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El corazón del Rey lobo (parte 4)
Cómo había prometido, Odette regresó al anochecer, no era muy tardé, los sirvientes estaban alborotados, al parecer algo había sucedido, este era el motivo por el que Odette había ido al bosque en primer lugar. En esta casa ella no era una emperatriz, no inclinarian su cabeza hasta el suelo y la alabarian incluso por escupirlos, en este lugar era la hermana cariñosa de su señor, sin embargó, eso estaba apunto de terminar. Lasai corrió a su tía y le pidió ayuda, su madre había entrado en labor de parto y el médico aún no llegaba, estaba muy preocupada. Odette dibujo una sonrisa en su rostro, cuando nace alguien es una ocación feliz, por lo que debe sonreir. Lasai no entendía, su tía parecía despreocupada, su mamá sufre, necesita ayuda! Intento llevarla hacia la habitación pero Odette permaneció inmóvil ante sus esfuerzos. " no te preocupes, es normal, el médico ya esta aquí" Dijo y continuó caminando, mientras protegía la bolsa apestosa y escalofriante. Lasai estaba contenta, no había nadie mejor que su tía, si su madre era atendida por ella de seguro dejaria de gritar, sin embargó, su tía no fue a la habitación de su madre, en realidad se dirigia a la habitación en la que siempre se quedaba, poco después la puerta volvió a abrirse, el médico había llegado y Lasai debia llevarlo con su madre. Dentro de la habitación Odette sacó el contenido de la bolsa sobre una mesa, la luz no era buena,asi que las flores aún brillaban glamorosas, se quitó los guantes y miró con atención a su mano, esta tenía manchas negras extendiéndose cómo raíces, al parecer envenenaban sus venas lentamente y las teñian de negro, se había herido con una espina mientras robaba una flor. En su ventana escuchó el piar de un pichón, Odette tomo el nido y lo llevó dentro, sacó al pichón de su nido y comenzó a acariciarlo sobre su mesa. La pequeña ave era fea, pero se convertiría en hermosa con el tiempo, en este momento era ruidosa, pero luego escucharla sería un deleite, era un 'Avis elemental'. En el mismo nido había otro pichón, más pequeño, este no hacía ningún sonido, quizá había muerto por el frío o quizá por el hambre, era cuestión de tiempo para que ambos murieran, la madre no dejaría sola a sus polluelos y menos en una noche inusualmente fría, parecer su madre no volvería. Odette acarició al ave hasta que se quedó dormida y dejó de piar ruidosamente, luego la hizo a un lado tomo a la otra en sus manos, con una daga que mantenia oculta en su manga abrió el pecho del pichón, su mano se negaba a obedecer y cometió un error, casi decapito al pequeño pichón, aunque realmente no importaba, si la flor se usaba, podría unir lacabeza sin dejar alguna marca, pero se había apresurado y no contó con que la flor al ser muy grande no cabría en ese pequeño cuerpo, pensó en alguna manera de encoger la flor, pero no se le ocurría alguna, entonces cuando vio la marca negra en su mano derecha se le ocurrió una gran idea. Con la misma daga cortó su mano haciendo una gran herida en su palma , vertió toda esa sangré en el cuerpo del pichón muerto y este fue creciendo en tamaño, seguía siendo un pichón pero ahora era uno más grande. Casi de inmediato colocó la flor en donde antes estaba un corazón y esta al estar en contacto con la sangré comenzó a extender hilos que podrían parecer raíces o talvez arterias y venas, cello la herida mientras veía a la flor encogerse y apagar su brillo. Pronto un sonido similar al palpitar de un corazón se escuchó, era más parecido al tic tac de un reloj y luego el pecho comenzó a inflarse, estaba respirando... continuaba dormido y del mismo gran tamaño, no parecía que se escogería. " Este será un buen regaló" dejó al gran pichón durmiendo y esta vez fue a la habitación donde Celthis, su cuñada, pronto daría a luz, no mucho después de salir de la habitación, otra vez volvió a tocer sangré, volvio a limpiarse la boca con las mangas y notó la sangre en sus manos, la mancha negra había desaparecido y la herida cicatrizaba a una velocidad rápida, cuando llegó afuera de la habitación descubrió a una Lasai asustada y los gritos fuertes llenos de dolor que provenían del interior, Odette sonrió para tranquilizar a la niña y se apresuró a entrar en la habitación. Dentro estaba el médico, una partera, dos sirvientes y por supuesto Kaytel y Celthis. " ¿Cómo esta el bebé?" Preguntó directamente Odette, el médico aún cuando no tenía tiempo para hacer una reverencia la hizo, y habló sin levantar la cabeza. " existe una complicación, el niño... es demasiado grande, esto no debería haber pasado...yo no..." Odette interrumpió