La Boda de mi Ex

Capítulo Treinta y Seis
Cada equipo nos fuimos a los extremos que el espacio nos permitía para tener unos segundos para hablar con el equipo con el punto de ver si tendríamos alguna estrategia o iríamos como Dios nos dió a entender. —No puedo creer que apostaras con tú hermano algo como eso. —Y tengo que ganar, no podría dejar de comer mi cereal. —¿De qué cereal hablas? —pregunta Morgan acomodándose la pistola. —Lucky Charms. —¿Sabes qué? Tienes que ganar, yo tampoco podría sobrevivir sin comer ese cereal —habla Lukas. —¿Ves? Él sí entiende a lo que me refiero. Christian suspira rendido mientras que entre los cuatro sacamos la estrategia, era algo sencillo además de que ellos contaban con Ethan quién era alguien también diestro con el manejo de un arma, según entendí pero el entrenamiento militar de mi hermano era el punto más fuerte. Lo que nos sorprendió a Christian y a mí fue el conocimiento estratégico que contaba Lukas quién lo disculpó con que jugaba demasiados videojuegos. Nos quedamos en círculo unos momentos en lo que esperamos a suene la sirena que daría comienzo, cuando lo hace al instante todos corremos a ponernos bajo resguardo antes de que la ráfaga de disparos nos rodeara por completo. Necesité de unos segundos en buscar a mi hermano quien como siempre, era el primero en salir corriendo hacia la línea de fuego, le hubiese disparado de no ser porque vi a Allie más cerca de mí, apunto y presiono el gatillo antes de moverme hacia la derecha. Escucho el grito de la rubia quejándose de lo que dolía un disparo de esos mientras caminaba con las manos en alto para salir de la zona aunque disparé una vez más contra ella como travesura haciendo que gritara de nuevo. Después un rato en el que quedaron eliminados Guillian, Morgan, Christian, Ethan y Allie busco a Lukas por unos segundos notando que estaba en diagonal a mí, casi al otro extremo del campo. Veo a Jay moviéndose sigilosamente, salgo de mi escondite y apunto con la pistola hacia mi hermano pero recibiendo en cambio un disparo justo en el abdomen que dolió horrible. —Sabes que en juegos así no deberías apostar conmigo —habla mi hermano con el dedo en el gatillo apuntando justo en mi pecho para un segundo disparo. —Si, pero el problema es que no sabes contar. Bajo el arma un segundo sonriendo por su confusión cuando el sonido de una segunda arma resuena entre nosotros y la playera de Jay se mancha con pintura de color azul brillante. Lukas se levanta quitándose la careta mientras se acerca a mí levantando la mano en gesto de victoria. —Con mi cereal favorito no te metas. Choco la mano con Lukas mientras me reúno con Christian con una sonrisa alegre sin importar que ahora mi blusa tuviese una mancha de pintura y que probablemente me saldría un moretón. La segunda ronda fue más sencilla, porque Morgan quiso averiguar qué pasaba si mi hermano y yo nos juntamos contra el resto del grupo, algo que Allie se negó pero por mayoría de votos tuvo que aceptar, prácticamente duramos unos 10 minutos quizá menos porque ambos acertábamos en los tiros, él con la práctica de haber estado en el ejército y yo por aprender de él. —Ustedes dos están locos —habla Ethan cuando nos íbamos del lugar. —¿Por qué lo dices? —pregunta Jay. —Éramos seis contra dos y nos ganaron en, ¿cuántos minutos? ¿Cinco? —Es lo que pasa cuando nos juntamos —respondo tomando el brazo de mi hermano—. Somos imparables. Ethan nos hizo el favor de llevarnos a casa y avisando que la moto de mi hermano ya estaba estacionada en su lugar, al entrar me cambié la ropa esperando que la pintura saliera aunque siendo sincera, era ropa que casi ya no usaba, junto la ropa de mi hermano con mía dejándola en el cuarto de lavado para hacerlo mañana. Me dejó caer en la cama con un suspiro, mi cuerpo tenía unos tres o cuatro moretones que tardarían en sanar pero no me molestaba en absoluto sólo por el recuerdo de la sonrisa de mi hermano. —Descansa Jay —hablo alzando la voz para que me escuchara. —Ya duérmete, mocosa. Dejo escapar una risilla mientras me envuelvo en las cobijas, pongo música en el teléfono programándolo para que se apagará después de un rato. Me meto en la oficina de Christian dejándome caer