Especialista en Fortalecimiento de Objetos

Los movimientos de la familia Zhang
‘La Fortaleza Bosque Negro quedó reducida a puras cenizas. Y los bandidos fueron exterminados’. Esta noticia se extendió por todas partes tan rápido como si tuviera alas. Los inquilinos de las aldeas cercanas a la Montaña Bosque Negro, que generalmente vivían sometidos a la opresión, se regocijaban con la noticia. Los odiados bandidos habían sido aniquilados, y todas las mujeres secuestradas regresaban a salvo a sus hogares. Los principales comerciantes de la ciudad Ganlin y Roca Caída también celebraban, emocionados. Finalmente, ya no tendrían que transportar sus mercancías con el temor de ser asaltados o extorsionados. Sin embargo, al contrario del júbilo de esas personas, la residencia Zhang parecía un lugar sombrío en ese momento. La atmósfera deprimente se originó por Zhang Zhenshan; que estaba sentado a la cabeza de la sala de estar, leyendo con una expresión terrible a la carta que tenía en sus manos. Cuando terminó de leer, bajó la mirada y reflexionó en silencio durante un rato antes de dirigirse al ama de llaves, que aguardaba su lado. "Necesito que hagas algunos preparativos… Saldré rumbo a la Ciudad Pico Nevado cuanto antes". "Enseguida, señor". El mayordomo respondió y se apresuró a organizar los preparativos para su partida. Al salir de la habitación, chocó contra un hombre de pie al otro lado de la puerta. Hizo una reverencia y saludó: "Joven maestro". "Mmm". El hombre respondió con un gesto casual y entró, dejando de lado su típica mirada arrogante y mandona. Encogiéndose de hombros, se presentó con un ligero asentimiento frente a Zhang Zhenshan, antes de preguntar cuidadosamente: "Padre, ¿vas a... salir?" Parecía haber cierta emoción en su voz. Esa persona, pese a su apariencia, de piel muy blanca y faz atractiva, no podía ocultar la crueldad que a veces se asomaba en sus ojos. Era, por supuesto, Zhang Yang. Zhang Zhenshan parecía tener algo en mente y naturalmente dijo: "Así es, tengo que hacer un viaje para reunirme con la secta...". Luego miró a su hijo, de expresión alegre, frunció el ceño y dijo en voz baja: "¿Piensas que cuando me vaya, podrás volver a holgazanear todo el día y hacer lo que quieras?" "Eh... Yo…" Zhang Yang se notaba un poco nervioso. No esperaba que su padre lo leyera con tanta facilidad, y no supo que replicar. "¿Crees que no sé lo que haces diariamente? ¡Solo jugar con las mujeres de los burdeles y consumir tu espíritu en el placer de lo mundano! Esa chica de la familia Liu, está a punto de alcanzar la etapa Intermedia de Guerrero de Alma, ¡y tú siquiera aún has logrado la etapa Tardía de Personificación de Alma! Tienes el talento, pero no te esfuerzas ni entrenas. Así que, en el futuro, ¿cómo podrías aportar una mejora o progreso a la secta? ¡¿Cómo podría entregarte el control de la familia Zhang?!" Al escuchar la reprimenda de su padre, Zhang Yang no se atrevió a contestarle en lo más mínimo. Solo asentía repetidamente con la cabeza, forzando una obsequiosa sonrisa en sus labios, como si estuviera escuchando atentamente sus enseñanzas. "Seguiré diligentemente tus instrucciones, padre. Me entrenaré para no deshonrarte, lo prometo". "Bueno, espero que realmente lo hagas. Me tomará tal vez unos días diez, o más; puede que un mes, encontrarme con la secta. Compórtate bien en casa. No pienses que puedes hacer lo que quieras sólo porque tu madre lo consiente. Y como no te hayas abierto paso a la etapa Tardía de Personificación cuando regrese..." "Padre, no tienes que preocuparte. ¡Definitivamente conseguiré pronto la fuerza para llegar a la última etapa de Personificación de Alma!" Las promesas salían de la boca de Zhang Yang, pero en su corazón, solo se alegraba por la situación. Ya pensaba si buscar a Xiao Cui en la Casa de las Diez Mil Primaveras, o ‘elegir’ a cualquier otra chica de calle una vez su padre se marchase y él fuese ‘libre’. En el segundo piso de un restaurante en una avenida muy transitada, Bai Yunfei estaba sentado en torno a una mesa que tenía vista a la calle, comiendo y observando a la gente pasar. Habían pasado tres días desde que regresó a Roca Caída. Como resultado de su guerra contra la Fortaleza Bosque Negro, y un arduo mes de entrenamiento, alcanzó la etapa de Personificación de Alma Tardía. Pero no se abrumó por su creciente fuerza y el odio que guardaba