu Meng parecía interesada. "Ejem, no, no es nada. Mejor olvidemos eso, Meng'er, de lo contrario, me sentiré avergonzado..." Xiao Ning, a un lado de su señorita, no pudo soportar más e intervino: "Señor Yunfei, siendo un hombre, ¿por qué parece ser más tímido que mi señora? ¿No va a presumir por vencer a los tipos malos de antes?" ~¡Cof Cof!~ Bai Yunfei empezó a toser luego oír a la pequeña criada. Cuando los tres salieron de la casa del té, empezaba a oscurecer. Antes de marcharse, Liu Meng pareció recordar algo de repente y le dijo a Bai Yunfei con una sonrisa: "Bien, Yunfei, mañana iré a la Montaña Primaveral, a las afueras de la ciudad. Dado que también acabas de llegar a Sauce Verde, es un buen momento para dar un paseo. He oído que el agua del manantial en esa montaña es dulce y cristalina. Y que puede curar enfermedades". "¿Eh? ¿Mañana? ¿Solo nosotros dos?", preguntó Bai Yunfei, prácticamente en las nubes. Inmediatamente después, comprendió el atrevimiento en sus palabras y quiso corregirse. Pero… "¡Hey! ¡Señor Yunfei! Ha ido demasiado lejos. ¿Cómo se atreve a coquetear con mi joven señora?" No obstante, Xiao Ning fingía estar molesta. En realidad, le divertía la situación. "Además, ¿te has olvidado de Ning? Debo cuidar de mi señorita. ¡No la dejaré sola en ningún momento!" "¡Ning! ¡Criada perversa! ¿Qué estás balbuceando?" Liu Meng miró reprobatoriamente a Ning. Luego sonrió y se ruborizó al cruzar miradas con Bai Yunfei. "Entonces, está decidido, Yunfei. Deberías ir a descansar para encontrarnos en la entrada de la ciudad mañana temprano". Cuando Yunfei recobró al completo sus sentidos, las dos chicas ya habían desaparecido al fondo de la calle. Se quedó ahí de pie por un momento y suspiró. Al poco tiempo, se dio la vuelta para marchar hacia una posada que reservó anteriormente. En la posada, Bai Yunfei yacía recostado sobre la cama con las manos detrás de la cabeza. Miraba el techo, sin aliento, totalmente en trance. Siquiera pensaba en entrenar. En lo único que pensaba era en su encuentro con Liu Meng. Bruscamente, frunció las cejas y se planteó algo que acababa de recordar. "Su identidad... Ella estaba con Zhang Yang y llamó tío a Zhang Zhenshan... ¿Cuál es su relación con la familia Zhang?" Las cejas de Bai Yunfei se arrugaron aún más. "Seguramente ella debe saber que Zhang Yang ha muerto. Si había una estrecha relación entre ellos, a estas alturas también debe saber que fui yo quien acabó con su vida. Pero su comportamiento de hoy..." "¿Ella… realmente no me recuerda? O podría ser… ¿qué estaba actuando? No, no fingía su enfermedad. Tampoco noté nada inusual a su alrededor". "Entonces... ¿estoy pensando demasiado las cosas? Tal vez no tenga casi nada que ver con la familia Zhang. Ahora que recuerdo, trataba a Zhang Yang con bastante indiferencia aquella vez..." Yunfei recordó el momento en que conoció a Liu Meng y sus palabras. ‘Zhang Yang, detente... ¿Alguna vez dije que lo quería muerto?’ ‘Esta persona se ve bastante confundida y fuera de sí, por lo que debió haber sido solo un accidente. Incluso si me ofendiera, no es necesario que alguien muera por tal cosa...’ ‘Ya le diste una patada. ¿No ves lo herido que está? Eso ya es suficiente castigo’. ‘Ja, Ja. Además, él ya trató de compensarme con otro pincho de manzanita confitada, pero fue derribado brutalmente por tú culpa...’ La mirada de Bai Yunfei se perdió en la nada. Una emoción como nunca antes había sentido crecía gradualmente en su corazón, impidiéndole pensar mal de Liu Meng. "Mañana... Paseo..." Recordó la promesa que hizo con la chica antes que se marchara. "Debo de irme de este lugar. Incluso si la familia Zhang aun no me ha localizado, entre más tiempo pase aquí, más peligroso será..." ‘Entonces, está decidido, Yunfei. Deberías ir a descansar para encontrarnos en la entrada de la ciudad mañana temprano’. Rememorando las palabras de Liu Meng, una feroz batalla se libraba en su cabeza. Y, al final... "Solo es un día. Nada malo debería pasar..."
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