Cuarto Reino

Cap. 6.2
Una vez lista la medicina, se inclinó a un lado a untar el cuerpo pálido de Dragnan, rasgando los ropajes del demonio, Samara se asombra, nunca había visto un cuerpo como el de él, apartando lo lastimoso y magullado que se veía, Dragnan poseía un cuerpo bastante musculoso, escultural y bien definido, Samara, con mucho cuidado y algo de arcadas, unta la crema en unas heridas profundas aun sangrantes, con su daga rasgó su camisa negra y comenzó a vendar, adiós a la bonita camisa, una vez listo y atendido, Dragnan luchaba por no quedarse dormido, Samara montaba guardia mirando a todas direcciones, aferrándose a su espada Morrel, escuchando el sonido de los animales de la noche, eso era buena señal, supuso, sin embargo, había que buscar un lugar seguro, una cueva quizás, sin saber que hacer, Samara se acurruca abrazando sus rodillas sin soltar la espada, ─ ¿Cómo hice eso? ─ pregunta Samara con asombro y un brillo en sus ojos, Dragnan lo interpretó de que era pura curiosidad, ya estaba lista para saberlo todo, y así lo hizo, para combatir su sueño, le contó su procedencia, su nombre y de donde había adquirido su poder, Samara fascinada, no perdió detalle, ni una palabra pasó inadvertida por sus oídos atentos, a la mañana siguiente, junto a los primeros rayos del sol y con la niebla a su favor, se encaminaron por el bosque prosiguiendo con su escape, Samara notó el aroma a sal, estaban cerca de las costas, ¿pero donde?, eso no importaba, siempre y cuando estuvieran lo más lejos posible de esas bestias infernales, el sangrado de Dragnan se había detenido. Caminando por la orillas, Dragnan se sujetaba por un costado, Samara vio al fondo, estrechando la mirada, cerca de un despeñadero, cerca de aguas poco profundas, una gran caverna, ella corrió primero a ver si estaba desocupada, le pidió a Dragnan que estuviera pendiente si veía algo extraño. A los pocos minutos, Samara aparece nuevamente con una gran sonrisa, la caverna estaba vacía, con ayuda de Samara, llegaron a la boca de aquella caverna poco iluminada y bien húmeda, pero serviría para esconderse un buen tiempo, recuesta a Dragnan en una pared, éste suelta un siseo de dolor hasta soltar un suspiro de alivio, Samara se acerca a la boca de la cueva, escribió unos símbolos en las piedras y en las arenas, la cual, estos desaparecieron con un brillo dorado, Samara no supo como lo hizo, pero simplemente pasó y sin dudar, sin siquiera saber, pero se sintió satisfecha, de alguna manera, muy por dentro de ella, supo que lo que había hecho estuvo bien. Ambos se relajaron un poco, Samara soltó una risilla de alivio, estaban a salvo. ─ ¿Pensaste que escaparías de mí, así de simple? ─ Samara se tensa al oír la voz de su hermano que se acercaba a pasos lentos, sopesando cada paso con cautela, como un felino en plena cacería, ¿Cómo rayos pudo llegar antes?, detrás de él se encontraba Marie, con la sonrisa más diabólica que jamás le había visto en su delicado rostro, Dragnan se levanta con dificultad, Tristán se burla de su condición. ─ Deberías pedir ya tu baja demonio… tu tiempo ya… pasó ─ Permítame encargarme de Samara, mi señor ─ solicitó Marie detrás de Tristán haciendo una reverencia. ─ No… ella debe tomar su decisión ─ dijo Tristán girando su cabeza a duras penas hacia Marie sin despegar la mirada de Samara. ─ Has causado un montón de problemas, hermana ─ No soy tu hermana ─ replicó Samara con voz firme. ─ Vi lo que le hiciste a madre… eso me dolió… me dolió sobre todo el hecho de que ya no… nos consideras como tu familia ─ Tristán chasquea la lengua. ─ Pudimos volver a ser una familia, ¿sabes?