Especialista en Fortalecimiento de Objetos

Llegando a la ciudad Sauce Verde
"¿Simplemente se fue…?" Bai Yunfei estaba solo, en la cima de la montaña, mirando atontadamente en dirección hacia la que Ge Yiyun desapareció. La repentina oscuridad invadiendo el sitio lo alteró un poco. Fue por obra de las llamas que anteriormente el terreno se apreciaba bien iluminado. "¿Por qué se fue?... En esta situación, ¿no debería haberme dado más objetos y técnicas de alma? ¿O al menos gastado un poco de su energía para ayudarme a mejorar mi poder y romper en el reino de Espíritu de Alma?" Por alguna razón, tales pensamientos aparecieron en la mente de Bai Yunfei en ese momento. "Uh, ¿por qué pesaría en cosas tan codiciosas...?" Yunfei quedó aturdido. Se rió de sí mismo y trepó a uno de los árboles para buscar una rama firme donde descansar. "En fin, he sido muy afortunado de haber encontrado al anciano Ge Yiyun de nuevo esta noche, así que continuaré el viaje mañana para llegar temprano a la ciudad Sauce Verde". Al pie de la montaña, Ge Yiyun tenía las manos enlazadas detrás de la espalda, midiendo tranquilamente sus propios pasos. Obviamente caminaba muy despacio, pero a unos pocos cientos de metros, se detuvo. "Ya no puedo seguir relacionándome con él. Mi ayuda ha estado en el límite del destino correcto. Si sigo ayudándolo, me temo que algo inesperado podría suceder. Es mejor ser cuidadoso..." Mientras empezaba a caminar, internamente pensaba: "En cuanto a su extraña velocidad de cultivo, es mejor no interferir. No importa los secretos que posea, no será perjudicial para mi secta Fortuna Celestial..." "Además, también está esa persona llamada 'Li Chengfeng'. Si lo que ese mocoso dijo es verdad..." Ge Yiyun frunció ligeramente el ceño. "Existe alguien con un talento de cultivo tan asombroso… Cuando vine por primera vez a la Provincia Qing, mi alma destino no me guio a ningún otro lado... Probablemente sea algo bueno que me haya enterado de ese otro muchacho. Debido a que está fuera de la guía de mi alma destino, puedo actuar con mayor libertad..." "No importa qué; mientras sea de ayuda para salvar de la catástrofe a mi secta, ¡no ignoraré la posibilidad de encontrarlo!" Dos días más tarde, al mediodía, cuando Bai Yunfei vio el espacioso terreno de una aparente carretera principal, casi lloró. ¡Por fin una ruta normal! Al moverse por ese camino, sabía que no iba a perderse sin importar que tanto caminara. El corazón de Yunfei latía con ansias, observando los alrededores; mirando un río sinuoso al lado de la carretera y las filas de sauces que se alcanzaban a observar al otro extremo. Suspirando, susurró para sí mismo: "Es realmente un lugar digno de ser llamado 'ciudad Sauce Verde’. Hay tantos sauces... Bueno, en realidad es un poco vago llamarle de esta manera. Si hay sauces, es ciudad Sauce Verde. Entonces, si hubiera pinos, sería ‘ciudad Pino Verde’. Y si hubiera álamos, se llamaría ‘ciudad Alameda’. Ja, Ja. Claramente, es una forma bastante simple de nombrar un sitio sin pensar demasiado..." Inmerso en sus pensamientos, se adentró en la ciudad, no sin antescolocarse el maltrecho sombrero de paja sobre su cabeza. Por supuesto, esta era la mejor manera de mantenerse en bajo perfil, aunque todavía no detectaba ningún nuevo peligro. Pero en comparación con la última vez, cuando entró en la Ciudad Pico Nevado, Bai Yunfei no se sintió muy nervioso. Tal vez se debió a que anteriormente pudo salir de Pico Nevado sin ningún incidente, o porque estaba cerca de la frontera de la Provincia Qing. Bai Yunfei estaba más interesado en detallar el panorama, disfrutando del paisaje que le rodeaba. Abriéndose paso por la ciudad, fue inmediatamente sorprendido por la prosperidad y la calma. En Pico Nevado dio un paseo muy rápido y era prácticamente de noche cuando llegó. No tenía los ánimos para admirar nada como ahora. Las calles de Sauce Verde eran lo suficientemente espaciosas para acomodar cuatro carretas una al lado de la otra, y las diversas tiendas a los extremos de los pasajes eran particularmente esplendidas y lujosas. Los artículos que se vendían en algunos de los pequeños puestos de las calles, según estimación de Bai Yunfei, eran probablemente mejores que los de las grandes tiendas de la Ciudad Roca Caída. La gente iba y venía; se escuchaba un gran bullicio y todo tipo de charlas, dando a los ciudadanos una impresión vigorosa y vibrante. Especialmente… "Tantas bellezas...", exclamó Bai Yunfei en voz baja, parado estúpidamente en medio de una calle por dos largos minutos. Por alguna razón, Yunfei sentía que las gráciles figuras de las mujeres aparecían una tras otra, impregnando la calle con el agradable aroma de sus perfumes y maquillajes. Las jóvenes damas paseaban en solitario o acompañadas por alguien. Sus cristalinas voces resonaban con dulzura al hablar. Una joven, cargando una canasta de verduras, pasó rápidamente junto a Bai Yunfei con un bonito rubor bajo su atrevida mirada. Él dejó escapar un suspiro al verla perderse entre la multitud. Pero entonces, el rostro de Bai Yunfei se contrajo con una mueca extraña. Apartó la mirada y después de un largo momento echó para atrás la cabeza, diciendo: "¿Qué rayos me pasa? Imposible, el viejo yo nunca se