Tierra de Mercenarios

V1C14 - La Guarida del Dragón
La Guarida del Dragón existe. Esto no es solo en los registros de exploradores o en las canciones de los bardos, hay guaridas de dragones abandonadas por todos los continentes. Muchas personas visitan estos lugares durante todo el año, e incluso algunos se han convertido en un pintoresco resort. El tamaño de la guarida va variando, dependiendo del tiempo en el que el dragón vivió dentro de ella. Pocas personas saben que todas las guaridas expuestas a humanos son solo de dragones gigantes, y que las que más cantidad hay – y que se desconoce todos sus paraderos - son en realidad de dragones más jóvenes. Las seis cuevas de los dragones sagrados nunca han estado realmente expuestas a los seres humanos. Según los rumores, estas cuevas ocultas se transmiten de generación en generación, y que además poseen una infinidad de dragones de bajo nivel de la misma línea que los protegen. *** La figura del dragón se convirtió instantáneamente en una mancha verdosa, como si estuviera a punto de desaparecer en el cielo; pero cuando todos exhalaron aliviados, la mancha verde creció rápidamente y se dividió en dos: la otra era el dragón que se les había aparecido en lo alto originalmente, y que ahora acompañaba a su camarada. Ambos dragones cayeron en picada, juntando fuertemente ambas alas en busca de una mayor aceleración, golpeando el aire fuertemente. Frente a uno de los dragones, un borde de hielo se estaba formando constantemente, y se extendía en punta hacia donde se encontraba Lei Ge, como si un enorme cuchillo blanco cayera del cielo; el otro rezumaba sangre rojiza y de su boca dejaba exhalar una bola de fuego a una alta temperatura que salía como un disparo. La bola de fuego impactó directamente contra el dragón mágico de viento que flotaba en el aire, que fue destruido instantáneamente por el poder mágico del hielo y el fuego, mientras ambos dragones reían maquiavélicos. Apenas hubo tiempo de reaccionar, ya que habían atravesado el cuerpo ilusorio del dragón rápidamente, dejando al anciano Lei Ge como blanco principal. El increíble poder de ambos dragones golpeó el escudo mágico del mago, e inmediatamente rebotaron hacia atrás, no pudiendo dañar a Lei Ge. Aunque el escudo absoluto puede defender la magia de primer y segundo nivel, no puede compensar el enorme impacto continuo que sigue, y Lei Ge se vio obligado a retirarse paso a paso. —Elfo oscuro — exclamó —. Te ordeno que uses tu cuerpo espiritual como mi escudo. No había otra manera. Lei Ge tuvo que usar el poder de la magia negra para formar un enorme escudo oscuro frente a él. Se trataba de un raro hechizo defensivo de magia oscura, que utiliza la acumulación de energía para crear un escudo negro. La eficiencia de este hechizo es mucho mayor a la de los escudos mágicos ordinarios, y es porque ese potente campo de fuerza también es capaz de absorber el impacto, incluso si es golpeado repetidas veces. También posee la cualidad de absorber daños, aunque el único inconveniente es que tiene poca sostenibilidad. Con la ayuda del Escudo Oscuro, la cuchilla de hielo y las llamas de ambas bestias fueron absorbidas y desaparecieron. Sin embargo, el hielo y las llamas volvieron a aparecer en los dragones, aunque esta vez imbuyeron especialmente en sus largas garras gigantes, que utilizaron para desgarrar y romper el poderoso escudo del mago. El dragón es, sin duda, un animal extremadamente inteligente. Cuando descubrieron que el enemigo frente a ellos podía frenar fácilmente la magia, y a su vez lanzar hechizos de alto nivel, cambiaron rápidamente su estrategia, usando pequeñas cantidades de magias de forma repetida para atacar constantemente al mago, dejándolo sin tiempo suficiente para convocar magia y, luego, adoptando una ofensiva física. El ataque rompió directamente el escudo absoluto, que solo protege de magia. Incluso el Escudo Oscuro no pudo defender con totalidad los ataques de las garras de ambos dragones. Para los dragones gigantes, los ataques mágicos son más bien utilizados contra grupos numerosos de enemigos. Pero cuando te encuentras cara a cara con un oponente poderoso, los dientes