Tierra de Mercenarios

V1C20 - La Espada Espíritu (Parte 2)
¿Baiyi Afeng? Todos los que saben un poco sobre el mundo de los mercenarios reconocerían ese nombre. Cada mercenario en el salón de La Casa del Viajero recordó la descripción de la Lista de Almas de Guerra de mercenarios. Cuando lo vieron por primera vez, nadie pensó que se tratara de alguien especial, pero tras ser revelado su nombre, muchos comenzaron a comparar su apariencia con la de un noble o un erudito, diciendo constantemente lo genial que era. El mercenario solo se limitó a sonreír levemente, mientras guardaba su espada en una funda, lo que provocó que todos se extrañaran, puesto que el hombre que parecía estar ganando el combate estaba… ¿retrocediendo? —Todo lo que sucede en el mundo tiene una causa y un efecto — dijo de pronto el mercenario —. No pretendo juzgar el bien o el mal bajo mi propio egoísmo. El hombre negó con la cabeza mientras el resto de presentes lo observaba. Comenzó a hacer trivialidades con las manos, mientras daba unos pasos hacia atrás. —Solo soy un espadachín, mortal, como cualquiera de ustedes. Todos se hallaban sorprendidos ante aquella reacción, y es que era conocido el hecho de que aquel mercenario se había convertido en una especie de pacifista tras años de servicio. El legendario Baiyi Afeng nació en el seno de una familia mágica dentro del Imperio Amy, siendo originalmente un mago de primer nivel. Sin embargo, debido a que ama las espadas largas, decidió dejar a un lado la magia y se terminó convirtiendo en el espadachín más reconocido del mundo. Cuando el hombre estuvo en su apogeo, repentinamente dejó tanto la Asociación Mágica y la corte imperial en donde servía, convirtiéndose en un ser tranquilo y pacífico. En su cuerpo, ya no podía sentir rastro alguno de magia, pero su habilidad era completamente descomunal, y cuando se ponía serio podía entrar en un poderoso estado indescriptible. Se decía que Baiyi Afeng ya no poseía maná, y que era incapaz de lanzar hechizos; no obstante, el aura de su espada era incluso más fría y mortal que cualquier encantamiento. Después de superar las limitaciones del maná, el poder de la espada puede alcanzar un extremo inmejorable, el poder de repeler hechizos con su propia arma es uno de esas habilidades, y es que la espada imperial del hombre podía influir de una forma mucho más allá de la magia, sumado al increíble coraje y la determinación del usuario. Sin duda, Baiyi Afeng era un nombre que había atraído la atención de innumerables mercenarios al rubro recientemente. Los berserkers, despojados de toda la ira que los caracteriza, podían sentir aquella presión de tener en frente a tan tremendo personaje. —Re… retirada — señaló el gran berserker, mientras los otros dos ayudaban al que estaba herido. —Es lo mejor para todos — dijo el hombre de blanco —. Todos somos hermanos mercenarios, podemos sentarnos y hablar de cualquier cosa. En su rostro se seguía observando una sonrisa amable, y cuyas palabras endulzaban el salón cada vez que hablaba. —Creo que todos vamos a completar esta tarea especial, ya que todos pertenecemos al mismo gremio; definir cuál de todos los grupos es mejor es una pérdida te tiempo — prosiguió —. Será mejor que discutamos cómo podremos lograrlo juntos; la recompensa es grande, sí, pero la tarea es bastante peligrosa, ir por separado sería un suicidio, ¿por qué no mejor completarla entre todos? —¡Afeng, cuenta conmigo, compañero! — el viejo enano saltó de su asiento y con una mano en el pecho se presentó —. Grupo de Mercenario: Los Lobos Grises, Lobo de nivel Plateado, Nivel A del grupo superior “Lobo Espíritu”; pero puedes llamarme Viejo Locke. Acto seguido, el enano señaló al resto de mercenarios que le acompañaban. —Caballero Lobo de Nieve, Mercenario de nivel A: Rand; Arquero Mágico, Mercenario de nivel B: Ryan; Mago de primer nivel, Mercenario de nivel A: Jace; Profesor Mago, Mercenario de nivel B: Profesor Leslink. La multitud dio un grito ahogado al escuchar que se trataba de los famosos “Lobos Grises”, provocando que la pequeña habitación se llenara de murmullos y curiosos, sobre todo al notar que los cinco mercenarios estaban allí. Se dice que Los Lobos Grises tienen tres grupos centrales en los puestos más altos de su organización, denominados como los “Lobo Espíritu”. Cada uno de estos tres grupos son responsables del negocio de la guerra, los asesinatos y la exploración. Las tareas normales son efectuadas por los mercenarios ordinarios del grupo, pero cuando se trata de una situación peligrosa y grave, estos tres grupos de élite deben ser enviados. Después de escuchar la presentación del Viejo Locke, que incluía a tres mercenarios de nivel A y dos de nivel B, casi todos vieron la esperanza de completar la tarea en un