Tierra de Mercenarios

V1C26 - La Cueva de Lava
En pleno proceso de transición del portal se podía ya sentir un calor intenso. La primera reacción de todos al ser teletransportado a su destino fue de levantar las manos y taparse los ojos debido a un brillo de color rojo deslumbrante. Una enorme cueva se encontraba ante ellos, cuyo piso estaba hecho de lava que fluía lentamente como un río estancado. La tierra dispersa parecía flotar sobre la lava, que se movía uniformemente hacia arriba y abajo; el suelo estaba tan caliente que era imposible no saltar a penas se sentía, sin contar que, además, el área total de toda la cueva no se podía estimar con precisión. Amy y Qian Lixue lanzaron encantamientos de magia flotante a todos para que pudieran pasar rápidamente por la lava y sin problemas. Mientras iban avanzando, se escuchó un débil grito de animal a la distancia. Afeng lo distinguió de inmediato. —Silencio — añadió cuidadosamente —, es como la voz de un dragón. De pronto, las manos de todos los mercenarios comenzaron a sudar. El piso de tierra era cada vez más grande y compactado, tanto así que a unos pasos se encontraba un puente hecho de roca natural por donde pasaba la lava desde abajo; era un puente muy alto, con un arco completo de cuatro metros. Tan pronto como atravesaron el puente, los aventureros quedaron atónitos por la vista frente a ellos. Un grupo de enormes dragones se encontraban allí, cada uno con una medida superior a cinco metros, mucho más grandes que el dragón de tierra de Drew. Llamas rojas brotaban de sus bocas abiertas, y sus pieles cambiaban desde el negro hasta el púrpura, dando a entender que no eran dragones de tierra comunes, sino que de la clase oscura. —¡Pónganse en formación! — gritó Afeng al lado de Qian Lixue, quien adoptó una pose al igual que los otros dos mercenarios supervivientes de la Espada Corazón Púrpura. Cuatro espadas afiladas apuntaban directamente al grupo de dragones gigantes, quienes claramente ya se habían dado cuenta de su presencia. No tardaron en precipitarse hacia ellos con sus feroces llamas. La cabeza del puente era pequeña, y solo permitía que dos dragones terrestres corrieran uno al lado del otro, por lo que terminaron apretujándose en el cuello de la estructura. —Hoja de Hielo — exclamó Amy, levantando su espada — ¡Tormenta de Hielo! Aunque la cueva de lava estaba extremadamente seca, la magia bendecida por los elfos de alto nivel permitió explotar un poder tremendo, haciendo que la temperatura del aire cerca de Amy bajara repentinamente, formando un gran trozo de hielo bajo los pies de los dragones, ralentizando su movimiento. Afeng no vaciló, las ocho auras de su espada azul se transformaron en una espada enorme y pesada como una montaña que fue a cortar directamente a la cabeza del dragón de tierra; la espada larga de Quian Lixue silbó contra el cielo, pidiendo una lluvia de truenos y relámpagos que descendieron y golpearon al otro dragón frente a ellos; las espadas de los otros dos espadachines también se lanzaron al ataque, cortando constantemente en la cabeza del dragón. Sin embargo, la cabeza del enemigo era tan dura que el trueno y los espadazos solo proporcionaron una pequeña marca blanca en la frente. Solo la energía aplicada por la espada azul de Afeng logró trazar una línea en el cuerpo del dragón. ¡Boom! Un potente lanzallamas brotó de la boca del enemigo y atravesó toda la tierra nuevamente. La blanca ropa de Afeng se volvió negra, quemándose inmediatamente. Amy rápidamente puso la Hoja de Hielo frente al cuerpo de Afeng, y el aire frío extinguió rápidamente las flamas. El viejo enano rodó desde debajo de las piernas de Afeng y su compañero hasta el frente del dragón, agachándose y liberando su enorme hacha de batalla, cortando como un rayo al dragón que cayó por el suelo, rodando hasta que finalmente dio a la lava ardiente, fundiéndose en ella y desapareciendo tras un grito de dolor. Swish, swish, swish. Tres flechas consecutivas atravesaron los ojos de los siguientes dragones velozmente. Eran flechas claramente bendecidas con la magia de fuego, pues la cabeza de uno de los dragones explotó de inmediato, tratando a duras penas de cubrir sus ojos y chillando de dolor. La tierra comenzó a temblar de repente, retumbando constantemente. La lava comenzó a burbujear, y de las paredes comenzaron a caer rastros de polvo y escombros; todos los dragones terrestres parecían saber lo que estaba pasando, pues voltearon sus cabezas nerviosos, mirando profundamente en un agujero que se encontraba tras de ellos. Tras un sonido estruendoso y cada vez más fuerte, todos los dragones salieron huyendo hacia el agujero tan rápido como el viento. La incertidumbre apareció en los ojos de todos los mercenarios, fuera lo que fuese que tuviera un poder de invocación tan grande estaba a punto de ser revelado. La entrada a una enorme cueva oscura apareció sutilmente frente a ellos.
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