Tierra de Mercenarios

V1C17 - El Nacimiento de los Pequeños Mercenarios
En las canciones de poetas y bardos, la mayoría de los dragones suelen aparecer con apariencias malignas; esto incluye, desde luego, al famoso y antiguo dragón verde sagrado, Temugeris. Notas de Investigación, Neil Haber. Duodécima generación. Ferviente investigador y escritor de la historia continental de Amy. *** Cuando Amy volvió a abrir la puerta del Gremio de Mercenarios, descubrió que el lugar que antes había estado casi vacío ahora estaba repleto de personas. Todas ellas estaban reunidas haciendo un círculo alrededor de algo. —¿Eso es realmente un dragón? —¡No puede ser! Los dragones son más grandes y poderosos… —¿Es posible que haya un dragón tan adorable? —¡Vaya! Se siente frío estando cerca de él… —Oye, ¿Y por qué este niñato es un Montadragones? La multitud se echó a reír, mientras un hombre se acercaba al pequeño Lu’er. —Vamos, déjame montarlo — dijo el sujeto mientras estiraba la mano hacia el lomo del dragoncito. —¡No lo hagas! — dijeron al unísono tanto Daqingshan como Amy, quien llegaba a toda prisa desde la entrada al centro del recinto. No obstante, ya era demasiado tarde; un aliento frío flotó entre la multitud y luego un rayo cayó del cielo. Todas las personas se agacharon instintivamente, asustadas ante lo que acababa de ocurrir, solo tres personas continuaron de pie. Daqingshan usó sus manos para cubrir la boca de Lu’er, quien estaba ansioso por morder al invasor, que estaba frente a él cubierto de hielo y rodeado por pequeños rayos de electricidad que lo hacían brillar. —Oh — suspiró Amy, mientras caminaba entre la muchedumbre hacia el sujeto petrificado —. Eres increíble, tienes un carácter admirable si te atreves a molestar así a un dragón. El joven lanzó un contrahechizo de mágico de segundo nivel para poder desbloquear el hielo que cubría al hombre. Por su parte, Daqingshan ayudó a otra persona que había sido alcanzada por un rayo y que se encontraba paralizada haciéndola sentarse cerca de una silla para que se le pasara el efecto. —Lo siento, lo siento mucho — repetía el chico —. Olvidé decírselo a todos, lo siento mucho, lo siento mucho. Todo ese jaleo resultó a causa de que Daqingshan había declarado que su profesión era el de Montadragón, por lo que el anciano empleado del puesto gritó muy preocupado: << ¡¿Eres un Montadragones?! >> Aquel término tuvo indudablemente una gran recepción y expectativa por todos los presentes. Al principio, solo unas pocas personas en el salón se reunieron alrededor de ellos, pero cuando se supo de que Lu’er era un dragón de verdad, el sitio se llenó rápidamente de gente. Era la primera vez que se tomaba tan en serio a Lu’er, a quien constantemente habían confundido con un cachorro, por lo que el pequeño caminaba con el mentón en alto, bastante orgulloso y feliz. Pero, tan pronto comenzaron a verlo bien, varias personas comenzaron a poner en duda que este realmente fuera un poderoso dragón. A pesar de todo, las personas presentes seguían observando curiosas a Lu’er, y varias de ellas se le comenzaron a acercar peligrosamente. Amy sabía lo que estaba pasando, así que se adelantó. —¿Alguien más quiere intentarlo? — exclamó el muchacho —. Lo siento, pero el ataque del pequeño dragón es aleatorio, la magia por debajo del nivel tres no te defenderá de sus ataques, así que más vale que tengan cuidado; y por cierto, si alguien se atreve a tocarlo será mejor que primero nos pague dos monedas de oro. Poco a poco, la multitud se fue disipando, algunos incluso salían huyendo al ver a Amy junto a su gran espada y sus poderes mágicos. El hombre que había sido congelado fue ayudado a levantarse por un grupo de personas quienes aparentemente eran sus compañeros de grupo. —Señor, no se oculte debajo de la mesa — dijo Amy, esta vez dirigiéndose al recepcionista —, ya tengo una certificación de mago nivel dos. El chico se sentía especialmente entusiasmado. El anciano empleado salió de debajo de la mesa temblando y le otorgó nuevamente el formulario a Amy para que lo rellenara, viéndolo ya como alguien con la profesión de espadachín y mago. —¿Cómo completamos el apartado de nivel de reputación? — preguntó el joven. —No tienes que rellenarlo aun — explicó el viejo —. Si son nuevos en el mundo mercenario; las personas que