Tierra de Mercenarios

V1C30 - La Tercera Etapa del Dragón
Los dragones generalmente tienen cinco estados. Un dragón recién nacido mide solo alrededor de un metro de altura, le gusta rebotar y puede mostrar inconscientemente el aliento de dragón más básico. En su segunda etapa, el dragón ya es muy rápido, aunque no puede volar; puede, eso sí, lanzar todo tipo de magia primaria a voluntad. Cuando alcanza el nivel tres, ya puede volar durante nueve días completos, además de poder lanzar varias magias intermedias. En ese momento, los dragones gigantes ya poseen un enorme poder destructivo. Los dragones que a menudo causan problemas están casi siempre en este periodo, debido a que no tienen nada que hacer y son muy activos por naturaleza. Después de eso, le sigue el dragón de cuarto orden. En esta etapa ya poseen un poder extremadamente fuerte, pudiendo lanzar varias magias avanzadas a voluntad. Generalmente, los dragones de este periodo tienen su propia guarida. En esos momentos, el dragón ya puede ser catalogado como uno muy sabio. Los dragones de nivel cinco son la última etapa de los dragones. Algunos ya se pueden transformar en otras especies, e incluso los más ordinarios ya tienen la capacidad de destruir una ciudad entera. El Libro de las Montañas y los Mares – Hablando de dragones. *** Los reyes demonio, las llamas salvajes, el halo de condena, todo ello exhalaba los colores negros y rojos. La respiración jadeante de Yinfeng era tan fuerte como el viento. Ni siquiera pudo recuperar el aliento del todo, cuando las llamas negras y rojas de repente se apagaron. Un relámpago de luz dorado brilló en el cielo, imitando a una estrella fugaz e impactando directamente en ambos demonios; uno de ellos había sido despedazado por completo, mientras que el otro se rompía a pedazos. Éste último intentó escapar, pero al hacerlo, las garras del dragón dorado le alcanzaron y le reventaron la cabeza. La sangre de ambos demonios se encontraba esparcida por todo el suelo, y, arriba suyo, el Dios Dragón seguía levitando frente a Yinfeng. —¿Es todo lo que puedes hacer? —Palott… tú — jadeó Yinfeng —. El Dios Creador está muerto, y la rueda de la fortuna volverá a girar. Ni tú ni yo podemos resistir ese cambio; todos nacimos de una catástrofe. ¡Calla y pelea! —Hmp — bufó Palott —, como dragón inferior, has violado las cuatro principales prohibiciones de los dragones: traición al contrato, herida, profanación y autoproclamarse dios, ¡qué destino! Ciertamente, hay quienes nacen para atender, pero no es tu caso. —¡Tonterías! — rugió —. Hace mil años que se que soy el nuevo Dios de los dragones. Más pronto que tarde, Yinfeng se abalanzó hacia el Dios Dragón, atacándolo con feroces arañazos y mordiscos, intentando rasgarle la piel, pero sin éxito. Las alas del Dios Dragón se agitaron ligeramente y golpearon la cabeza de Yinfeng, haciéndolo caer directamente al suelo. —Ahg… Cómo… — replicó Yinfeng a duras penas en el piso. —Como dragón, también eres el tramo de mi carne y mi sangre — exclamó solemne —. Realmente yo no puedo hacerlo… no podría matarte… Entonces, la voz fría del Dios Dragón de pronto se aclaró mientras miraba hacia el techo. —Noche Roja… — exclamó al cielo. —¿Sí? Inesperadamente, la voz de otro dragón se dejó oír por toda la estancia, materializándose de la nada al igual que lo había hecho Palott anteriormente. ¿Noche Roja? ¿Era el legendario Noche Roja? Amy, Daqingshan y Lu’er miraron fijamente a la criatura frente a ellos. Según la leyenda, era el subordinado más confiable del Dios Dragón; su verdadero nombre era Kosdomia, que significaba “héroe de la familia dragón”. Tan pronto como apareció ante los ojos del mundo por primera vez al nacer, el cielo pasó del color azul a un rojo oscuro, fue por ello que se le dio el apodo de Noche Roja, que sería hasta nuestros tiempos el sinónimo de un poderoso dragón sagrado de fuego. —Espera a que hable con ellos — dijo el Dios Dragón, mirando directamente a los tres