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Los movimientos de la familia Zhang (2)
Hace dos días, el décimo día luego que el joven heredero de la familia Zhang fuese asesinado… El líder de la familia Zhang, Zhenshan, se sentó en la parte alta del salón, mirando fijamente a los cinco hombres arrodillados ante él con ojos punzantes como cuchillos. Los hombres sudaban frío y temblaban, presas del miedo. "¡Hmph!" Después que la tensa atmosfera durase unos diez minutos, Zhang Zhenshan dejó salir un resoplido amargo. Las cinco personas delante de él automáticamente sacudieron sus cuerpos del susto. "Ustedes... son astutos. En menos de diez días, se movilizaron tan lejos, haciéndome gastar mucho tiempo en encontrarlos..." Zhenshan habló en un tono bajo, sin dejar entrever ninguna emoción clara, pero los presentes sabían que, si se le antojaba, podía matarlos en un instante. "Díganme, ¿cómo murió mi hijo? ¿Quién fue el responsable?" El tono de su voz era todavía bajo y calmado cuando hizo la pregunta. Sin embargo, al final no pudo ocultar el dolor por la pérdida de su hijo. Los hombres arrodillados en el suelo eran naturalmente los vándalos que habían quedado inconscientes al principio, cuando Bai Yunfei irrumpió en el lugar y mató a Zhang Yang. Huyeron por temor a la persecución de la familia Zhang, aunque su intento de escape fue en vano. Entre esas cinco personas, el líder de la banda estaba incluido también. "Se… señor, la muerte del joven maestro Zhang Yang... ¡Realmente no tuvo nada que ver con nosotros! El asesino apareció específicamente para acabar con él. ¡Era un cultivador de alma increíblemente poderoso! Perdimos el conocimiento cuando comenzó la pelea. ¡No fue nuestra culpa, señor, lo juro! Por favor, por favor, déjenos vivir..." Los otros cuatro detrás de él tenían demasiado miedo para hablar, por lo que el jefe fue quien dio la cara por todos. "¡No has respondido mis preguntas!" Hubo una ligera fluctuación en el tono de Zhang Zhenshan, demostrando impaciencia. "Sí, sí... le diremos todo lo que sabemos, y esperamos, que el señor nos de la oportunidad de conservar nuestras vidas. ¡Estamos dispuestos a hacer todo lo posible para encontrar al asesino del joven maestro!" "¡No estás en posición de negociar!" La voz de Zhenshan se intensificó mucho; ya no parecía ser capaz de contener su ira. El líder de la banda temblaba de pies a cabeza, sin atreverse a decir nada estúpido mientras murmuraba: "Sí, sí... ese asesino apareció repentinamente, rompiendo el techo en ese momento. Nosotros, simples personas sin poder alguno, terminamos inconscientes debido a que nos cayeron los escombros encima..." "¿Qué? En otras palabras, ¿ni siquiera vieron la cara del asesino y mucho menos sabes quién es?" Las cejas de Zhang Zhenshan se arrugaron en un gesto que no indicaban nada bueno. "No, no, en realidad me desperté al final cuando el hombre se marchaba, así que oí algo...", añadió el jefe de la banda. "El hombre estaba solo al principio, pero luego una mujer apareció, creo que con la intención de salvar a la chica que estaba secuestrada. Ella y el hombre que mató al joven maestro no parecían conocerse, pero al final se fueron juntos". "Esa mujer dijo que era la discípula principal de la secta Sauce Verde. Se llamaba... Qiu Liliu. Y esa joven que atrapamos era su hermana menor, Chu Yuhe". El líder de la pandilla dijo todo lo que pudo recordar de la escena. "¿Qué? ¡¿La secta Sauce Verde?!" Por primera vez, el rostro de Zhang Zhen cambió por completo y se levantó violentamente; su voz iba cargada de sorpresa. No obstante, poco después, inmediatamente volvió a fruncir el ceño y preguntó con cierta sospecha: "¿Dijiste que ella vino a salvar a alguien? ¿Tenían secuestrada a su hermana menor? ¡Hmph! Si eso fuera cierto, ¿cómo es posible que alguien de la secta Sauce Verde fuese capturado por unos imbéciles como ustedes? ¿Cómo te atreves a usar el nombre de esa secta para intentar engañarme?" "¡No, no! Señor, ¿cómo me atrevería a mentirle? Eso fue lo que la mujer dijo, ¡lo escuché todo!" Zhang Zhenshan estudió su rostro, su expresión, su respiración, y pensó para sí mismo: "No parece que esté mintiendo… ¿Se trató realmente de la secta Sauce Verde? Qiu Liliu, una distinguida discípula, debía encontrarse en un viaje de entrenamiento, así que lo más probable es que la mujer secuestrada fuera una persona ordinaria a la que acababan de incorporar a la secta. Además, parece que la mujer que aplastó a casi todos los grupos clandestinos de la ciudad es ella, seguramente, al tratar de encontrarla. En ese caso, tiene sentido... Incluso si Qiu Liliu no tiene relación con el asesino de Yang'er, al final se marchó con él. ¡Ella debe saber su identidad y a donde fue!" En su mente, cavilaba toda la situación, sin enseñar ni el