Especialista en Fortalecimiento de Objetos

El destino del viejo y el joven
Paso a paso, el terrible Huargo se acercaba a ellos, goteando sangre que se le derramaba por todo su cuerpo. Y detrás de él, estaban esparcidas las extremidades de todos los hombres que recién masacró. ¡Parecía un auténtico demonio! Cuando los ojos de Bai Yunfei y los suyos se cruzaron, el joven sintió una presión imposible en su alma que lo dejó rígido y tembloroso. Un terrible miedo se apoderó de su mente mientras miraba a esos ojos llenos de sangre, al terrible demonio acercándose a él. "¡Oh, no, Yunfei, corre! ¡Separémonos y corramos!”, dijo el viejo Wu al ver que Huargo se aproximaba. Reprimió todo el miedo de su corazón, le gritó a Bai Yunfei y corrió al otro lado. Huyendo aproximadamente unos diez metros de distancia, el viejo Wu echó una mirada hacia atrás y comprendió que Bai Yunfei continuaba en el mismo sitio, paralizado, viendo a ese demonio que lentamente se le acercaba. "¡Yunfei! ¡Corre!", le alertó el viejo Wu a Bai Yunfei, pero el muchacho seguía sin moverse... Solamente había un miedo profundo dentro de Bai Yunfei. Correr no se le cruzó por la cabeza. En su mente continuaba plasmada la imagen de esos hombres masacrados prácticamente de un solo golpe. Todos estaban muertos. Y ahora él iba a morir también. ¡Huargo ya estaba muy cerca! Los fuertes gritos del viejo Wu no surtían efecto. Al ver que Huargo ya casi alcanzaba a Bai Yunfei, el viejo alternó su mirada entre ambos, luego sondeó el hacha en sus manos, volvió de nuevo la vista a Huargo, y le arrojó el hacha con todas sus fuerzas. “¡Tu, demonio, ven por mí, intenta matarme!”. El viejo Wu decidió usarse a sí mismo como cebo para darle una oportunidad a Bai Yunfei de escapar Huargo se inclinó un poco y evitó el hacha. Miró a Wu, pero no corrió tras él como el viejo esperaba. En cambio, dirigió su atención al aturdido Bai Yunfei. Después sonrió divertidamente, tomó la maza muy cerca de sus pies y la arrojó con fuerza en dirección hacia Bai Yunfei. Totalmente desconcertado, Bai Yunfei se mantuvo de pie, exactamente inmóvil en el mismo lugar, viendo como la maza volaba hacia él. Si lo golpeaba, no tendría posibilidades de sobrevivir. ~ ¡Bang! ~ Hubo un golpe seco y pesado. El público en el exterior dejó escapar un gemido de sorpresa. Se sorprendieron al ver que la maza no golpeó a Bai Yunfei… sino al viejo Wu. Justo al último instante, el viejo Wu se había apresurado a un lado de Bai Yunfei y lo apartó de un empujón, recibiendo el golpe de la maza directamente en el pecho. ~ ¡PooF! ~ Un chorro de sangre salió de la boca del viejo Wu, salpicando el aire y la maza antes de caer al suelo. Parte de la sangre le manchó el rostro a Bai Yunfei, y aunque se sentía caliente, en su mente fue una sensación fría. Por un momento, todo sonido desapareció. Cuando Bai Yunfei vio como caía el viejo Wu con su expresión preocupada en el rostro, las fuerzas perdidas regresaron a su cuerpo. Con un movimiento rígido atrapó el cuerpo del viejo, lo puso en el suelo suavemente, se arrodilló junto a él y dijo con voz muy ligera: “¿Viejo… viejo Wu?”. Debido al repentino suceso, el público guardó silencio. Por un momento todos dejaron de gritar, y solo miraban a Bai Yunfei entre susurros. Huargo dio un paso, pero no siguió adelante, solo miró con un despectivo interés a los dos hombres en frente. El viejo Wu no podía evitar seguir tosiendo sangre. Su pecho se notaba aplastado hacia adentro. "Yunfei... finalmente… despertaste… Corre… debes… huir…”. "Wu… Viejo Wu… Deja de hablar, no sigas hablando... Viejo Wu... Tú... no debes morir... No te mueras…". Bai Yunfei limpió la sangre brotando de la boca del viejo, mientras lloraba sobre él y sus lágrimas le caían en el rostro. "Ja, Ja... Yunfei, no estés triste… Este viejo no se arrepiente... Mientras puedas vivir, está bien...". "¿Sabes qué? Chico, cuando vi tus ojos claros por primera vez, pensé, si mi nieta todavía estuviera viva, si estuviéramos todos bien, te habría presentado a Xiao Yu’er... Seguramente hubiesen sido una bonita pareja, je, je... ¡Er…!”