Cuarto Reino

Cap. 4.2
Los hombres se levantaron blandiendo las suyas. ─ ¿Quién eres? ─ preguntó el hombre de voz profunda, solo hubo silencio en respuesta, uno de los soldados arremetió contra Dragnan, la cual esquivó con mucha maestría y con un solo movimiento de su espada, el hombre yacía en el suelo sin su cabeza, los hombres de Darrel jadearon de asombro, sin embargo, no fue suficiente para intimidarlos, ¿estaban lo suficientemente locos para enfrentarlo?, ¿o solo querían morir?, no importaba, desde luego, todos recibieron una muerte rápida en las manos de Dragnan, el hombre de la voz sombría fue el único quien recibió una dura muerte, Dragnan, golpeó y golpeó a aquel soldado, como saboreando su agonía y tortura hasta desarmarlo, acto seguido, usando la propia espada de aquel soldado, de un solo golpe, se la asestó en los testículos, el hombre cayó arrodillado al suelo en agonía tratando de sujetarse de la poca hombría que le quedaba, para luego, finalmente, perder la cabeza. Dragnan se acerca hasta Samara. ─ No te muevas ─ ordenó arrodillándose a su lado para examinar la herida en su hombro. ─ Entró limpiamente en el hombro, tengo que sacarla, por suerte no sufriste daños graves ─ ¡Solo sácala maldición! ─ gruñó Samara apretando los labios aguantando el dolor, Dragnan le miró curiosamente, luego se enfocó en su tarea en sacar la flecha, partió la punta, luego de un tirón, sacó la flecha del hombro de Samara, por otra parte, un gran dolor punzante que arremetió desde su columna vertebral hasta su hombro, Samara lanza improperios al aire hasta casi al punto de la inconsciencia. Entre jadeos trata de calmarse dibujando en sus labios una sonrisa irónica algo cansada. ─ ¿Qué pasaría si mi padre le escuchara decir semejantes palabrotas? ─ pensó Samara, Dragnan diligentemente comenzó a tratar la herida, colocando más de ese ungüento raro en el hombro, Samara sisea de dolor, luego nada, el dolor desapareció y fue vendado con eficiencia. Con mucho cuidado, Dragnan le ayuda a ponerse en pie, tomó el extraño equipaje de Samara como si no pesara nada, llevándola nuevamente a los bosques en sus brazos, ya después de haber avanzado gran parte de camino y acampando nuevamente, Samara es recostada de un gran árbol, descansando y Dragnan preparaba algo para comer con la noche cayendo nuevamente sobre sus cabezas. Samara no dejaba de ver a su extraño guerrero, Dragnan le ofrece un tazón de comida, jabalí para ser más exactos y pan, le ofrece otro tazón de algo, un liquido, Samara frunce el ceño olisqueando, ¡vino!, da un leve sorbo y deja caer los hombros en éxtasis por el delicioso sabor. ─ Delicioso vino ─ pensó. Después de dar un buen sorbo, Samara trata de mantenerse inexpresiva, colocando la taza a un lado para seguir comiendo. ─ Gracias ─ dijo Samara con la boca llena, Dragnan solo le ofreció una mirada que Samara no supo como interpretarla. ─ ¿Por qué no te quedaste donde te dejé? ─ Samara levanta las cejas con asombro, ¿era preocupación lo que escuchó en su pregunta?, tomando la compostura de su asombro, Samara toma un sorbo de vino. ─ No estabas cuando me desperté, ¿Qué querías que pensara? ─ Estabas segura allí ─ aclaró Dragnan sin siquiera mirarla. ─ ¿Cómo me encontraste? ─ Seguí tu aroma ─ ¿Mi aroma? ─ Samara frunce el ceño, esa respuesta fue rara, se olisquea las axilas y esboza una sonrisa aun con su ceño fruncido por la rareza de la respuesta. ─ ¿Cómo que mi aroma? ─ Estás en tu fase lunar ─ respondió Dragnan concentrado en su trabajo. ─ ¿Fase lunar? ─ Samara aun estaba más confundida, pensando y dando vueltas sobre el asunto, inesperadamente casi se atraganta escupiendo la comida dentro de la taza. ─ ¡Mierda!, necesito lavarme ─ Dragnan le lanza lo que parece una gran bolsa de cuero llena de agua, Samara con mucho cuidado se levanta. Sin darle la espalda a Dragnan, se escabulle detrás de uno de los árboles, una vez estando oculta, se escucha el sonido del vestido escurriéndose del cuerpo, un jadeo por el agua fría, varios tirones de una tela rasgándose se escuchó desde el otro lado del árbol, otro tirón más de la tela, silencio, luego el correr del