Especialista en Fortalecimiento de Objetos

Objetivo: ¡Asesinar! ¡Asesinar! ¡Asesinar!
El Tigre Li era uno de los cuatro maestros de salón en la Fortaleza Bosque Negro y un Aprendiz de Alma en la etapa tardía. El nombre de este hombre sonaba un tanto intimidante e imponente, pero su apariencia era más como la de un erudito. Sin embargo, a pesar de verse gentil y débil, era el más brutal y despiadado entre los cuatro maestros de salón. Por lo general, si se hallaba descontento por algo, era capaz de matar un gran número de personas o incluso masacrar pueblos enteros. Y en este día, se hallaba descontento. La misión de escoltar las ofrendas de nuevo a la fortaleza le había sido arrebatada por el maestro de salón Zhong, por lo que se encontraba de muy mal humor. Hoy llevo a sus bandidos a la montaña, con ganas de encontrar algunas mujeres con las que jugar. Ellos inesperadamente encontraron resistencia en una aldea, por lo que terminó destruyéndola en un ataque de ira y se llevó a siete u ocho jóvenes mujeres. Originalmente, quería volver a la fortaleza durante la noche, pero se sintió un poco cansado en el camino, por lo que se detuvo en un área vacía en donde comer, preparándose para tomar un descanso antes de reanudar su viaje. Al ver que sus subordinados estaban totalmente impacientes por jugar con las mujeres que habían capturado, el Tigre Li bebió todo el vino de su odre de un solo trago y luego le gritó a un grupo, el cual se encontraba en su derecha: “Maldición. ¡Deja a la hermosa y jugosa muchacha para mí! Bastardos. ¿Cómo se atreven a adelantarse a mí? ¡Esa de allá también! ¡Tengo la intención de entregársela al Sublíder cuando regresemos! No se atrevan a tocarla. ¿Oyeron?” Los dos grupos reprendidos por él se separaron con expresiones desconcertadas. El grupo de la derecha se disculpó varias veces con sonrisas forzadas en sus rostros. Se hicieron a un lado, listos para dejar a su Maestro de Salón ‘tomar el primer bocado’. El Tigre Li se levantó y dio solamente dos pasos hacia delante, para repentinamente darse la vuelta como si estuviera pensando en algo, mirando en la dirección del camino el cual había tomado para llegar hasta aquí, sólo para ver una línea de color carmesí acercándose a gran velocidad. Después de observar claramente, descubrió que no era una línea roja. En realidad, se trataba inesperadamente de un joven que sostenía una enorme lanza de color rojo carmesí en la mano, el cual se precipitaba con furia y una expresión asesina en su rostro. Al momento en cual observo claramente quien venía, ya había solamente una distancia restante de cien metros entre ellos. ¡Un enemigo! Sin embargo, él sentía algo viniendo de aquella persona… ¡Se trataba de un cultivador de almas! El Tigre Li era el tipo de persona que reaccionaba con astucia. Se dio cuenta casi al instante que el visitante no tenía buenas intenciones y gritó en voz alta: “¡Hay un enemigo acercándose! ¡Estén listos para luchar!” Su rugido alerto a todos los bandidos. Volvieron la cabeza para echar un vistazo, sólo para ver a un hombre con una lanza en sus manos corriendo hacia ellos a gran velocidad. Todos ellos estaban algo dudosos: Es sólo un hombre. ¿Por qué el Maestro de Salón esta tan alarmado por un solo hombre? El pequeño grupo de bandidos en el perímetro exterior ya había desenvainado sus armas, listos para enseñarle al hombre que estaba cargando temerariamente hacia ellos una lección brutal. Le harían saber el precio que tendría que pagar por molestarlos cuando estaban buscando placer – ¡El intruso pagaría con su vida! Al ver que el hombre estaba a punto de cargar contra él, el bandido al frente del grupo levantó el arma en su mano con una feroz expresión, listo para cortar hacia abajo. Sin