Tierra de Mercenarios

Atacados
El destino es algo muy extraño. Dos personas pueden vivir en la misma área, visitar la misma cueva, tomar las medicinas prescritas por el mismo médico y burlarse del mismo perro; tal vez los dos sean sorprendentemente similares desde muchos puntos de vista, pero aún así son dos personas que simplemente no pueden llegar a mezclarse. Algunas personas no tienen destino juntas, pero enfatizan ciegamente en que su destino es la voluntad del cielo. De hecho, la mayoría de las veces no hay destino, no importa cuánto trabajes en ello, el resultado es el mismo. “Discurso falso”. *** Sharuo bajó la cabeza; su blanca piel se hallaba sonrojada por el reflejo del ardiente fuego y su cabello reposaba sobre su pecho. Cómo era la primera vez que interactuaba con un chico a solas, no podía saber cuál era la razón por la que no podía dejar de usar el rabillo del ojo para ver lo que estaba haciendo Daqingshan. Bajo el abrasador calor de las llamas, la grasa se filtraba constantemente de la carne, bajando hasta el fuego que comenzaba a danzar y a reflejarse en el rostro de Daqingshan, quien sacudía lentamente el asador con una mano, mientras que con la otra seguía aplicando granos de sal y otros condimentos para esparcirlos uniformemente sobre la carne. Lu’er apoyó su cabeza en el vientre de Daqingshan, goteando saliva de la boca. A veces, el chico iba a recoger leña y Lu’er inmediatamente tomaba de manera espléndida el tenedor para hornear y agitar la carne lentamente. —Un chico guapo — se dijo Sharuo para sus adentros, bajando la cabeza y sonriendo. Después de comer, Daqingshan encendió hábilmente otra hoguera cerca de él, apagó la que estaba asada hace un momento y cubrió las cenizas con piedras. Acto seguido, tiró el trineo encima cubriendo solamente los rastros de ceniza, para luego pronunciar las primeras palabras del día: —Dormirás en el trineo. Luego, se apoyó en un refugio de rocas ligeramente elevado con su equipo para dormir y se acostó. Pronto, el sonido de la respiración durmiente del joven se escuchó en los oídos de Sharuo. No podía entender qué tipo de hombre era ese, aunque la verdad, Sharuo no entendía a los hombres desde un principio. La noche anterior, Lin Yuchang le había dicho explícitamente que tuviera cuidado de no dormir demasiado por la noche y que por ningún motivo dejase que Daqingshan durmiera junto a ella. Sharuo no entendió lo que realmente quiso decir Yuchang, pues tenemos que entender que Sharuo realmente no sabe lo malvado que puede llegar a ser un hombre con una chica. Pronto, al recostarse en el trineo, el cuerpo de Sharuo se calentó y finalmente entendió algunas de las acciones de Daqingshan en esos momentos. Las cenizas de la fogata bajo el trineo emitieron un calor suave a través de las tablas de madera, lo que le proporcionaron un abrigo contrastante con el hielo y el viento que corrían fuera del trineo. En esos momentos, Sharuo pudo sentir aquella calidez, aquella sensación de atracción hacia un chico por primera vez… Por otro lado, Lin Yuchang estaba viviendo otro buen espectáculo con asombro. Para intentar aparecer en el borde del bosque a la noche siguiente y así arrastrar con ellos al enemigo cuando aparezca, el tiempo de acción debía ser muy pequeño, por lo que Amy decidió darse prisa y continuar el camino. No fue hasta altas horas de la noche en las que finalmente se pudieron apostar para descansar. La primera tarea fue encontrar leña para encender el fuego. Su suerte no fue tan buena como la de Daqingshan, pues el cielo estaba demasiado oscuro y no pudieron encontrar madera caída; dos soldados comenzaron a cortar de un pino enorme. Amy no pudo esperar más, se les acercó y les dijo amablemente: —¿Podría intentarlo yo? Los soldados imperiales le entregaron el hacha, pero Amy negó con la cabeza, sacó a Hoja de Hielo por detrás de la espalda y caminó alrededor del gran árbol. Todos los ojos estaban fijos en él para ver lo que iba a hacer, aunque la gran mayoría eran obviamente en tono de burla. Amy dio un paso hacia atrás, arqueó su cuerpo y la Hoja de Hielo se elevó en lo alto. Desde el lado diagonal, Hoja de Hielo cortó directamente hacia abajo y el árbol cayó con un estruendo. Luego no se detuvo; la espada larga siguió balanceándose constantemente y después de un tiempo, la madera, tan alta y dura como una colina, fue cortada, y Hoja de Hielo no sufrió ningún daño. Todos quedaron estupefactos. Las llamas de