tres desamores una ciudad

Noche para conquistar
-¿Qué?-preguntó Clarice. -¡Es necesario, para aliviar un poco la molestia con un masaje!- -¿Quieres aprovecharte por qué sabes que soy intolerable al dolor?- -¡Solo es la espalda!- -¡Date la vuelta!- -¡Lo haré, lo haré! Clarice comenzó a quitarse la blusa y luego el sostén colocándolos en el sofá enfrente de la mesa donde ella se acostó dejando su espalda libre. Roch sacó un ungüento y comenzó a frotarlo en sus manos, luego en la espalda de Clarice, ella estaba tan a gusto con el masaje que comenzó a sentirse desestresada, relajada y como nueva. -¿Cómo te sientes?-Preguntó Roch -¡Cómo en las nubes! -¡Creo que ya es suficiente! -¡No, sigue! -¡Claro! Roch siguió masajeando a Clarice a tal punto que ella fue quedando profundamente dormida. -¡Clarice, Clarice ya no seguiré!-dijo Roch cuando vio a Clarice dormida. Entonces se dispuso a irse pero pensó en despertar a Clarice con un beso. Se acercó a ella y comenzó a besarla, para su sorpresa su beso fue correspondido tanto que él sentía estar siendo besado por Clarice. Ella soñaba que estaba en el mar junto con Ray y luego de repente él la besaba, ella con ese beso quería decirle que aún lo amaba y lo perdonaría por todo. En su interior sabía que era un sueño pero ella sentía tal ese beso. Mientras tanto Roch estaba indeciso si detenerse o seguir ya sentís que Clarice lo estaba besando con pasión. No resistió más, levantó a Clarice sin dejar de besarla la llevó a la habitación, la acomodó en la cama. Clarice aún no abría los ojos pero no dejaba de besarlo, entonces Roch completó su libertad terminando de despojarla de su ropa, comenzó a acariciarla no vio ninguna resistencia por parte de Clarice supo que hoy sería la noche para conquistarla. Roch comenzó con calma pues sabía que en algún momento ella lo tiraría de la cama pero pasado un tiempo y al ver que ella aún seguía recibiéndolo, inició su objetivo: hacerla suya. Clarice al sentir que cada vez se asomaba con más fuerza a ella, lo rechazaba, haciéndolo retroceder, nuevamente el atacaba con más fuerza y ella trataba de bloquearlo, al notar su nada débil defensa Roch ya no insistió y se tomó las cosas otra vez con calma lo cual fue aceptado por Clarice quién desde ese momento tomó el control. Muy temprano a la mañana siguiente ese hermoso canto del pajarillo despertó a Roch,e vistió y se apresuró a ir a la cocina a preparar algo rico y saludable para su chica, antes que ella despertará y no lo dejará finalizar como la vez anterior. Pasado mucho tiempo ese olor tan agradable despertó a Clarice quién no pudo ocultar una media mueca de satisfacción al saber que pronto comería algo pues su estómago había ruido extraño, se puso su bata para baño, se asomó a la cocina vió a Roch sirviendo ya un platillo y le dijo: -¡Para cuando salga del baño ya no estarás aquí!-dijo Clarice dando la vuelta sin darle oportunidad a Roch de responder. El pensó:-¡Al menos no me gritó que me fuera!¡Debí haber hecho un buen trabajo ayer!- Y con cara de orgullo sacó sus cosas y salió del apartamento. Mientras tanto Clarice en el baño se sentía adolorida como si fuese sido arrollada por un auto. -¿Por qué caí fácil?¿Serán esos besos que son semejantes a los de Ray?¡No volverá a pasar! -Se prometió Clarice, salió del baño directo a la cocina y allí la esperan tres exquisitos platillos. Desaparecieron en un instante. La primera vez que Roch estuvo en su cama ella podría haber asegurado que él no la tocó, pues no recordaba nada pero esta vez sí recordaba todo cada detalle cada momento no hubo amor no hubo deseo ni siquiera sabía por qué lo hizo. Todos estos pensamientos la comenzaron a sentir abrumada. Por su parte Roch se sentía orgulloso de dirigió rápidamente a su casa a prepararse para ir al hospital, se sentía agotado pero no era impedimento para no presentarse, el pensar en cada momento de esa noche lo hacía qué gritar aunque estaba dentro de su auto sin que nadie lo pudiera escuchar reprimió su gozo. Se sentía feliz y enamorado pero ¿Y ella? ¿Se sentiría igual?
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