habría comportado así, pero justo ahora, al ver a esas chicas, empecé a evaluarlas cuidadosamente en mi cabeza, como si fuera algo natural…" Mientras reflexionaba sobre la anormalidad en su mente, caminó con calma al centro de la ciudad. Por el momento, no volvía a estar de humor para andar observando mujeres. Después de una buena comida en un restaurante bastante lujoso, Bai Yunfei continuó paseando por las calles, preparándose para hacer algunas compras más, antes de descansar y continuar su viaje al día siguiente. Al salir de una joyería, tocó el anillo interdimensional en su mano de forma bastante satisfactoria, diciendo internamente: "Son bastante caros, pero con estos artículos de alta calidad, debería poder estudiar cuidadosamente los fortalecimientos en las joyas..." "¡Tú, hombre sinvergüenza, no toques a mi señora!" "Oh, eres una criada muy feroz. No le hice nada a tu señorita; sólo vi que parecía estar enferma y quise llevarla amablemente a un sitio donde tratarla. ¿Cómo puedes decirle a este joven maestro que es un sinvergüenza?" Apenas al salir de la tienda, Bai Yunfei no pudo evitar escuchar la voz de una chica furiosa y un hombre de tono arrogante. Con una pausa en su caminar, siguió el origen del escándalo y vio dentro de un callejón al lado derecho de la tienda, donde un joven portando ropas ostentosas, de gesto altivo, le bloqueaba el paso a dos jovencitas con ayuda de cuatro hombres que bien se podían considerar como sus secuaces. Frente a ellos, había una sirvienta con un vestido de terciopelo. Pese a estar superada en número, no demostraba miedo y, en su lugar, miraba furiosamente a los hombres. Y detrás de ella, una joven con un bello vestido azul, apenas de pie mientras se respaldaba sobre una pared, con el rostro tapado por su largo cabello, se mostraba muy incómoda debido a la situación. Ella sufría alguna especie de malestar. "Pequeña niña, no valoras mi bondad. Soy el segundo joven maestro Long. En esta ciudad, me conocen por estar siempre preparado para ayudar a la gente. Ves que tu señorita no se encuentra bien; ni siquiera puede caminar. Es mejor que me permitas llevarla a mi casa y tratarla adecuadamente. No te preocupes, la cuidaré bien, la cuidaré muy bien..." Al hablar, su voz cambiaba sutilmente hasta percibirse algo desagradable. "¿Acaso no importa donde vaya, siempre existirá este tipo de gente...?" Yunfei frunció el ceño, internamente indeciso. "Eh… ¿por qué siento que esto me resulta familiar? Hay una palabra que describe perfectamente esta situación… ¿Cliché?" La sirvienta impidió los hombres delante de ella se acercaran mientras que echaba un vistazo ansiosamente a la joven a sus espaldas. Entonces gritó con odio: "¡Gente desvergonzada! ¡No se atrevan a aprovecharse de mi señora! Si no se hubiera enfermado repentinamente, ¡podría fácilmente acabar con todos ustedes! Puedo decirles que mi señora es..." "¡¿Ah?! ¡No intentes asustarme con esas palabras! Sus rostros no me parecen conocidos. Seguramente vinieron a la Ciudad Sauce Verde a divertirse, ¿cierto? No es de extrañar que no me conozcas. ¡Déjame decirte que incluso la secta Sauce Verde debe mostrarle respeto a mi familia!" El hombre habló con arrogancia al interrumpir a la criada. Aunque la chica era testaruda, en ese momento se notaba atemorizada, junto con la preocupación por la dama detrás de ella. Contenía las lágrimas en sus ojos… Las personas originalmente deambulando a los alrededores se marcharon al instante. Al parecer, le tenían un poco de miedo al joven maestro Long. "Bueno, criada, deja de molestar. Tengo que tratar rápidamente a tu señorita. ¡Apártate!" Aparentemente el hombre perdió la paciencia y apartó a la chica cerrándole el paso. Luego ordenó a un par de los suyos que la sujetaran y no la dejasen escapar. "Jovencita, no tengas miedo, déjame llevarte a casa donde un doctor podrá tratarte", dijo Long, viendo a la chica vestida de azul, todavía apoyada de la pared. Con un gesto maravilloso y amable, estiró su mano para tomarle de la muñeca. Antes que su mano tocara a la chica, fue atrapada por otra que apareció de la nada, impidiéndole mover el brazo. "¿Eh?" El segundo joven maestro Long se quedó un poco atónito por un momento y giró la cabeza, confundido. Vio a un joven con una ordinaria camisa gris y un sombrero de paja de ala ancha, sujetándolo con un rostro poco amistoso. "¿Quién eres tú? ¡No te metas en los asuntos de otras personas!" Tras recobrarse de su sorpresa, el joven Long reaccionó inmediatamente. No esperaba que alguien lo interrumpiera tan descaradamente. El desprecio en los ojos de Bai Yunfei se intensificó. Con un veloz y fuerte movimiento de la mano, empujó al hombre. El joven Long no se esperaba que el desconocido actuara primero, mucho menos agrediéndolo. Tropezó y se fue para atrás hasta que uno de sus secuaces lo sostuvo. "¡Tú! ¡Cómo te atreves! ¿Sabes quién soy? ¿Sabes quién es mi padre? ¡Mi padre es Long Gang! ¡Me has ofendido y ahora te haré sufrir tanto que desearás estar muerto!", gritó, mirando fijamente a Bai Yunfei con una expresión mortal y el rostro enrojecido. "Esas palabras... ¿No podrían ser menos… cliché?", respondió Yunfei con total desdén.
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