Especialista en Fortalecimiento de Objetos

Duelo decisivo
La cara de Yang Tian describía lo agotado que estaba, sintiendo que la vitalidad de su cuerpo se desvanecía a través de su pecho. Sus ojos pasaron a reflejar un vacío, y finalmente cayó al suelo... Cuando Han Xiao se enteró que alguien los atacaba, llegó al salón tan rápido como pudo y comenzó a instruir a sus hombres para prepararse para la batalla, mientras esperaba a Yang Tian. Pero después de mucho rato, un subordinado se presentó informando que el sublíder se encontraba luchando con un enemigo, y que ambos parecían tener las mismas fuerzas. Han Xiao se sorprendió. ¿El mismo poder que Yang Tian? Ese sería el rango de Personificación de Alma, etapa Intermedia. ¡Sin pensarlo dos veces se apresuró a dirigirse hacia el lugar! Sin embargo, una vez llegó a donde se entablaba el combate, vio que Yang Tian estaba en desventaja y en peligro de muerte. Antes que pudiera correr en su ayuda, Yang Tian cometió un error y fue asesinado por el enemigo. Aprovechando el repentino aturdimiento en el que estaban todos al ver caer al sublíder, Bai Yunfei rápidamente corrió hacia el lado contrario del tramo y extrajo la Espina de Hielo de la pared en que se adhirió. Tan pronto se dio la vuelta, ¡el ataque de Han Xiao por poco lo alcanza! Fue demasiado veloz. Bai Yunfei siquiera tuvo tiempo de contraatacar con la lanza, y esquivó el golpe por muy poco. No obstante, en su brazo izquierdo se presentaba una herida profunda hasta el hueso, provocada por el arma del oponente. "¿Ese es el poder de un Guerrero de Alma? Que gran error de cálculos... Es mucho más fuerte de lo que imaginaba…". El joven levantó su lanza y generó un barrido alrededor de la habitación, ganando así un ligero respiro. Pensaba amargamente sobre esa diferencia de niveles. El arma que utilizaba Han Xiao era un par de hojas filosas de diferentes tamaños. En su mano izquierda sujetaba una espada corta de dos pies de largo. Y en su derecha, empuñaba una daga pequeña y de apariencia majestuosa. Bai Yunfei agitó su lanza, creando un área borrosa, de sombras residuales frente a su enemigo, y que este no pudiera acercarse apresuradamente. Pero si algo entendió, fue que Han Xiao era extremadamente rápido. Aunque su lanza fuese muy poderosa, no conseguiría dañarlo en lo más mínimo. De pronto, los ojos del Han Xiao destellaron fríamente, mirando el arma que blandía su enemigo. No evitó el ataque entrante de la lanza, sino que ladeó su cuerpo ligeramente para evitar que asestara en algún punto vital, y empuñó su daga directamente contra Bai Yunfei. Cuando la punta de la lanza hizo contacto con el costado derecho de Han Xiao, provocó una pequeña lluvia de chispas. Su abrigo fue lacerado, revelando debajo una armadura ligera color dorado, algo brillante. Aunque el material se notaba con una marca, Han Xiao no recibió daño en absoluto. La daga atravesó el brazo izquierdo de Bai Yunfei, y debido a que su enemigo estaba demasiado cerca, no podía usar la lanza para defenderse. Con un destello de determinación en sus ojos, Bai Yunfei ignoró que la daga ahora dibujaba su camino hacia su abdomen. Hizo desaparecer la Lanza Punta de Fuego, y al levantar su mano, ¡era la Espina de Hielo la que ocupaba su lugar, apuntando al corazón de su oponente! "¡Si me matas, tu también morirás!”. El asombro surcó el rostro de Han Xiao. No esperaba que su oponente fuese esa clase de obstinado, forzando el final de la situación de tal manera, sin intenciones de esquivar su ataque. Naturalmente, un empate o el resultado en que acabase muriendo junto al cultivador enemigo no era opción. Por lo tanto, sin vacilación alguna, se contuvo y retrocedió lentamente. Mientras Bai Yunfei observaba como Han Xiao tomaba distancia, él mismo dio unos pasos hacia atrás, alejándose mientras la Lanza Punta de Fuego cambiaba de lugar con la Espina. Miró fijamente a los ojos del bandido. La resistencia de la armadura dorada del enemigo, superaba con creces la de la armadura fortalecida de Bai Yunfei. Si no asestaba un golpe fuerte y directo, no conseguiría penetrar su defensa y por ende no iba a ocasionarle un daño significativo. "Entonces, ¿sólo puedo atacar las extremidades y la cabeza?". Bai Yunfei organizaba airosamente las ideas de su mente, buscando una respuesta. Frente a frente, Han Xiao le devolvió el gesto y gritó: "¿Qué hacen ahí parados? ¡Ataquen todos! ¡Mátenlo!". Las palabras iban dirigidas al grupo de bandidos en el patio, observando desde un lugar seguro el combate. Pero ellos no eran estúpidos. ¿Matarlo? Ese