Tierra de Mercenarios

V1C23 - El Tercer Altar de la Mazmorra
En la entrada de la siguiente cueva había una pendiente descendente. Después de pasar por unas escaleras, el paisaje del lugar cambió repentinamente. La cueva, que anteriormente era oscura y pedrosa, ahora era lisa, regular, cuyas paredes, altas y rojizas, se elevaban a ambos lados. Cada diez metros había una lámpara roja en la pared, tan altas como dos personas, asimilándose a un castillo subterráneo. La enorme mazmorra, sin duda, era magnífica. El camino tenía más de diez metros de ancho y unos ocho de alto, las luces parpadeaban, y en las paredes se exhibían grandes murales con pinturas de gente Hami cazando y luchando. Siguiendo por el camino se podía apreciar diversas intersecciones en donde la iluminación se tornaba amplia y hermosa, si no fuera por el intenso olor a sangre y podredumbre de las salas superiores, aquel sitio parecería un precioso jardín privado real, como si se tratase de una antigua ciudad subterránea. El viejo enano se basó en su instinto para avanzar lentamente entre las calles. Junto a él se encontraba Nuo – que resultó ser el nombre del sacerdote -, quien mientras avanzaba, bendijo a Locke con varias magias sagradas muy útiles. Primero usó la técnica de la bendición, rezando al dios de la tierra, pidiéndole que aumentara el poder del combate y la defensa. —¡Con el santo nombre del dios de la tierra, Kaia, bendice a tu pueblo! Una luz azul se elevó lentamente desde el suelo, rodeando el cuerpo de Locke, que comenzó a emitir una luz fluorescente del mismo color. En seguida continuó con la técnica del fortalecimiento. Para los enanos luchadores y de otro tipo de combatientes, una pequeña técnica de fortalecimiento no solo le permitirá llevar cosas más pesadas en comparación con sus cuerpos, sino también aumentar la fuerza para mejorar la efectividad del combate. —¡Dios de la tierra! — dijo Nuo, levantando las manos — ¡Llena de poder a tus guerreros! Para sorpresa de todos, el joven sacerdote estaba realizando el hechizo “Espíritu Heroico”. Según los rumores, dicho hechizo era de alto nivel, que solo puede ser usado por los sabios después de un arduo entrenamiento y transferencia de conocimiento. Al parecer, Nuo tenía un poder mucho más allá de su rango. —Espíritu Santo, dale a nuestro guerrero tu Espíritu Heroico. Repentinamente, un relámpago cruzó el cielo y se estrelló contra el cuerpo de Locke. El poder sagrado fortaleció el impulso del enano, provocando que el alma del mismo se sublimase y elevara su determinación por la justicia. Ese tipo de magia ayuda al enfoque mental del sujeto en cuestión, maximizando al instante su potencial y emitiendo un poder destructivo inimaginable. Un halo místico de color azul, rojo y dorado rodeaba a Locke. Bajo la luz de la bendición, los ataques malignos ordinarios se verían obstaculizados, aunque lo cierto era que el camino poseía muy pocos hechizos protectores, lo que sorprendió al Viejo Locke, quien pudo acelerar el paso enormemente. Finalmente, el camino sinuoso llegó a su fin. De repente, un sonido melodioso recorrió toda la ciudad subterránea, en ese momento, el paisaje frente a todos cambió dramáticamente otra vez. Al girar en una esquina, una gran pared de piedra daba la entrada a una especie de plaza, en donde se hallaba un gran altar y una plataforma que sobresalía del centro, ardiendo en llamas. El fuego ardía furioso, y frente a este, varias personas arrodilladas se encontraban en posición de plegaria, vestidos con mantos blancos, como ofreciendo sacrificios en dicho lugar; debajo de ellos se dibujaba un gráfico de barrera hexagonal de color negro. —¿Humanos? — Los ojos de uno de los exploradores que iban al frente se llenaron de preguntas mientras se acercaba al altar. Afeng y Locke se miraron de soslayo, mientras el primero se adelantó al explorador y subió hasta lo más alto del altar, desde donde comenzó a hablar con aquellos sujetos: —Hola a todos, somos exploradores que venimos desde muy lejos… Pero antes de que Afeng pudiese continuar, todas las personas arrodilladas se pusieron de pie. Aquel que estaba en el punto más alto giró su cabeza de repente, en dirección al mercenario. Todo el mundo se estremeció al ver una calavera en donde debería ir la cabeza, cubierta con la larga capa blanca se mostraba inexpresiva con los ojos y boca totalmente negros. —Completar la tarea del maestro — dijo el esqueleto en un sonido áspero y rechinante. De pronto, el resto de las personas a su alrededor se dieron la vuelta, mostrando que absolutamente todos eran también esqueletos. Muchos de ellos tomaron rápidamente sus arcos y flechas, disparando rápidamente una lluvia directamente hacia donde se encontraban los aventureros. Ante tan repentino ataque, nadie pudo responder adecuadamente, y cuando al fin se dispusieron a contraatacar, la lluvia de flechas se detuvo súbitamente. Esto dio un poco de tiempo para descubrir que la mayoría de las flechas dieron a parar a los caballeros de los Hierrolobos Hami, que se encontraban agrupados, con flechas incrustadas en los hombros y en la cabeza; Hezra y Así las tenían por todo su cuerpo. Enfadados, sus respectivos lobos saltaron instintivamente hacia los hombres esqueléticos en son de ataque, pero a penas lo hicieron, estos