Tierra de Mercenarios

V1C16 - Soy un Pequeño Mercenario
En el año 199 del Calendario Rojo Lunar, debido a la inusualmente grande cantidad de elfos mágicos en todos los continentes, un mago que acaba de alcanzar la capacidad de convertirse en un mago de prueba podía convocar a los elfos mágicos requeridos para el hechizo del Muro de Fuego de nivel 3, usando casualmente una Bola de Fuego mágica de nivel 1. A su vez, el poder de esta bola se veía incrementada con el mismo poder del Muro de Fuego. En vista de este fenómeno tan extraño, la Sagrada Iglesia y los principales países de los continentes acordaron revisar oficialmente el calendario como el primer año del Calendario Mágico al comienzo del año 200 del Calendario Rojo Lunar. Las generaciones posteriores establecieron aquel año como el símbolo de los primeros días de la guerra entre el hombre y los dioses. Justamente ese era el año en el que el rey mercenario Amy y su compañero Daqingshan estaban en el escenario de la historia. Notas de Investigación, Neil Haber. Duodécima generación. Ferviente investigador y escritor de la historia continental de Amy. *** Todo lo bueno tiene su final. La Villa Heike, ubicada en la frontera del Reino Hami, en el continente helado, colocó una gran mesa de banquetes que era casi una obligación comer allí para todos sus habitantes. Ya habían pasado dos años en el Calendario Mágico, y Amy tenía dieciséis años. Según las regulaciones del continente, se encontraba ya dentro de la edad adulta legal; esto quiere decir que ya podía casarse y tener hijos, alistarse en el ejército cuando fuera necesario, ejercer su propio derecho de juicio y también podía participar u organizar ayuda doméstica. Afortunadamente, los Hami nunca han alistado en su ejército a otras razas, por lo que Amy tuvo la suerte de haber escapado del servicio militar. En medio del banquete, Chi Hanfeng y Lei Ge discutían sobre algo que unas horas después le dirían al abuelo Haber; y era que ambos tenían que separarse del grupo. En su discurso, Chi Hanfeng creía que Amy había alcanzado las habilidades de un caballero menor del Imperio, en términos de capacidades ofensivas y defensivas, y lo que le faltaba era experiencia en combate real. Por otro lado, la fuerza de Daqingshan era comparable a la de Amy, y podía usar la espada con mucha habilidad; además, tenía una gran destreza con el uso de las flechas gracias a su ballesta. —Aunque lo cierto es que las ballestas son un tabú en la caballería — explicó —. Ya que es cierto que una persona pobre o hasta un esclavo podría ser capaz de matar al caballero más noble gracias a una de esas. Chi Hanfeng dijo con pesar que había planeado secuestrar a dos Eudemons de la clase Lobo de Nieve para que fueran las monturas de Amy y Daqingshan, pero considerando que incluso el lobo mágico no puede igualar la agilidad requerida por el espadachín, solo valdría la pena obtener uno para Daqingshan. Lu’er obviamente no estaba feliz cuando escuchó aquello. Chi Hanfeng, al percatarse de ello inmediatamente corrigió su error, diciendo que Daqingshan, además, ya había firmado el mejor de los contratos de la historia con la sagrada raza del dragón, por lo que el plan del robo de los lobos había quedado cancelado. Mencionó que, debido a algunos asuntos especiales, Chi Hanfeng necesitaba regresar a la capital del Imperio, Kalinluth, para manejar algunos asuntos personales. Lei Ge le siguió las palabras al caballero, agradeciéndole por haber entrenado las aptitudes físicas, la perseverancia y la agilidad de Amy, por lo que éste rompió fácilmente los tres obstáculos más difíciles para un mago. Aunque no había sido reconocido por la Asociación Mágica, Amy actualmente poseía la fuerza de un mago de nivel 2, pero debido a las necesidades de lanzamiento de hechizos, Lei Ge requiere que Amy no use equipo de metal en términos de armadura, ya que solo puede usar equipo de cuero como máximo. El abuelo Haber aprovechó para insertar una de sus siempre bienvenidas frases: —Un buen espadachín no puede usar equipo de metal porque con eso perdería la agilidad necesaria para su oficio. Lu’er tampoco se le quedaba atrás. Había