con pesar en una de las sillas, él me mira fijo por unos segundos del otro lado del escritorio alzando una ceja. —¿Qué tienes? —Necesito una excusa —pido cansada—. Annie me invitó a una fiesta con sus damas de honor para celebrar su embarazo pero no quiero ir. Ríe al escucharme, se levanta rodeando la mesa para sentarse frente a mí con los codos recargados en sus rodillas. —¿Qué tiene de malo ello? Podría ser divertido. —Solamente no quiero, me agrada Anne pero quiero que quedemos sólo como alguien que organizó su boda y listo, pero no sé qué cosa inventarme. —¿Cuándo es? —Este viernes —respondo y lo miro pensativo unos segundos hasta que sonríe—. ¿Por qué me sonríes de una forma tan seductora? —Mis padres darán una fiesta y mi madre me pidió que te invitara. —¿Hasta ahora me lo dices? ¿Qué se supone que debo vestir? —Decidieron hacerla el viernes porque tienen unas vacaciones la próxima semana y quieren celebrar mi cumpleaños antes de irse. Asiento pensativa por unos segundos pensando en el plan de Allie para su cumpleaños el cual también sabía Morgan dado que tuvimos que sonsacarla para recabar información. —¿Sabes? Creo que mejor deberías ir un rato con Anne —habla atrayendo mi atención nuevamente—. Sólo un rato, pasaré por ti y te arreglas en casa de mi padres, ¿qué opinas? —Te estoy diciendo que no quiero ir —gruño tomando una de sus manos. —Hizo el favor de invitarte, es lo mínimo que puedes hacer además, llévate a Ethan para que estés segura. —Eres injusto conmigo. —Claro que no cariño —se inclina hacia mí con otra de sus sonrisas seductoras—. Sólo quiero que te diviertas. Gruño nuevamente rendida logrando que se riera porque según estaba haciendo pucheros cosa que no era cierta, sin embargo Christian tuvo que irse a una comida pero prometió regresar por mí, cosa que le negué dado que ahora tenía que ir a buscar un regalo y un vestido para la fiesta. Le mando un mensaje a Allie para que me viera en el centro comercial y llamaba a Ethan para que me llevará. —¿Por qué estoy en una tienda de ropa interior? Estábamos metidas en un Victoria's Secret donde no habían muchas personas porque aún era temprano y e parte porque no me quedé más tiempo en la oficina pero cierta persona se había emocionado por la fiesta de Christian y me ayudaría con todo lo necesario. —Mira. Volteo a ver la prenda que traía notando que era un conjunto de un sujetador negro de encaje y una tanga con liguero. —Voy sólo una fiesta —reclamo con un quejido—. No es como fuese a la casa de sus padres para tener sexo. —Una fiesta que bien podría terminar en otra cosa —señala alzando sus cejas. La fulminó con la mirada mientras dejo escapar un suspiro y me levantó la playera lo suficiente para que viera la cicatriz. —¿Y crees que esto se verá bien con eso? —pregunto señalando con la mano libre la lencería. —Cariño, esa cicatriz es un recordatorio de quién eres, fácilmente pudiste rendirte ese mismo día pero no lo hiciste y estoy orgullosa por ti —habla dejando las cosas en su lugar—. Y Christian Bornout te ama aún con esa cicatriz en tu cuerpo —me toma por los hombros con una sonrisa cálida—: ¿Entiendes? Respiro hondo asintiendo varias veces porque sabía que si hablaba terminaría llorando, Allie era así, lo sabía así de simple. Lo sabía. Allie era la clase de amiga que todo el mundo desea tener y que pocas personas tienen el placer de tenerla. Era la clase de amiga que podía estar siempre en las buenas pero que nunca te abandonaría en las malas por ningún motivo. —Gracias Allie —murmuro con la voz un poco temblorosa por la necesidad de llorar. —No vayas a hacerlo —me amenaza—: porque si lo haces vamos a terminar llorando en una tienda de lencería. Ambas comenzamos a reír por unos segundos pero al final dejé que eligiera mi vestimenta pero impidiendo que comprara lencería para mí aún cuando insistió demasiado en ello, también me ayudó a elegir un regalo para la futura madre argumentando que es una desgracia que un bebé tenga los genes de alguien tan horrible como Alexander cosa en la que yo estaba completamente de acuerdo. Así que, ya teniendo todo listo, sólo me faltaba esperar que todo saliera bien.
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