acaban de comprar el diario del mercenario comienzan todas en el nivel G de reputación, el más bajo. El encargado no despegaba la vista de Lu’er mientras hablaba, y cada vez que el pequeño bostezaba, se ponía tan nervioso que tiritaba del susto. —Ya veo — dijo Amy —, ¿qué pasa con el apartado de grupo de mercenario? —¿No querías formar tu propio grupo? — indicó —. Puedes escribir tú mismo el nombre del grupo al que perteneces, ya que es tuyo. —Bueno, Daqingshan — le dijo Amy a su amigo —. Ya que estamos los tres aquí, ¿qué tal si nos llamamos “Los Pequeños Mercenarios”? —¡Sí, me gusta! — respondió el chico. Y fue así como nació el famoso grupo Los Pequeños Mercenarios, que pasaría a la historia de la humanidad durante incontables años. Mientras el viejo empleado tomaba el dinero, puso un pequeño sello en el diario del mercenario, acto seguido, una diminuta llama brilló con un leve estallido. Los nombres de Amy y Daqingshan aparecieron impregnados en dos diarios diferentes. —No es necesario que ustedes completen este diario — dijo el encargado —. El secretario del gremio lo llena cada vez que se complete una tarea; al hacerlo, su nivel aumentará automáticamente. >> No pierdan este diario, de lo contrario, sus registros anteriores quedarán todos obsoletos. Dado a que son un nuevo grupo de mercenarios, necesito enviar la información del registro del grupo al cuartel general para que puedan aprobarlos y ya para mañana podrán aceptar encargos. Por ahora vayan a descansar. La calma pareció volver al viejo empleado mientras los tres peculiares personajes se iban alejando de la puerta de entrada. Temprano, a la mañana siguiente, Amy y Daqingshan no pudieron seguir durmiendo, y se dirigieron inmediatamente al Gremio de Mercenarios para recibir alguna misión. En el puesto de recepcionista había un nuevo empleado, mucho más joven, detrás del mostrador. Amy preguntó amablemente qué había pasado con el encargado que había estado ayer, solo para descubrir que el anciano se había tomado una semana libre, yéndose a su casa para recuperarse de lo vivido el día anterior. Amy expresó que quería ver si podía aceptar algunos trabajos de mercenario. Obviamente, el nuevo empleado no tenía idea de lo que había pasado el otro día, por lo que su actitud fue bastante indiferente, buscando entre los registros, carpetas y diversos libros lo solicitado. —Eres un mercenario de nivel G, y el grupo de mercenario al que perteneces también es de nivel G, eso es una doble G; no hay muchos trabajos adecuados para ti — dijo el empleado mientras hojeaba los registros —. Oh, aquí hay un encargo, una misión que fue entregada anteayer: la recompensa es una moneda de plata; la misión: se perdieron dos vacas en la casa de un Jefe Hami en el Continente Helado, por favor ayudar a encontrarlas. —¿Buscar una vaca? — Amy negó con la cabeza sin pensarlo. —Anteayer también llegó otra oferta adecuada para usted — señaló el recepcionista —: Wacker, en Dahl, solicita que alguien lo ayude a llevar un rebaño de ovejas a un prado a cincuenta kilómetros de distancia; el encargo dura dos días y paga seis monedas de plata, ¿qué tal? —¿Llevar ovejas? No, no — la cabeza de Daqingshan también se movió de un lado al otro. El empleado, un poco molesto, cerró de golpe el libro de encargos. En su mirada se advertía un claro pensamiento: ¿Cómo era que un mercenario de doble G se atreviera a ser tan quisquilloso? —Bien, anteayer llegó una persona pidiendo una tarea para un doble G — continuó — Solicitó que alguien enviara una lanza al campamento militar en la capital del Reino Hami; dura cinco días y paga cinco monedas de plata. —¿No tendría algo más… difícil? — preguntó Amy con ansiedad. El empleado apartó el libro del escritorio y se miró fijamente con el muchacho. —¿Qué crees que eres? — replicó molesto —. Tienes un grado G, tu grupo de mercenarios es de grado G, puede que no encuentres ninguna tarea para alguien como tú y sin embargo te atreves a rechazarlas. Ambos chicos tuvieron que bajar sus cabezas. Incluso Amy, discípulo del descarado Chi Hanfeng tuvo que comportarse mejor para no terminar siendo como su desdichado maestro. El joven sonrió y se dirigió amablemente al recepcionista. —Entonces, ¿cómo podemos mejorar nuestro nivel? Resultó que el mundo mercenario estaba basado en una competencia