… pero no, tu obstinación pasa los limites, hermanita ─ un silencio se prolongó en la cueva, solo el rugido de las olas chocar contra las piedras, la tensión se podía sentir como el filo de un cuchillo, Samara, consciente de su desventaja solo le quedaba una carta por jugar. Se coloca delante de Dragnan en gesto protector, Tristán esboza una sonrisa mostrando sus dientes blancos y perfectos, Samara no supo como interpretar aquella sonrisa. ─ Sabes que no tengo poder sobre ti, pero si sobre tu protector ─ Tristán agita su mano haciendo volar por los aires a Dragnan, cayendo de espalda en un grito ahogado por el impacto de gran altura, Marie se abalanza sobre Samara llevándola contra el suelo, entre la lucha y el forcejeo, ésta saca su hueso grabado y se lo incrusta en el pecho, Marie lanza un jadeo agónico ahogado, mira con asombro el hueso tallado, mira a su hija y por último le sonríe dándole las gracias en un leve susurro, fue en ese momento que de sus ojos brotó una verdadera lágrima de amor por su hija, Samara pudo ver ese último segundo a su verdadera madre para así poder despedirse de ella, el hueso comienza a arder en el cuerpo de su madre, Marie da gritos desesperados con el hueso en su pecho, luchando por tratar de sacarlo de allí, inesperadamente Marie se prende en fuego azul, primero sus manos, después su pecho, para luego finalizar su cuerpo entero siendo llevado a solo cenizas. ─ ¿Qué has hecho? ─ murmuró Tristán con el asombro en su rostro, sus ojos bien abiertos contemplando con horror las cenizas de lo que una vez fue Marie. ─ Darle un verdadero descanso a madre ─ contestó Samara con la respiración agitada, fulminando con la mirada a su propio hermano, Tristán traga saliva con fuerza tensando los músculos de su mandíbula, cuando por fin repara en la presencia de Samara, ésta se encontraba forcejeando con un agarre de Dragnan por el cuello sujetándola desde la espalda. ─ Si das un paso más… (dientes apretados) la mataré ─ amenazó Dragnan con los ojos ardiendo en rojo y azul, Tristán lanza un bufido por aquel intento, ─ No lo harás ─ No me retes ─ Tristán da un paso, Dragnan aprieta con más fuerza, Samara ahoga un grito sintiendo su cabeza y su cuello reventar, la sonrisa de Tristán desaparece al ver la determinación de Dragnan. ─ Sal de la cueva y la soltaré ─ ¿O si no qué? ─ La mataré y sabes que si ella muere… ─ Tú, también, te condenarás y lo sabes ─ No me importa ─ replicó Dragnan lentamente en tono desafiante, otro largo silencio. ─ ¿Confías en mi? ─ susurró Dragnan en el oído de Samara. ─ ¿Qué? ─ pregunta con voz áspera. ─ ¿Confías en mi? ─ volvió a preguntar, Samara sin responder, bastó con un gesto para que Dragnan lo supiera, Samara bajó los brazos sin luchar, resignada, cerró los ojos y en un abrir y cerrar de ojos, un trozo de hueso atraviesa su espalda hasta sobresalir por su pecho, Samara jadea ahogadamente. Deslizándose de entre los brazos de Dragnan, Samara cae al suelo muerta con los ojos abiertos, ─ ¡¡NOOOO!! ─ Tristán se abalanzaba sobre Dragnan para matarlo, ambos caen al suelo, Dragnan aprovecha la inercia y la fuerza de Tristán para empujarlo fuera de la cueva con sus piernas, Tristán se golpea contra una gigantesca roca fuera de la cueva sonando un crujido como si todos sus huesos se hubieran roto, Dragnan rueda por el piso, alerta, mirando donde había caído Tristán, éste se busca de abalanzar contra Dragnan otra vez, pero un muro invisible lo detiene. ─ ¡Te mataré! ─ gritaba Tristán una y otra vez golpeando con fuerza el invisible muro, Dragnan sonríe a cambio. ─ ¡Te enviaré al infierno! ─ amenazó Tristán antes de irse. ─ Ya estuve ahí… y no me gustó ─ contestó Dragnan por lo bajo recostándose de la pared con alivio al lado del cadáver de Samara. Dragnan se acerca con cuidado al cuerpo de aquella joven, escrutando su hermoso rostro ya sin vida, con la boca ligeramente abierta soltando un fino hilo de sangre, sus ojos vidriosos indicaban que ella ya no habitaba ese cuerpo, le saca el hueso de su espalda, con mucho cuidado la coloca boca arriba para cerrar sus ojos, con esfuerzo, debido a su condición, la carga entre sus brazos, la acuesta sobre una gran roca lo suficientemente grande como una cama; una vez acostada, Dragnan se queda sentado a su lado esperando el caer de la noche, sale en busca de madera, enciende una hoguera e improvisa unas antorchas para iluminar aquella caverna, luego se recuesta al lado de la cama de piedra para disponerse a dormir, desde luego, tomándose la molestia de ocultar las pertenencias de Samara entre las profundidades de la caverna.
Descubre más en Bookista
Descarga la app y continúa leyendo
Cuarto Reino

Populares

Populares

close 0/500