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El corazón del Rey lobo (parte 2)
No mucho después de salir de la mansión y adentrarse en el profundo bosque de Shira, la llamada 'Emperatriz inmortal ' mostró una debilidad, su rostro estaba palido y sudor frío la cubría, de la comisura de su boca escapaba un pequeño rio de sangre y se derramaba sobre el pelaje blanco del caballo y la montura, afortunadamente el traje que llevaba era rojo así que al limpiar su boca con la manga la mancha no resaltaba mucho. Estaba realmente cansada y deseaba dormir, descansar... pero el caballo comenzó a alborotarse, queria retroceder y salir del bosque, no tenía un buen presentimiento, pero por órdenes del jinete tubo que continuar avanzando, este no era uno de los sementales tratados como tesoros reales, era solo un caballo más, sin embargo era un buen caballo, que pena... La profundidad en el bosque se hacía más atemorizante, pero extrañamente hacia sentir mejor a la emperatriz, el caballo era lo unico molestó, relinchando asustado, intentandodar marcha atras. " Eres muy inteligente... es una lástima, cómo sacrificio será mejor que dejes de... re...sistirte" al terminar el mareó se hizo mas fuerte, lo último que vio fue extrañas criaruras acercándose, corriendo en su dirección como bestias, con su olor penetrante uno podía recordar la muerte, antes de desvanecerse completamente lo ultimo que escuchó fue el fuerte relinchar de un caballo asustado y antes de caer golpear algo. No mucho después, despertó en mejor estado, a su lado había una criatura que apestaba a sangré, parecia una mezcla entre humano y cadáver, estaba cubierta con piel y cuero, y por supuesto manchas de sangre secas y algunas aún frescas. " ¿Cóo...mo es que o...tra vez estas aquí?" Preguntó la criatura extendiendo su mano para tocar el rostro suave de Odette. Su mano tenia marcas de cicatrices, dedos torcidos, piel arrugada y en lugar de uñas, garras oscuras y sucias, la sangré solo la hacía más repulsiva, sin embargó Odette no rechazó esa mano. " cómo una de ustedes por supuesto debería volver." Dijo Odette, miraba con cariño a la criatura. " Vete... llévate l...o que necesites y n...o vuelvas" dijo la criatura mientras dejaba caer su mano, se arrepentía de haberla alzado en primer lugar. " llevaré lo que necesito y volveré a visitarlas " Dijo Odette levantándose con una sonrisa y dirigiéndose a la salida de la tienda. La vista del exterior no la sorprendía, tierra muerta donde no crecía nada, tronco muertos que aún parecían árboles y el mismo tipo de criaturas que rodeaban a lo que antes había sido un caballo, actuaban como buitres, desgarraban tejido con sus manos y la introducían en su boca. Un espantoso sonido se producía por sus acciones, mascaban carne cruda y al no poderlo hacer bien terminaban tragándose grandes trozos. Odette no podía sonreír mientras admiraba su miserable estado, estas "criaturas" eran la abominación en el mundo, los llamados "error" ,no se sabía quien las creó ni porqué existían, no podían morir aun si cortabas su cabeza o atravesabas su corazón, y se abalanzaron ante cualquier criatura que entraba en su territorio para poder comerla, tendría una muerte espantosa, el motivó por el cual Odette estaba viva era un secreto que el mundo no podría entender aun si lo escuchaba y si lo escuchaban no merecía perdón. " ¿estas... muriend...o?" preguntó la criatura, Odette comenzó a reir. " jaja ¿porque crees eso?...coff!!" al finalizar sus palabras volvió a tocer sangré. "ahhh...¿es por esto? no te preocupes, tengo una solución" Volvio a sonreir y mirar a las criaturas que se retiraban. La criatura observaba lo mismo que ella, pero tenía pensamientos diferentes. Mientras una pensaba la manera de vivir por más tiempo, la otra anhelaba la llegada de la muerte. Después de que el resto de criaturas termino de comer, se alejaron, todos espantados, no importaba cuantas veces lo hicieran, jamás se acostumbrarian. Un sonido de llanto resonó en el bosque, seguido por otro y luego por otro, todos diferentes, pero igual de espantos. La criatura a su lado también comenzó a hacer los mismos sonidos, su llanto era similar al de una mujer o al de un cachorro, contrario a lo que uno podría pensar no estaban llorando, solo fingían, les gustaba hacerlo, en algún momento había decidido hacerlo como un ritual, algonos se calmaron y se metieron a tiendas similares a la que acababa de salir, luego se escuchó las risas de algunas de esas criaturas, maldecían al mundo, maldecían la vida, pero lo que más maldecían era a sí mismos. Borrando su sonrisa mostro pena en su rostro, todo ese sufrimiento ¿quien era el causante? "...Dizha, siempre te has preguntado ¿cómo es que estoy viva, verdad? te lo diré..." Dizha, la criatura a su lado, tenía como el resto la cabeza cubierta por una capucha de pieles, no permitia mostrar ningun rincón su rostro, sin embargo su postura mostraba que estaba atenta a sus palabras e intrigada. "...es por ustedes, no las abandonaré, te contaré mi secreto, a cambió esperó que no me juzgué y colaboré conmigo, hay una manera de salvarlos y..." "¿me l...o dirás? ja!, ya sabemos..., toma lo que necesites y márchate" Fue interrumpida por Dizha antes de terminar lo que decía, ¿Cómo Dizha podría saberlo?. Odette escuchó atentamente sus palabras y comenzó a reir, era gracioso, incluso las criaturas más aborrecidas en el mundo la despreciaban. y con razón.... Dizha era la unica dispuesta a aun acercársele, después de todo ¿quien si no ella los transformó en lo que son ahora? "¿Cuánto sabés?" Preguntó Odette. " tan vergonzoso...que ahora tienes un cuerpo que no es tuyo, tan vergonzoso que sabes que no mereces perdón..." Odette bajo la cabeza, no queria mostrar la exprecion que tenía en su rostro, apreto sus puños y después de calmarse volvió a dibujar una sonrisa en su rostro y a hablar. " tienes razón, ustedes no harán lo que yo hago, no son capaces..., ya esta anocheciendo, será mejor que regrese , Dhiza...¿podrías darme un poco de las hierbas que cultivas?" Como si no hubiera ocurrido nada su sonrisa aún se dibujaba, pero sus ojos aún podían delatar un poco de sus verdaderos sentimientos. " ¿Para que lo necesitas? ¿tú...quieres salvar a alguien? No... no es eso, da igual solo toma y vete " Dizha se puso en frente guiando el camino, no mucho después llegaron a un lago negro donde alrededor crecía grandes y extrañas plantas oscuras, desde lejos parecian tener la forma de manos saliendo del suelo, una escena escalofriante de ver, el tallo era liso y se dividía siempre en cinco ramas más delgadas y de diferentes tamaños, estas ramas tenían espinas grandes similares a garras de lobo y en el centro protegía una flor roja que brillaba como rubí, de ahí su nombré la flor "corazón del Rey lobo"
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