embargo, sus brazos levantados dejaron de moverse justo encima de su cabeza, e incluso la horrible sonrisa en su rostro parecía haberse congelado. Miró con estupefacción aquella lanza carmesí que había atravesado su pecho. En el momento antes de su muerte, lo último que pensó fue que su pecho se sentía muy cálido… Pero él no sabía que incluso otro bandido, el cual estaba de pie detrás de él, también había sido traspasado por la lanza de manera similar. Sus ojos se llenaron de ira, Bai Yunfei cargó hacia un grupo de bandidos frente a él sin detenerse, perforando con la lanza de manera brutal y eficaz. Su velocidad y agilidad no era algo a lo que estos ordinarios bandidos pudieran reaccionar a tiempo, por lo que la lanza termino atravesando los cuerpos de dos bandidos fácilmente. De repente, extrajo violentamente la lanza, dejando que la sangre rociase su cuerpo, para luego empezar a girar sobre sí mismo, balanceando la lanza en un arco carmesí. Su punta corto limpiamente a través de los cuellos de tres bandidos. La sangre brotó y aquellos tres bandidos cayeron lentamente hacia atrás sin poder tener ningún tipo de reacción. “¡Él es un cultivador de almas! ¡Reúnanse todos! ¡Ataquen juntos! ¡Mátenlo!” El fuerte grito del Tigre Li despertó a los otros bandidos de un salto. Sólo pudieron reaccionar cuando vieron al maestro de salón cargar hacia el intruso mientras levantaba su gran espada. Independientemente de lo asustados que estuvieran debido a que el oponente era un cultivador de almas. Cuando su maestro de salón se había precipitado a atacar. ¿Cómo podrían ellos correr a esconderse? De ninguna  manera, a menos que no quisieran vivir luego de esta noche. El interior del Tigre Li se hallaba lleno de conmoción y rabia. Mientras se precipitaba hacia aquel intruso, su mente se hallaba en un tren de pensamientos: “¿Quién podría haber pensado que un cultivador de almas repentinamente aparecería y nos atacaría? ¿Qué es lo que quiere? ¿Él quiere batirse a duelo contra los cuarenta y tantos hombres de mi lado? A pesar de que parece ser más poderoso que yo, todavía tengo unas docenas de subordinados. Si atacamos todos juntos. ¡Sin duda seremos capaces de matarlo!” Bai Yunfei observó por un momento a El Tigre Li, el cual estaba corriendo hacia él. Aun así, sus pies no se detuvieron en lo absoluto. Después de evitar un sable que venía por detrás de él, envió a un hombre en frente suyo a volar con una patada, derribando a varios bandidos los cuales estaban cargando detrás de aquel hombre. Luego, empujo el mango de su lanza hacia atrás con fuerza. Un hombre, el cual estaba detrás de él, fue traspasado inmediatamente en su cuello por el mango de la lanza cayó hacia atrás con sus ojos desorbitados. Sosteniendo la lanza horizontalmente, Bai Yunfei bloqueó dos espadazos los cuales venían hacia él desde un costado. Empujando a los dos bandidos hacia atrás con un violento empuje, balanceó la punta de aquella lanza en sus cuellos, dividiendo sus gargantas. En ese momento, el Tigre Li finalmente había llegado a donde se encontraba Bai Yunfei. No había esperado que este hombre fuese tan feroz como para que pudiera matar a tres de sus hombres en tan solo unos instantes. Con un fuerte rugido, dio un salto mientras balanceaba su gran espada hacia abajo, apuntando hacia Bai Yunfei. Ya era demasiado tarde como para que Bai Yunfei pudiera darse vuelta para luego atacar con su lanza, por lo que levanto su la lanza horizontalmente por encima de su cabeza, con la intención de bloquear aquel poderoso ataque. Después de recibir aquel corte de sable de frente, fue lanzado hacia atrás varios pasos de forma continua por la fuerza del impacto. Cuando Tiger Li estaba a punto de perseguir y atacar a Bai