en su corazón. En vez de precipitarse a buscar a Zhang Yang, se tomó un día para descansar y recuperarse. Posteriormente, fue que comenzó a observar las calles con detenimiento. No muy lejos se hallaba la entrada principal de la mansión Zhang, con grandes leones de piedra a ambos lados, altas murallas y puertas lujosas. Era magnifica, o al menos lo era desde la perspectiva de los ciudadanos comunes. Quienes pasaban por delante de la entrada, inconscientemente disminuían su velocidad al caminar, temiendo que el ruido de sus pasos pudiese ofender a la gran familia Zhang… "Han pasado dos días desde que estoy vigilando, pero no he visto aparecer a Zhang Yang ni una sola vez. ¿Será que no piensa salir de casa, tal vez esté fuera de la ciudad? ¿O es posible que no salga por la puerta principal?". Bai Yunfei desvió la mirada de la entrada. Después de todo, desconocía cuantos ojos curiosos pudiesen estar observándolo; espías o esbirros. Así que era mejor ser cuidadoso en todo caso. "¿Hmmm?" Cuando Bai Yunfei retiró su mirada y casualmente escudriñó la calle de abajo, entrevió algo inusual. Tres hombres seguían furtivamente a una chica, siendo muy discretos en el paso que le llevaban a sus espaldas, como si estuvieran acostumbrados a ese tipo de cosas. La joven adelante no tenía ni idea. Si Yunfei no estuviese observando desde un sitio alto, posiblemente tampoco se habría dado cuenta. Bai Yunfei reflexionó por un momento, y viendo que la joven se dirigía hacia un remoto callejón, no dudó más. Se levantó y salió del restaurante,x| siguiéndola de cerca. Dentro del apartado pasaje, se oyó de repente un grito ahogado, seguido de un ligero quejido, como si le taparan la boca a alguien bruscamente. Unas cuantas personas que deambulaban cerca del callejón escucharon con claridad los extraños sonidos. Pero ninguno de ellos se interesó en el suceso, y en cambio, sus rostros denotaron un reflejo de inquietud, por lo que se marcharon rápidamente para evitar cualquier tipo de problemas. Dos fornidos hombres de cejas pobladas y un tercero más pequeño, con evidente aspecto de ladrón, cargaban un saco atado con una cuerda. "Je, Je. Nunca pensé que nos encontraríamos con un producto de tan buena calidad. ¡Si se lo entregamos al joven maestro, seguro que nos dará una gran recompensa!" "Bueno, aunque no es tan jugosa como el polluelo que atraparon ayer, sigue siendo una chica pura, y al joven maestro le gusta ese tipo de mujer. Además, parece algo ansioso, tanto que nos ordenó conseguirle mujeres que lo satisfagan aunque tuviéramos que raptarlas abiertamente..." "Sí, se le ve muy impaciente. Quiere a una chica esta noche. De no haberle sido entregada la de ayer por la tarde, estaría más a gusto con la que le acabamos de conseguir nosotros ahora. Realmente no sé dónde el jefe sacó a esa otra. Las de ese tipo encienden a cualquiera, pero desafortunadamente ya le pertenece al joven maestro…" "Vamos, suficiente. Llévensela rápido. Procuren no llamar demasiado la atención". El pequeño hombre interrumpió la conversación e instó a los dos con cierto descontento. Pero lo que le disgustó aún más fue que los dos se callaran y no hicieran nada de lo que les dijo. De soslayo, pensando soltarles una queja, vio que sus compañeros descendieron lentamente al suelo sin emitir casi ruido. Antes que pudiera volverse atrás, con gran conmoción, sintió un dolor en la nuca y su mente se puso en blanco, quedando inconsciente en el suelo. El saco se abrió, revelando a una joven atada de manos y pies, y con una mordaza en la boca. De sus ojos brotaba un pequeño torrente de lágrimas. Miró al hombre joven frente a ella con terror en el rostro. Pero él le sonrió y le susurró: "No tengas miedo, estoy aquí para salvarte. Te dejaré ir ahora; solo no vayas a gritar, ¿entendido?" Yunfei desató a la chica y la ayudó a levantarse. Señalando el sendero del callejón. "Vete, rápido. Y ten mucho cuidado de ahora en adelante cuando salgas de casa. No pases por lugares solitarios". Mientras la chica salía corriendo del callejón, Bai Yunfei miró a las tres personas que estaban en el suelo, pensativo. "Al escuchar su conversación, parece que capturaron a otra mujer para ofrecérsela a ese joven maestro. Ya que me enteré de esto, iré a salvarla también. De lo contrario, no podré tener la consciencia tranquila…"
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