Tierra de Mercenarios

V1C24 - Los Páramos de la Ciudad Subterránea
El encantamiento tormenta zumbaba ante el grupo, que pasó a través de él sin mucho problema, para descubrir de repente lo que había frente a ellos. Se trataba de un enorme círculo mágico con un hexágono alineado con piedras blancas y finas en el centro; seis grandes pilares de piedra mágica se encontraban en los extremos, y en ellos se encontraban textos antiguos tallados encima. Frente a ellos se encontraba un gigantesco desierto, lo que era difícil de imaginar debido a que hasta hace unos momentos estaban dentro de una cueva. El cielo era gris, y una niebla del mismo color rondaba por todas partes, lo que dificultaba la visibilidad, haciendo que no se pudiera ver nada a cincuenta kilómetros de distancia. Pequeños parches de arbustos aparecían espontáneamente en el terreno. —Encantamiento mágico — dijo sorprendido uno de los magos quien, ante las demás personas que parecían no entenderle, se explicó —: Estamos en un encantamiento mágico ahora, así que no podemos ver las paredes de la cueva; debemos encontrar la salida, que de seguro es un portal. En ese momento, hubo un vago sonido de voces en un pequeño bosque de arbustos a la derecha del grupo. Afeng y el Viejo Locke ordenaron a todos que se dividieran en dos equipos y lo flanquearan, para así poder llegar al centro desde todas las direcciones. Cada pocos pasos se encontraban rastros de esqueletos muertos en el suelo, aparentemente destrozados, ya fuera por el pecho o la cabeza. Sin duda, aquellas eran obras de los berserker. Todos apresuraron el paso. Tras un arbusto, se apareció de repente el escenario de batalla. Por un lado habían cuatro caballeros esqueléticos montados en pequeños dragones terrestres, sosteniendo sables largos; por el otro, habían cuatro berserker, de entre ellos, Drew era el que estaba menos herido, pero con un tajo enorme en su rostro. Aunque el dragón de Drew era más grande y alto que el de los otros, tenía todo el cuerpo lleno de heridas, debido a que un ataque grupal de los pequeños dragones podría dejarlo igual de malherido que si se enfrentara a uno de su tamaño. Los berserker no estaban mucho mejor. El brazo izquierdo de uno de ellos había sido cortado, aunque todavía sostenía el hacha firmemente con la mano. Después de sufrir una cantidad de daño tan grande, solo los berserker pueden continuar luchando, e incluso ejercer un poder destructivo mayor. Los cuatro caballeros esqueleto también habían sido golpeados con fuerza, y la cola de uno de sus dragones fue cortada y se encontraba retorciéndose en el suelo, como si tuviera vida propia. —¡Malditos! El viejo enano agitó la enorme hacha de batalla que tenía en la mano y corrió hacia adelante. Los esqueletos, al instante, descubrieron que había nuevos enemigos y trataron de huir, sobre todo uno de los dragones que fue corriendo rápidamente. Todos habían suspirado aliviados, pero la situación volvió a cambiar de inmediato. Dado a que uno de los berserker estaba en su estado iracundo, no atendía a razones, y se lanzó de lleno a la cola de un dragón, mordiéndolo con sus propios dientes. Otro de los berserker, frenético, persiguió a un caballero esqueleto que había huido del campo de batalla. —¡Regresa! — gritó Drew, pero por más que lo intentara no podía frenar al berserker. —¡Hela…! — gritaron al unísono los esqueletos. Se habían dado la vuelta, y rápidamente las monturas de cuatro enemigos se dirigieron hacia uno de los berserker. Uno de los dragones se estrelló directamente contra el pecho del berserker, quien fue lanzado hacia arriba y cayó pesadamente al suelo; sin detenerse, dos sables afilados cortaron el cuerpo del hombre, cuya sangre estalló y se elevó como una fuente. Un esqueleto volvió a girar la cabeza, con la esperanza de atraer a un berserker de nuevo, pero el hombre que había caído al suelo, de pronto se levantó de golpe. Su cuerpo estaba cubierto de heridas profundas tan graves que se le podían ver los huesos, como la herida del abdomen era la más grande, los intestinos se habían derramado. Agarró sorpresivamente la cola de un dragón y dejó que este lo arrastrara por el suelo, derramando sangre y esparciendo sus intestinos por todo el lugar. —¡Ahg! Con