El umbral

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—...o lo que no hiciste. Observó a la oscuridad atrapandome en mi caída, quiero encontrar el dueño de aquella voz. Pero, lo único que escucho es el goteo interminable. —7 objetos, 7 regalos, aparentemente sin función alguna, te son obsequiado cada cierto tiempo, ¿no te parece que es curioso? ¿por qué a ti? Sabiendo que existen múltiples almas en este bosque, ¿por qué eres la unica que puede ver los animales. Pero, no puedes comunicarte con ellos? Es muy simple...—la voz ronca es interrumpida. —...Tu, no perteneces aqui— termina de decir la oscuridad . . . Despierto de un salto, me encuentro acostada sobre el gran roble, miro a mis costados, no hay alma alguna en esta área. Agarró mi cabeza en un movimiento desesperado. —Que ha sucedido. Digo entre suspiros,cuando abro nuevamente los ojos me percató de algo. El ambiente está detenido, no existe viento, no existe bruma, no existe oscuridad, no hay sombras. Es como si el tiempo se detuviera por unos minutos. Un gran dolor de cabeza sacude mi ser. Cierro los ojos en un intento de minimizarlo. Mala idea. El dolor se hace cada vez menos soportable, incrementa sus punzadas a tal punto de hacerme retorcer. Veo como ante mi aparecen diversas sombras, espacios, lugares y personas. Son memorias nunca antes vistas. Una perfecta sonrisa se dibuja en mi subconsciente. Un ser con fina piel de porcelana me sonríe. Perece que yo también le sonrió de vuelta. El chico con coqueta sonriza trata de quitarme sin éxito, algún objeto. El cuál yo sostengo entre los dedos de mi mano. La escena está decorada de luces amarillas y rosadas. Parece una boda, pero no es mi boda. Nuestro coqueteo es interumpido por los anfitriones. Una chica se dirige en mi dirección su vestido blanco está señido al cuerpo, su acompañante es un chico muy alto. La chica me sonríe y posteriormente me abraza. —"Mary, gracias a Dios llegaste" — dice Por mi parte soyozo levemente, estoy feliz. Pero, no logro saber ¿quién es? y ¿por qué? —"Jess, me tocó rogarle para que viniera. Si vieras estaba toda llena de pintura, de milagro vino" — dijo el chico de lentes que se encontraba a mi lado. Sonreí tontamente —"Claro que vendría, no me perdería tu boda. Es tu día, y nada me empediria estar aquí junto a ti. La persona más importante en este mundo"— dije mientras la abrazaba. La escena se desborono ante mis ojos, conviertiendose en una poco agradable para la vista. El hermoso salón con múltiples luces fue remplazado por un accidente de coche. El color carmesin decoraba la escena, las personas a mi alrededor lloraban mientras otros chismosos se aglomeraban, preguntando que había sucedido. Por mi parte, me encontraba envuelta en una sábana. Un enfermero pasados de los 40' revisan mis signos vitales. Me encontraba en estado de shock, no podía saber muy bien lo que había sucedido. La imagen ante mi solo parecía un cruel sueño. —Quiero despertar — susurré —¿Ese es tu deseo final? —dijo aquella ronca voz —o ¿quieres ver un poco más? Tras unos segundos de silencio respondí: —Qu-quiero ver u-un po-poco m-ma-mas— logré decir. —Buena niña— dijo está, antes de mostrarme el fragmento de una calle. Un grupo de jóvenes se aglomeraban en la entrada de un supermercado, "Los veteranos" se leía en el cartel. Era verano, las pantalonetas y vestidos hacían su aparición en la escena. Los helados y los cócteles coloridos acompañaban la escena. Logré verme entre la multitud, estaba acostada en el capo del coche. Vestía una pantaloneta de jean, y un croptop blanco. A mí costado se encontraba una chica morena, está última vestía muy bien además de estar leyendo un libro. El grupo de jóvenes comenzó a dispersarse hasta el momento en el cuál ante a mi solo se encontraba tres personas. Un morena, un chico fornido y Una peli blanca. Antonia. —"Bueno hermosa Mary, tenemos que partir" —dijo el chico. —"Quieres que te dejemos en la casa de Mauro o...” —comenzo a decir Antonia, la peli blanca. —"...no, no, no, yo los acompaño. — dije— no tengo nada que hacer hoy, dehecho ya adelante el sin número de lecturas que me dejaron para la clase de historia del arte". —termine de decir Los tres chicos se miraron acusatoriamente. —"¿Segura?" —pregunto la morena. —"Si, si. Relájate Anamaria no siempre estaré aquí"— dije yo, mientras le quitaba importancia al asunto. ¿No siempre estaré aquí? —"Es verdad, nuestra Mary se va dentro de tres meses a Canadá, tenemos que disfrutar el poco tiempo que tenemos con ella." — me defendió el chico. ¿Canadá? ¿Estaría pérdida en uno de los bosque de Canadá? Las chicas se miraron por unos segundos antes de asentir y tomarme de ambas muñecas en dirección al interior del coche.
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