Yunfei, se vio obligado a retroceder por un barrido horizontal de aquella lanza. Después de forzar a el Tigre Li a retirarse, Bai Yunfei echó a correr, extendiendo la distancia entre ambos, y atacó a otro grupo de siete u ocho bandidos. Cada vez que el Tigre Li quería precipitarse hacia él, Bai Yunfei lo obligaba a retirarse y luego se apartaba para seguir luchando con los otros bandidos. Bai Yunfei era como un tigre cargando contra un rebaño de ovejas. Su lanza, sus golpes y sus patadas lo convertían en un arma letal contra aquel grupo de bandidos. Uno tras otro, los bandidos fueron derribados al suelo, dejando cada vez menos aún en pie. Cuando Bai Yunfei había atravesado el pecho de otro bandido con su lanza, El Tigre Li finalmente fue capaz de aprovechar aquella oportunidad que se le presento. Corriendo velozmente, llego hasta estar frente a Bai Yunfei y balanceó su gran sable horizontalmente hacia su cintura. Bai Yunfei plantó la lanza hacia un lado y bloqueó aquel poderoso golpe. Pero, un destello de alegría se vio en los ojos del Tigre Li. Dando medio pasó hacia adelante, resultando en él y Bai Yunfei casi enfrentándose cara a cara, levantó su brazo izquierdo. Su brazo se hinchó al instante y sus músculos se abultaron y luego, asesto un fuerte golpe en el pecho de Bai Yunfei. Estaba seguro de que, debido a que Bai Yunfei era bueno en el uso de una lanza, debería ser débil en el combate cuerpo a cuerpo a corta distancia. En aquel momento, se encontraba cerca de la cara de su oponente, por lo cual sería inconveniente para Bai Yunfei balancear su lanza. Mientras que el Tigre Li utilizase sus violentos ataques de aproximación excesiva y fuese asistido por los ataques furtivos de todos los demás bandidos. ¡Aquel joven definitivamente moriría! Sin embargo, Bai Yunfei no entró en pánico en lo absoluto. Dando medio paso hacia atrás con el pie derecho, creando un poco de distancia, Bai Yunfei levanto el puño derecho y le dio un golpe al Tigre Li. Sonidos nítidos de huesos rotos resonaron en los oídos del Tigre Li y también explotaron en su corazón. Con los ojos llenos de incredulidad, voló hacia atrás involuntariamente. Una fuerza enorme llegó a él a través de su puño derecho, luego vino una segunda fuerza y luego una tercera fuerza. Parecía que en un abrir y cerrar de ojos, tres capas de fuerza de un golpe se dispararon a través de su propio puño. Incluso se sintió que los huesos de su brazo izquierdo, a partir de su puño hasta el hombro, se estaban deteriorando poco a poco. Arte Ondas Superpuestas: ¡Triple Fuerza de Puño! Después de enviar a volar a su oponente, Bai Yunfei no lo persiguió para atacarlo inmediatamente. Su brazo derecho estaba temblando ligeramente. A pesar de que sólo se había utilizado el primer nivel del Arte Ondas Superpuestas llamada Triple Fuerza de Puño, los efectos secundarios de la erupción eran todavía algo insoportable para su brazo derecho. “Todavía no soy lo suficientemente competente…”. Bai Yunfei balanceó su brazo derecho un poco y canalizó Fuerza de Alma en él, permitiéndole recuperarse muy rápidamente. Levantó los ojos, mirando a aquellos bandidos que estaban en los alrededores, los cuales tenían expresiones atemorizadas, dejando de atacar al ver que su Maestro de Salón había sido enviado a volar. No sólo los bandidos, en ese momento, incluso el Tigre Li también observaba a Bai Yunfei con incredulidad, su brazo izquierdo temblaba innaturalmente. Al ver que Bai Yunfei no lo atacó inmediatamente, dejó escapar un suspiro de alivio, pero sus ojos todavía estaban llenos de un profundo temor: “¡Ataquemos todos juntos! Vamos…”. Las palabras que iba a decir se quedaron atascadas en su garganta, al haber descubierto horrorizado que ya solo quedaban un