La Tercera hija del Rey

Capítulo 7
Jaden Ahlström, príncipe de Ronda, nunca había sido expresivo, no acostumbraba a decir o mostrar lo que sentía. Siempre había sido así. Cuando era pequeño solía ser más sociable, pero esa sociabilidad se había perdido por completo al llegar a la adolescencia, a pesar de los esfuerzos de su padre por integrarlo a la familia. Al llegar a la adultez se caracterizó en la corte Dorada por ser de mente ágil, cauteloso y desconfiado. Aunque, muchos lo consideraban doble cara. No tenía buenas relaciones con sus primos, los que podrían ascender al trono, solo con el principe de Lanes, Marcus Ahlström, se podía decir que eran cercanos. Aunque para Ronda no era más que una relación interés—beneficio. Al llegar a Herem se encontró con la tercera princesa del reino Franco disfrazada de regente en la ciudad. Analizó la personalidad de la mujer y se dio cuenta que era diferente, peculiar. Eso le atrajo en gran manera. La tercera hija del Rey franco era inteligente, astuta y confiada, era simplemente magnífica, era su manera de ser, arrolladora y aplastante lo que le generó intriga. Ninguna mujer se parecía a la tercera princesa, no era cuestión de belleza ni cuerpo, era su inteligencia. —Cuando se cayó del caballo, sé que todo fue planeado por usted —el hombre toma por sorpresa a Xana, quien esconde sus emociones bajo una máscara de seriedad —Digame alteza, ¿Qué hice? —lo reta —Avergonzar al principe de Witgate ante la ciudad, obligándolo a ofrecer una retribución por la falta contra el representa del rey. Por supuesto, usted pediría pactos de paz. Para demostrar mi interés en usted, puedo ayudarla a conseguir ese pacto. —Me imagino que espera algo a cambio por esa ayuda, ¿estoy en lo correcto? —Pequeña princesa, yo sé que ustedes es lo suficiente sensata y al final aceptará mi propuesta. Xana se aleja del lugar una vez deja sus puntos claros. Ronda parecía tener algún sentimiento hacia ella, una llama de felicidad ardió en su estómago. Sin embargo, no confíaba el todo por todo en el hombre, por ahora debía caminar con cautela. *** Xana se mantenía tras las puertas de la sala de audiencias, siempre le gustaba llenarse de fuerza y determinación para pelear con esos príncipes. Pero ahora, no tenía mente para eso. Abrió las puertas y caminó por todo el pasillo de la sala hasta su puesto, donde se sentó y apenas alzó la vista unos ojos tormentosos cayeron sobre ella. —Saludos, ¿Que es lo importante hoy? —Gobernadora, tenemos que pedirle una disculpa a usted y la ciudad por el inconveniente acaecido ayer. Usted puede pedir lo que desee en retribución y sin excepción se lo daremos —habla Dylan, el principe heredero de los dorados. —¿Qué quiere gobernadora? ¿alhajas, tesoros?—se mofa Witgate —Está equivocado, alteza. En nombre de todo el reino solicito un pacto de paz entre ambos países. —Gobernadora, creo que este asunto ya había quedado claro —Alteza, sólo estoy respondiendo a su petición. Me dijeron que escogiera un regalo y eso es lo que estoy haciendo, ustedes afirmaron darlo sin importar qué o acaso no puedo confiar en su palabra —ataca Xana —Eso es cierto. Si nos negamos, ¿que se pensara de los hombres del palacio dorado? ¿que se pensará del Rey? Lo más seguro es que se piense que somos faltos a nuestra palabra. —Razona Ronda —Es verdad—acepta el príncipe dylan—. Le aseguramos que lo que ha pedido lo tendrá. Las manos le sudaban debido a la emoción, ya había solucionado el problema con los vecinos del sur. Ahora, escribiría a su padre para darle la buena noticia. Además, consultarle si ya podía regresar a la capital. Sus ojos pasaron por toda la sala hasta toparse con el príncipe de Ronda. El hombre había cumplido su palabra y la había ayudado a conseguir el tratado de paz con el sur y no sabía qué precio. Dio la vuelta ignorando al príncipe y luego salió del salón mientras que una sonrisa triunfal marca su rostro. —Alteza, ¿logró lizy pregunta ansiosa así es lizzy? —Alteza, eso es maravilloso, ya podemos volver a la capital. —Lizzy, por favor llévame a mi habitación papel y tinta enviaré una misiva ahora a padre. Lizzy salió corriendo entusiasmada ante la idea de volver otra vez a la capital mientras que sana se queda parada en medio de las escalinatas con la mirada perdida. —Pensé que estaría feliz, alteza —Ronda llega a su encuentro. —Lo estoy alteza. —Pero percibo otra cosa. —Me imagino que está esperando la retribución a su ayuda. —evade —En lo absoluto alteza. Estoy seguro de pronto llegará ese momento. —finaliza el príncipe y se retira de las afueras del salón de audiencias. Xana no entendía las palabras del príncipe. ¿A qué momento perfecto se refería? Pronto tendría que volver a la capital y nunca más lo volvería a ver, aquello no tenía sentido. ACLARACIÓN La princesa Xana por si no lo han notado tiene una apariencia peculiar, ojos rojos, cabello blanco y piel delicada. Ella sufre de un tipo de albinismo, se considera el más grave, pero por lo que leí no afecta en nada su calidad de vida, solo que no ven igual que una persona normal y la piel requiere de muchos cuidados, pero su promedio de vida es de 30-40 años. Aunque, hay algunos que sobrepasan el límite.
Descubre más en Bookista
Descarga la app y continúa leyendo
La Tercera hija del Rey

Populares

Populares

close 0/500