Tierra de Mercenarios

V1C27 - Siete Vientos
¿Cuál es el dragón más famoso de la antigüedad? Sin duda, el Dios Dragón Palott debería estar a la cabeza, aunque entre los cuatro continentes, es posible que algunas personas no le conozcan del todo. Es incluso posible que no muchos sepan el nombre de los demás Seis Dioses Dragones, como es el caso del dios dragón de magia oscura, Pacolitt. Shan Hai Jing, La historia de los dragones. *** La entrada de la cueva todavía temblaba. Ya dentro de ella se encontraban seis enormes pilares de piedra mágica al centro de lo que parecía ser un gran palacio subterráneo. Los pilares tenían cincuenta metros de altura, y a diferencia de los pilares ordinarios, estos estaban llenos de encantamientos mágicos tallados en la piedra, aunque lo más impresionante era que encima de estos se encontraban seis enormes cristales mágicos traslúcidos. Incluso si se está a cien metros del cristal, las fuertes oscilaciones mágicas del mismo se pueden sentir desde la entrada de la cueva. En la naturaleza solo se producen pequeñas piezas de cristales mágicos, que se utilizan para ayudar a los magos a lanzar hechizos. Un cierto número de magos de alto nivel pueden fabricar cristales mágicos grandes y prolijos para unir los pequeños mediante magia. El cristal mágico más grande conocido se encontraba en el Imperio Amy, específicamente en la Academia Mágica. Era un cristal mágico montado sobre una columna, con una altura de tres metros y un diámetro de dos metros, que es conocido bajo el bello nombre de “Escudo Azul”; se dice que aquel cristal sirve de guardián para proteger al Imperio Amy. Los seis cristales mágicos frente a ellos, sin embargo, escapaban a toda comprensión humana posible, puesto que se necesitaban incontables magos para tallar si quiera un cristal, resultaba inconcebible crear seis de ellos. Una capa mágica azul neutral se formó entre los cristales, adoptando una forma hexagonal, oscilando como si se tratase de una superficie de agua y exhalando un enorme poder alrededor de la cueva. Al centro de esta, un dragón dormía bajo el revestimiento de dicha magia. —Ah… Un grito ahogado fue testigo de que nadie previó que se podía tratar de semejante dragón, mucho más grande que cualquier otro. ¿Qué tipo de dragón era ese? Tenía dos cabezas, una oscura y la otra de un color azul puro, ambas unidas desde el final de su cuello, compartiendo el mismo cuerpo, también de un color azulizo. Medía más de cuarenta metros de largo, y frente a él se encontraban los tres esqueletos blancos, arrodillados como hormigas a sus pies. ¿Dragón de dos cabezas? En el mundo de los dragones, aquellos que poseen dos cabezas son muy raros. Se dice que ocasionalmente un dragón de dos cabezas nace y que sería asesinado de inmediato, pues es un sinónimo de desgracia. En la historia, parecía que solo había existido un único dragón adulto de dos cabezas. —¿Yin…feng? — el Viejo Locke gimió como en una pesadilla — ¿El dragón siniestro Yinfeng? El tono del enano, que siempre había sido intrépido y valiente, estaba ahora lleno de miedo, y su voz temblaba ligeramente. —¿Yinfeng? ¡Todos retírense, corran! — gritó Afeng, aterrado. ¿Qué tipo de dragón era lo suficientemente terrorífico como para hacer temblar a hombres famosos por su valentía, como lo era Locke y Afeng? Algo se le vino a la mente a cada uno de los mercenarios, aunque nunca se lo mencionaron directamente todos sabían lo que ocurría. ¿Realmente volvía a aparecer Yinfeng? ¿Realmente era él? Todos entraron en pánico ante el legendario Yinfeng, incluso estando a cien metros de ellos. —Amy, será mejor que nos retiremos — le dijo Daqingshan con el escudo en alto. El chico observó a sus compañeros: los mercenarios de la Espada Corazón Púrpura parecían moscas sin cabeza mientras se abalanzaban hacia la entrada. ¿Yinfeng? Ciertamente es un nombre diabólico. Tanto en la historia de los dragones como en la de los humanos, ese nombre sin duda representa el extremo de la vergüenza, el pecado y la maldad, siento también sinónimo de mensaje anti-guerra. La leyenda más antigua sobre Yinfeng se remonta hace más de mil quinientos años. Según esta, hubo un gran imperio en tiempos remotos: el Imperio Panglu. Su tierra se extendía por tres continentes, y el área total de su superficie era similar a la del Imperio Amy actual… cinco veces. La razón por la que dicho país era tan grande se debía a que eran descendientes de los dioses, por lo que cada rey del imperio era un guerrero invencible, lleno de vigor y fuerza. Con la sangre de dios y príncipe, todos ellos podían convertirse en Montadragones, llevando a sus guerreros invencibles a conquistar país tras país en cada continente. Pero la cúspide de dicho imperio fue destruida casi de la noche a la mañana. Según la leyenda, hace mil cuatrocientos años, el asedio del Imperio Panglu atacó la capital del actual Imperio Amy, que en ese momento era la última fortaleza del Principado