sido bien entrenado por Chi Hanfeng en los últimos dos años; su habilidad también avanzó a pasos agigantados en términos de magia, puesto que también poseía la fuerza de un mago de nivel 1, sin la necesidad de decir ningún hechizo gracias a que toda su magia era natural – como el aliento de dragón –, aunque también podía lanzar magia neutral por debajo del nivel 3, aunque eran comúnmente las más sencillas. A través de pruebas continuas, Lei Ge también encontró un conjunto de métodos para que Daqingshan pudiera inducir a Lu’er a usar magia de manera diferente. Por ejemplo, cuando Daqingshan tiraba del ala izquierda de Lu’er, era más probable que este lanzara magia de agua; si tiraba del ala derecha, había más posibilidad de que usara magia de viento; cuando Daqingshan le daba palmaditas en la cabeza, Lu’er utilizaba más la magia de hielo. La probabilidad del éxito era bastante alta, alrededor de un 80%, pero el nivel y el poder de la magia utilizada eran difíciles de determinar. Por supuesto, había un método que cualquiera – no solo Daqingshan – podía utilizar y era 100% garantizado su éxito: no importaba quién golpeara el trasero de Lu’er, definitivamente lanzaría una bola de fuego bastante fuerte y violenta. Gracias a ello, la habilidad de Lu’er mejoró muchísimo. Después de abandonar la Torre Mendhielo, Lei Ge no había regresado a la Asociación de Magos para informarle sobre su suceso. Aunque la Asociación ya no restringe el estado especial del mago si este se ausenta por mucho tiempo, se debe dar una comprensión de rutina, al menos para saber que sigue vivo. Es por ello que Lei Ge decidió regresar a la capital imperial junto a Chi Hanfeng para encontrarse con el rey y aceptar el título de Archimago de la Asociación Mágica. —Las cosas se deben hacer paso a paso — señaló el viejo —. No podemos tomarlo tan a la ligera. —Tengan esto — dijo Chi Hanfeng, entregando una nota y cien monedas de oro a Amy —. Lo anterior es la dirección de mi familia en el imperio; Lei Ge tiene una relación profunda con nuestra familia, por lo que se quedará a vivir en mi casa por un tiempo, ya que probablemente su casa fue vendida hace ya varios años. Después de la cena, el cielo del atardecer estaba soleado, y el sol negro paseaba junto al sol blanco en el ocaso. Después de que Chi Hanfeng y Lei Ge se despidieron oficialmente de sus pupilos y del abuelo, las grandes siluetas de los dos hombres se alejaron en el horizonte, volviéndose cada vez más pequeñas. Después de confirmar que finalmente se habían ido, Daqingshan se secó las lágrimas. Amy le animó, y, extendiendo su mano derecha hacia el cielo, corrió emocionado mientras se sacaba la ropa. —¡Libres, somos libres! — exclamó el muchacho, mientras Lu’er le seguía corriendo tras de él. Daqingshan los observaba con una tierna sonrisa, y ambos amigos se conectaron aún más. Sus maestros se habían marchado, pero sus aventuras no pararían ahí. Estaban tan emocionados gritando y riendo que exaltaron al pobre Lu’er, quien sin medir bien su fuerza, lanzó al cielo una explosión de llamas que terminó por asustar a los muchachos y a toda la villa, quienes verían a los chicos partir nuevamente un tiempo después. … Mientras entraba por la puerta del Bar del Árbol, Amy no pudo evitar recordar su primera reunión inicial con Lei Ge, lo que le hizo suspirar. Aunque Daqingshan es más grande que Amy, éste último posee mucha más experiencia, sobre todo la obtenida con el cultivo y entrenamiento meticuloso de Chi Hanfeng, que Daqingshan todavía tenía que superar. Era su primer viaje como independientes, por lo que todas las opiniones podrían verse opacadas en el campo real. Al igual que en todos los Bar del Árbol, había una oficina del Gremio de Magos en la esquina izquierda, la oficina del Gremio de Mercenarios a la derecha y la del Gremio de Ladrones en el fondo, bastante alejada. Amy abrió la puerta del gremio de mercenarios; detrás del mostrador se encontraba un anciano con el cabello blanco ralo y gafas de color marrón. —Buenas, señor, queremos ser dos mercenarios pequeños — comentó Amy —. ¿Qué procedimientos tenemos que hacer? —¿Te unirás a otros equipos de