Especialista en Fortalecimiento de Objetos

Luchando por la venganza (4)
Tan pronto como esquivó la primera daga, una segunda ya estaba por alcanzarlo. Los ojos de Zhang Yang se llenaron de miedo y la eludió de una manera un poco lamentable. Luego retrocedió repetidamente sin pausa, hasta que se alejó más de diez metros, todavía conmocionado. Se limpió el costado derecho de su cara con una mano, esparciendo algunas gotas rojas por el suelo. De haber sido un poco más lento en ese momento, la daga habría dejado algo más que un mísero rastro de sangre. Bai Yunfei apoyó su mano izquierda en el suelo para evitar que su cuerpo cayera al suelo. Posteriormente, con un ligero empujón, se levantó y miró a Zhang Yang, que estaba de pie al otro lado de la habitación, dando una impresión decepcionante, como si sintiera pena por no haber podido matar a su oponente hace un momento. "Lo hizo a propósito… ¡Lo hizo otra vez, a propósito! ¡Cómo es posible! ¿Vio a través de mis movimientos? ¡Maldita sea!" Los ojos de Zhang Yang no se apartaron de su oponente ni un instante. Internamente su corazón latía muy rápido. Se dijo a sí mismo: "No soy rival para él. No puedo seguir luchando. ¡Debo huir! Una vez que escape, puedo llamar a otros para que se encarguen..." Tras tomar su decisión, Zhang Yang miró rápidamente a su alrededor, y una pizca de alegría cruzó sus ojos. ¡Ahora estaba situado exactamente a menos de cinco metros de una ventana! Bai Yunfei no desvió su mirada de él. Estaba por realizar el siguiente movimiento, pero no quería que su oponente reaccionara primero. Los ojos de Zhang Yang brillaron con determinación. Se preparó para avanzar, pero, cuando dio un paso, siguió el ejemplo de Bai Yunfei y tiró la daga en su mano, sin importarle que diera en el blanco. Inmediatamente, se giró y corrió hacia la ventana, en la parte posterior derecha. Yunfei evitó proyectil sin mucho esfuerzo, pero el ataque le hizo detenerse. Vio como Zhang Yang se apresuraba hacia la ventana, con un deje de burla reluciendo en su mirada. Giró la muñeca y le arrojó dos dagas que iban dirigidas a su espalda. Por supuesto, Zhang Yang no se olvidaba de la maestría con las dagas arrojadizas de su oponente y, aunque se desplazó extremadamente rápido, su atención siempre estuvo centrada en las acciones de Bai Yunfei. Enseguida cambió la trayectoria de su carrera y se dobló hacia un lado, evitando el ataque y reanudando al instante su intento de escape. De un salto quebró la ventana y ya la estaba atravesando. En unas mínimas de segundo, la mitad de su cuerpo se asomaba al exterior, mirando a Bai Yunfei de soslayo, quien que parecía llegar demasiado tarde para disparar un segundo proyectil. Una sonrisa irónica cruzó sus labios, y con un golpe de su pie derecho en el alféizar de la ventana se propulsó para afuera. En pleno aire, finalmente el acelerado corazón Zhang Yang se calmó. Siempre y cuando pudiese llegar a la calle, estaba bien decir que se encontraba fuera de peligro. Incluso si Bai Yunfei se proponía a perseguirlo, sólo tendría que arrastrarlo a donde estuvieran sus ayudantes y, para entonces, la situación daría la vuelta por completo. En ese momento, vio que la mano derecha de Bai Yunfei se balanceaba ferozmente, como si estuviera a punto de disparar nuevamente una diga. "¡Ja! ¿Aún crees que puedes impedir que me escape? A esta distancia, incluso si disparas varias dagas al mismo tiempo, ¡todavía puedo esquivarlas!" Antes que Zhang Yang pudiese terminar de pensar, la petulancia de sus ojos se disipó y fue reemplazada por un evidente miedo. Cuando Bai Yunfei alzó su mano derecha, lo que apareció fue un destello azul y gélido. El evento ocurrió tan rápido que era