. Tal vez porque estaba pensando en cosas felices, el viejo Wu dijo esas palabras muy rápidamente. Poco después tosió desenfrenadamente y vomitó una gran cantidad de sangre con incluso partes de sus órganos internos. "Viejo Wu, viejo Wu...". A Bai Yunfei le dolía el corazón como si alguien le hubiese clavado un cuchillo. No supo que otra cosa decir, aparte de repetir entre gritos viejo Wu una y otra vez. El viejo Wu levantó su mano con dificultad y le limpió las lágrimas que caían por las mejillas a Yunfei. Sus ojos estaban llenos de amor al decir: "Yunfei... Tienes que ser fuerte para vivir... No importa lo difícil que sea, no pierdas la esperanza ... Recuerda lo que digo... Debes vivir... Con la conciencia tranquila y sin ninguna vergüenza". "Por desgracia, al final... no pude… vengar… a mi nieta…”. La mano que acariciaba la mejilla de Bai Yunfei cayó y dejó de moverse. "Viejo Wu… Viejo Wu…" Bai Yunfei murmuró mecánicamente el nombre del hombre que conoció en este fatídico día, guardando por última vez la imagen de su gentil rostro en su corazón. "¡Ah!" "¡Ah!" “¡Ah!". Bai Yunfei levantó la cabeza y gritó en voz alta, pero el dolor en su corazón no se alivió en absoluto; dos líneas de rojo brillante se deslizaron por sus mejillas... ¡Estaba llorando sangre! En la terraza, Zhang Yang miró a Yunfei en el campo con una sonrisa burlona y llena de satisfacción. Sus ojos brillaban de alegría. Sin embargo, el segundo maestro Zheng quien miraba también a Bai Yunfei cambió ligeramente su expresión. Incluso aquel misterioso hombre vestido de negro a la derecha de los hombres de la terraza levantó la cabeza, interesado en la escena... Huargo miró fríamente a Bai Yunfei y, como si hubiera decidido que era suficiente de aquel acto, se dispuso a levantar un pie para empezar a caminar. Pero entendió que Bai Yunfei había dejado de llorar; se levantó lentamente, sosteniendo el ladrillo en la mano y, paso a paso, fue quien caminaba hacia él. De alguna manera, sin entender la razón, Huargo sintió una punzada de miedo mientras lo miraba a los ojos rojos que goteaban lágrimas de rojo sangre. “¿Miedo? ¿Cómo es que yo...?”. Huargo sacudió ligeramente la cabeza. Decidió que iba a torturar lentamente hasta la muerte a ese último oponente... Los dos hombres no estaban muy separados, así que, luego de unas pocas respiraciones, Huargo lanzó un golpe directo a la cara de Bai Yunfei. Bai Yunfei alzó el ladrillo y golpeó el puño de Huargo con este. Considerando la fuerza que el mismo Huargo poseía, él no quiso evitar el ladrillo. ¿Un ladrillo? ¡Seguramente podría quebrar una pared de un golpe casual! Rompería el ladrillo y también la mano del chico. Sonaba a una buena idea. Los labios de Huargo se curvaron en una tétrica sonrisa. ~¡Bam!~ ~¡Crick! ~ El primer sonido fue, por supuesto, el del ladrillo golpeando el puño. El segundo sonido, no fue el del ladrillo rompiéndose, ¡sino el de los nudillos del puño de Huargo! Huargo miró, totalmente desconcertado, a sus actuales dedos doblados. Dejó de lado el dolor y olvidó seguir moviéndose… No obstante, ¡Bai Yunfei no! Después que el ladillo rompiese el puño de Huargo, Bai Yunfei dio un paso adelante, alzó el ladrillo, y lo balanceó contra la frente del hombre. Una vez que el ladrillo bajó, Huargo ya se había recuperado de la sorpresa, pero fue demasiado tarde para mover la cabeza y evitar el siguiente golpe: ¿Podría ser que su cabeza se rompiera al igual que el puño? "¡Debes estar bromeando!”