la otra mano, utilizó su hacha de batalla, lanzándose contra el caballero de la montura, quien fue arrojado al suelo. El berserker dejó al dragón y se lanzó sobre el caballero esqueleto, abrió la boca, mordió la garganta de su enemigo mientras le sostenía las muñecas y desgarrándoselas. Al ver que su maestro era atacado, el dragón se volvió para ayudarle, lanzándose encima del berserker cubierto de sangre. Su boca finalmente mordió los hombros del mercenario, incrustando sus fuertes colmillos y lanzando su cabeza por los aires; lo peor, era que la cabeza decapitada del hombre todavía tenía entre sus dientes la garganta degollada del esqueleto. La sangrienta escena sorprendió a todos, incluso uno de los arqueros vomitó. Al estar acostumbrados a escenas violentas, los berserker no se sorprendieron, sin embargo, por haber perdido a sus seres queridos, nuevamente rugieron, furiosos, hacia el otro caballero esqueleto. —¡Vete al infierno! — gritó Drew, al frente. De repente, su hacha se incrustó contra un aturdido esqueleto, y tanto su cráneo como el de su dragón se dividieron por la mitad. Dos berserker corrieron inmediatamente hacia el otro esqueleto, y la sangre estalló nuevamente, pues la cabeza y extremidades del dragón que había matado a su hermano fueron cortadas de golpe. Al caer de su montura, uno de los caballeros esqueleto rodó por el suelo para incorporarse nuevamente. —¡Hela…! El berserker no pudo esquivar el ataque proveniente de otro dragón, que se estrelló contra sus brazos, haciéndole perder el hacha. Sin embargo, éste lo sostuvo por el cráneo y con sus propias manos lo golpeó, clavándole con unos montones de clavos que llevaba puesto en unos brazaletes típicos de su oficio. Tras esto, el dragón entró en colera y, con ayuda de sus garras, atravesó el pecho del hombre. No obstante, y con sus últimas fuerzas, el mercenario apretó tanto el cráneo de la bestia que esta gimió de dolor, echándose hacia atrás y haciendo caer a su jinete que, tras la inercia, fue aplastado por el cuerpo de su montura. A lo lejos, uno de los arqueros reaccionó rápidamente y disparó tres flechas que lograron darle al esqueleto que estaba luchando contra Drew, haciéndolo caer de su dragón y permitiendo que Drew descuartizara a este, llenando todo con sangre. —Ahg… Todos los enemigos ya estaban muertos, pero los berserker parecían estar retorciéndose de dolor, moribundos. —Ye Due… Ye Hai…. —Hermano… Drew saltó desde su dragón y se recostó contra los cuerpos inertes de sus hermanos. A penas podía hablar, pues el dolor de haberlos perdido era insoportable. Incluso si ya estabas acostumbrado a las tragedias de guerra, todos los del grupo quedaron atónitos por lo que tenían ante ellos. Estaban tan solo en el cuarto piso de la mazmorra, y cuatro de los cinco poderosos berserker habían sido eliminados… sin contar que eran todos hermanos. Incluso el viejo enano, que había estado en riña con el gran Drew inclinó la cabeza con tristeza. ¿Tan difícil era la misión de SS?, ¿Qué tan lejos hay que ir? Afeng se acercó y le extendió suavemente la mano mientras le daba una palmada en el hombro a Drew. —Drew, lo siento mucho, ya no hay ningún hermano que pueda protegerte — le dijo —, si lo deseas puedes regresar y esperarnos en la entrada de la cueva durante dos días más como máximo. Si pasan esos días y aún no hemos vuelto, informa a la Asociación de Mercenarios que nuestros cuatro grupos han fallado. —Las deudas de sangre solo se pueden pagar con sangre… — dijo Drew, sacando de sus bolsillos una gran cantidad de polvos de combustión instantátea. El berserker roció dicho polvo sobre los cadáveres de sus hermanos, y las llamas estallaron al instante. —Descansa en paz, alma santa — susurró. Todos continuaron avanzando y buscando el dichoso portal que los sacaría de allí. Cada cierto tiempo se encontraban con guerreros esqueletos solitarios que eran rápidamente eliminados. De pronto, un enorme portal mágico fue visto en pleno desierto. Una energía mágica azulada brillaba intensamente entre un par de pilares oscuros. Después de confirmarlo, Nuo confirmó que se trataba del portal que habían estado buscando, y todos se embarcaron en él.
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