Tierra de Mercenarios

V1C32 - Hermosa dama
Durante mucho tiempo, los grupos mercenarios de nivel A han sido un símbolo de fuerza y destreza. Cualquier grupo de dicho nivel es el resultado de incontables batallas y peligros, muchos que están cerca de conseguirlo no lo logran debido a ocasionales misiones fallidas o incompletas; tanto así que hay quienes incluso tras décadas no logran alcanzar dicho estándar. Cualquier regimiento de nivel A tiene alrededor de mil personas o más, y su capacidad de combate real supera a la de un ejército regular. En el último siglo de guerra hubo muchos precedentes para contratar mercenarios de nivel A. El jefe y el subjefe del grupo suelen ser mercenarios viejos, generalmente por encima del nivel S. Entre ellos, por ejemplo, se encuentra el jefe mercenario de los Lobos Grises, un enano de ochocientos años; se puede decir que estas personas son la columna vertebral de los mercenarios. Sin embargo, estos entendimientos fueron completamente derrocados de la noche a la mañana… “La historia de los grupos mercenarios”. *** Cinco años después del nacimiento del quinto grupo de mercenarios de nivel A, algunas personas se negaban obstinadamente a reconocer el estado de los “Pequeños Mercenarios”, por lo que durante mucho tiempo después, un comentario recurrente se veía en las solicitudes de nivel de los mercenarios: “No se consideran grupos de mercenarios establecidos en X años”. Por supuesto, Amy y Daqingshan no sabían que disfrutarían de ese honor exclusivamente en el futuro. Después de celebrar que tenían al fin un capital, Amy tomó la primera decisión. La conferencia especial sobre el héroe que mató al dragón comenzó a aumentar el precio. Cualquiera que quisiera oír la historia necesitaba pagar cincuenta monedas de oro, y aunque todavía había personas que trataban de regatear por veinte monedas, el precio les seguiría subiendo si no compraban luego. Cuando todos se quedaron en silencio, comenzó el primer discurso de Amy. El habla es una habilidad muy extraña, especialmente en situaciones púbicas. Esta habilidad no tiene nada que ver con las agallas o la elocuencia de las personas, ya que a menudo las personas que hablan en privado, cuando están parados sobre el escenario no pueden decir ni una palabra de nerviosismo. Una gran cantidad de personas estaban presente en el lugar, alrededor de cincuenta, todos más o menos dispuestos a escuchar a Amy. Aunque cuando ya se convirtió en Rey Mercenario, Amy se desempeñó extremadamente bien en sus discursos posteriores frente a decenas de miles de personas, ahora, presente ante tan solo cincuenta, fue casi avergonzado. —Ja, todos… hermanos, oh, no, caballeros… y… nosotros… La voz de Amy se volvió cada vez más tensa, sin embargo, ante el pánico, lo único que pudo salvarle fue, efectivamente, una reacción natural. —¡Fuimos tan miserables! — exclamó en lágrimas — Éramos cinco equipos de mercenarios, más de veinte personas, y solo cuatro sobrevivieron al final… el malvado dragón de viento era demasiado poderoso… Llorando, Amy encontró el sentimiento que necesitaba para poder explayarse frente a la multitud. —… un grupo de mercenarios de nivel A, dos grupos de nivel B, un grupo de nivel C y nosotros; era un total de cuatro mercenarios de nivel A, incluso un gran mago de nivel B… — de pronto, en tan solo un milisegundo, una sonrisa se dibujó en el rostro del chico —. Hermanos, tíos, ricos y pobres, pongan algo de dinero en mi sombrero, para poder enviarlos a las casas de nuestros camaradas muertos… oh, los mercenarios somos tan miserables… Aunque usualmente las personas caen en intercambiar lágrimas baratas por dinero, el hecho de contar una historia siempre conmueve o causa algo en los receptores; dicha experiencia era ciertamente emocionante. Solo hay una misión de nivel S en un año, y las de nivel SS suelen ser menos de una en diez. El protagonista de la historia en este caso era el dragón de viento de más de mil quinientos años, Yinfeng, además de contar con el ya famoso Afeng y una victoria que se ganó después de pagar un alto precio; realmente era del tipo de historias lo suficientemente atractiva para todo público. Cuando Amy contó cómo el gran mago elfo tuvo que usar las habilidades prohibidas de su raza, todos los mercenarios presentes se largaron a llorar. Los más viejos dieron palmaditas a los más nuevos, muchos diciendo: —Chico, la vida de los hermanos es intercambiable, ese es el verdadero sentido de los mercenarios. Dado a su ocupación, la mayoría de las personas que compraron entradas fueron bardos, quienes nunca dejan pasar la