mercenarios? — preguntó el anciano — ¿U organizarás un equipo de mercenarios tú mismo? El viejo miró de pies a cabeza a los tres, con una mirada muy grosera. —¿Podemos los dos hacerlo solos? — preguntó —. No quiero unirme a otros equipos por el momento. —Si. La tarifa de ingreso es de diez monedas de oro por persona, el establecimiento de un grupo de mercenarios son treinta monedas de oro — explicó el viejo —. Dos diarios de mercenarios serían diez monedas cada uno. El hombre sacó debajo del pupitre dos formularios de registro que puso sobre la mesa y se los estiró hacia ambos chicos. —¡Que caro! — le susurró Amy a Daqingshan —. Ya se nos han ido setenta monedas de oro de golpe. Ambos amigos leyeron el formulario; era bastante simple, ya que tan solo poseía cinco elementos para rellenar. Nombre: Años: Ocupación: Nivel de Reputación de Mercenario: Pertenece al grupo de Mercenario: —Señor, ¿Cómo puedo rellenar mi ocupación? — preguntó Amy —. Soy un espadachín, pero también soy un mago. El viejo parecía desconcertado, al parecer no podía creer que existiera un chico con doble cultivo, ni mucho menos de magia y mandoble. —¿Has sido certificado por la Asociación Mágica? —No — contestó Amy. —Bien, eso lo puedes hacer luego — el anciano apuntó hacia la puerta — puedes ir a la evaluación donde los magos, les pides que evalúen tu nivel y luego regresas para completar el formulario. Sin entender del todo bien, Amy abrió la puerta que llevaba hasta el Gremio de Magos. En un mostrador bastante similar al anterior se encontraba un mago con una túnica roja. —Buenas, señor, quiero pasar la evaluación del mago — dijo el muchacho —. ¿Qué procedimientos tengo que hacer? Los empleados del Gremio de Magos se notaban bastante entusiasmados al ver a un nuevo miembro junto a ellos, y muchos se acercaron a Amy con una sonrisa y le decían palabras de ánimos. —Estoy muy feliz de que vuelva a aparecer un nuevo mago — confesó el recepcionista —. Compre un diario de mago por diez monedas de oro y luego podrá escribir en él. Para realizar el examen de nivel de mago se requiere una tarifa de diez monedas de oro. Después de escuchar esas palabras, Amy casi cayó desmayado. Cien monedas de oro desaparecieron en un instante. Después del pago, el empleado sacó un diario de mago y se lo entregó a Amy. —Eres un mago neutral — comenzó diciendo —. Lanza una cuchilla de hielo, un rayo y magia oculta dentro de este diario. Un poco sorprendido, Amy hizo lo solicitado, y sus hechizos quedaron registrados mágicamente en el cuaderno. —Bueno, ¿has sido certificado como aprendiz de mago? — preguntó el empleado — ¿Qué tipo de magia aprendes? — Mi maestro salió de la Torre Mendhielo — confesó Amy —. Así que yo debería ser del Elemento de hielo. —¿Qué? — los ojos del empleado se abrieron como platos —. ¿Tu maestro vino de la Torre Mendhielo? ¿Es un Archimago? Solo hay cinco personas con ese título actualmente, y no hay ninguno con el elemento hielo… —En serio — repuso Amy —. Salió el año anterior y me ha estado enseñando magia desde entonces. Hace unos días fue al Imperio Amy para obtener su título. —Oh, entonces puedes lanzar cualquier magia de nivel 3 del elemento hielo en este diario. Aparentemente el empleado no le creyó, restándole importancia a las palabras de Amy acerca de su maestro. Amy se preparó para realizar lo solicitado. Pensó que debía usar una lanza de hielo y lanzarla al suelo, pero mientras realizaba el hechizo, se sorprendió al ver que la lanza que había invocado aparecía en miniatura dentro del diario mágico. Lo mismo ocurrió cuando intentó crear un escudo de hielo mágico de nivel 3. —¿Puedes hacer un Bosque de Lanzas de Hielo? —. Para clasificarlo como mago de nivel 2, los empleados no se lo tomaban tan a la ligera, y Amy negó con la cabeza. —A veces puedo, y a veces no. —Oh, bueno, felicidades, te has convertido en un mago de nivel 2. Rápidamente, el sarcástico empleado puso un pequeño sello en el libro mágico. En ese momento, Amy se sorprendió al descubrir que una señal de mago de segundo nivel se había inscrito mágicamente en su armadura de cuero.
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