Eremofobia

¿Maestro?
El emperador angustiado había llamado a un hechicero y a un mago para que lo ayudaran en la búsqueda de la joven chica. Maestros de la magia aceptaron ayudar al emperador, tomaron las manos de las chicas y con magia entraron a sus memorias, para hacer retratos de la chica. —Muy bien, recuerda lo que viste de la chica —la primera criada la recordó desnuda en la bañera, cuando la bañaba, así que en el tapiz se dibujó perfectamente ese recuerdo, los ancianos voltearon a otro lugar para no hacer enojar a su señor, que al ver la imagen se tensó y otra sensación se hizo presente en su cuerpo… —Muy bien ahora tú —señaló a la otra criada, pero esta la recordó en esa lencería increíblemente sexi, esa que le quedaba tan bien, a uno de los ancianos se le salió un chiflido un poco vulgar ganándose una mirada de muerte del emperador. —Por favor traten de recordarla con ropa —reprochó el anciano más serio, ellas asintieron con miedo, entonces la siguiente imagen se dibuja sobre el tapiz, esta vez ese cuerpo pequeño estaba envuelto en la toalla, con una mirada desviada y sonrojada. —¿Por qué en todas se ve increíblemente sexi? —se preguntó el emperador con todas esas sensaciones en su pecho, corriéndose a cada parte de su cuerpo. En la siguiente imagen revelaba cuando la estaban desnudando, y en la siguiente estaba dormida, en la mente del emperador quería mandar a la hoguera a aquellas chicas que con sus manos habían tocado el cuerpo desnudo de la chica. —Por favor, recuérdenla con decencia —se escuchó la voz de un consejero real, el señor Russell, se acercó y vio las fotos de la chica que su amigo buscaba. Cuando vio la cara roja y enojada del emperador, que lo miraba por primera vez con ganas de matarlo, estalló en risas. —Si, su alteza —la chica la recordó en ese vestido negro liso, encogida de hombros, con una sonrisa y la mirada desviada, dándole un toque angelical, y todos los de la sala suspiraron ante la belleza de a chica. —Bien creo que ya tenemos una foto para iniciar la bus…—el anciano fue interrumpido por el emperador, que se negaba rotundamente a que aquella imagen se difundiera y cualquier persona pudiera ver a esa hermosa mujer. —Mejor usa uno de mis recuerdos —entonces la imagen revelaba a la chica todavía con la ropa sucia y esa mirada audaz que lo había cautivado. Usaron esa imagen para difundirla por todas partes y entre toda la tropa del emperador. La Emperatriz viuda se enteró del accidente de su hijo y fue rápidamente a socorrerlo, pues ella tenía un ejercito aparte y amaba profundamente a su hijo. —Cuéntame, hijo, ¿Qué es lo que ha pasado? —dijo en cuanto el emperador entró a su pieza. Ella estaba sentada en un sillón. —La chica se escapó y no hay muchos rastros de ella —resumió el emperador—. Solo estas imágenes y algo de su ropa sucia. —Esa sucia chica se atrevió a ofenderte así —dijo molesta la emperatriz—. Quiere que la asesinen —dijo la emperatriz. —Todo lo contrario, quiero tenerla conmigo, lo demás no me importa, madre —en el retrato del emperador se dibujó una sonrisa solo de pensar en el futuro con la chica, la cual no sabía ni siquiera su nombre. —Entonces buscaré a mi nuera —dijo la emperatriz con una sonrisa de aprobación, a ella tampoco le importaba mucho la etiqueta cuando se trataba de su hijo, ella lo amaba demasiado, y si su hijo amaba a esa mujer ella también la querría. —Gracias, madre. Días después la noticia de que encontraron a la chica y llegó a los oídos del emperador, pero al escuchar completa la noticia sintió que su alma se rompía en mil pedazos, lo único que pudo hacer es llevarse a rastras al soldado que la vio tirarse con el hechicero que lo había ayudado, este lo calmo asegurando que no había muerto la chica, que su luz no se había apagado y que había muchas probabilidades de que estuviera absolutamente bien. En otro lugar aún más lejos de la capital, muy cerca de la ciudad de Galas, una deteriorada y cansada Lizzy se arrastraba fuera del río. Se detuvo al estar lo suficientemente lejos como para recostarse y descansar un tiempo, entonces durmió durante un tiempo. Una persona increíblemente poderosa miró y vio que la chica tenía un potencial extrañamente alto en el cultivo, así que espero pacientemente a la chica para ver si podía tomarla como discípulo, la chica en cuanto sintió la presencia de alguien más allí se levantó enseguida, y se puso en guardia, pues no confiaba en la persona que yacía calmado cerca de ella. —Buenos días, niña, mi nombre es Yannick Apraiz, ¿Cómo te llamas? —por alguna extraña razón confíe en él. —Me llamo Elizabeth, puedes llamarme Lizzy o Eliza, no me molesta ninguna —sonrió y me tendió la mano, la tome y recobre los sentidos, tenía que correr a encontrar a Clair. —No creo que lo encuentres, los soldados se debieron