más mínimo descontrol en su cara. Empero, se recompuso y dijo: "Todavía no me has dicho nada relevante sobre el asesino. ¿No lo sabes o es que no quieres confesarlo?" "Esa persona fue realmente muy cuidadosa y no reveló su identidad. Yo, yo realmente no tengo nada que esconder, señor. Si encontramos a esa discípula de la secta Sauce Verde, definitivamente sabremos la identidad del hombre. ¡Por favor, perdone la vida de este perro inútil!", rogó pesadamente el jefe de la banda. En ese momento, una voz cobarde y temblorosa se oyó detrás de él: "Señor... Yo, yo también sé cierta información sobre el asesino..." "¡¿Oh?! ¡Dilo!" Las cejas de Zhang Zhenshan se arquearon y habló con dureza. "Ese sujeto, dijo algo antes de matar al joven maestro..." El hombre trató de recordar la conversación que tuvieron Bai Yunfei y Zhang Yang ese día antes que este último fuese asesinado. Explicó todo lo que pudo como mejor le salieron las palabras. Zhang Zhenshan permaneció escuchando en silencio, pero un guardia que estaba a su lado se fue sorprendiendo cada vez más por lo que escuchaba. Al final, su expresión fue de auténtica incredulidad; era uno de los dos hombres que encerraron a Bai Yunfei en la arena aquel día. Cuando el vándalo terminó de hablar, el guardia vaciló, apretó los dientes, sin atreverse a ocultarlo, y se acercó a Zhang Zhenshan, susurrándole: "Señor, creo saber quién es esa persona…" Le contó lo que sabía de Bai Yunfei, incluyendo el incidente con Liu Meng en la calle. Luego, que Zhang Yang le instruyó para que lo capturase y encerrara en la arena de combaste. Sucesivamente, también le explicó lo que ocurrió con el viejo Wu y Xiao Yu. Cuando oyó todo el relato del guardia, Zhenshan musitaba con gesto desconcertado: "¿Él…? ¿Pero cómo? También lo vi cierta vez en la calle y no me pareció nada diferente a una persona ordinaria. ¿Podría ser que el segundo joven maestro de la familia Zheng lo hubiera apoyado? No, no hay manera que hiciera eso por un desconocido. Aun así... ¿Encontró alguna excéntrica manera de volverse tan poderoso?" "Bueno, eso no importa por ahora. Ya sabemos quién es, ¡con eso es suficiente!" Zhang Zhenshan temporalmente desechó las dudas en su corazón y miró fijamente al hombre de antes, con gesto frío y cansado. "¿Entonces… viste como mi hijo era asesinado y no hiciste nada? ¿Fingiste estar desmayado todo el tiempo?" El maleante creía haberle proporcionado a Zhang Zhenshan información útil, por lo que internamente celebraba el que tal vez lo dejaría vivir. Pero al recibir esas preguntas, el estupor se manifestó a lo largo y ancho de su rostro. Entonces tembló, y un miedo interminable llenó su pecho al entrar en pánico. Agitó sus manos incesantemente, mientras decía con voz temblorosa: "No... no, señor, yo..." "¡Hmph! ¡Inútil pedazo de basura! ¡Ve a rogarle disculpas a mi hijo!" Zhang Zhenshan no le dejó terminar de hablar. Su cara se transformó en una estela de resentimiento, como si ese hombre fuese el que había matado a Zhang Yang. Los otros solo consiguieron ver un fugaz destello frente a sus ojos. Zhang Zhenshan apareció delante del hombre, agarrándole por el cuello con la fuerza de una mano, alzándole con total facilidad. Un aura gélida emanó del cuerpo de Zhenshan. No se trataba de una simple sensación, sino de una masa de aire real y aterido. La temperatura del salón bajó considerablemente, y los hombres no pudieron evitar temblar de frío. Sólo una niebla blanquecina se manifestó alrededor de la mano de Zhenshan. El hombre atrapado por él se debatió entre pataleos y frenéticos movimientos. Su rostro, en un principio rojo por la falta de aire al estar siendo estrangulado, lentamente se volvió pálido. Finas capas de hielo aparecieron en sus labios, cejas y pestañas. Eventualmente dejó de moverse. Sus brazos ahora colgaban a los lados, flácidos. Cuando Zhang Zhenshan aflojó la mano, el cadáver cayó al suelo. Todo su cuerpo parecía rígido, como si se hubiera congelado. "Idiota..." El líder de la banda suspiró para sí mismo mientras miraba el cuerpo. Aunque su faz estaba igual de aterrada que la de los demás, un indicio de alegría se asomaba en sus ojos. Zhang Zhenshan echó un vistazo a los cuatro hombres restantes, arrodillados en el suelo y les espetó: "En cuanto a ustedes, perdonaré sus vidas por el momento. Ayudarán en la búsqueda del asesino. Pero si fallan, serán enterrados junto con mi hijo…" Levantando la cabeza, ordenó a los hombres que estaban a su lado: "¡Hagan inmediatamente un retrato de ese hombre, averigüen su identidad exacta! ¡Después movilicen todas nuestras fuerzas, todas! ¡Busquen en cada ciudad, cada pueblo, cada a aldea! ¡Busquen en cada rincón de la Provincia Qing y encuentren al hombre que asesinó a mi hijo!"
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