afilados, las alas enormes y las largas colas de dragón son armas ofensivas más efectivas que nadie se llega a imaginar. Aunque la peor de todas son las afiladas garras en las patas delanteras. Sus uñas miden hasta un metro de largo, pueden cortar fácilmente la piel de elefantes y rinocerontes gigantes, incluso a aquellos escudos enorme de roble que son utilizados por la infantería pesada que serían rasgados como si fueran un trozo de papel. El segundo dragón se acercó rápidamente hacia el viejo mago con sed de sangre. Con la ayuda del impulso ganado por el vuelo, la garra del dragón atravesó el escudo absoluto con una sola puñalada. El Escudo Oscuro solo lo bloqueó por un momento, deteniendo el puño, pero la garra del dragón se abrió totalmente y penetró la defensa con un sonido de viento silbante… No obstante, de pronto apareció una luz plateada, y un enorme escudo grisáceo hecho de acero se estrelló contra las garras del dragón con firmeza. —¡Si! — exclamó Chi Hanfeng con un zumbido amortiguado. El caballero y Xiaobai retrocedieron por el gran impacto del ataque. La lanza del noble se asomaba secretamente bajo el escudo, como una serpiente astuta saliendo de su madriguera, precipitándose directamente al abdomen del dragón herido. Como un caballero de alto rango, Chi Hanfeng sabía que el mago debía pararse detrás del guerrero para liberar su magia, por lo que siempre debía estar listo para intervenir en la batalla en cualquier momento, pero no esperaba que el ataque del dragón fuera tan rápido y agudo, incluso si era del elemento de hielo. La velocidad del Caballero Eudemon bloqueó el ataque del dragón al último momento. Si hubiera sido un poco más tarde, las consecuencias serían inimaginables. Bajo inercia, el enorme cuerpo del dragón verde se movió para darse la vuelta y evitar el ataque de la lanza, que atravesó directamente el ala izquierda del dragón. —Hiss… Ouu… ¡OUUU! El dragón dejó escapar un largo y triste grito, agitando sus alas y deseando volver al cielo nuevamente, pero tan pronto se elevó unos pocos metros de altura, se retorció y se estrelló, cayendo pesadamente sobre una ladera cubierta de nieve. —Landa, dragón de la oscuridad — comenzó a recitar el anciano —. Te llamo en nombre de la oscuridad. -Ou… El otro dragón sintió la fuerza de las dos personas frente a él, mientras el poder mágico de Lei Ge empezaba a surgir nuevamente de su varita; abandonó el ataque y voló hasta donde se encontraba su compañero herido. Haciendo uso de sus garras, lo tomó fuertemente desde la espalda, ocasionando que este emitiera un largo grito de dolor mientras era levantado y llevado bien lejos a través de la montaña en donde giraron y desaparecieron. —¡Ja! Tan pronto como el gran caballero salió al rescate, los dos pequeños dragones fueron expulsados de inmediato — se jactó Chi Hanfeng, mientras apuntaba con su lanza hacia el cielo, adoptando una pose exagerada, y quedándose en ella durante veinte segundos — ¿Qué tal, está guapo verdad? —Lamentable… — dijo Amy, quien ya estaba acostumbrado a ese tono tan exagerado de su tío — … Lamentable. Chi Hanfeng puso su mano sobre el hombro del cansado Lei Ge. —Lei Ge, no puedes morir, no puedes morir así — le dijo en voz baja — ¿Cómo vas lanzándote así a lo loco? Muy mal chico, muy mal, muy mal, muy… De pronto, la voz de Chi Hanfeng se detuvo abruptamente. —Está guapo ¿no? — dijo el anciano mientras apuntaba con su varita al caballero —. Está bien, puedes quedarte en esa pose durante dos horas. El grupo comenzó a subir la montaña. Lei Ge iba a la delantera, seguido por los dos niños y Lu’er. Atrás, Xiaobai llevaba a rastras al petrificado Chi Hanfeng, que constantemente era golpeado por las ramas bajas que sobresalían del suelo del acantilado, agregando cada cierto tiempo uno que otro moretón en su rostro. Por la noche, cuando los dos niños estaban dormidos, Chi Hanfeng le dio unas palmaditas en el hombro al anciano y le indicó que salieran a conversar. Los dos se alejaron de la fogata. —Bueno, Lei Ge — comenzó tío Chi —. ¿Por qué no usaste tu mejor dragón de hielo de nivel 5 durante el día? —Hmm… el dragón verde era también de tipo hielo, por lo tanto haber