compañeros que le miraban desde el suelo —, y luego me iré, no quiero ver la siguiente escena. Noche Roja lo comprendió, y al parecer todos los demás también. Le habían ordenado terminar con Yinfeng. Palott se movió para poder dirigirse a Lu’er. —Temugeris, te he estado prestando atención — comenzó a hablar con una voz más cálida —. Eres el primo de los dragones sagrados en firmar un juramento con un humano común desde que creé el clan… tal vez sea realmente cosa del destino. Tras dicho ello, observó al chico que estaba junto al pequeño dragón. —Daqingshan, tienes que ser amable con Temugeris — sonrió —. No estoy preocupado por ti, sino que tienes que hacer que cierto humano llamado Chi Hanfeng tenga un poco más de cuidado… Al escuchar las palabras amenazadoras, la mandíbula de Amy estuvo a punto de caer. —Espere, su majestad… Aunque estaba gravemente herido, y aunque era la primera vez que estaba frente a un dios, aquello no afectó la pícara personalidad de Amy. —Verá, todos estamos heridos — continuó —, si no hubiera sido por Lu’er todos ya estaríamos muertos… Pero cuando usted usó su poder de luz, nuestras heridas comenzaron a sanar rápidamente. >> Su majestad, hay algunos de mis amigos allí, por favor, ayúdenos a tratarlos también. Amy señaló a Afeng y al Viejo Loke que se habían desmayado. —La rueda del destino ha vuelto a arrancar, espero que sean buenos… — de pronto, Palott se dirigió nuevamente a Lu’er — Temugeris, eres un dragón sagrado, por lo que te otorgaré habilidades superiores para que puedas ayudar a tus amigos… Una luz dorada descendió del cielo, y de repente se retrajo hasta entrar en el cuerpo de Lu’er, elevándolo. La luz resplandeció nuevamente, esta vez acompañada de un color verdoso. Tras un extraño sonido, repentinamente Lu’er comenzó a hacerse más grande, más de tres metros de altura. Las pequeñas alas verdes y carnosas se extendieron, haciendo que en pleno aire, estas comenzaran a agitarse, mientras el dragón comenzaba a volar. Tras eso, la mano del Dios Dragón volvió a estallar en una luz dorada, materializando una larga lanza de caballero del mismo color, que le fue entregada a quien hizo el contrato con Lu’er. —Daqingshan, las lanzas ordinarias no pueden igualar a esta, la conocida como Lanza del Dragón. Mientras el chico observaba atónito su nueva arma, Palott comenzó a elevarse hacia la cima de la cueva. —¡Oiga, espere un minuto! — gritó Amy con ansiedad — ¿Por qué yo no tengo nada? Puede darme un dragón, si gusta, no importa si es un huevo aún. —Nadie puede acelerar la rueda del destino… Y tras haber dicho esas palabras, el Dios Dragón desapareció tan mágicamente como había aparecido. —Yinfeng — dijo de pronto el legendario Noche Roja —, deberías decidir por tu cuenta lo que quieres hacer. Inesperadamente, las palabras del dragón sonaron amables. —Oye, el único error de Palott fue pensar que serías capaz de derrotarme. Yinfeng luchó por levantarse, y la ventaja del dragón de viento apareció de inmediato, pues con solo un pequeño movimiento el dragón ya estaba en el aire. —¿Esa es tu decisión? El dragón de fuego abrió su gran boca, y el aliento de dragón de rojas llamas brotó de inmediato. Yinfeng rápidamente esquivó el ataque, pero el aliento de dragón se extendió por toda la parte superior de la cueva, hasta que finalmente golpeó a Yinfeng, quien volvió a caer, lleno de dolor. —Eres de un clan de dragones inferior — replicó Noche Roja — ¿Cuándo entenderá tu estúpida cabeza? Espero que lo logres en tu próxima vida. El enorme cuerpo de Noche Roja cayó encima de Yinfeng, pisándolo con los pies, aplastando por completo la cabeza azul del mismo. —Si quieres que muera, tendrás que pagar el precio… Con un carácter feroz, Yinfeng lanzó un contraataque final, y su cabeza negra impulsó su enorme cuerpo hacia las alas de Noche Roja para morderlas. Sorpresivamente el ataque tuvo éxito, y cómo Noche Roja nunca había sido dañado de esa forma, por tratarse de un dragón sagrado, no dimensionó