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Capítulo cinco
Cuando Alejandro se fue Michael despertó - No tienes que pagar nada.. - dijo con una voz débil - Quiero hacer algo por ti - Pero eso no - Michael.. - ¡No! - trato de gritar pero no pudo - me siento muy mareado - Alondra se acercó a él - Deberías mantener la calma y dejarme ayudar - Pero en eso no, no necesitas dinero, tenemos bastante, no seas tonta.. - ¡Oye! - se sentó a un lado de él, dándole la espalda y con los puños cerrados - Es verdad, con el dinero que tenemos podemos pagarles a todos en el hospital - Pero, es que eres tan tonto como cuando te dije que pararas - Tú no sabes lo que hubiera pasado si lo hubiera hecho - Alondra no contesto- Debiste dejarme manejar - ¡Cierra el pico! ¡Siempre se tiene que hacer lo que tú dices! ¡Ya basta! - Michael se trató de sentar pero no pudo - Te estás comportando como una niña, y como una niña simplemente obedece - Alondra se levantó - No lo hagas, no te preocupes por mí y si lo vas a hacer no quiero que me pagues absolutamente nada - Michael sabía a que universidad querían llevar a su hermana y no le agradaba la idea - Lo haré de igual manera, ya quede - Da igual, siempre haces lo que quieres, nunca entiendes, oh.. - se toco la cabeza porque sintió un intenso dolor y prefiero acostarse Después de que Jaqueline se hubiera ofrecido a ayudar, Alejandro se acercó - Esta joven tiene que ver a su padre, es su único familiar, no se lo puede impedir - Pero ust.. - Yo sé lo que hice y lo que usted hará- dijo serio - Esta bien señor, lo haré, esta enfrente y a tres cuartos del que fuiste - Gracias - le agradeció a la secretaria y después volteo hacia Alejandro- Gracias - le dijo a él- camino hasta el cuarto que le dijeron, llegó al cuarto, en cuanto abrió la puerta sintió como la garganta se le cerraba, sus brazos se deformaron creando picos por todo lo largo del brazo, picos de hueso y piel duros, una lágrima brotó de su ojo y por la parte que cayo del rostro le quedó brilloso - Tú no sabes cómo me desvivo porque me digas que me quieres, que te sientes orgulloso de mí, eso es lo que más me importa, por lo que vivo, pero padre, oh padre, haces de mi vida un martirio- dijo triste pero a la vez tranquila, llorando pero a la vez con la voz baja, se colocó enfrente de los pies de su padre - Te amo - le dijo y en eso su padre abrió los ojos - Hola, me dijeron.. - Habla - Me dijeron que.. - ¿Qué?, Chingados, habla - Que entrara a una universidad de psicología - Claro, te vieron lo loca que estás - No, es para analizarme - Porsupuesto, eres un fenómeno- dijo con aberración, Jaqueline bajo la mirada - Todo eso para pagar tus medicamentos, pero veo que estás bien, así que no será necesario - ¿Estas loca?, tienes que aceptar, no seas pendeja, ni que fueras doctora, agradeceme la vida que te di y haz algo por mí, pero ya tendrás hijos y te mandaran a la fregada - Pero nada.. - Aceptas y punto, recuerda que soy más importante yo en esta vida que un monstruo como tú, tú eres una inservible, tú no tienes valor, tú no vales - Okey.. - agacho la cabeza- lo haré- dijo queriendo llorar - Y no quiero que llores, se fuerte - Lo haré padre, lo haré.. María fue en busca de su marido dejando al niño con una enfermera, lo encontró en un show de payasos del hospital, él era uno de los payasos, su mujer se entusiasmó por verlo y al final del show aplaudió - ¡Bien! ¡Bien! ¡Bien! - se acercó Chris a ella - Deja de gritar que me avergüenzas - Pero.. - Pero nada, ¿Qué haces aquí? - Entraré a una universidad de psicología y hoy a las seis vere al profesor para que me explique todo - ¿Qué harás con el niño?, te recuerdo que decidiste ser madre por elección propia, ah por cierto, quiero que dejes tu trabajo, no sirves como madre trabajando - ¿y la niñera? - ¿Qué hay con ella?, será despedida, si no encuentra patrones como nosotros no será mi problema - Bueno, cuando vaya a la universidad, me cuidarán al niño - ¿Encerio? - Eso me dijeron - Y tú le confías a cualquier desconocido mi hijo ¿verdad? - Bueno.. - ¿Bueno? - Estaré al pendiente Chris - Okey, si eso te quita lo loca, lo lunática y lo tóxica me parece perfecto, de ahí en más espero que cambies, que maridos como yo ya no existen - Así será mi amor, así será - Bueno ¿Qué esperas?, ya me pediste permiso, ya lárgate a cuidar al niño- María corrió al cuarto de su hijo pues le daba miedo que Chris algún día se atreviera a matarla, tendría que dejar su trabajo pero por lo menos entraría a estudiar psicología, algo que fue un milagro para ella que Chris la dejara, cuando se acercaba al cuarto, Chris llegó corriendo y le tomó el brazo con fuerza - ¿Crees que me verás la cara?, ¿Crees que no sé que el profesor al que verás es Zachary? - ¿Cómo lo conoces? - Pues porque es actor - Pero Chris.. - Pero nada - le soltó una bofetada y María se tocó la mejilla - No te quiero ver en mi casa, tienes hasta mañana para largarte - No, mi amor, tú no me puedes correr - ¿No quieres que te corra?, bésame los pies- a María no le quedo de otra más que hacerlo, se humilló tanto que se agachó, y le beso los pies - ¿ya? - dijo con la cara roja de vergüenza y pena - No, no lo hiciste bien, ¡De nuevo! - pasaron dos hombres pero no hicieron nada, María tomó su pie, pulio el zapato y lo besó, y de igual manera con el otro - ¿Ya? - dijo con ganas de llorar - Ahora ve y limpiate, que no dejaré que mi niño se preocupe - ¿Me vas a dejar ir a la universidad? - dijo mientras lágrimas corrían por su rostro - Esta bien, te ganaste mi compasión- Cuando Chris se fue María no aguantó el llanto
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