Del odio al amor

Un nuevo dia
Las rutinas jamas cambian, me levanto y me coloco mi uniforme, bajo al comedor exactamente, a las 7:30 am. Saludo a mi madre, rapidamente desayuno, agradezco la comida a mi madre y subo a mi cuarto por mi mochila, guardando mis cuadernos que estan en el escritorio al frente de mi cama, que el dia anterior ya los habia dejado listos. Salgo con mi mochila y sierro la puerta de mi cuarto bajo a la sala, me despido de mi madre y salgo a la parada del autobus que pasa por ahi a las 8:00. Todos los dias eran iguales... Siempre se repetia la misma rutina con horas exactas, con mucha responsabilidad y sin salir de mis zonas de confort. Eso duro casi toda mi infancia y casi hasta mi adolescencia, para mi familia lo primordial era el estudio, y eso se habia vuelto algo enfermo para mi. Cuando estaba en primero de secundaria empeze a tener dolores muy fuertes de cabeza y mi cabello se caía a montones, y aveces me desmayada sin razón, cuando me llevaron al doctor dijieron que tenía problemas de estrés y eso era lo que provocaba mis dolores insoportables de cabeza y la caída del cabello. En cuanto al estrés era sobre mis rutinas estrictas a la salida de la institución clase de piano y despues clase de baile, aunque eso cambio cuando tube el problema médico. Bueno... Jamás tube una relación tan cercana con mamá asi que jamás le comenté e nada sobre lo que vivia en mi institución. Javier... El chico que desde que llegue a California me hizo la vida imposible, recuerdo la vez que me hizo regañar de la miss por una tarea que definiría mi nota final para pasar a secundaria becada, el la arruinó rayo mi cuaderno y arrancó las hojas, lo enfrente porque sabía que había sido el pero no tenía pruebas asi que la miss no me creyó... Pero me dio otra oportunidad por la disciplina que había tenido durante toda la primaria. La verdad ahora que lo pienso sufrí bullyng de su parte casi por toda mi infancia a veces las situaciones eran tan fuertes que no laa podia contralar y lloraba en mi cuarto pensando en todo eso. Pero cuando pase a la secundaria ya no era la misma niña débil por lo menos ya podia defenderme sola y su odio ya no solo era de su parte si no también de la mía. Mi primer amor. Ya habían pasado años tenia 14 y en unos meses cumpliría 15, recuerdo muy bien todo, y aunque todos los dias eran los mismos ya no me afectaba tanto, aunque Javier y yo simplemente no nos soportabamos, para nadie era un secreto que había una rivalidad muy grande entre nosotros, y por lo general íbamos 15 veces a la dirección por año. *** Uno de los más grandes problemas fue cuando tenía 11 años cuando "accidentalmente" rodamos por las gradas de la escuela primaria, algunos les parecia tierno pero a mi sin dudas, me parecia estresante. Había veces que me preguntaba porqué me odiaba tanto la verdad es que al inicio de todo yo no lo odiaba hasta me parecia lindo fisicamente, pero no hay que dejarse llevar por las apariencias ¿Verdad? Siempre hubo una gran tensión entre nosotros y me alegraba verlo en la dirección y creo que el sentía la mima alegria al verme destruida. Un día como cualquier otro en la institución secundaria, estaba con mis amigas caminando por el pasillo, ellas se sentaron en la cafetería pero yo tenía que ir a mi aula por el cuaderno de biología para entregarselo a mi maestra. Estaba subiendo las gradas y adivinen con quien me tope. ¡Si! Con Javier y sus amigos Héctor e Iván, yo no tenía nada en contra de ellos pero si con Javier. Me taparon el paso y se cruzaron de brazos, suspire y mire a javier a los ojos. —Me puedes dejar pasar "PORFAVOR" Le dije con ironía —¡Perdon! Esque no te escuche. Pensé "Y ahora que, ademas de tonto se volvio sordo" —Hay Dios que ¡Inmaduro eres! Le dije un poco enojada. —¡Que me dijiste! Me grito, la verdad si se veía enojado y si tenia un poco de miedo las gradas estaban vacías al igual que las demas aulas. —Al parecer si estas sordo... ¡Ya hazte a un lado! El me jalo de mi camisa y me emujo hacia atras, yo caí en el suelo y rode por unas cuantas gradas. Héctor, su amigo lo tomo del hombro evitando que se me acercara y con su voz temblorosa dijo. —Ya Javi dejala, ven vamonos! Se acerco a mi y me dio su mano para poder levantarme del suelo, Javier bajo las gradas hacia a mi y empujo a Héctor para que se alejara de mi. Recuerdo que me temblaban las piernas, y me sudaban las manos. Tomo en sus manos una taza de cafe, que tenia Iván y me la lanzo ensima de mi pecho. —¡Ahh! Grite literalmente del dolor, sentia como si mi piel se quemara, el café sin duda estaba caliente. Ellos no sabían que hacer. Y después de un momento mientras me quejaba porque me dolia mucho mi pecho y mis hombros. —¡JAVIER! ¿Que hiciate? El cafe estaba casi ¡hirviendo! Dijo Ivan casi gritandole. El se quedo en shock no sabia como reaccionar todos estaban en silencio, y yo solo me quejaba no sabia que hacer nisiquiera podia levantarme. Despues de un momento incómodo Héctor me cargo en sus brazos y me llevo al baño de niñas, se diculpo por lo que había hecho Javier y salio del baño para ir a llamar a la enfermera. Me mire al espejo y me saque la camisa, recuerdo mi pecho y mis hombros, sonrojados y tenia tenia un leve ardor. Pude ver como Javier entró al baño de niñas y se me quedo mirando por el espejo. —¡¿Que haces aqui?! Le grite estaba muy enojada no pensé que llegaria a tanto. —P.. Perdón n.. No sabía que el cafe estaba..... Me decia con voz temblorosa. —Yo lo interrumpí y le dije. —¡Largate! SAL de aqui vete ¡que esperas! Estaba muy molesta no queria verlo. Me voltee de nuevo mirando mi pecho quemado y sentí como alguien volvio a entrar. —¡Que no me escuchaste! Grite muy enojada. —Perdón, pero la enfermera llamo a tus padres. Dijo hector con voz suave. Me voltee y mire que era Hector. —Perdón por gritar pense que eras Javier. Dije muy apenada. El deladeo la cabeza algo confundido, sonrió y se acerco a mi. Para completar estaba en bra. Se saco su buso y me lo coloco a mi. Hablamos unos minutos y el se comporto muy atento con migo después llego mi madre por mi. Y mientras nos dirijamos al hospital para revisar mis quemaduras. Recosté mi cabeza sobre la ventana del auto mientras recordaba a Héctor, un chico un poco alto, de piel clara, cabello color castaño y ojos color miel. Y desde ese momento me empezó a gustar, aunque noe era buena idea gustar de el mejor amiga de mi mayor rival.
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