el fuerte daño que le habían hecho. No obstante, veloz como un rayo, mordió la cabeza azul de Yinfeng, rasgándola desesperadamente de su cuerpo. Después de un grito salvaje de dolor por parte de Yinfeng, la cabeza azul del mismo había sido totalmente arrancada. Sin embargo, otro gran cambio comenzó a suceder, puesto que de donde estaba la cabeza de la ya muerta parte azul, comenzó a salir una densa niebla negra que cubrió todo el cuerpo de Yinfeng. —Kosdomia, muchas gracias por cortar el tumor que me ha hecho sufrir durante miles de años — comentó entre risas el enemigo —. Recuerda, la próxima vez no tendrás una oportunidad tan buena como esta, pues el Dios Dragón no podrá volver a encontrarme… ¿Encontrarlo? ¿Podría ser esa la razón por la que Yinfeng se había estado escondiendo durante cientos de años? Al parecer, la cabeza azul, al pertenecer a la raza de los dragones herederos, era perceptible al Dios Dragón, y ahora que ya no se encontraba con vida, la parte negra de Yinfeng era libre de hacer lo que se le antojase sin ser rastreado. Y fue exactamente lo que hizo, mientras la niebla se empezaba a disipar. —¡Cobarde, no te vayas! Noche Roja agitó sus alas y desapareció en la parte superior de la cueva. Cuando la niebla se había finalmente dispersado, no había rastro alguno de los mortales enemigos. —Oh, genial, se fueron — replicó Amy con sarcasmo — ¿Esto está bien? El Dios Dragón es un tacaño, y este otro simplemente se fue, ja, ja. Amy se dirigió hacia la colina de joyas y de oro que se encontraban en la mitad de la estancia, pero fue interrumpido. —Amy, ven a ayudarme a salvar a los demás — le regañó Daqingshan, quien recogió una piedra del suelo y se la arrojó a Amy. —Vale, vale, está bien, tienes razón — dijo Amy de mala gana —. Es importante que salvemos a la gente, de todos modos, las joyas no pueden escaparse. Después de un rescate de emergencia por parte de Lu’er, tanto Afeng como el Viejo Locke despertaron. —Amy, ¿dónde están los demás? — preguntó Afeng — ¿Dónde está Yinfeng? —Uhm… están todos muertos — dijo Amy, agachando la cabeza. —Nuo, Drew… Lixue… — dijo Afeng entre lágrimas. —El dragón de dos cabezas también está muerto — continuó Amy. —¿Eh? Las tres personas en la estancia miraron a Amy con sorpresa, quien ignoró los ojos acusadores de Daqingshan. —Ahí está su cabeza de dragón azul, y su cuerpo ha sido completamente destrozado. Pero con respecto a cómo murió, lo siento, pero no lo vimos — prosiguió el chico —. Parece que Daqingshan convocó a Lu’er, su dragón, pero nos desmayamos y cuando despertamos estábamos aquí. Aunque era una mentira, lo cierto era que los restos de coágulos de sangre y batallas dejaban entrever que todo había sido verdad. —Oh, es demasiado doloroso — dijo el Viejo Locke, tratando de sostener su cuerpo — Éramos más de veinte personas y al final solo quedamos nosotros cuatro… Hay muchos arreglos funerarios que tratar. —Por cierto, Afeng — preguntó Amy —, Yinfeng dejó muchas joyas, ¿podemos dárselas a las familias y grupos de los hermanos mercenarios muertos? Amy fue inesperadamente generoso. —Bueno, hagámoslo — aceptó el hombre —. El Viejo Locke y yo nos quedaremos aquí para ocuparnos de los muertos, y ustedes dos entregarán la tarea al gremio. Excepto por los dos equipos que fueron eliminados, podemos contar como tres de cada equipo. El dinero restante se los daremos a los compañeros que se han sacrificado. —Está bien, realmente no puedo llevar tanto dinero — confesó Amy — y tampoco sabría qué hacer con él. Tras lanzar una magia flotante, la enorme cabeza del dragón flotó en el aire, y Amy llamó a Lu’er para que volara y empujara la enorme cabeza de dragón fuera de la cueva. Daqingshan le dejó algunas de sus últimas medicinas a Afeng y se despidió. —¡Recuerden encontrarnos en la capital! — gritó el Viejo Locke. —¡Bueno! Dijeron al unísono los chicos, quienes se alejaban volando poco a poco de la cueva.
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