vestido. Minutos después, aparece Samara con el mismo vestido, con su mentón bien en alto con solemnidad, Dragnan la examina con la mirada de arriba a abajo, ¿le faltaban las mangas al vestido?, no solo eso, una parte de la falda también, ─ ¿Qué? ─ pregunta Samara enarcando una ceja. ─ Nada ─ contestó Dragnan limpiando su espada, un trozo del vestido se encontraba atado a la altura de sus caderas, ¿para ocultar que?, y las mangas, ¿Dónde estaban?, Samara se sienta para seguir comiendo, le devuelve la bolsa de cuero, ahora vacía, cayendo a un lado de Dragnan, que no se inmutó por completo de su tarea, Samara lo mira con curiosidad varios minutos. ─ ¿Nunca afila su espada? ─ preguntó para romper el silencio. ─ No ─ contestó Dragnan secamente. ─ ¿Por qué? ─ Porque no le hace falta ─ Mm, ya veo… ¿Puedo…? ─ No ─ ¿Por qué no? ─ Simplemente no ─ Debe haber alguna razón ─ No podrías con ella ─ ¡Ho!, vamos ─ replicó Samara rodando la mirada dejándola en blanco. ─ He cargado la de mi hermano. Si, sé que pesan, pero esa parece más ligera ─ Dragnan contempla su espada por un segundo, se levanta con espada en mano, Samara se tensa un poco al ver a aquel enorme hombre acercarse, lo detalla otro segundo en silencio, de verdad que si es enorme, o será su imponente personalidad o algo que lo hace ver intimidante, Dragnan toma la empuñadura de su espada ofreciéndosela a Samara, ésta se levanta lentamente sacudiéndose las manos y sin despegar la vista de Dragnan, con la mandíbula apretada, Samara solo podía contemplar aquellos ojos azul-plata, un azul que solo se puede comparar con el más frío y duro hielo, enfoca su atención en la espada, impresionada por el hermoso tallado de la empuñadura, el dragón parecía estar vivo. Con manos temblorosas, toma la empuñadura de la espada. ─ Sostenla con fuerza ─ advirtió Dragnan antes de soltarla, Samara asiente tragando saliva fuertemente, preparándose. En el instante que Dragnan suelta la espada, Samara casi pierde el equilibrio cayendo la espada estrepitosamente al suelo debido al peso, solo podía apenas mantenerla en sus manos, sus dientes apretados y la cara roja, eran la evidencia del terrible esfuerzo que estaba haciendo, Samara no quería dejar caer la hermosa espada. ─ Toma la espada ─ mascullaba Samara con los dientes apretados por la fuerza ejercida. ─ ¡Tómala! ─ Dragnan quita la espada sin mucho esfuerzo de las manos de Samara, ésta cae al suelo de alivio. ─ ¿Cómo coño puedes llevar esa cosa? ─ preguntó Samara con los ojos llenos de asombro. ─ Ésta espada fue forjada para que yo solo sea su único portador ─ contestó Dragnan mientras se sentaba de nuevo en su lugar, Samara lanza un bufido ante su respuesta. ─ No trates de verme la cara de idiota, eso es mentira ─ Dragnan la examina y observa cuidadosamente a Colmillo. ─ Te apuesto a que no puedo tocar eso ─ dijo señalando la daga de Samara con trozo de carne en la mano. Samara estudia su daga y luego a Dragnan varias veces de manera aprensiva y algo de desafío, ¿Quién es ese hombre?, ¿Qué cosa es realmente Dragnan para dar tal afirmación?, Samara toma la decisión y se la ofrece, Dragnan mira la daga escrutándola impasiblemente. ─ No puedo tocarla, ya te lo dije ─ apuntó desviando la mirada. ─ Tómala ─ desafió Samara, Dragnan vuelve a enfocar su atención en La Daga, sopesando la oferta de Samara, toma un profundo respiro y la toma. La daga se le enciende los símbolos y comienza a arder en las manos de Dragnan, soltando humo, éste frunce el ceño, en realidad se estaba quemando, Dragnan se levanta dejando caer la daga al no soportar más lo caliente, mostrando los dientes. ─ ¿Pero qué coño…? ─ dijo Samara en un jadeo. El rostro de Samara se tornó de un pálido lleno de pánico al ver el rostro de Dragnan, sus ojos, lo blanco de sus ojos desaparecieron para ponerse de un rojo vivo, fundidos con su azul hielo, sus dientes mostraban colmillos, dos pares de colmillo en la parte superior de su boca, Samara cae sobre su trasero al tropezar con una raíz tratando de retroceder, Dragnan se percata del pánico de Samara, éste da un paso hacia ella, pero Samara se arrastra desesperadamente sobre su espalda