la fogata se elevaron hacia el cielo y todos se bañaron en el calor de las brasas. —Impresionante, asombroso — Lin Yuchang le esbozó una brillante sonrisa a Amy —, digno de un espadachín y su espada mágica, es realmente asombroso, podrías ser un mercenario de nivel S en tala de madera. Amy sonrió tímidamente, aunque no sabía por qué, pues nunca se había reprimido ante los halagos de los demás. Amy siempre había sido audaz, sin embargo, parecía incapaz de soltarse frente a una chica, y apenas sabía qué decir. —Nunca he visto a nadie que pueda talar árboles de esa manera — siguió diciendo la chica — ¿Te gustaría enseñarme cuando haya tiempo? Lin Yuchang sintió que era la primera vez que le pedía algo a un chico con tanta sinceridad. Un soldado, que estaba enamorado de ella, escuchó que la bella joven había halagado a un chico menor que él y se sintió incómodo, por lo que se acercó a ellos: —Eso no es nada — agregó el soldado —. El ex capitán de nuestra brigada glaciar también puede usar una espada para cortar madera, y es más rápido, mucho más rápido. Podrías pedirle a él que te enseñe en el futuro. —Lo sé — respondió Amy tranquilamente —, porque él es mi padre. El aire se calmó de repente, y los ojos de tres o cuatro soldados de mediana edad se fijaron de inmediato en Amy y la espada larga que llevaba detrás. … Temprano, a la mañana siguiente, Daqingshan alimentó a los perros de nieve hasta su plenitud y luego saludó a Sharuo para comenzar un nuevo día. Estaban claramente cerca del borde del bosque, puesto que cada vez había menos árboles, y el sol podía pasar a través de ellos y brillar directamente sobre la nieve, que era más fina. Algunos lugares tenían incluso tierra negra expuesta, que debían ser evitados a toda costa. El trineo chocaba constantemente con piedras apostadas en el camino, y Sharuo tuvo que sujetarse del borde del trineo con ambas manos. Daqingshan seguía sentado al frente, tratando de guiar a los perros para que fueran lo más lejos posible a lugares con árboles y nieve. En los lugares con nieve poco profundas se podían ver huellas de animales o pequeñas bestias, y para su fortuna, ninguna señal de actividad humana. Según el plan acorado con Amy, Daqingshan tenía que acelerar la velocidad en esos momentos. Según las estimaciones, deberían estar cerca del borde del bosque unas dos o tres horas después de que Amy se encontrara con el enemigo. Amy fingiría ser pretencioso y arrastraría a todos los enemigos hacia el bosque en la oscuridad, como sería de noche, el enemigo no podía distinguir cuántas personas tenía el equipo de Amy. De esa forma, en la mañana temprano del día siguiente, Daqingshan y Sharuo podrían ingresar de manera segura a Ciudad Camponeva. La noche se volvió más pesada y el suelo expuesto era cada vez más común, y uno de los perros casi tira al trineo por el camino de barro. —Ahora estamos muy cerca del enemigo — estimó el chico, mientras se bajaban del trineo. El muchacho recogió con cuidado a los perros y encontró una zanja de nieve en donde empujó el trineo hacia adentro, haciendo una marca. Se fue junto a los perros y Sharuo para poder encontrar un nuevo campamento para pasar la noche. Era diferente a los días anteriores, dado a que estaban cerca de los enemigos, era imposible iniciar una fogata al aire libre, de lo contrario quedarían expuestos. Detrás de una pequeña colina, Daqingshan encontró una cueva oscura. Estaba muy feliz de haberla encontrado, ya que de esa forma podría prender fuego por la noche sin ser vistos, además que les protegería del viento y el frío. No obstante, los perros de nieve sintieron un poco de conmoción. Daqignshan, quien se había criado en las montañas, conocía muy bien los hábitos de los perros, sabiendo que aquella conmoción era leve, lo que indicaba que no había grandes animales en la cueva; lo más probable era que se tratase de pequeños roedores o los olores residuales de otros animales. Llevó a dos perros consigo, encendió una antorcha y se dispuso a explorar la cueva. Era tan alta como una persona, y relativamente profunda. Aparentemente, el lugar parecía ser seguro, ya que no había rastro alguno de vida en él. Cuando salió de la cueva le entregó la antorcha a Sharuo para que entrara, luego caminó hasta el árbol grande más cercano, desenvainó su espada larga y comenzó la actividad de tala de rutina. La leña comenzó a apilarse rápidamente cuando… —¡Ahhhh! — gritó Sharuo desde la cueva. Daqingshan