utilizado otro ataque del mismo elemento hubiera tenido poco efecto sobre él. Lei Ge parecía angustiado. El hombre que tenía al frente no llevaba el ridículo rostro habitual de cuando le respondían. —Si mal no recuerdo… — agregó el caballero —. El dragón oscuro, Landa, es la magia definitiva del elemento Oscuridad, ¿verdad? —Correcto. —Y si tú eres un mago neutral… — inquirió —. ¿Cómo es que puedes utilizar la magia definitiva de ese elemento? Después de un largo silencio, Lei Ge miró directamente a los ojos de Chi Hanfeng. —Hay algunas cosas que no puedo decirte ahora — acotó —. Por favor, perdóname. Después de aquella charla, ambos regresaron a la fogata y se acostaron a dormir. Ni Lei Ge ni Chi Hanfeng durmieron bien esa noche, ya que sus pensamientos seguían dando vueltas por su cabeza. Al día siguiente, el terreno se volvía cada vez más alto. La nieve en el suelo se hacía cada vez más gruesa, y el camino era prácticamente inexistente. El viento soplaba demasiado rápido, si no fuera por las ramas y los troncos, el grupo hubiera sido arrastrado por el viento. Después de cruzar una pequeña viga de montaña, el lugar se abrió repentinamente. Un espacio amplio, grande, vacío y circular se alzaba ante los ojos de los aventureros. Tenía unos 1000 metros de diámetro, y poseía una roca enorme en el centro del lugar. Había un agujero negro en la parte sur de dicha roca, que continuaba hasta lo más profundo de una cueva. Lu’er vio el agujero e inmediatamente saltó, balanceándose y corriendo. Daqingshan corrió instantáneamente tras él, temiendo que pudiera hacerse daño. Al entrar, la cueva no estaba oscura. Cada veinte metros había fuego mágico flotando en el aire, cuya larga llama brillaba con una luz fría. Mientras avanzaban, el suelo del túnel se iba volviendo cada vez más bajo, y la nieve se derretía, aunque no estaba húmedo, dado que el aire se estaba calentando. Los ojos de todos se iluminaron cuando, al girar en una esquina, apareció una gran caverna con forma de domo ante ellos. Si no se estaba allí dentro, difícilmente es posible imaginar su gran escala. La cueva estaba llena de coloridas estalactitas gigantes colgando, la más larga de ellas medía más de diez metros; la parte inferior de estas estalactitas parpadeaban con un pequeño rayo, cuyas corrientes eléctricas conectaban a una red eléctrica más grande. Los cristales escamosos reflejaban una luz deslumbrante; en el medio de la cueva se alzaba una alta plataforma, reluciente de oro, ágatas, diamantes y monedas que se apilaban como una montaña. Lu’er saltó a la plataforma, pero al descubrir que no había nadie en ella se notó claramente decepcionado. Sin embargo, el rostro de Lu’er cambió completamente al sumergirse dentro de la pila de joyas y plata, totalmente feliz. En ese instante, toda la cueva del dragón se estremeció de repente. El rayo que se encontraba estático en la estalactita se disparó repentinamente, cayendo como una cascada. Un enorme dragón verde apareció en la pantalla de eones que se había formado, era como ver una ilusión formándose entre el constante flujo de electricidad. —Temugeris, finalmente estás aquí. El cuerpo del dragón miró fijamente a Lu’er. Era más de cinco veces el tamaño de cualquier otro dragón que se hubieran encontrado hasta ahora. —Hijo mío, esta es la última vez que estaremos juntos — prosiguió —. El Dios Dragón me está llamando, y yo he de partir con él… Todo lo que se encuentra aquí será heredado por ti; también tienes que saber que durante mucho tiempo, he estado sellando tu magia, pero ahora… De pronto, el dragón lanzó una mirada perdida hacia el cielo. —Dios Dragón Palott, libera todo el poder de tu pueblo… Innumerables relámpagos comenzaron a caer desde todos los rincones de la cueva, dirigiéndose hacia Lu’er. Cuando todos estos rayos le impactaron, el pequeño tuvo un gran cambio: le empezaron a aparecer cuernos jóvenes y tiernos de manera gradual en su cabeza, y un par de pequeños dientes aparecieron en la parte posterior, que se hacían más y más grandes. Se le formaron un par de pequeñas alas de carne, haciendo que Lu’er mostrara una expresión de dolor mientras abría la boca y escupía una