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Secta del Sauce Verde: Liliu y Yuhe
Bai Yunfei miró fijamente el cadáver de Zhang Yang, pero en lugar de sentirse complacido, una profunda pena lo agobiaba. "Completé mi venganza... Finalmente maté a Zhang Yang con mis propias manos. Viejo Wu, ¿viste eso? Te he vengado. Tú y Xiao Yu ahora deberán poder descansar en paz en el otro mundo..." Bai Yunfei inclinó la cabeza hacia arriba, mirando a través del agujero del techo a las estrellas sobre el firmamento negro. Cerró los ojos, respiró profundamente y luego exhaló lentamente, calmando sus complejas emociones. Antes que tuviera tiempo de considerar sobre qué hacer a continuación, de repente sintió un escalofrío en la espalda y una sensación de estar siendo vigilado se apoderó de su corazón. Además, el presentimiento fue ligeramente similar a cuando fue escrutado por la mirada del padre de Zhang Yang, Zhang Zhenshan. "¡¿Quién?!" Bai Yunfei se dio la vuelta bruscamente mientras retrocedía varios pasos seguidos. Apretó con fuerza su lanza, mirando fijamente la entrada del salón con una expresión altamente hostil. "¿Oh? Sí que estás muy alerta, ¿verdad? Tan pronto como te calmaste, descubriste mi presencia". Una risa coqueta provino por fuera de la puerta, que luego se abrió lentamente. Una silueta alta y esbelta envuelta en ropas color verde jade se mostró ante Bai Yunfei. ¡Era una mujer! Su largo y lacio cabello le caía hasta la columna, balanceándose ligeramente por cada paso que daba, como un fino sauce cuyas hojas aleteaban con el viento. Tenía piel blanca como la nieve, la barbilla puntiaguda, una sonrisa en la comisura de su boca, y los ojos entrecerrados, como si estuviera midiendo con interés a Bai Yunfei al otro extremo del pasillo. El vestido blanco que portaba se apreciaba salpicado de numerosas hojas semejantes a esmeraldas relucientes a modo de decoración alrededor de su ceñida cintura, revelando una delicada y atractiva figura. En su mano izquierda, sujetaba un sable de un metro de largo con una vaina del mismo color verde... La aparición de la mujer hizo que Bai Yunfei se quedara ligeramente aturdido por un momento, pero poco después reaccionó, y se sintió algo aliviado al prever que no demostraba intenciones maliciosas. Cuando estaba a punto de hablarle, un sutil grito provino a sus espaldas, del piso superior. "¡Hermana!" Bai Yunfei quedó aturdido otra vez, y antes que pudiera girarse, percibió que alguien corría escaleras abajo. Seguido, una brisa fragante pasó a su lado; más adelante, una chica pequeña se arrojó a los brazos de la alta mujer. La mujer suspiró aliviada, acariciando con su mano libre la espalda de la chica. "Estaba muy preocupada por ti. Apenas estuve fuera unos días, y al regresar no te encontré por ningún lado. Más tarde me enteré que los grupos clandestinos de la ciudad te habían secuestrado, y empecé a registrar todas partes para encontrarte... Por cierto, no te hicieron nada, ¿verdad? ¿Te lastimaron?" La joven se mantuvo por un largo momento abrazada a su pecho antes de levantar la cabeza y responder: "No, no me hicieron nada. Dijeron que me iban a entregar esta noche... a su joven maestro, y no hice nada porque sabía que mi hermana mayor vendría a rescatarme. Hace una media hora, el joven maestro llegó, y luego, más tarde, este hombre apareció..." Su voz era suave, melodiosa y agradable al oído, sobre todo porque parecía un poco llorosa en ese momento. Al decir esas palabras, la chica no pudo evitar mirar hacia atrás, a Bai Yunfei, e inmediatamente se volvió, con gesto tímido, escondiéndose detrás de su hermana mayor, con la cabeza gacha y el largo pelo cubriéndole el rostro. Pero se notaba que miraba a Bai Yunfei desde el otro lado del pasillo. Luego de un vistazo a su rostro angelical que parecía esculpido en jade, Bai Yunfei estuvo en las nubes por un instante. Al ver la reacción de su hermana, la mujer no pudo evitar dirigir su atención a Bai Yunfei, sonriéndole y asintiendo ligeramente. "Soy Qiu Liliu, de la secta del Sauce Verde y discípula del maestro de la misma. Esta es mi hermana menor, Chu Yuhe. ¿Puedo preguntarte qué secta perteneces?" Bai Yunfei, sin embargo, no respondió su pregunta, sino que miró fuera de la casa y luego escudriñó la sala en busca de esas personas comunes a las que previamente había dejado inconscientes, producto de las baldosas rotas. La mujer llamada Qiu Liliu se molestó un poco por su indiferencia, pero al comprender el motivo de sus movimientos, sonrió y dijo: "Señor, no creo que sea una buena idea quedarse aquí por mucho tiempo. ¿Por qué no salimos y buscamos un mejor lugar para hablar?" Bai Yunfei la miró un momento, así como a Chu Yuhe, todavía escondida detrás de su hermana. Agachó la cabeza y permaneció en silencio, meditando durante unos segundos. Luego asintió. "Entiendo. Yo también tengo