ridículo el hecho de querer compararlo con las veces que arrojó las dagas anteriormente. Tan pronto como el nuevo objeto apareció, ya había cruzado la distancia entre los dos, alcanzó a Zhang Yang, y luego pasó a través de la rodilla de su pierna izquierda. El joven maestro de la familia Zhang continuaba en el aire, a poco de aterrizar. Apenas la nueva oleada de miedo cruzó su rostro, sintió un dolor punzante en la pierna izquierda. Después, los escalofríos se apoderaron de él; perdió toda la sensibilidad de la extremidad. Todo lo sucedido era complicado de expresar en palabras, pero en realidad, tardó apenas el tiempo que se necesitaba para parpadear. Al aterrizar, su pierna izquierda se le dobló de forma antinatural, y cayó al suelo con un ruido sordo. Atónito y estupefacto, Zhang Yang se olvidó de usar sus manos para mantener el equilibrio, se olvidó del dolor en su pierna perforada, e incluso se olvidó de pensar... Solamente al presentir que alguien caminaba hacia él, levantó la cabeza para toparse con los ojos desdeñosos de Bai Yunfei. Y se despertó con un sobresalto. Arrastraba su cuerpo para atrás con las manos, mientras gritaba con terror: "¡Tú… no puedes matarme! ¡Soy el joven maestro de la familia Zhang! ¡Soy un discípulo de la secta Glacial ¡No puedes matarme!" Bai Yunfei, haciendo caso omiso de sus comentarios, lo agarró por el cuello de la camisa, lo levantó y tiró directamente en un arco hacia la misma ventana de antes, mandándolo de regreso. Zhang Yang se estrelló pesadamente en el pasillo, deslizándose por el suelo unos diez metros antes de detenerse derribando sillas y taburetes en el camino. Aunque su rodilla se veía completamente agujerada, extrañamente no salía mucha sangre, ya que se apretaba con ambas manos como si tratara de detener la propagación del frío y, a su vez, ejercía toda su Fuerza de Alma para intentar despejar el entumecimiento. Sin embargo, el frío ya circulaba por todo su cuerpo, y su frente se hallaba perlada de sudor. El sonido de las pisadas resonó en sus oídos. Zhang Yang miró hacia arriba con horror para ver que Bai Yunfei estaba a escasos metros. En una mano empuñaba una esquirla de hielo que emanaba un curioso brillo. Tranquilamente se iba acercando paso a paso. Al ver ese objeto azul, Zhang Yang no pudo evitar rugir histéricamente pese a su inmenso miedo: "¡De Alma, otro objeto de alma! ¿Cómo es posible? Son herramientas muy raras e invaluables. ¡Ni siquiera yo, un destacado discípulo de la secta Glacial, tengo uno! ¿Cómo es que posees tantos? ¿Eres de la secta de la Alquimia? ¡No, no puede ser!" Bai Yunfei pareció sorprendido al escuchar sus palabras. Se detuvo a dos metros delante de él y lo vio con algo de sarcasmo. "¿Qué? ¿El joven maestro Zhang realmente no me recuerda? Oh, entiendo. Ha pasado más de un mes desde ese evento, claro. ¿Cómo es posible que recuerdes a un simple campesino?" En este punto, sus ojos revelaban un desprecio aterido, pero su voz seguía siendo suave, igual a cuando se charlaba con un amigo después de mucho tiempo sin verlo. "¿Te suena el ‘viejo Wu’? Estoy seguro que no; es el anciano que una vez intentó matarte con un hacha de leñador, porque asesinaste a su nieta Xiao Yu al no querer someterse a ti…" Hizo una breve pausa y siguió. "Más tarde, fue encerrado en tu 'arena de combate' y asesinado por ‘Huargo’, delante de tus ojos". Bai Yunfei miró fijamente a Zhang Yang y continuó palabra por palabra. "Había un joven con él, encerrado de la misma manera ya que accidentalmente ofendió a 'tu' chica el día anterior... Acaso, ¿todavía no recuerdas?" Al momento que Bai Yunfei mencionó al tío Wu y Xiao Yu, la cara de Zhang Yang se volvió pálida. Luego, se llenó de