de haber llevado el cuerpo, si siguen ahí te atraparan, piensa mejor las cosas. —¿El tipo acaba de leerme la mente? —pensé. —No has cultivado nada, eres totalmente leída por mí, pero eso es bueno, por eso descubrí que no eres de este mundo, no sé exactamente de cual, pero sé que no eres de este —se acercó a mí y tomó mi mano—. Como lo esperaba, tienes un nivel de crecimiento mayor, casi tan alto como ese estúpido emperador —lo último lo dijo con recelo—. ¿Qué dices niña? ¿Te animas a acompañarme y ser mi aprendiz? —Si te acompaño, ¿podría regresar a mi mundo? —pregunte con un poco de esperanza. —Niña, si me acompañas viajarás a tu voluntad de mundo en mundo. Mire hacia el lugar donde había dejado a Clair—. No pude salvarte, pero te juro que te vengaré, tu muerte no se quedará así, lo juro —pensé para mis adentros y seguí a Yannick. Cuando llegamos a su casa, yo estaba extremadamente cansada, no sentía ni mis piernas de tanto caminar, pues estaba oculta en la cima de una enorme montaña. Su casa era enorme, toda una mansión. Él me acogió y me dio un lugar donde dormir. —Es mejor que descanses, después te presento a los otros —con esas palabras salió del lugar, suspiré y me prepare mentalmente para lo que viniera en el futuro. Trate de relajarme, así que me quite la ropa sucia y me adentre al lugar que parecía un baño. Me di un baño relajante, pues después de casi una semana no lo había vuelto a hacer, solo me daba pequeños baños en los ríos, y eso no cuenta. Aprovecho y hago todas mis necesidades de higiene. Al terminar me puse algo de ropa que había por ahí y me metí a la cama, esperando que todo lo que me había pasado solo fuera un sueño y poder despertar en mi cama. Al día siguiente salgo de ese lugar en busca de Yannick, en el camino me topo con un chico de cabello azabache, ojos marrones, mirada seria y un cuerpo esbelto, siendo acompañado por una chica igual, literalmente, parecían la misma persona. —¡Buenas! —salude con un poco de pena, pues no los conocía de nada. El tipo reaccionó sacó su espada y lanzó a la chica detrás de él. —¿Quién eres? ¿Por qué estás aquí? —preguntó entre alaridos. —Oye, tranquilo, viejo —levante los brazos—. Yannick me trajo. —¿Por qué ese anciano te traería? —acercó su espada a mi cuello, ya estaba comenzando a sudar frío cuando de pronto Yannick apareció de la nada y bajo la espada del muchacho. —Es mi nueva alumna —respondió el maestro. —Lo lamento —se disculpó el chico y sonrió amablemente—. Estamos en alerta constantemente —trato de justificarse, negué con amabilidad. —No pasa nada, lo entiendo —extendí mi mano para estrecharla—. Pueden llamarme Eliza o Lizzy, como gusten. —Me llamo Eilad y ella es mi hermana Grace. —Un gusto —sonreí a los dos. —Lizzy acompáñame empezaremos con la teoría —asentí, caminamos hasta llegar a una habitación llena de libros—. Estos son grimorios, puedes consultarlos cada vez que tengas una duda, hay algunos que no son de consulta, si no que en su interior tienen habilidades que no se pueden usar sin ellos o requieren de un nivel muy avanzado de cultivo, tú aún no usaras ninguno de eso, después los veremos —estaba tranquilamente sentada cuando alguien patea la puerta, de ella sale una mujer muy enojada, trae consigo una espada y la apunta contra el profesor. —¡Tú! —señaló a Yannick—. ¡Maldito viejo verde! ¡Verriondo! ¿En dónde están? —No sé de qué me hablas, pequeña Hope —respondió con una fingida ignorancia, Grace y Eilad entraron al lugar con té y se acercaron a mí para ofrecerme. —¿Quieres? —la suave voz de Grace me ofreció una taza de té. Acepté con una sonrisa. —Es común esto, no te preocupes por ese anciano —Eilad trató de serenar mi pequeña preocupación—. Ella es la señorita Hope, la enamorada del señor Yannick, él siempre la molesta robándole la ropa interior —voltee a verlo con horror—. No te preocupes, solo lo hace con ella, no creo que lo haga contigo, es solo su costumbre. —¿Tienes hambre? —preguntó Grace con amabilidad. —Solo un poco —respondí con una sonrisa. Las palabras de esta chica llenan mi alma con una paz indescriptible. —Es mejor que vayamos a comer primero, pues estas peleas siempre duran mucho —se levantaron y comenzaron a caminar, los seguí desde atrás—. El maestro Yannick es un señor de Perenne, de la casa Apraiz, es una casa encargada de la distribución de productos médicos, la casa principal está en la capital, pero vivimos aquí por la comodidad, ya que muchos nobles molestan al maestro para que les brinde asistencia médica. —Es uno de los mejores médicos de todo el país, ha curado a la emperatriz viuda una infinidad de veces —presumió en voz baja Grace. —Mira aquí vienen —Eilad señaló a tres chicas—. Ellas son las criadas de esta mansión —se acercaron las tres chicas con una sonrisa amable—. Ellas son