hombre fue quien acababa de asesinar a Yang Tian, y ni siquiera el mismísimo jefe en persona podía con él. Los bandidos se vieron a la cara, pero ninguno se atrevió a dar ni medio paso fuera del patio. En ese momento, un chillido de miedo sonó repentinamente a espaldas de todos. Al girarse, vieron a un hombre bañado en sangre, sosteniendo dos dagas, abriéndose paso entre la gente como un dios de la muerte, segando vidas implacablemente. ¡No era otro que Li Chengfeng! Antes que los bandidos pudiesen decidir qué hacer; si ayudar al líder de la Fortaleza en su batalla contra Bai Yunfei, o simplemente salir huyendo, ya estaban enredados en una lucha contra el nuevo enemigo. Los hombres que antes se enfrentaban entre si atisbaron también su llegada. Han Xiao estaba alarmado. Y Bai Yunfei encantado. "No esperaba que Chengfeng actuara tan rápido. Parece que su odio por los bandidos llegó a un nivel impensable y se ha disparado, haciéndolo luchar mejor de lo normal... En ese caso, yo también voy a darlo todo". A lo que Han Xiao retomó la atención a su propia batalla, Bai Yunfei fue el primero en atacar. Ya que su oponente llevaba una armadura ligera en el torso, se centraría en atacar la parte inferior de su cuerpo. El ataque improvisado Bai Yunfei tomó a Han Xiao con la guardia baja, pero este se adaptó rápidamente, moviéndose con agilidad por alrededor, sin darle la más mínima oportunidad de herirlo. El líder de la Fortaleza tomó distancia. Con un casi imperceptible movimiento de su mano derecha, un rayo salió disparado contra la cara de Bai Yunfei. En el tiempo que la acción de suscitó, Bai Yunfei se dio cuenta; después de todo, había practicado bastante al arrojar las Espina de Día en los últimos días. Inclinó la cabeza y la daga pasó por un lado de su oreja, incrustándose en la pared tras de él. ¡Pero Han continuó atacando! Al girar la muñeca, apareció otra daga en su mano, la cual lanzó, seguida de una segunda, y una tercera. Las tres dagas salieron volando casi simultáneamente, en una curiosa formación triangular hacia Bai Yunfei. Bai Yunfei resopló y empuñó la lanza como si fuera un molino de viento, creando un escudo giratorio frente a él. Un resonante ruido metálico se repitió tres veces, y las dagas salieron volando en otras direcciones, repelidas. Sin detenerse, Han Xiao arrojó otro par de dagas, a los pies de Bai Yunfei. Saltando a un lado, Bai Yunfei eludió el ataque y dejó caer la lanza, que automáticamente desapareció. Ahora tenía en sus manos una daga arrojadiza, la cual no dudó en disparar contra su enemigo. ¡Resulta que él podía luchar de la misma manera! Originalmente, Han Xiao planeaba perseguir y asediar a su oponente con las dagas. Pero al ver un destello dirigiéndose hacia él, quedó sorprendido. No se imaginaba que ese molesto adversario también usaba dagas arrojadizas. Evitó los proyectiles deslizándose en diagonal, no obstante, era Bai Yunfei quien ahora no le daba la oportunidad de atacar. Ojo por ojo. Daga por daga. Tal hizo Han Xiao anteriormente, Bai Yunfei le devolvió una sucesión de disparos similares, girando la muñeca continuamente para que una nueva daga se manifestara en sus manos, pareciendo que nunca iban a terminarse. Aunque él no permaneció demasiado tiempo a la defensiva. Lo que fue inicialmente una batalla cuerpo a cuerpo, se transformó en un duelo de dagas voladoras. Ambos parecían tener una infinidad en sus Anillos Espaciales, pues se mantuvieron arrojando y esquivando sin parar. Sin embargo, al cabo de unos minutos, surgió una brecha. Bai Yunfei era demasiado inexperto, al final de cuentas. A pesar de adquirir gran experiencia en el arte de manipular dagas arrojadizas, no era rival para el veterano Han Xiao. Dado que ambos portaban armaduras ligeras y las dagas se estrellaban en contra de estas, en realidad, no les ocasionaban lesiones graves. Sin embargo, la defensa Bai Yunfei era menos sólida. Y había múltiples desgarros y cortes en ambos brazos y piernas. Gradualmente quedaba en desventaja. "¡Ja! ¡Competir conmigo usando dagas arrojadizas es un suicidio! ¡Diez golpes más como mucho y te quitaré la vida!". Una mota de arrogancia curveó los labios de Han Xiao. Parecía querer humillar a Bai Yunfei. Al verlo perder el equilibrio por evadir otro ataque, sus ojos resaltaron con un brillo feriz. Con un movimiento de muñeca, dos dagas aparecieron en sus manos, listas para ser disparadas. Pero en ese momento, el rostro de Han Xiao cambió bruscamente, tornándose pálido…
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