tratando de alejarse de Dragnan. ─ Te dije que no podía tocar tu daga… y ahora sabes porqué ─ dijo Dragnan mientras su rostro volvía a la normalidad y tomaba asiento cerca de la fogata. ─ No intentes huir, aun te están buscando ─ Dragnan toma una rama del suelo y empuja la daga de nuevo hacia ella. ─ Guárdala, podrías necesitarla en cualquier momento ─ Samara mira su daga con temor a que sea un truco para hacerle daño, sin embargo, el extraño guerrero se dispuso a limpiar el casco de su armadura; muy lentamente sin despegar la vista de Dragnan, Samara se acerca a su daga y la toma, luego se aleja corriendo hasta los pies del árbol acurrucándose abrazando sus rodillas con daga en mano. ─ ¿Quién o qué es Dragnan? ─ pensó Samara aun contemplando al guerrero, o si se le podría llamar guerrero, de pronto recordó lo que su madre susurró y ella no le pudo comprender, “demonio”, Samara abre los ojos como plato por el miedo, Dragnan deja de limpiar su armadura colocando su casco a un lado, suspira profundamente cerrando los ojos. ─ Ahora sabes lo que soy ─ confesó finalmente Dragnan con pesar. ─ Eres un demonio ─ Si ─ Samara traga saliva aferrándose aun más a su daga, apretándola con fuerza con ambas manos. ─ ¿Por qué me ayudas?, ¿Qué quieres de mi? ─ preguntó Samara sin siquiera pensar. ─ Yo, nada, no quiero nada de ti… y te ayudo porque eres valiosa para los que te persiguen, lo que tienes… ellos lo desean y arrasarían con lo que sea con tal de obtenerlo ─ Y ¿Qué tengo? ─ Dos llaves ─ No sé de lo que hablas ─ replicó Samara negando enérgicamente. ─ Por su puesto que no ─ Dragnan se concentra en las llamas de la hoguera. ─ Mañana al romper el alba, proseguiremos nuestro viaje ─ No iré a ningún lado contigo ─ (silencio) ─ al no recibir ninguna replica, solo una profunda mirada por parte de Dragnan, Samara se encoje tensando sus labios, dándose cuenta de que no tiene ninguna opción que aceptar. ─ ¿A dónde me llevas? ─ A las piedras antiguas, cerca de Salisbury, mientras más rápido lleguemos mejor ─ ¿Por qué allí? ─ tomaremos un desvío, llegaremos sin demora en tres días ─ ¿Por qué no ir por los senderos? ─ Seremos presa fácil y de seguro ya están bajo vigilancia con puntos de control, si rodeamos por los bosques, no solo los evitaremos, los despistaremos sobre nuestro verdadero rumbo, así que te sugiero que descanses un poco, saldremos a los primeros rayos de sol, descansa muchacha ─ ¿Y tu que harás? ─ Montar guardia ─ ¿Tu no duermes? ─ (segundos de silencio) No ─. Samara trató de pegar los ojos esa noche, sin embargo, por lo que fue revelado, no pudo dormir, solo contemplar su daga “Colmillo” entre sus manos y los grabados que le había hecho, ¿Quién coño era ella?, ahora esa era la pregunta que más bailaba por la mente. Tal como dijo Dragnan, partieron al romper el alba, desviándose a los bosques, evitaron a toda costa pueblos cercanos, caminos. Mirando a su alrededor fascinada por tan extraños lugares que jamás en su vida creyó que podría ver, tropezaba, resbalaba, caía, se golpeaba el trasero, las rodillas, las manos, Samara pensó que para cuando llegasen a su destino, ya ella estaría muerta por tantas caídas y golpes. Agradeciendo a Dios o a quien sea que durante su travesía, encontraron un lago pequeño con una hermosa cascada oculta entre los bosques, donde pudo bañarse; lo frustrante es que por más que intentó de decirle a Dragnan que se alejara y le diera privacidad, fue casi imposible, el agua fría del pequeño lago la trajo a la vida, lavando sus ropas y la ropa interior, fue lamentable ver todo el hermoso vestido ser desperdiciado de la forma en que lo hizo, rasgando la tela y verla toda manchada de sangre. De espaldas a la orilla, desprevenida de todo a su alrededor, claro con la funda de su daga Colmillo atada a su muñeca, oye el sonido de algo cayendo sobre la hierba, Samara se gira nerviosa sujetando la empuñadura de su daga bajo el agua, era Dragnan que le había traído algo de ropa. ─ Supongo que esto te servirá ─ ¿Me dejaste sola? ─ Dijiste que querías privacidad ─ ¡Me dejaste sola! ─ Sal del agua ─ ¡No! ─ Te vas a resfriar ─ ¡Date la vuelta! ─ Dragnan