de Linfei. En ese momento, el ex comandante del Imperio Panglu era el heredero al trono, con tan solo treinta y ocho años estaba en su mejor momento. Según los rumores, cuando el príncipe atacó al Imperio Linfei, Panglu VII, de sesenta y cinco años, le dio paso libre a su amado príncipe para heredar todo lo que tenía. Toda la guerra transcurrió sin problemas. Sin embargo, el monarca del Principado de Linfei era muy distinto, aunque la fuerza total del país era de solo setenta mil hombres, mientras que tan solo la caballería pesada del Imperio Panglu equivalía al mismo número. Después de tres meses de duros combates, el principado finalmente poseía tan solo a treinta mil soldados en la capital. Después de un mes más de lucha, de ellos solo quedaron veinte mil, toda la comida sobrante se vació y la tasa de muerte por inanición superó con creces la tasa de muerte en la batalla. El rey del principado no pudo soportar tanta muerte de personas en la capital, y se dispuso a rendirse, pero en ese momento alguien apareció. Un mago oscuro fue a visitar al rey y le dijo ser capaz de derrotar al imperio de una sola vez y salvar a la gente del fuego. Era de noche, y el gran mago oscuro y el rey discutieron en la habitación secreta del palacio durante horas, hasta que finalmente trazaron un detallado plan. Al día siguiente, el rey del principado envió un comunicado especial al campo imperial, haciéndole una petición al príncipe: un combate entre ambos, rey versus rey. El ayuntamiento envió personas a doscientos metros de la muralla de la fortaleza para construir una plataforma de doscientos metros cuadrados y de veinte metros de altura. Una vez construido, el rey y el príncipe lucharían uno contra uno. El príncipe heredero amaba mucho a la gente, y con el fin de reducir los sacrificios innecesarios en la guerra, tanto de vidas humanas como de infraestructura, acepó felizmente la oferta. Por supuesto, la fuerza no era un impedimento para él, puesto que se trataba de un poderoso Montadragones. Después de pasados diez días, la plataforma de batalla finalmente estuvo terminada. Temprano por la mañana, el príncipe trajo un total de seis personas de la Guardia Montadragón directamente a la plataforma para escoltarlo, y así llegar junto a su fiel dragón a salvo. No obstante, en el escenario contrario solo había una persona: el rey del principado, aunque en el centro de la plataforma se encontraba una enorme tela gris abultada. El rey rápidamente levantó la tela; todo el mundo quedó cegado por la repentina aparición de joyas doradas, como una colina hecha de oro. En ese momento, el príncipe y su guardia pensaron que el rey esperaba usar ese tesoro a cambio de permanecer con el estatus de rey, o al menos garantizar su propia vida después de la derrota. Cuando el príncipe estaba pensando en cómo rechazar cualquier solicitud de territorio, el rey le interrumpió. Realizó un breve silbido que desconcertó tanto al heredero como a la Guardia Montadragón. Pronto todos se dieron cuenta que el hombre estaba, efectivamente, hablando el idioma de los dragones. Aunque un dragón pueda hablar claramente y comprender el idioma humano, era prácticamente imposible que un humano aprendiera a hablar el lenguaje de ellos, ni siquiera los montadragones podían distinguir los significados más simples, por lo que nadie entendía qué estaba diciendo el rey. Posteriormente, el rey del principado habría revelado el contenido de su charla. El mago oscuro le había enseñado a comunicarse con los dragones, con el objetivo de utilizar las joyas doradas para atraer una rebelión de los dragones. El mago siniestro le contó que los dragones son animales que aman el oro, las joyas y los tesoros, incluso cuando hubiera sido criado durante generaciones, ese pasatiempo de coleccionista no cambiaría. El mago calculó que el día del duelo, el príncipe llevaría a sus guardias como escolta, y habría al menos seis dragones de entre los cuales, al menos uno de ellos los traicionaría sin duda alguna: El dragón montura del príncipe. Tenía el título del Dragón del Reino Medio, siendo el único dragón con título otorgado por humanos, y, además, un dragón de viento que había nacido con dos cabezas. El mago le contó al rey que un dragón solo puede tener un elemento: viento, fuego, agua, etc, y que la cabeza del dragón determinaba su atributo final. Cada dragón que naciera con dos cabezas tendría dos elementos diferente, por lo que sería abandonado o asesinado por su tribu al nacer. Yinfeng no era la excepción, ya que aunque sus padres eran dragones de viento, al nacer, Yingfeng tenía dos elementos atribuidos a sus dos cabezas: viento y oscuridad, pero esta última cabeza fue lo que determinó que éste fuera abandonado por sus padres hasta que la familia real lo adoptó. La familia real cultivó a Yinfeng como un dragón de viento, siempre obediente y leal, lo que provocó que la cabeza oscura del dragón se encontrara en un estado