Especialista en Fortalecimiento de Objetos

Apuñalar a Zhang Yang hasta la muerte
“¿Cómo es esto posible? ¿Cómo es posible que supieras lo que iba a hacer…?” Zhang Yang estaba mirando Bai Yunfei, completamente estupefacto, como si hubiera perdido todas sus fuerzas. Al ver su atónita expresión, Bai Yunfei no pudo evitar curvar la comisura de su boca hacia abajo. Sacudiendo la cabeza suavemente, dijo: “¿Quieres decir que era completamente ‘imposible’ para mí ver a través de tus planes? Aun después de todo lo que te ha sucedido hace tan solo unos momentos, todavía sigues siendo tan arrogante…” Al escuchar las burlonas palabras de Bai Yunfei, el cuerpo de Zhang Yang tembló ligeramente. Mirándolo un tanto abatido, le dijo con voz ronca: “Dime, ¿cómo lo supiste?” Bai Yunfei se quedó observándole con una vaga sonrisa. Zhang Yang lo miró a los ojos con una expresión derrotada. Parecía haber abandonado por completo la idea de resistirse y sólo quería saber la causa de su derrota antes de morir. Bai Yunfei se inclinó, recogiendo las dos Dagas de Hielo Plateado, las cuales estaban al lado del rígido joven maestro; las guardó en su anillo interdimensional. “Desde el comienzo de nuestro combate, me pareció extraño que tú, el joven maestro de la familia Zhang de la ciudad Roca Caída y un ‘distinguido’ discípulo de la secta Glacial, ni siquiera tuviese un objeto de alma con el cual poder defenderse. Aunque más tarde me tomaste por sorpresa cuando utilizaste aquella técnica de alma para estirar tu brazo, aun no te había visto utilizar ningún objeto”. Bai Yunfei siguió mirando a Zhang Yang con condescendencia, aparentemente disfrutando de aquella sensación de victoria. “Por lo tanto, las posibilidades de reducían a esto: realmente no tenías ningún objeto de alma, o si estabas tratando de ocultarlo, entonces definitivamente no se trataba de una herramienta ofensiva como una espada. En cambio… ¡Debía ser de un arma utilizada para un ataque furtivo!” “Pero, yo había dicho claramente…” “Dijiste claramente qué hasta un discípulo de la secta Glacial como tú no tenía un objeto de alma, ¿verdad?” Bai Yunfei inmediatamente lo interrumpió y continuó diciendo: “Parecía que habías dicho estas palabras porque estabas asustado, al no poder creer que tuviese tantos objetos de alma a mi disposición. Sin embargo, si lo piensas de otra manera… Tú, simplemente me estabas insinuando que ‘no tenías un objeto de alma en tu cuerpo’. Es una lástima, pero tomé nota de eso. Pero, si me hubiese basado solamente en aquella información, habría tenido tan solo una ligera sospecha. Por desgracia para ti, ya había adivinado desde antes tu estrategia, al menos hasta cierto punto. Así que, lo que habías dicho sólo me hizo sospechar aún más. ¿Querías utilizar estas dagas cuando salí por la ventana con la intención de perseguirte, ¿cierto?”, preguntó suavemente Bai Yunfei. Sin prestar atención un asombrado Zhang Yang, prosiguió: “Pero, no había una muy buena oportunidad en aquel momento y también habías notado que no tenía la intención de matarte inmediatamente, por lo que me dejaste tirarte de nuevo a este lugar, queriendo encontrar una mejor oportunidad para lanzarme un ataque sorpresa, ¿no es así? ¿Te resulta extraño que yo haya sido capaz de saber acerca de todo esto? Parece que has olvidado que también soy hábil en usar dagas arrojadizas. Intentaste ocultar aquellas dos dagas detrás de tu espalda, aunque pensaste que tus movimientos eran muy sigilosos. Desafortunadamente para ti, estoy bastante familiarizado con esas artimañas. Incluso vi a través de la forma en que fingiste moverte hacia atrás justo antes de tú ataque por sorpresa, lanzándome tus dagas… Por último, pensaste en utilizar a la familia del viejo Wu para amenazarme. Debo admitir que reaccionaste realmente muy rápido. Es una lástima. ¡Sabía que me estabas mintiendo desde el principio!” “¿Cómo…, cómo lo supiste?”, preguntó inconscientemente Zhang Yang. Su rostro se encontraba demasiado pálido. “¡Porque cuando fui a presentar mis respetos al viejo Wu hace tan solo dos días, sus familiares se encontraban allí!” “Entonces, toda la vacilación y desorientación que mostraste antes, fue todo un acto para engañarme y hacerme utilizar mi última carta de triunfo”, dijo Zhang Yang con impotencia, mirando a Bai Yunfei con expresión abatida. “Correcto”. “Pero todavía hay dos cosas que no logro entender. Ni siquiera han pasado dos meses, ¿cómo es posible que te hayas vuelto tan poderoso en tan poco tiempo? Además, tienes un anillo interdimensional y al menos tres objetos de alma. ¿Podría ser que realmente te has unido a la secta de la Alquimia?”, preguntó Zhang Yang con un suave suspiro. Luego que todos sus planes fueran descubiertos por su oponente, parecía haber sufrido un grave golpe a su orgullo. Sin embargo, había pasado bastante tiempo luego de haber formulado aquella pregunta y Zhang Yang todavía no había obtenido alguna clase de respuesta por parte de Bai Yunfei. Al levantar la cabeza para echar un vistazo, vio que Bai Yunfei estaba de pie con los brazos cruzados, mirándolo burlonamente con una vaga sonrisa en las comisuras de su boca. Al hacer contacto visual con sus ojos, Zhang Yang sentía como si su mente hubiese sido leída, lo que