varias preguntas que hacerte". Qiu Liliu dio suaves empujoncitos a Chu Yuhe y se dirigió hacia la puerta. Bai Yunfei echó otro vistazo al cadáver de Zhang Yang y soltó un suspiro del cual ni el mismo conocía el significado. Luego, alzó la cabeza y la mirada en sus ojos retornó a ser clara y decidida; como siempre. Rápidamente, recorrió la estancia, recuperando todas las dagas que había lanzado durante los combates. También recogió el magnífico objeto de alma de Zhang Yang, las dagas Hielo Plateado, y salió del lugar, siguiendo a las dos chicas. Los tres se perdieron gradualmente en la oscuridad de la noche. No fue hasta después de unos diez minutos, una vez que el trío se marchó, que algunos de los que estaban en la sala, desmayados, comenzaron a realizar suaves movimientos. Después subieron con cuidado sus cabezas, confirmando que Bai Yunfei y las mujeres se habían ido de verdad. Finalmente pudieron suspirar aliviados. No obstante, se quedaron sorprendidos al momento al observar el cadáver en el suelo. "Jefe... Jefe, ¿qué hacemos ahora? ¿Vamos a la mansión de los Zhang a informar lo que ocurrió para que envíen gente en busca del asesino del joven maestro?" El hombre pequeño que había sido golpeado hasta quedar inconsciente por Bai Yunfei en el callejón, le hizo la pregunta al líder de la pandilla a su lado, sin atreverse a mirar el cadáver de Zhang Yang. Por su parte, el jefe no apartaba la mirada del cuerpo de Zhang Yang. Su cara pareció cambiar varias veces de color: ceniciento, rojo, pálido. Al escuchar a su secuaz, salió sorpresivamente de su trance. El semblante le cambio a uno de gran enfado. Girándose, le dio una bofetada al hombre pequeño, que salió volando escasos centímetros. Entonces rugió: "¿Informar? ¡¿Estás demente?! ¿Cómo podemos ir allí sin que nos maten? ¡Seríamos enterrados junto al joven maestro!" El pequeño hombre, aun mareado por la bofetada, se sentó en el suelo, y le miró con una expresión estúpida en el rostro. Los gritos histéricos de su jefe le hicieron recuperar la compostura. "Entonces, ¿qué hacemos?", preguntó otro de los subordinados. El jefe agachó la cabeza y reflexionó durante varios minutos. Acto después dijo: "Ahora que el joven maestro ha sido asesinado, y nosotros seguimos con vida, no estamos libres de culpa. Todo el mundo sabe cómo la familia Zhang hace las cosas. ¡Si somos capturados, ninguno de nosotros sobrevivirá y definitivamente seremos enterrados junto al joven maestro!" Miró a su alrededor y continuó: "Despierten al resto de nuestros hermanos, saldremos de la Ciudad Roca Caída de inmediato. Pase lo que pase, nuestras vidas son más importantes. ¡Nos iremos lo más lejos posible!" En el este de la ciudad, en un callejón aislado, Bai Yunfei y las dos mujeres se observaban a una distancia moderada de diez metros. Qiu Liliu le sonrió una vez más. "Hace poco te di nuestros nombres y dije a qué secta pertenecemos, pero tú aún no nos has dicho nada. ¿De qué secta eres discípulo? Aunque sólo estás en el reino de Personificación de Alma, no sólo tienes un anillo interdimensional, sino que también llevas muchos objetos de alma. ¿Puede ser que seas de la secta de la Alquimia?" "Otra vez hablan de la secta de la Alquimia...", pensaba Bai Yunfei. "Zhang Yang también la mencionó. Parece ser una secta que sobresale en objetos de alma, así que..." Bai Yunfei guardó silencio por un momento, pero en lugar de responder, preguntó retóricamente: "¿Desde qué momento estuviste tras la puerta?" "¿Oh? ¿Te importa mucho que estuviera espiando?" Qiu Liliu se cubrió la boca y se rio un poco. "No tienes que preocuparte por eso; llevaba ahí menos de tres minutos, cuando estabas un poco agitado. Pero me detectaste enseguida una vez te calmaste. Nada mal, estando así de alerta en el reino de Personificación de Alma". "Tu... estás en el reino de Espíritu de Alma, ¿verdad?" Siguió interrogando Bai Yunfei. "Vaya, ¿incluso puedes ver eso? No está mal. Acabo de entrar en la etapa Temprana del reino Espíritu de Alma hace poco tiempo". "Pese a ser muy poderosa, es mejor que saques a tu hermana de aquí cuanto antes. Quizás no sepas que el hombre que maté era el joven maestro de la familia Zhang, Zhang Yang. Su padre Zhang Zhenshan también está en el reino de Espíritu de Alma, y es de la secta Glacial". Al pensarlo un momento, Bai Yunfei le advirtió: "Acabas de revelar tu identidad en esa sala y estoy seguro que algunas de esas personas tendidas en el suelo se encontraban despiertas. Aunque yo soy el asesino, si fueran capturados por la familia Zhang, podrían darles tu identidad. Estarías en problemas". Al escuchar sus palabras, la sonrisa de Qiu Liliu fue desapareciendo, y sus cejas se fruncieron levemente. "¿Qué? ¿Ese hombre era el joven maestro de la familia Zhang? Este suceso va a ser un poco problemático...".
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