con claro disgustó en su tono, de inmediato el médico nervioso se hizo a un lado y Odette ahora le preguntó a la partera. "¿y tú?" La mujer era casi una anciana, mientras masajeaba la mano de Celthis, contestó con calma. " En mis años de vida he visto muchas veces algo similar, a veces la madre muere, a veces el hijo y en ocasiones trágicas ambos, pero también los he visto sobrevivir, siento que esta es una de esas veces. De repente el gritó de Celthis se hizo más fuerte. " ¡Fuera! todos salgan, solo la partera y yo permaneceremos en la habitación, nadie puede entrar hasta que yo lo diga" Su orden se cumplió de inmediato, el médico y los sirvientes salieron de inmediato y aunque Kaytel se negaba a dejar sola a su esposa finalmente salio de la habitación, no había nada que pudiera hacer, solo podia confiar en su hermana y la partera en este momento. Dentro de la habitación Odette miró a la partera y dijo. " usted, señora..." " Harriet, majestad" " señora Harriet, espero que mantenga la boca cerrada y siga mis órdenes " Dijo mientras sacaba una daga filosa y la esterilizaba, luego le arrojó un par de guantes esterilizados y toallas limpias. " haga lo mismo que yo hago" Celthis estaba nerviosa y respiraba pausadamente, el sudor caía de su rostro sin parar y la señora Harriet se encargaba de limpiarlo. " aguanta" dijo Odette poniendo un trozo de tela en la boca de Celthis. instintivamente mordió fuerte ese trozo de tela y obedeció a Odette. La mano derecha de Odette ya estaba curada y no había rastro de herida en ella, rompió con facilidad el pijama de Celthis y ordeno a la señora Harriet apoyarla, ella aunque estaba desconcertada no se atrevió a pensar mucho y solo siguió órdenes. La daga abrió el abdomen con una línea vertical, Celthis no pudo resistir el dolor y se desmayó, en ese corto periodo de tiempo las manos no se detuvieron ni un segundo, pronto sacaron a un bebé, ahora era turno de la partera, ella estaba tan asustada que tuvo que escuchar varias veces gritos llamándola, se cortó el cordón y el bebé que apenas se movía comenzó a llorar después de recibir algunas palmadas, en ese momento Odette se encargaba de limpiar y retirar necesariopara poder . Un llanto se escuchó desde el interior de la habitación, y finalmente Kaytel pudo relajarse un poco, intentó entrar, pero antes de poner su mano en la perilla un gritó lo detuvo. " ¡¡Dije que nadie puede entrar!!" era la voz de su hermana, detuvo sus pasos y se quedó ansioso fuera de la puerta apretando su puño. Dentro de la habitación la señora Harriet estaba horrorizada, habían salvado al bebé, pero la espantosa escena frente a ella ¿tendría solución? En sus ojos estaba el reproche y miedo que sentía por la mujer vestida de rojo, llena de sangré y expresión de furia. " usted tiene prohibido hablar, si lo hace cortare su lengua, ojos y los oidos de quienes la escucharon, ¿entiende?" Celthis aún permanecía con los ojos cerrados, perdiendo sangre, se hacía más pálida a cada minuto, Harriet que espantada abrazó al bebé envuelto en una toalla, asintió. "bien..." En ese momento la daga que había sido limpiada otra vez se usó para cortar una vez más la palma de su mano derecha, era doloroso, ya había perdido sangre varias veces ese día, además estaba cansada, pero al ver que las gotas de su sangre se mezclaban y un brillo dorado unía los tejidos, por fin pudo relajarse. Harriet estaba sorprendida, lo que acababa de ver... definitivamente debía saberlo el mundo, pero ante la amenaza, mejor decidió callar, primero debía buscar la protección de la iglesia y luego... Odette vio la codicia en sus ojos, estaba pálida, y en realidad mareada, pero ser observada por esa mirada peligrosa una vez más le recordó a quien se enfrentaba, la gloriosa emperatriz que lucho en los campos de batalla y dio a conocer su nombre al mundo. La corona y la iglesia tenían la misma cantidad de poder en ese momento, si algo como esto fuera revelado definitivamente pisos serían bañados con sangre y cabezas rodarían, la primera sería la suya y luego sus hijos y nietos, es mejor no involucrarse en las peleas de poder. Harriet agachó la cabeza y se rindió, después de todo los beneficios que daba la iglesia valia poco si no duraba nada. " buena decisión..." Dijo Odette que aunque débil, precionaba fuertemente su cuchillo, no iba a correr riesgos hasta que estuviera segura. ...Si la iglesia supiera que la sangre del santo héroe bendecida por los dioses corría por las venas de la familia Alava, definitivamente habría nuevas guerras sobre las que ya había, no podía permitir eso, quizas con cortar la lengua baste...
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