La Tercera hija del Rey

Capítulo 4
Xana se levantó muy temprano e hizo su caminata matutina, el cálido aire de la ciudad entró por la nariz de la princesa haciéndola suspirar por la frescura. Miró al horizonte encontrando los territorios del sur, el humo de las chimeneas empezaba a salir de las edificaciones, dando inicio a un nuevo día. Ese día los Príncipes sureños visitaría la ciudad. "Apenas comienza la batalla" pensó Las calles de la ciudad se encontraban en una calma poco usual. Los Príncipes entraron a la ciudad montados en sus fuertes caballos. Sus vestimentas con bordados en oro y plata brillaban con intensidad a la luz del sol. Al final del corredor los esperaba Xana, con una expresión carente de emociones. —Saludos a sus altezas —saluda Xana haciendo una perfecta venia —Gobernadora —dicen en una sola voz *** La sala de audiencias pronto empezó a llenarse de los comentarios de casi todos los Príncipes excepto del hombre de mirada grisácea y cabello negro que examinaba cada una de sus palabras. —¿Por qué justo ahora quieren retirar las relaciones con nuestro reino? —Gobernadora, estamos cumpliendo las palabras de nuestro rey. —El reino Franco se lamenta mucho por esto, pero quiero insistir en un tratado de paz entre ambas naciones. —El reino Dorado ya ha hecho muchos pactos de paz, ¿para qué más? —habla el principe de Lanes Xana dirige al príncipe de manera dominante, su mirada cae con pesadez sobre el hombre y la mantiene por varios segundos, hasta que el hombre baja la mirada sintiéndose intimidado. El hombre no se había percatado de su error. —¿Muchos pactos? —Gobernadora, lo que quiere decir el principe de Lanes es que los pactos entre los cuatro reinos establecidos hace 200 años son lo suficiente comprometedores como para limitar la guerra. —Habla por primera vez el principe que hasta hace unos momentos se mantenía en silencio. Xana sopesó las palabras del hombre, sin embargo, no encontró error del cual contraatacar. Aquel hombre era meticuloso con cada palabra que salía de su boca, comprendió que ese hombre era un digno rival o tal vez... Un aliado. Solo tenía algo seguro, mientras no podía confíar en él.                                     *** La noche cayó sobre la ciudad y ante la ausencia de miradas acusatorias Xana paseaba los valles dentro de la ciudad. La dura piedra maltrataba sus pies descalzos y ante la molestia camina sobre el pasto, una sonrisa se escapa junto con pequeñas carcajadas, empezó a correr dejando atrás a Lizzy que entre jadeos la regaña. —Alteza, no haga eso —Vamos Lizzy, no aguantas nada. Las mujeres siguen su camino entre risas cuando se topan con un puente muy alto, Lizzy se queda atrás mientras Xana sigue adelante, paso a paso Xana llega hasta la cima del puente agarrándose de la baranda de concreto. Las placas del puente se desprenden abruptamente haciendo que Xana empiece a caer. Lizzy en un intento de salvarla corre hacia ella, sin embargo, ve la figura de un hombre atravesar el puente por el lado opuesto y tomarla por los hombros, Xana choca con dureza en el pecho del hombre. Su respiración era acelerada y sus cabellos platinados se salían de su recogido, dando la impresión de ser un gatito asustado. —¿Qué hace aquí, milady? —La voz era de uno de los Príncipes. —Lo mismo me preguntó, milord. —No imaginé que la inasequible Gobernadora de Herem sería tan mortal como yo —el principe habla a su espalda. —También soy humana, Alteza. En fin, le agradezco mucho, principe de... —Ronda, soy el principe de Ronda. La mirada de Xana se vuelve vacía, dando rienda suelta a los recuerdos. La pequeña niña corría feliz a través del jardín de su palacio, sus cabellos rubios revoloteaban a su alrededor. Quería jugar un rato otro más. Su padre no la dejaba jugar debido a algún problema de su piel, La nana María siempre le decía que tuviese cuidado con su piel, no debía exponerse mucho al sol. Pero ahora solo quería jugar... Solo un ratito. Después de correr por el extenso valle del palacio se topa con un pequeño lago artificial. La niña emocionada se empieza a inclinar sobre el agua caliente cuando sus pequeños pies resbalan por el barro haciéndola caer al agua. A pesar que el lago no era profundo, la niña aún era baja de estatura y no tocaba el fondo, lo que la hizo tragar agua a montones Después de lo que ella pensó sería una eternidad sintió un estirón y por fin su nariz inhaló aire. Aún en trance fue arrastrada hasta la orilla, abrió los ojos lentamente encontrándose con una mirada tormentosa. —¿Está bien? —habla el muchacho de unos 15 años —Si, gracias —Ten más cuidado, puedes morir —el muchacho acaricia sus cabellos con cariño y da la vuelta para irse. —Espera, ¿quién eres? —Pregunta la pequeña —Ahora no soy nadie, pero algún día mi título será el principado de Ronda —dice con aires de rey. —Cuando sea mayor le diré a padre que me case contigo —dice emocionada. —Pequeña princesa, estoy seguro que cambiará de parecer cuando crezca. Solo viva feliz y nunca deje que nadie la subestime, levántate sobre ellos mostrando lo que eres. —Lo prometo Xana estaba frente a su tocador, la luz de las velas adornaba su nívea piel frente al espejo. —Nunca cambié de opinión, siempre he seguido tú consejo y no me recuerdas —expresa melancólica —Alteza, es mejor que se olvide de él. Fue perfecto que no la reconociera. Es un hombre calculador y no sabe sus intenciones. —Es cierto Lizzy, no cometeré ningún error. Mi estadía aquí es crucial para el reinado de mi padre—. El ahora descongelado lago de emociones, producto de aquella calidez de los recuerdos se congeló de inmediato sin dejar rastro de aquel calor. Sus sentimientos cedían poco a poco al torbellino proveniente del sur sin poder evitarlo y lo peor es que no tenía ganas de combatirlo. ⭐⭐⭐ Me hice un ocho, disculpen la falta ortográfica. Puede que hoy publique el Capítulo 5.
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