justa, en donde el rango era muy importante, y era tomado bastante en serio. El nivel G es el comienzo para todos, incluso si los generales imperiales y los grandes magos se unieran al gremio, el nivel de mercenario sería siempre el mismo. Después de completar con éxito diez tareas de nivel G con una tasa de éxito del 60%, era posible aumentar el nivel y convertirse en un mercenario de nivel F. Es decir, que si el mercenario recibía veinte tareas y solo se completaban once, no era posible proporcionar el aumento de nivel. Lo mismo ocurría con el nivel del grupo, se necesitaban veinte misiones exitosas para que el grupo de mercenarios de nivel G se actualizara a un grupo de nivel F. Cuanto más alto fuera el nivel, más difíciles se volvían las misiones, y por ende más difícil era subir de nivel. Para pasar de la F a la E, al menos veinte tareas de dicho nivel debían ser completadas con una tasa de éxito del 60%. Para subir del nivel E al B se tenían que completar cuarenta tareas con una tasa de éxito superior al 60%. Los de nivel B en adelante, en cambio, podían pagar un depósito suficiente para poder saltar al siguiente. —¿Quiere decir que tenemos que sí o sí hacer estas misiones? — preguntó Amy, desesperado. —¡Por supuesto! — dijo el empleado sin mirarlos. —Entonces los dos tomaremos diferentes tareas de nivel G por separado, y luego las sumamos para alcanzar este estándar — preguntó Amy con un claro tono de ansiedad — ¿Está bien? —El nivel del grupo de mercenarios se puede mejorar siempre que hayas alcanzado las diez misiones y la tasa de éxito no sea inferior al 60% — explicó —. Pero el nivel de los dos no se puede mejorar, aunque el grupo de mercenario se haya convertido en uno de nivel F. >> Por supuesto, el grupo ya puede recibir inmediatamente misiones de nivel F. Si completas con éxito cinco misiones de nivel F con una tasa de éxito superior al 60%, automáticamente serás ascendido a mercenarios de nivel F. Tras discutirlo brevemente, Daqingshan y Amy decidieron tomar rápidamente las catorce tareas de nivel G de la semana pasada y dividieron las tareas una por una según la ubicación, acordándose de reunirse nuevamente tras una semana. La ruta sur le pertenecía a Daqingshan, y cuyas tareas eran las siguientes: 1.Encuentra dos vacas. 2.Entregar un cuchillo. 3.Ser el sustituto de un hombre feo para ir a una cita a ciegas. 4.Encuentra un semental adecuado para una yegua. 5.Escolta a una anciana montada en un burro de regreso a su familia. 6.Recoge seis hierbas de Aesculus. 7.Atrapar a un jabalí que ha estado arruinando las cosechas. Por su parte, Amy tomó la ruta norte. Las misiones eran básicamente las mismas que las de su compañero. Lo cierto fue que las misiones de Daqingshan fueron completadas sin problemas. A excepción de las dos vacas que habían sido robadas por el “impuesto por cabeza de lobo”, pero el empleado dijo que basándose en los hábitos especiales de la gente Hami, la tarea fue considerada un éxito. Amy también completó todas sus tareas sin problemas. Según los informes, solo una oveja se perdió, pero todas las demás habían llegado bien a su destino. Diez de once ovejas obviamente fue considerado como misión completada. Muy diferente a su actitud del otro día, el empleado se veía bastante alegre, felicitándolos por convertirse en unos gloriosos luchadores del grupo de mercenarios de clase F. Les pasó cinco monedas de oro y tres monedas de plata en forma de comisiones por haber completado las catorce tareas. Por la noche, Amy y Daqingshan yacían acostados en la cama sin poder siquiera dormir ni charlar del agotamiento. -Daqingshan — preguntó Amy — ¿Cuántas monedas de oro tienes? -Cuatro monedas de oro y dos de plata. -¿Por qué tantos? — se extrañó el joven — ¿No has gastado dinero estos días? -No, voy de caza mientras realizo las tareas del día — explicó —, y dependo de esa comida para sobrevivir mientras acampo por la noche. -Oh, solo me quedan cinco monedas de plata y casi no me quedaba para regresar — le contó a su amigo —. La tarea de enviar las lanzas requería que fuera a la capital del Reino Hami, se necesitaban siete días para ir y venir, tuve que montar un trineo de un lado a otro. Amy le explicó a Daqingshan la razón por la que gastaba más dinero del que ganaba.
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