inmediatamente envió un escalofrío por su espalda. Retiró sus ojos inconscientemente. En aquel momento, con una voz indiferente, Bai Yunfei dijo: “Tú… estás tratando de ganar tiempo con la esperanza de que alguien venga a salvarte, ¿no es así?” “¿Cómo…? En mi situación actual, puedes matarme cuando lo desees”. Zhang Yang entró en pánico por un momento y negó varias veces con la cabeza. Pareciendo miserable, dijo: “Yo sólo quiero aclarar las dudas en mi mente para poder morir sin arrepentimientos…” “Oh, pero sí de todas formas vas a morir. ¿Qué diferencia hay si lo sabes o no? Para evitar cualquier inconveniente, será mejor que te mate ahora mismo”, dijo suavemente Bai Yunfei, como si estuviera negociando con Zhang Yang. Al ver el desconcierto, la falta de voluntad, el terror y la desesperación en el rostro de Zhang Yang, Bai Yunfei, finalmente, no pudo evitar reírse, mascullando: “Tú te estas preguntando por qué a pesar de que vi a través de todos tus trucos aun así decidí hablar contigo durante mucho tiempo, ¿verdad? ¡Solamente quería ver esa expresión en tu rostro! Gran joven maestro Zhang, ¿cómo se siente que alguien te tenga en la palma de su mano, pudiendo decidir tú destino como desee? ¿Alguna vez pensaste que te encontrarías en tal situación?” Bai Yunfei volvió la cabeza para mirar fuera de la posada y le dijo con una sonrisa:” Tengo que agradecer a tus subordinados. Debido a que querías venir aquí esta noche, hicieron una detallada ‘limpieza’. Básicamente, nadie ha pasado por este lugar; nadie fue atraído por los fuertes sonidos de la batalla… Me quedaría a jugar contigo por un poco más, pero se me ha acabado la paciencia. Me temo que si sigo perdiendo más tiempo, algo inesperado podría suceder. Por lo tanto…” Extendiendo el brazo derecho, la Lanza con Punta de Fuego apareció instantáneamente en su mano. “¡Prepárate para pagar por todos tus pecados!” Mirando a Zhang Yang, el cual se encontraba completamente aterrado y luchando por retroceder lo más que pudiera, Bai Yunfei lentamente se acercó paso a paso mientras decía: “Cuando yo maté a ese guardaespaldas tuyo en aquel momento, fuiste capaz de observar el efecto de aquella explosión. Esta lanza sólo tiene una probabilidad del 10% de activar tal efecto… ¿Serás torturado por mí, lentamente hasta la muerte? ¿O simplemente morirás por una explosión? ¡Arrepiéntete! ¡Ruega por tu vida!” Cuando Bai Yunfei contempló a Zhang Yang, el cual se movía mecánicamente hacia atrás, la interminable furia en su interior no pudo contenerse más y brotó de sus ojos. Apuñaló con aquella lanza la pierna izquierda de Zhang Yang. “¡Esto es por lo que me has hecho! ¡Ya no soy una hormiga que puedes obligar a luchar para complacerte!” ~ ZaS ~ Con un suave sonido, la punta de la lanza le atravesó limpiamente la pantorrilla y penetró en el duro suelo debajo. Zhang Yang detuvo su retroceso y dejó escapar un miserable grito de dolor. Una sensación abrazadora entró hirvió en su piel. El extremo frio que había sentido anteriormente en su pierna izquierda se disipó al instante, como si una barra de hierro al rojo vivo hubiese perforado su carne. Incluso pareció escuchar ráfagas silbantes, y notaba un leve olor a quemado. Con una expresión fría como una cuchilla gélida, Bai Yunfei fue totalmente indiferente ante los miserables gritos de Zhang Yang. Extrajo violentamente la lanza y apuñalo a Zhang Yang en la pierna derecha. “¡Esto es por el viejo Wu, que perdió a su nieta por tu culpa y al final murió tratando de protegerme de tú perro rabioso, el bastardo de Huargo!” Zhang Yang finalmente no pudo soportar más dolor. Sus brazos se debilitaron y cayó duramente al suelo. Sus lamentables gritos no podían aliviar en lo más mínimo el insoportable dolor que venía de sus piernas. “¡Esto es por la nieta del viejo Wu, a quien torturaste hasta la muerte porque no estaba dispuesta a soportar tus insultos!” Su mano derecha fue atravesada de nuevo. A Zhang Yang ya no le quedaban fuerzas para luchar. Con el rostro lleno de desesperación y miedo, suplicó intermitentemente misericordia. “¡Esto es por la joven que casi violas en el piso de arriba!” Cuando la punta de la lanza atravesó la mano derecha de Zhang Yang nuevamente, se oyó una fuerte explosión en todo el lugar. Sangre, carne y escombros fueron enviados a volar por todas partes. La explosión cuasó un cráter del tamaño de un lavabo en el suelo. ¡Todo el brazo derecho de Zhang Yang había sido volado en pedazos! Sin embargo, también se había desmayado, ya sea por el dolor causado por la pérdida de su brazo o por la onda de choque de aquella explosión. “¿Ya te desmayaste? Ahora no podrás experimentar la agonía del momento antes de la muerte. ¿No es esto demasiado conveniente para ti? Olvídalo. ¡Tan solo muere estando inconsciente!” Bai Yunfei miraba a un desmayado Zhang Yang con una expresión tan fría como el hielo. Después de retirar la lanza, apuñalo nuevamente, pero con una gran intensidad y violencia. “¡El último golpe es por todas las personas pobres tratadas como insectos, perjudicados y acosados por ti!” Con una parpadeante y deslumbrante luz carmesí, la punta de la lanza penetró en el pecho de Zhang Yang, ¡a través de su corazón!
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