larga llamarada. —Adiós, hijo mío. Los rayos se hicieron cada vez más pequeños, y el dragón gigante desapareció gradualmente hasta que ya no quedaba rastro alguno de él. Todos los presentes finalmente sintieron la sensación de haber sido liberados de la incertidumbre y el impacto sentido ante tal escena. Tras unos segundos, con un “wow”, tanto Chi Hanfeng como Lei Ge se alzaron sobre el tesoro de la plataforma, y tío Chi recogió frenéticamente un puñado de monedas de oro como si nunca hubiera visto algunas. —¡He hecho una fortuna! — exclamó riendo —. ¡No tomé dinero alguno cuando me fui de la casa, los años difíciles finalmente pueden parar! Lei Ge, por su lado, encontró una pequeña caja que abrió a penas la tuvo en mano. Hizo lo mismo con varias de ellas que encontró, viendo una a una si poseían algún objeto de su interés. —¡Hoo! — Una bola de fuego brotó de la boca de Lu’er. —¡Ah! … Oh… perdón — Chi Hanfeng dejó vergonzosamente a un lado la bolsa que estaba a punto de rellenar con monedas y luego miró a Lu’er con ojos amables — ¿No quieres que lo tome? Solo dímelo, pero ¿sabes? Respiras fuego, así que si se derrite el oro a causa de eso… ¿No sería algo malo? Déjame cuidarlo por ti ¿vale? El caballero agarró un puñal con muchas monedas de oro. —Daqingshan quiere estudiar conmigo — continuó — ¿Vas a venir con nosotros? El pequeño Lu’er asintió. Chi Hanfeng comenzó a poner las monedas de oro dentro de la bolsa como quien no quiere la cosa. —Esta es la matrícula de Daqingshan, es muy barata — dijo mientras miraba a Lu’er a los ojos — ¿Quieres comer deliciosas lagartijas secas o carnes de pescado? —¡Guarf! asintió Lu’er. —Esto es comida por un año, comida por dos años, comida por tres años… — Chi Hanfengo comenzó a agarrar puñados de monedas de oro y a introducirlas en la bolsa mientras le hablaba al dragón —. Casi estamos, necesito proporcionarte comida por al menos diez años, no hay ningún problema ¿verdad? —¿Guaf? — Lu’er lo miró sorprendido y asintió por error. —Compraré armadura para Daqingshan en el futuro, oye, ¡que cuesta dinero! — Dijo mientras ponía dos monedas de oro en sus bolsillos que estaban casi llenos —. Ya casi está, Lu’er, el dinero no es tan valioso, en cambio, mira a ese anciano que todavía sostiene tus pertenencias. Lu’er volteó rápidamente la cabeza hacia Lei Ge. —No me mires así pequeño — le calmó el anciano —. No necesito dinero, ya ves, solo elegí algunos pergaminos y libros de magia… oh, y un par de objetos mágicos, no es nada. El viejo Lei Ge se le acercó tiernamente. —Tendrás aventuras con estos pergaminos en el futuro, no es bueno andar sin ellos ¿sabes? — el anciano apiló un montón de pergaminos en la cabeza de Lu’er — ¿Estás seguro de que puedes cargar con ellos? ¿O será mejor que te los tenga yo? —¡Guarf! —Tienes que estudiar estos libros de magia en el futuro. Si no hay orientación sería muy peligroso, ¿verdad? Soy un Archimago, acabas de ver que los dragones de afuera no pueden vencerme. Son mejores que tú, sí, pero cuando yo sea tu maestro les superarás y todo porque te enseñaré a leer estos libros ¿verdad? — una sonrisa de lobo se dibujó en la cara del mago —. Este anillo, oh, mira el logotipo de este escudo de rayos. El mago puso el anillo frente a los ojos de Lu’er. —Es inherentemente resistente a los ataques de rayos, Daqingshan podría usarlo ¿No crees? — prosiguió —. Aquí, este anillo tiene el logotipo de un escudo azul, es un ataque natural a prueba de agua, podría usarlo Daqingshan pero él ya tendría uno, así que podríamos dárselo a Amy ¿No crees? ¿Ningún comentario? Está bien, sí, ningún comentario. Después de aquella “negociación”, el grupo abandono la montaña mucho más rápido de lo esperado. Esa noche, Chi Hanfeng estaba insomne, sosteniendo el bolsillo lleno de monedas de oro; Lei Ge, por su lado, tocaba constantemente el libro mágico a su lado para confirmar que no se le hubiera perdido, también sin poder dormir. Lu’er se tocó la cabeza, pensando en las diversas historias que le sucedieron durante el día. Aunque sí pudo vencer al insomnio, lo cierto es que aquella noche tuvo una intensa pesadilla.
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