Dille, Dina y Dimo. —Pueden llamarme Eliza o Lizzy, como prefieran —asintieron con una sonrisa. —¿Ya tienen hambre? —preguntó Dina. —Ya pusimos la mesa, vayan antes de que la comida se enfríe —yo solo seguí a los hermanos. —Este es el comedor, regularmente desayunamos aquí, solo cuando entrenamos por la mañana desayunamos fuera —se sentó en la mesa y empezó a comer la sopa que estaba ahí—. Solo te falta conocer al señor y la señora Han, la cocinera y el cochero, y al segundo maestro, hermano menor del maestro Yannick, pero él está ahorita en la capital junto con el señor Han. —¿Aún no ha vuelto? —preguntó un poco preocupada Grace. —Por lo que sé siguen buscando a esa chica, por orden del emperador —me congelé cuando mencionó al emperador en la misma oración que “esa chica”. —Muy bien es hora de que las presente —entró el maestro junto a la señorita Hope, me levante rápidamente—. Lizzy, ella es la señorita Hope. —Hola —saludó cordialmente y extendió la mano. —Es un gusto, soy Elizabeth, pero puede llamarme Lizzy o Eliza, como guste —tome su mano y la estrechamos, sonrió amablemente y yo con un poco de pena, pues esta mujer es muy bella. —Ahora que todos se conocen, comencemos a comer —todos teníamos una animada conversación, hasta que la comida terminó y el maestro y yo volvimos a la habitación de la mañana. —Maestro, hay algo que tengo que decirle… —comencé a tratar de explicar que yo era la chica la cual el emperador estaba buscando. —No tienes que explicar nada, lo sé desde el principio, por eso te voy a ayudar a ocultar tu cabello —toco mi frente y una especie de energía me rodeo, cambiando el color, antes verde neón de mi cabello por un negro bastante común—. Después le explicaré esto a los demás. —Gracias. —Te queda bien —se levantó y me entregó varios libros—. Con estos deberías empezar, pero bueno, seguramente no sabes ni lo que es la energía espiritual… así que te lo resumiré de la forma más fácil que conozco —una especie de luz salió de sus manos y tomó la forma de un cristal…—. Hay varios tipos de fuerzas, “la mental”, “la física”, etc. Ahorita nos centraremos en la espiritual. Todas las personas tenemos un alma, dependiendo de qué tan fuerte, la naturaleza y los atributos de tu alma, será tu método de cultivación para poder fortalecerla —se acercó y me tomo de la mano—. Bien, no entiendo muy bien la tuya, es extraña, pero puedo ver que tienes atributos curativos y destructivos a la vez, esto es sumamente extraño, pero no te preocupes, empieza con esta técnica —me recito una especie de poema y me explico en la posición en la que debería de estar. Estaba por tomarlo por un loco, pero por simple curiosidad hice lo que me pidió y entre en una especie de euforia, había varias luces de distintos colores que se lanzaban a mi cuerpo y mi cuerpo las absorbía, con cada una de ellas que entraba a mi cuerpo, me sentía con más y más energía, como si en ese momento pudiera correr por todo el continente, subir y bajar esa montaña de mierda mil y una veces. Lo que Lizzy no sabía, es que su maestro, el señor Yannick y la señorita Hope la observaban mientras ella cultivaba, cuchicheando entre los dos criticaban el avance excesivo que Lizzy estaba teniendo, pues todas las luces que atravesaban su cuerpo eran absorbidas de inmediato, como si el cuerpo hubiera estado en una terrible oscuridad por mucho tiempo y fuera la primera vez que algo como la luz se acercara a él, devorando cada pequeño tramo de luz que se acercaba mínimamente a ella. —¿No está avanzando demasiado rápido? —preguntó la joven dama. —¡Oh! Mira ya está en iniciante de cobre —señaló un poco sorprendido, no era muy común que en la primera cultivación se llegara tan rápido, pero tampoco era imposible, había personas que llegaban hasta iniciante rango oro en la primera cultivación, pero eran considerados genios y era sumamente raro ver a una, casi 1 persona de cada 1000000—. Plata… oro… oro negro y se detuvo —era realmente extraño que una persona hiciera eso, ni siquiera había algún tipo de registro de esas personas, él solo sabía de tres personas que habían hecho este hallazgo, y solo conocía a una de esas tres, de las otras dos solo sabía por diarios, técnicas y no tenía la certeza de que si eran reales. —¿Viejo, estás consciente del oro que te encontraste? —dijo la señorita Hope rompiendo ese silencio que se había formado entre los dos—. ¿Qué vas a hacer con ella? ¿La entregarás al reino o la ocultaras? —Hay que ocultarla por el momento, tienes que enseñarle de alquimia y artes marciales, yo le enseñaría del poder espiritual y medicina, ¿qué te parece? —Una pésima idea, pero me agrado esta chica, así que te ayudare a cuidarla —en ese momento los dos enamorados pactaron el cuidado de la niña genio…
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