suspira con exasperación dándose la vuelta, el vestido se le había escapado de las manos alejándose hacia donde se encontraba la parte profunda del lago, Samara lanza un gruñido de frustración golpeando el agua con los puños, adiós al hermoso vestido, o por lo menos lo era. Sale del lago a zancadas y toma la ropa de mala gana, fulminando con la mirada al demonio, los trozos de tela que había rasgado aun no se habían secado, por más que quisiera vestirse no podría, necesitaba esas tiras de tela y su ropa interior bien seca, Samara hace una mueca pensando como debía decirlo, ¡mierda! hacía demasiado frío. ─ Mi ropa interior aun está húmeda ─ Dragnan se gira en dirección a su ropa interior y extiende su mano, Samara detrás de él tapándose con la ropa que le había entregado Dragnan, miraba con cierta curiosidad. ─ Listo ─ anunció Dragnan a los pocos segundos. ─ ¿Qué?, (sonrisa incrédula), ¿Sin fuego?, ¿Sin luz saliendo de tu manos?, ¿Sin nada? ─ Solo vístete, te daré algo de “privacidad” para que te vistas, no tardes ─ Dragnan se pierde entre los árboles dándole algo de privacidad. Samara se acerca hasta su ropa interior, con asombro se percata que de verdad ya estaban secas; una vez ya vestida, le avisa a Dragnan, éste sale de entre los árboles con algo en las manos, Samara estrecha la mirada detallando esos objetos, dos brazales de cuero con placas metálicas doradas con ornamentos de plata y bronce, Samara se ruboriza al ver que Dragnan se los entrega. ─ Para ti ─ No… no creo que sea un buen momento para… ─ Son tuyos, me los diste para que te los cuidara… ahora te los devuelvo ─ Samara frunce el ceño confundida. ─ ¿Mías?, ¿Cuándo te las di?, no sé de que hablas ─ comentó Samara fascinada y confundida, rozando con las puntas de sus dedos los brazales, los toma para detallarlos más de cerca. ─ ¿De verdad son míos? ─ pregunta Samara sin despegar la vista de los hermosos brazales, Dragnan asiente. Se los prueba, quedándoles justamente a la medida de sus delgados brazos, aprieta ambos puños con fuerza para luego dar un respingo y un chillido por el susto que casi le hizo perder el equilibrio; dos cuchillas salieron y entraron en un parpadear debajo de las placas metálicas de los brazales, Samara vuelve apretar los puños haciendo salir las cuchillas, oculta una. Fascinada observa que la hoja de la cuchilla era tan negra y brillante que su rostro se reflejaba en ella. El tallado de la hoja, era el mismo tallado de su daga Colmillo. ─ ¿Quién coño soy? ─ preguntó Samara tratando de sonreír, pero el asombro y la confusión a partes iguales no se lo permitían. ─ Aun no estás preparada ─ fue la única respuesta que recibió. Con ropajes entre marrón y negro, fue la vestimenta de Samara, combinando en conjunto con los brazales, tenía que dar crédito, la tela era buena, aunque no supo bien identificar el tipo de tela, suave ligera y resistente, Dragnan le ofrece una túnica negra con capucha sobre sus hombros, Samara le agradece por tal gesto de caballerosidad, y en un parpadeo, Dragnan con su cuchillo de cristal, le corta el cabello dejándoselo a las altura de los hombros. ─ !¿Pero qué coño estás haciendo?¡─ Están buscando a un guerrero y a una mujer con un vestido blanco, además, la túnica oculta tus brazales, solo así pasaremos por simples viajeros ─ mientras Dragnan ofrecía su explicación, su armadura se fue evaporando de su cuerpo, quedando con la misma vestimenta con la que fue visto en casa de su padre la noche en que todo empezó, Samara con la boca abierta y los ojos como platos, obviamente no pudo evitar disimular su asombro, ambos combinaban a la perfección, ella de pantalones marrones chocolate, botas hasta las rodillas negras, camisa negra y túnica negra hecha de piel de lobo, Dragnan con su extraño sobretodo negro y toda su ropa negra, ¿a dónde se fue su armadura y su espada?, su interrogante no tuvo mucha importancia cuando vio las puntas de su cabello recién cortado, con pesar suspira e inicia la marcha detrás de Dragnan dando zancadas tratando de darle alcance.
Descubre más en Bookista
Descarga la app y continúa leyendo
Cuarto Reino

Populares

Populares

close 0/500