santiamén, aunque cuando el enano continuó hablando, fue como cortarle las alas a un pájaro. —Un equipo de exploración de élite frente a nosotros fue eliminado en dicha tarea… había dos mercenarios de nivel A en ella — dijo entristecido —. Por lo tanto, en nombre de la organización Los Lobos Grises, diré que no me opongo a ningún mercenario que quiera ir junto a nosotros, estamos dispuestos a trabajar entre todos para completar esta misión. —¡Hermano Afeng, cuéntanos como un grupo más! De la otra mesa, un joven Hami vestido con una armadura de cuero de lobo intervino, levantándose y presentándose a sí mismo y a su grupo. —Grupo mercenario de rango C: Hierrolobos Hami, mi nombre es Hezra — señaló, para luego apuntar en dirección a sus compañeros —. Mi compañera, Así, es una Jinete Hami, al igual que yo, y ambos somos de grado B; también están dos magos de nivel C, el de barba blanca se llama Keke, es un mago de primer nivel, y el que le acompaña es su aprendiz, un mago de segundo nivel y un sacerdote menor. —¡Grupo de mercenarios Berserkers! — el enorme berserker se puso de pie, con euforia —. Nuestro grupo de mercenarios es de nivel B, y todos somos mercenarios del mismo nivel, y además todos somos berserkers. Yo soy Drew, y estos son mis hermanos menores: De Yue, De Hai y Tokuyama; somos una organización con un total de trescientas personas, y el jefe de la delegación nos envió para completar la tarea esta vez. —Aquí hay grandes organizaciones, ya veo — señaló el Viejo Locke —. También hay quinientos mercenarios de Afeng, y más de cien Hierrolobos Hami. —Ja, ¡hola, hermanos! — dijo Amy, de pronto — Nosotros somos Los Pequeños Mercenarios, de grado F, mi nombre es Amy y mi compañero es Daqingshan, acabamos de completar siete tareas, por lo que aún somos de grado G. Amy se puso de pie y saludó a todos los presentes. —¡Bah, parásitos! — exclamó Drew, quien fue el primero en objetar —, dado a que es una tarea de SS ningún mercenario se opondrá a tener un compañero de otro grupo mientras sea fuerte para ayudar a completar la tarea, ¡Pero ningún mercenario está dispuesto a que los desechos entren y se coman gratis el arroz! —¿Cómo sabes que la gente es inferior a ti? — el Viejo Locke le frenó de inmediato —. Ve y prueba, grandulón, je,je, pero no llores luego de que te den una golpiza. —Tú… — Drew sostuvo con fuerza su hacha nuevamente — ¿Acaso quieres probar el filo de nuestras hachas? El enano, que se había vuelto a sentar tras su presentación, saltó nuevamente de su silla, sosteniendo también un hacha que era muy diferente a la larga hacha de batalla del berserker. Era un arma de un metro cuadrado, no mucho más baja que el enano, pero con un mango lo suficientemente corto para que el enano la sostuviera con ambas manos, dejando un buen espacio para el swing. —Olvídalo, abuelo, tienes como mil años — Afeng puso cortésmente la mano sobre el hacha a medio levantar del viejo enano — ¿Por qué no mejor le damos la oportunidad a los jóvenes para que conozcamos sus habilidades? —Es cierto, podríamos ponerlos a prueba — intervino el Caballero Rand, de los Lobos Grises —. Esta tarea es demasiado peligrosa, si no tienes cierta habilidad morirás, o al menos saldrían gravemente lastimados. —Ja, esto es lo mejor, gracias a todos por darme la oportunidad de actuar — dijo Amy, quien inmediatamente dio un paso al frente, dirigiéndose al berserker —. No es divertido golpear solo a uno, grandulón, trae a uno o a todos tus hermanos si quieres. Con un zumbido ahogado, Drew y uno de sus hermanos levantaron sus hachas de guerra en diagonal, rodeando al chico por ambos lados. —¡Espera! — dijo Amy, extendiendo la mano para detenerles. —¿Qué pasa, renacuajo? — exclamó el gigante con los ojos enrojecidos — ¿Tienes miedo a la muerte? —¡Qué va! Estaba pensando en cómo podríamos convertir esto en un juego maravilloso — explicó Amy en voz alta, para que todos pudieran entenderle bien — Aunque soy solo un mercenario de nivel G, es probable que pueda ganarle a dos mercenarios de nivel B esta noche… O quizás la diferencia realmente sea abismal y ustedes me terminen masacrando; no digo que luchen por la injusticia, pero… ¿Qué tal si hacemos una apuesta? Yo apuesto diez monedas de oro a que puedo ganarle a ambos, ¿quién apuesta conmigo? —El chiquillo es listo, tiene buen carácter, me gusta apostar a la vida o muerte con los demás — el viejo enano sacó una bolsa de dinero de sus brazos y derramó diez monedas púrpuras de ella —. Apuesto a favor del muchacho; una moneda de oro púrpura equivale a diez monedas de oro convencionales. Parecía que la enemistad entre el viejo enano y el berserker era cada vez mayor. —¡Apuesto a que gano! — exclamó el berserker, dirigiéndose a su hermano — De Hai, sal con cien monedas de oro. De