incredulidad mientras gritaba: "¡Eres tú! No... ¡Cómo es posible! ¿Cómo es posible que tengas ese poder en tan poco tiempo? Incluso con la ayuda del señor Zheng… ¡No hay manera!" "¿Ya me recuerdas?" Bai Yunfei acarició suavemente la Espina de Hielo con el dorso de su mano. "Entonces, ¿estás listo para pagar el precio de todo lo que has hecho?" Apenas escucharlo, Zhang Yang se puso más blanco de lo que estaba. Se empujó con la mano derecha mientras levantaba la izquierda, agitándola con urgencia en gesto negativo. "¡Espera! ¡No me mates! ¡Te daré todo lo que quieras! ¡Por favor, no me mates!" "¿Eh…? ¿De verdad puedes darme todo lo que quiera?" "¡Si, claro! ¡Te daré todo lo que quieras! Ya sea dinero, mujeres o..." "Quiero que el viejo Wu y su nieta, Xiao Yu, revivan. ¿Puedes darme eso?" "Eso..." "Entiendo, no puedes. Pediré otra cosa". "Si, si, ¿qué otra cosa quieres?" "Quiero tu vida, ¿si puedes darme eso?" "¡Tú... estás jugando conmigo!" "¡Exacto, sólo estoy jugando contigo! ¡Pagarás por la vida del viejo Wu y de su nieta con la tuya!" "¡Espera! ¡Tengo a la familia del viejo Wu en mi poder! ¡Si me matas, todos morirán!", gritó Zhang Yang al recordarlo en el último momento. Bai Yunfei se detuvo al instante. "¿Qué dijiste?" "¡He dicho que tengo la familia del viejo Wu!" Zhang Yang dejó escapar un sutil suspiro de alivio cuando vio la expresión de su enemigo. Y pudo hablar con menos presión que antes. "Ellos querían vengar su muerte, así que los encerré. Planeaba organizar un evento en la arena como el de aquella vez para cuando la volviera a abrir…" Temiendo que Bai Yunfei no le creyera, añadió rápidamente: "Mi padre se enfadó mucho al enterarse de lo que pasó. Además, Huargo, mi mejor luchador, fue asesinado por ti. Desde entonces el lugar ha estado cerrado. ¡Mientras no me mates, definitivamente los dejaré ir justo cuando mi padre regrese!" Zhang Yang vio que Bai Yunfei se veía un poco tranquilo y continuó. "El viejo Wu perdió su vida en el Coliseo para salvarte, ¡no puedes dejar que su familia siga encerrada!" Yunfei parpadeó, en una feroz lucha interna. Los tendones de su mano que apretaban la Espina de Hielo se relajaron, y retiró los ojos lentamente de Zhang Yang; distraído con una especie de recuerdo lejano. Sin embargo, en el momento en que su mirada se apartó del joven Zhang, este adoptó una expresión rencorosa y sus ojos brillaron con astucia. Su mano derecha, previamente escondida tras su espalda, salió disparada como un rayo. En ese preciso momento, Bai Yunfei, quien originalmente parecía cabizbajo y perdido en sus pensamientos, levantó la vista abruptamente. Balanceó la mano con la que blandía la Espina de Hielo, anteriormente flácida, y un destello azul se proyectó contra Zhang Yang. Entonces, se oyó un suave sonido; la Espina se incrustó en el suelo después de hendir la mano derecha de Zhang Yang, regando un hilo de sangre fría. Zhang Yang miró tontamente su palma perforada durante varios segundos antes de soltar un aullido histérico, gritando de rabia y locura mientras se oprimía una mano con la otra: "¡Tú! ¡No caíste en la trampa! ¿Cómo... podías saber que tenía mis dagas Hielo Plateado ocultas en mi manga? ¿Cómo podrías ver a través de...?" "¿Cómo pude ver a través de tu plan?" Bai Yunfei miró a Zhang Yang, cuyo rostro estaba torcido. Las comisuras de su boca ligeramente se curvaron; se burlaba de la arrogancia de Zhang Yang. "¿Piensas que tus mentiras y tu habilidad de actuación son perfectas? ¿Esas dagas llamadas Hielo Plateado son tu último truco? Si aún tienes más, úsalos todos juntos en este momento, si no… ¡Prepárate para pagar por todo lo que has hecho!"
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