puñado de bandidos aún en pie alrededor. A los pies de Bai Yunfei, más de treinta bandidos yacían en desorden y ninguno de ellos podría volver a luchar de nuevo. Aquel grito que lanzo el Tigre Li también había despertado a los otros bandidos supervivientes de un salto. Pero en lugar de correr para luchar contra el enemigo como su maestro de salón les había ordenado, empezaron a huir desesperadamente. ¡Ellos no eran tontos! Este era un enemigo que había eliminado a más de treinta hombres de su lado con facilidad y que incluso un cultivador de almas como el maestro de salón Li no era rival para él. Pero cuando se habían alejado tan sólo unos pasos, se quedaron congelados por el miedo cuando escucharon dos miserables gritos procedentes de la distancia. Dos hombres habían reaccionado un paso por delante de ellos y ya habían escapado varias decenas de metros, estando a punto de desaparecer en un bosque a un lado. Sin embargo, los corazones de estos hombres habían sido penetrados por dos dagas que habían venido volando desde el frente. Cayendo sin vida con expresiones de estupefacción. Li Chengfeng salió lentamente de la oscuridad del bosque. Extrayendo aquellas dagas de los dos cadáveres, se dirigió hacia los últimos cuatro bandidos que aún estaban en pie paso a paso. Dio una rápida mirada a Bai Yunfei en la distancia, diciendo con voz grave: “Déjame el resto…”. Los últimos cuatro bandidos habían originalmente también querido correr hacia el bosque para salvar sus vidas. Pero ahora, viendo a Li Chengfeng matar a dos de sus compañeros, los cuales habían empezado huir antes que ellos, y al ver aquella furiosa mirada en sus ojos mientras se acercaba a ellos, hizo que el miedo ya no les dejara pensar racionalmente. Con un grito de terror, inmediatamente huyeron en todas direcciones. Uno de ellos, presa del pánico, corrió en una trayectoria aleatoria, la cual lo guio hacia Bai Yunfei. Cuando se dio cuenta de este hecho, ya era demasiado tarde. Bai Yunfei lo envió volando hacia atrás con una patada. Li Chengfeng luego lo persiguió y le cortó la garganta. Sin detenerse, persiguió a los otros tres bandidos restantes, uno por uno, Li Chengfeng termino matando a todos. Luego, regresó al lado de Bai Yunfei y comenzó a revisar a aquellos bandidos derribados por Bai Yunfei, acabando con los que aún estaban vivos con sus dagas. Al ver esto, el Tigre Li tenía una expresión aún más desagradable. Nunca había esperado que el enemigo tuviese un compañero. Por otra parte. ¡Este también era un cultivador de almas! Al ver su apariencia despiadada, Tiger Li abandonó la idea de pedir clemencia. Con los ojos parpadeando, su cerebro estaba pensando desesperadamente en una forma de escapar a la muerte. De repente, sus ojos brillaron con un destello de alegría. Observo atreves del rabillo de su ojo a tres mujeres jóvenes a su izquierda, las cuales se estaban abrazando a dos metros de distancia. Cubrían sus bocas con fuerza, sus ojos estaban llenos de terror y sus cuerpos temblaban de miedo. Un lamentable grito repentinamente se escuchó. Li Chengfeng había descubierto a un bandido tendido en el suelo, el cual se hacia el muerto, y acabó con él sin piedad alguna de una puñalada. Sin embargo, al momento en el cual se escuchó aquel grito, los ojos del Tigre Li brillaron con ferocidad. Aflojó la mano derecha, descartando de forma inesperada su propia arma, y luego repentinamente salto a la izquierda. ¡Al mismo tiempo, alargó su mano derecha y sujetó a una de las jóvenes! Se había imaginado que estos dos jóvenes estaban probablemente tratando de rescatar a las mujeres. Por lo tanto, quería tomar un rehén para obtener una pequeña oportunidad de sobrevivir.
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