de opresión, suprimiendo el pecado que se implantaba dentro suyo. Hasta doscientos años después, Yinfeng había acabado de crecer y fue seleccionado como montura para el hijo mayor del imperio, quien cumplía en ese entonces diecisiete años. Según el arreglo del gran mago, cuando el rey estuviera tratando de persuadir a Yinfeng, sus palabras y expresiones servirían también para llamar la atención de los otros dragones al mismo tiempo: estaba dispuesto a otorgarles las joyas de oro presentes en la plataforma de batalla y todos los impuestos del ducado en los próximos cinco años a cambio de la vida del príncipe imperial. Todos los dragones se sorprendieron, no tanto por el oro y las joyas, sino que por el comportamiento audaz y caprichoso del rey. Los dragones son una raza noble, y aunque les gusten las joyas y algunos dragones oscuros incluso matan pueblos y ciudades enteras para obtener tesoros, estos no traicionarían la fe de quienes les han cuidado y criado. Justo cuando todos los dragones rugían y se preparaban para matar al arrogante rey frente a ellos, algo les hizo cambiar repentinamente. Yinfeng lanzó un ensordecedor grito, interminable, asemejando a una explosión de un trueno, que descendía desde el cielo a la plataforma de combate. Acto seguido, el dragón se elevó a las nubes batiendo sus enormes alas junto al príncipe que todavía le montaba. Los guardias, aunque no sabían lo que estaba pasando, se apresuraron a seguir a Yinfeng y al príncipe que había desaparecido en el cielo. Había muy pocos dragones de viento, solo cuatro en todo el imperio, y los cinco dragones de la guardia no eran de dicho elemento, por lo que no podían alcanzar la velocidad alcanzada por Yinfeng. Pero, repentinamente, el cuerpo de Yinfeng comenzó a caer en picada hacia la plataforma a una velocidad incalculable. Cuando aterrizó, dejó caer el cuerpo inerte del príncipe heredero, que había sido muerto dada la presión del aire tanto de la subida como en la bajada. Toda la guardia estaba atónita por el horror que tenían frente a ellos. Se apresuraron a levantar el cadáver del príncipe y a irse de inmediato del lugar. A penas se enteró de la noticia, el emperador emitió dos órdenes que resultaron incomprensible para las generaciones futuras: 1.Se buscaba a todo dragón de viento en los tres continentes del imperio, y aquellos que los matase podrían obtener el título de duque. 2.Masacrar el jardín del dragón imperial, incluyendo a todas las monturas de todos los Montadragones del ejército. Como era de esperarse, cientos de funcionarios importantes objetaron la segunda decisión. Incluso, de entre los mariscales imperiales, el conocido como Montadragón Duque Linton, se suicidó con su espada en plena corte. Otros dos importantes generales, renunciaron a su título y abandonaron al imperio de inmediato. Sin embargo, la orden de sangre se hizo cumplir con fuerza. En una noche, cuarenta y seis nobles dragones fueron asesinados, matando en el proceso a la mayoría de sus respectivos jinetes que intentaron a toda costa de proteger a sus dragones. Los dos mil caballeros se vieron obligados a actuar como fuerza principal para matar a su propio ejército y compañeros. Más de mil doscientos Caballeros Eudemon murieron en esa batalla. Aquella impactante noticia se difundió rápidamente. Los dragones de todo el mundo, extremadamente enojados, e independiente de qué elemento pertenecieran, lanzaron una frenética venganza contra el Imperio Panglu. En un siglo corto, al menos doscientos dragones habían atacado al ejército del imperio, lanzando ataques a gran escala, y, según futuras investigaciones, al menos dos dragones sagrados también se unieron a ese histórico momento que fue conocido como “La primera guerra Humano – Dragón “. Después de medio año, los únicos Caballeros Eudemon en el imperio que podían competir con algún dragón de aire eran menos de cien personas. Al final más de cien dragones gigantes atacaron la capital imperial en una brumosa noche. Al menos la mitad de las ochocientas mil personas en la capital murieron en el ataque nocturno. Todo el palacio fue abrasado por el aliento del dragón, y el fuego ardió durante veinte días. Se dice que el rey imperial fue pulverizado en cenizas por las llamas de diez dragones al mismo tiempo en dicho ataque sorpresa. Así fue como el imperio más grande de la historia, que abarcó tres continentes, se derrumbó rápidamente, y el protagonista de esta tragedia no era nadie más que Yinfeng. En los siguientes mil quinientos años, Yinfeng entró gradualmente en su mejor momento de vida. Aunque fue abandonado por todos los clanes de dragones, se volvió mucho más dañino para el mundo. Para obtener joyas, no dudará en acabar con campos enteros o hasta la capital de un pequeño país. En todos los países se conoce su nombre, pues oírlo es sinónimo de pesadilla, una pesadilla de la que no pueden deshacerse.
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