se sorprendió y corrió inmediatamente hacia ella junto a Lu’er, cargando aún su espada larga. La antorcha cayó al suelo, y Sharuo estaba pálida, media sentada y con la espalda apretada contra la pared de la cueva; se tapaba la mano con una boca y con la otra cubría su pie izquierdo. Delante de ella se encontraba una gran serpiente, que era obviamente la propietaria de la cueva. Medía un poco más de un metro, su cabeza estaba levantada del suelo y la lengua roja brillaba dentro de su boca. Se notaba especialmente molesta por los visitantes no deseados, dispuesta a atacar a quien fuera. Daqingshan observó al animal desde la cola hasta la cabeza. —¿Te mordió? —Yo… Yo… — titubeó la chica —, no lo sé, me mordió el zapato. En el Continente Helado, al solo haber un periodo corto sin congelación, muy pocas serpientes habitan en él. Solo hay tres o cuatro tipos, todas de color negro y solo una de ellas es venenosa… muy venenosa. A pesar de que no la había visto antes, Daqingshan no pudo evitar prevenirlo. El chico agitó rápidamente su espada, y la serpiente negra de repente saltó intentando morderlo, sin embargo, la agilidad del chico fue mayor y cortó a la serpiente en dos. Daqingshan pisó con fuerza a la serpiente, y tras asegurarse de que la cabeza no volvería a saltar, observó a Sharuo. —Oye… no tengas miedo, ya muró — intentó calmarla — ¿Te duele el pie? —Hmm… — respondió Sharuo, tratando de no gritar —. Antes me dolía un poco, pero ya no, aunque me pica bastante. El rostro de Daqingshan se ensombreció. Inmediatamente se le acercó corriendo, ignorando la exclamación sorpresa de Sharuo. Le abrazó la pierna izquierda, aflojó el cordón y le quitó el zapato con fuerza. La chica llevaba unos calcetines de hilo teñidos de rojo, que también sacó con firmeza. Cuando los pequeños pies blancos quedaron expuestos, Daqingshan se sintió inexplicablemente mareado. Sus cinco pequeños dedos estaban de un color rojizo, y pronto encontró unas pequeñas marcas de dientes en la parte superior. La sangre se había puesto negra y solidificado en el borde de las marcas de los colmillos de la serpiente; una línea de sangre negra comenzó a subir desde el pie de Sharuo hasta la pantorrilla. Veneno, había sido una serpiente venenosa. Obviamente, Sharuo también descubrió que sus pies se habían vuelto insensibles. Cuando vio una línea de sangre negra aparecer de repente en su pierna no sabía qué hacer. Daqingshan sacó una daga de su bota y la quemó con la antorcha que aún yacía en el suelo. A pesar de la lucha inconsciente de los pies de Sharuo, la daga cortó las marcas de los cuatro dientes de arriba abajo. Daqingshan vaciló un poco, levantó el pie de la chica, inclinó la boca y comenzó a chupar la sangre negra, para luego escupirla en el suelo. Sharuo se sintió muy tímida. Aunque sus pies estuvieran entumecidos, claramente podía sentir la enérgica absorción de Daqingshan. Ese tipo de sentimiento…. Aunque sabía que Daqingshan la estaba salvando, sus pies se movían desesperadamente contra su voluntad, por suerte, las manos del chico eran más fuertes y podía sostenerlos con firmeza. Cuando la antorcha estuvo casi apagada, Daqingshan recogió algunos trozos de madera del exterior, encendió fuego, sacó la bolsa de sal de su maleta y la roció uniformemente sobre la herida de Sharuo. Luego, sacó un poco de medicina para curar las heridas y una gasa del paquete, envolviendo los suaves pies de Sharuo, volviéndole a poner nuevamente los calcetines y los zapatos. En esos momentos, Daqingshan descubrió una fragancia especial dentro de su nariz. Pensando en lo que sucedió hace un momento, Daqingshan se encontraba mudo, su rostro se había sonrojado y salió corriendo para traer leña… excesiva leña. Tras el accidente, verificó nuevamente la cueva para ver si habría otras sorpresas, cuando finalmente confirmó que estaban a salvo, sostuvo los utensilios para dormir de Sharuo y los puso sobre el suelo para luego tirar de la pata de Lu’er y salir corriendo. Esa noche, tanto Daqingshan como Sharuo no pudieron dormir. La mente de la chica pensaba constantemente en la escena en la que Daqingshan le quitó los zapatos por la fuerza y succionó. El sentimiento era indescriptible, y aunque ambos sentían que algo andaba mal, era de cierta forma reconfortante; ninguno sabía lo que estaba pasando. En el cielo, la luna brillaba en el bosque de verano, proyectando su cálida luz.
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