extendieron sus manos para agarrar las cabezas de los Lobos de Nieve, levantando el cráneo y matándolos al instante. Sin piedad alguna, los esqueletos extirparon el cerebro de uno de los lobos, que usaron como fuente para realizar una especie de maleficio que creó una barrera en forma de torbellino negro, de en donde desaparecieron, para dar paso a un montón de otros esqueletos que aparecieron de la nada. Mientras todos seguían mirando estupefactos a la barrera, el Viejo Loke sacó su enorme hacha de batalla y se dirigió corriendo hacia allí. Afeng hizo lo mismo, sacando su larga espada que emitió un destello blanco que chocó contra la barrera, aunque sin hacerle daño. —¡Al ataque! — gritó el hombre. Una encarnizada lucha se comenzó a dar entre espadas, hachas, arcos, lanzas, rayos y llamas. Una lluvia de flechas fue disparada desde el grupo de esqueletos nuevamente, y varios mercenarios fueron alcanzados por estas, incluyendo a un mago; un enorme dragón terrestre también se lanzó directamente a los esqueletos. Amy, Afeng, Daqingshan, Qian Lixue y otros espadachines aprovecharon ese momento para avanzar detrás del dragón, que les protegía de las flechas. Aunque son cuerpos que han perdido su alma, como los zombis, los esqueletos se mueven mucho más rápido, y no son para nada inferiores a los espadachines. Después de agotar todas sus flechas, los esqueletos sacaron blancas espadas Hami, cuya hoja rebotaba entre las llamas, rompiendo el aire como un rayo y haciendo múltiples cortes hacia los mercenarios. No obstante, la larga espada de Afeng no se detuvo, y golpeó directamente el cuchillo que se le aproximaba, luego, insertó su espada en el pecho del esqueleto. Para evitar que este se moviera, el mercenario sacudió a gran velocidad su espada en un área pequeña, destrozándolo al instante. Con semejante poder, el esqueleto había quedado hecho polvo, pero Afeng no se detuvo allí, pues con el aura azul de su espada logró alcanzar a otro desafortunado que se encontraba cerca. Por otro lado, la espada de Qian Lixue chocó con el cuchillo de batalla de otro esqueleto, hasta que este estalló en un rayo plateado que le paralizó al instante. Antes que pudiera volver a atacar, un hacha de mano de un berserker goleó directamente el cuerpo del esqueleto que terminó convirtiéndose en harina de huesos. —¡Hoja de Hielo! — gritó Amy. Innumerables carámbanos congelaron el cráneo de uno de los esqueletos que Daqingshan terminó por destruir utilizando su pesado escudo. El número de mercenarios era claramente mayor que el de los esqueletos, sumando a eso, los magos que estaban en la retaguardia constantemente lanzaban hechizos que dañaban y destruían a los enemigos, hasta que finalmente, el Viejo Locke terminó por destruir al último de ellos. Aunque ganaron la batalla, habían ocurrido varios problemas. En la primera lluvia de flechas, estas lograron golpear a dos berserkers, que, para poder seguir luchando, entraron en el estado colérico que los caracteriza, lo que provocó que pudieran destrozar esqueletos a toda velocidad y con una fuerza inmensurable. No obstante, al haber entrado en ese estado, uno de los berserkers se había vuelto totalmente loco, lo cual era bastante peligroso puesto que ni siquiera otro berserker podía calmar a un compañero que estuviera en ese estado. Drew trató de calmar a su hermano, sin éxito. Se montó encima de su dragón de tierra para detenerlo. —Hermano, hermano — le dijo con las manos abiertas — la guerra ha terminado, deja de luchar. Pero el hombre no lo escuchaba, tenía los ojos en blanco y cortaba con su hacha en todas las direcciones hasta que finalmente pudo correr hacia la barrera hexagonal negra, entrando en ella al instante. Las expresiones de todos se volvieron serias, nadie sabía qué había detrás de dicha barrera… Ansioso, Drew y sus otros hermanos le dieron una última mirada a Afeng antes de ir en busca de su compañero, entrando también en la oscura tormenta negra. Los mercenarios restantes se reunieron tras la durísima batalla. Los tres caballeros lobos habían muerto, al igual que el mago de primer nivel, Keke, bajo el ataque de la lluvia de flechas; sin contar, claro, a un espadachín que se había muerto en la batalla anterior y el berserker que se volvió loco. Nuo no jugó mucho en dicha batalla, pues se reservaba las energías para poder curar a los demás tras esta. Para ayudar lo más pronto posible, utilizó un hechizo de recuperación de vida a gran escala. —Dios del amor, Diniya — murmuró — ¡Llena a tus creyentes con tu amorosa luz de luna! Desde el cielo de repente cayó una suave luz plateada, haciendo que toda la estancia se tornara de un color blanco, recuperando levemente los daños de los aventureros. —¿Cuánto crees que sigua el camino? — preguntó Afeng al Viejo Locke —, aproximadamente la mitad de nuestros soldados han caído. Ambos discutieron por un tiempo, hasta que luego se decidieron a enviar a un espadachín acompañado de uno de los Espada Corazón Púrpura para que regresaran al Bar del Árbol a informar el progreso de la misión. Los hombres tomaron un par de pergaminos protectores y se alejaron de la cueva mientras que el resto de mercenarios comenzó a entrar en el encantamiento hexagonal uno a uno.
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