oportunidad de obtener nuevo material creativo, siendo para ellos la inversión más adecuada, sin duda. A los niños les gusta escuchar la historia del héroe que mata al dragón, y a las niñas les encantaba oír las hazañas de Afeng con sus túnicas blancas ondeando en la batalla; no obstante, para los mercenarios que deambulan todo el año, es preferible escuchar la historia de sus hermanos y camaradas que sacrifican su vida por los demás, acompañados de una copa de vino que les humedece la garganta, usando sus espadas como piano y cantando con cariño fraternal. Así fue como la historia del gran mago elfo Leslink se extendió ampliamente entre los bardos. En los años siguientes, en cualquier Bar del Árbol, los mercenarios estaban dispuestos a escuchar aquella triste historia en cualquier momento. Muchas personas en generaciones posteriores se sintieron extrañas con algunas de las acciones del legendario Rey Mercenario, especialmente por su comportamiento antes de convertirse en jefe. ¿Por qué a una persona tan grandiosa le gustaba conseguir tanto dinero? Amy constantemente lo estaba haciendo, incluso cuando él realmente no apreciaba el dinero. Después de analizar sistemáticamente cada experiencia de Amy en la recolección de monedas, muchos estudiosos finalmente llegaron a una conclusión: Amy era un maximizador de ganancias natural. Estaba acostumbrado a hacer una cosa mientras ganaba más, aquello mismo se vio reflejado de forma más evidente en batalla. Aunque, de hecho, la historia de Amy comenzó a ser difícil de satisfacer para toda su audiencia. Ante todos los caballeros que se enfrentaron a Yinfeng lucharon valientemente, resultaba increíble que, de todos ellos, al final nadie lo logró. ¿Podía entonces un pequeño dragón como Lu’er matar a Yinfeng él solo? —¡Reembolso, reembolso! — gritó uno de los oyentes, viralizando las palabras con el resto. —¡Ja! ¿No me crees? — exclamó Amy en voz alta — ¡Ven aquí, Lu’er, tengo un delicioso lagarto! Lu’er, que todavía estaba volando en el aire, escuchó la llamada de Amy, pensando que le daría un lagarto seco de los que tanto le gustaban. Con un ligero temblor, su enorme cuerpo atravesó la cortina de la barra del Bar del Árbol, acercándose peligrosamente a las personas. —Lu’er, dicen que no pudiste vencer a Yinfeng, y que eres un tonto — dijo descaradamente — ¡Me van a quitar el dinero para comprarte un lagarto! El dragón se puso furioso y levantó ligeramente las alas. Su largo cuello se movió de izquierda a derecha, y sus ojos parecían estar rociando llamas. El aliento de dragón verde salió de su boca y la temperatura de la habitación bajó repentinamente. El té en varias tazas de la mesa se convirtió rápidamente en hielo, y la loza se congeló de inmediato. Nadie había visto a un dragón enojarse cara a cara, pero todos sabían cuáles eran las consecuencias de hacer enfadar a un dragón. A pesar de todo, alguien añadió más leña al fuego, diciendo: —Estás frente a la persona que te robó las lagartijas secas, ¿qué dices? ¿Necesitas usar un poco de magia eléctrica? De pronto, un brillante rayo mágico cayó del cielo. Solo los dragones podían emitir mágica tan rápidamente y sin cantar hechizos. La barrera mágica azul se abrió en un instante, y el rayo golpeó el suelo, provocando estática. —Está bien, creo lo que dijiste — dijo el asustado sujeto. De entre los magos presentes, un gran mago con túnica roja fue el único que no se había sorprendido, y que, tras el espectáculo de Lu’er, comenzó a lanzar una barrera mágica nueva para reemplazar a la anterior. —Este dragón no es ordinario — comentó el mago —, solo los antiguos dragones sagrados y de alto rango tienen esa fuerza, así que, por favor, dejen de discutirle. Cuando el mago reveló que se trataba de un dragón sagrado, todos dejaron de hablar y comenzaron a levantarse obedientemente. —Niño, ven conmigo. El mago guio a Amy al gremio de magia, en donde se sentaron en una de las mesas de recepción. Se trataba del secretario del gremio, quien se sentó en su puesto observando a Amy con una sonrisa sospechosa. —La verdad es que estoy muy sorprendido — dijo el hombre —. Un dragón sagrado de nivel tres no debería tener la fuerza para matar a Yinfeng… Aquellas palabras le provocaron un nudo en la garganta a Amy. —Pero la cabeza cortada parece ser la del dragón — continuó —, así que como no lo comprendo del todo, es mejor no pensarlo. Amy suspiró y observó al mago, quien continuó hablando con una serie de preguntas: —¿Eres un mago neutro? ¿Te graduaste en una escuela de magia? ¿Quién es tu maestro? —Bueno, mi maestro es un mago de hielo, su