. Instantáneamente, la energía de la que Huargo se propagó por su cuerpo, precipitándose hasta la cabeza. La carne de su frente y el rostro se torcieron un momento, convirtiéndose en una superficie fuerte… ¿Acaso se había endurecido? "¿Eh?" Desde la terraza, Zhang Yang parecía encantando: "¿Despertó?". ~¡Pum!~ Hubo un ligero ruido. Era el sonido del ladrillo golpeando la cabeza, pero esta vez no se escucharon huesos rotos. "¡No recibí daño! ¡Y... he despertado!". Huargo estaba realmente excitado. Reprimió la emoción y volvió a adoptar una expresión adusta. Estuvo por levantar la mano para contraatacar cuando de repente… se sintió aturdido. ‘Bonificación de +10: Los ataques tienen un 1% de probabilidad de aturdir al objetivo, durante un máximo de tres segundos’ ‘(Si golpea a la cabeza, la posibilidad de aturdimiento aumenta en un 5%)’ ‘¡Activación exitosa!’ "¿Oh?". Desde arriba, una tenue exclamación de sorpresa. Era el misterioso hombre vestido de ropas negras. "Tío Qin, ¿qué pasa?", preguntó el segundo maestro Zheng a su lado "Por un momento, me pareció que... Me dio la impresión que ese ladrillo contenía algo de fuerza de alma...”. "¿Qué? ¿Es ese ladrillo es un objeto de alma? ¿Cómo es eso posible?" "Hmmm… O tal vez fue que durante el despertar de Huargo. Lo habré confundido con su fuerza del alma… Y la fuerza de alma de ese joven también está despertando, aunque todavía es muy débil… Tal vez estoy confundido”. Abajo en el campo, el mareo repentino hizo que la mente de Huargo se quedará en blanco. Naturalmente, aun no podía controlar bien su fuerza de alma y el reforzamiento en su cabeza desapareció abruptamente. ¡Pero Bai Yunfei no se hizo esperar! ~¡Pam!~ Esta vez, se oyó el sonido de huesos rotos. ~¡Pam!~ Un segundo golpe seguido. Huargo fue lanzado un paso hacia atrás. Además de huesos rotos, también escupió sangre. ~¡Pam!~ Una tercera vez… Huargo no pudo mantener el equilibrio y cayó de espaldas. Con los ojos rojos de sangre, Bai Yunfei no se detuvo. Se sentó sobre la cintura del hombre y continúo golpeándolo. Cuando Huargo finalmente se recuperó de los mareos, lo primero que sintió fue un horrendo dolor de cabeza… Después recobró la visión y vio… ¡Un ladrillo descendiendo! Posteriormente, perdió el conocimiento. Con otro golpe más, Bai Yunfei aplastó el rostro de Huargo contra el suelo. Continúo golpeando, una y otra vez, constantemente, sin pausa… Todo el público permaneció en silencio, mirando a ese chico que balanceaba un ladrillo, incluido Zhang Yang, el maestro Zheng, incluso el tío Qin... Era muy difícil saber exactamente cuántos golpes se necesitaron para matar a Huargo. El mismo Bai Yunfei no lo sabía… Después de un largo tiempo, finalmente Bai Yunfei se detuvo, porque… simplemente ya no podía sentir que estuviese aplastándole la cabeza. Aunque sus ojos ya no lloraban sangre, seguían estando rojos. Con una mano se limpió los ojos y recuperó gradualmente la visión. Miró al terrible Huargo debajo de él y permaneció aturdido por un momento. Luego que se puso de pie, sin decir nada, fue a donde el cuerpo del viejo Wu, lo cargó en brazos y se volvió hacia Zhang Yang. Tranquilamente y en voz baja dijo: "Gané, déjame ir...". Al ser visto por esos ojos fríos, Zhang Yang no pudo evitar sentir algo de miedo. Pero al darse cuenta que estaba temblando, su rostro cambió. Miró el cadáver Huargo en el campo. Y al cabo miró a Bai Yunfei. Con expresión feroz lo señaló y gritó histéricamente: "¡Guardias! ¡Vayan! ¡Mátenlo! ¡Mátenlo!”.
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