pronto, un puñado de monedas de oro cayó desde la otra mesa. —Apuesto a que gana el berserker — dijo Hezra, de los Hierrolobos Hami —, cien monedas de oro también. —Mis camaradas y yo no somos buenos apostando — dijo Afeng en voz baja cuando los demás los habían empezado a mirar —. Recuerden, es solo ganar o perder, no vida o muerte, ambos deben ser misericordiosos. —Ja, tengo la oportunidad de obtener una gran ganancia — le dijo Amy a Daqingshan con una palmada en el hombro. —Esta es nuestra familia ahora, si perdemos tendremos que mudarnos — contestó el chico con una cara melancólica. —Ja, no te preocupes — le calmó Amy, haciendo cortes en el aire con la espada —, si cuentas hasta cien, verás como ya habré ganado, ¡vamos! —¡Muchacho, vete al infierno! Drew, quien había estado desinflado por bastante tiempo, se había vuelto a enojar, tanto así que la enorme corriente de aire agitada por el hacha de batalla cortó su cintura. Amy había retrocedido instintivamente, sin embargo, al hacerlo, tuvo que frenar en seco, pues el hacha del hermano del berserker había hecho lo mismo desde el otro extremo, dejando acorralado al muchacho. Nadie se esperaba que unos berserker, que eran conocidos por ser brutos y rudos, tuvieran una coordinación táctica tan perfecta, utilizando su ventaja de dos a uno. Aunque tampoco se menospreciaba la fuerza de Drew, pues su hacha era diez veces más pesada que un hacha de batalla normal, y sin embargo, éste la agitaba como si se tratase de un fajo de paja. Un ataque más directo fue frenado por la Hoja de Hielo, que se interpuso entre el torbellino generado por el ataque, no obstante, desde el otro lado, el golpe de viento llegó desde el hacha del hermano de Dew, haciendo que Amy cayera hacia atrás por el impacto. El hacha del gigante volvió a girar, esta vez hacia arriba, y, aunque Amy lo logró esquivar, gracias a la inercia del peso del hacha esta cayó en picado, casi cortándolo al instante. Drew no podía ocultar su sonrisa mientras que su hermano, por el otro flanco, también trataba de golpear a Amy, quien solo se limitaba a esquivarlo. El rostro de todos los espectadores se volvió serio. Ante un ataque tan hábil y una velocidad tan rápida, los hermanos no le daban espacio alguno a su oponente, ni siquiera tiempo para poder contraatacar, incluso tratándose de un mercenario de nivel A, este tendría problemas para enfrentarlos… todos sentían algo de temor al ver al chico que tan solo era de nivel G. El efecto causado hacia los espectadores también rebotó en los atacantes, quienes por unos segundos frenaron sus golpes para sonreír victoriosos. No obstante, Amy aprovechó esa pequeña instancia y, sosteniendo hábilmente su espada, la elevó hacia el cielo. —¡Hoja de Hielo! Con un fuerte grito, un estallido de escarcha se dibujó sobre la espada, provocando instantáneamente que innumerables trozos de hielo volaran hacia los berserker, cuya cabeza quedó envuelta en el viento helado del ataque. No obstante, dicho ataque no tuvo ningún efecto práctico, y los berserker solo se limitaron a taparse los ojos con las manos, haciendo que los carámbanos voladores de Amy no fueran suficiente para causar daño a sus pieles, que ya estaban acostumbradas a estar expuestas a la nieve todo el año. Sin embargo, fue en ese momento cuando el ataque se detuvo, y se logró el verdadero objetivo de Amy. —Llama al Trueno… De pronto, un relámpago dorado cayó del cielo y golpeó la cabeza del hermano de Drew. El daño del rayo no era mucho, pero el efecto permitía adormecer los nervios de los impactados por él, dándole mayor utilidad; generalmente, dicho efecto duraba unos pocos minutos. Amy rodó por el suelo y, antes de que Drew lo encontrara, se acercó al hermano y dio un salto, golpeando el cuello del paralizado hombre. —Ja, estás muerto. ¡Boom! Había caído un berserker. Drew, quien había descubierto el propósito de Amy, reaccionó rápidamente, azotando su enorme hacha de batalla inmediatamente hacia las piernas del muchacho. Amy levantó sus piernas con fuerza, y con ayuda de su espada pudo bloquear el hacha mientras se subía a una mesa, aunque el hacha, siendo tan pesada logró asestar un poderoso golpe al mueble, que se partió en múltiples pedazos, cuyas peligrosas astas amenazaban con dañar severamente a Amy. Fue en ese momento que el “entrenamiento diabólico” de tío Chi dio resultado. Amy saltó de trozo en trozo, esquivando con sus piernas inconscientemente, hasta que finalmente dio un salto, ajustando su postura del cuerpo y cayendo hacia el suelo, rodando, a penas sufriendo daños. Sin embargo, el hacha de Drew no se detuvo, y tras verificar en donde se levantaría Amy tras su rodaje, se lanzó al ataque directamente hacia la cabeza del muchacho.
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