nombre es Lei Ge. —¿Lei Ge? — el mago negó con la cabeza y le entregó un diario mágico a Amy — No he oído hablar de él, revisemos tu cantidad de maná nuevamente para ver si tienes realmente la experiencia adquirida en esa trágica guerra. Intenta lanzar un hechizo de disparo de hielo, Lord mercenario de nivel A. Al gran mago sonrió. Amy se esforzó un montón y finalmente hizo brillar algunos árboles de hielo dentro del diario mágico. —Joven, a tu edad no es fácil demostrarlo tan rápido, sin embargo, no puedo subir tu nivel si no lo puedes realizar correctamente. —Está bien, lo volveré a intentar — replicó Amy tras ver la mirada de decepción del mago. El chico sostuvo a Hoja de Hielo con las manos, se puso de pie y comenzó a convocar el hielo. —Espera — le detuvo el mago —, sostiene firmemente la espada, y luego imagina que lanzas un rayo. Amy se sorprendió ante las enseñanzas que le estaba entregando el hombre, y basándose en lo que le indicó, un rayo dorado brilló desde la punta de la espada, rodeado de alegres espíritus que volvían la espada de un color rojizo. —Ya veo, siempre supe que eras un chico único — dijo el mago —, pero ahora finalmente lo entiendo, has aprendido a comunicarte con la espada, es algo que muy pocos magos han conseguido hacer, sigue trabajando duro. El gran mago estampó una espada en el libro mágico de Amy. —¿Entonces puedo cobrar más honorarios de mercenarios? — deseó Amy. … Ese mismo día, dos chicos y un dragón se acurrucaron en una pequeña habitación y pasaron su primera noche segura tras regresar al mundo exterior. A la mañana siguiente, Amy y Daqingshan llegaron temprano al gremio de mercenarios, con la esperanza de asumir más tareas. Vanidosos, ambos esperaban recibir sirvientes de nivel A para su grupo. Los jóvenes empleados buscaron tareas relacionadas con mucho cuidado de acuerdo con los requisitos de Amy y Daqingshan, encontrando unas muy rápidamente. —Aquí hay uno que requiere ser completado por un grupo de nivel B o más, la recompensa son tres mil monedas de oro — dijo el secretario. —No está mal, déjeme ver. —Al norte del Imperio Amy se necesita un grupo de mercenarios para ayudar en la defensa. Un total de treinta personas son requeridas para defender un bosque nevado durante treinta días. —Treinta personas… — Amy miró a Daqingshan con decepción — ¿No podemos tener menos personas? Aun no somos tantos… —No, deben ser treinta personas — negó el empleado con la cabeza —, debe tener una razón de ser, no podemos decidir por el empleador. El secretario ojeó un pergamino. —Hay otro más aquí — prosiguió —. El Reino Hami necesita un grupo de mercenarios superior al B para convocar a los lobos de nieve en el norte para ellos… ¿Hay algún Hami entre ustedes? Se necesita al menos uno para completarlo. Los chicos se miraron y sacudieron sus cabezas a la vez. —¿No hay una tarea menos costosa? —No es fácil encontrarlas — continuó el recepcionista —. Oh, aquí se necesita grupo de mercenarios por encima del nivel C, para buscar tesoros dejados por el Dios Creador… Guantes secretos, seis mil monedas de oro… Pero esta tarea se ha organizado durante más de doscientos años, no sé si este empleador siga vivo… El secretario finalmente se tocó la cabeza, demostrando que lo sentía mucho. Amy y Daqingshan se rindieron, pero esperarían al día siguiente para ver si habían llegado nuevas misiones. Aquello duró por cuatro días, y todos los días, dos chicos y un dragón se sentaban en los asientos más cercanos al gremio de mercenarios, escuchando el sonido de la transferencia de tareas con los oídos erguidos. Siempre que una tarea era recibida, se escuchaban monedas de oro cayendo. Al quinto día, Amy sostenía un gran vaso de vino de remojo, casi quedándose dormido. Daqingshan estaba junto a él, frotando suavemente su espada. La puerta del bar se abrió repentinamente, y varias personas irrumpieron dentro. Casi todos los presentes se quedaron mirando a la barra, que se comenzaba a llenar de sonidos de admiración. —¡Guau! —¡Qué linda! —Puntualidad… —Silencio… Daqingshan, quien continuaba limpiando la espada, comenzó a extrañarse por los ruidos que escuchaba. —¿Qué ocurre, Amy? —Oh, entraron algunas personas, dos mujeres y tres hombres, llenos de sangre. —Entonces, ¿por qué están haciendo tanto alboroto? —No lo sé, no llevan ningún objeto de valor. Un olor peculiar apareció en la nariz de ambos muchachos. Una chica vestida de rojo y otra de azul entraron apresuradamente en el gremio de mercenarios. Las orejas de ambos chicos se enderezaron de nuevo…
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