Tierra de Mercenarios

V1C10 Amigo
Según investigaciones, existen unos antiguos dragones sagrados que son la única raza clasificada como “alta” en el mundo. En los últimos trescientos años, uno de los dragones sagrados antiguos más famosos estuvo en una guerra de dioses. Era la montura de un caballero sagrado llamado Hark Daqingshan, un Dragón Verde de hielo. Un antiguo dragón sagrado puede lanzar directamente cualquier magia de nivel cinco o superior del mismo atributo sin la necesidad de nombrar el hechizo, e incluso puede transformarse en un humano. Lo único preocupante es que, aunque el dragón sagrado adulto es elegante, lujoso y sabio, aquellos menores de cuatrocientos años son más bien similares a los niños humanos menores de tres años. No solo son irracionales, sino que también están llenos de curiosidad. Les encantan las actividades al aire libres y son tan buenos en la magia que algunas veces poseen un explosivo poder destructivo. Cuando el dios del todo creó aquella raza, también creó especialmente a los dragones montados para los otros dioses. Estos dragones pertenecen a la raza media, al igual que los humanos y elfos. Tras la muerte del dios Creador, estos dragones montados fueron liberados y cayeron al mundo terrenal. Estos grandes dragones también tienen una gran sabiduría, son buenos con ciertas magias y poseen un gran poder destructivo. Se dice que algunas razas pueden tener misteriosos enlaces con ellos, o que poseen sangre de demonio, lo que les permite comunicarse con los dragones montados y así convertirse en caballeros sagrados. Aunque cabe recalcar que esta sangre no se hereda, y que incluso razas extremadamente bajas de repente pueden nacer con esa sangre noble aceptada por los temibles dragones. En la actualidad, hay de cinco a diez Montadragones en el país de Ono uU. Los dragones que actualmente sirven en los ejércitos de varios países, y quienes se han convertido en la principal fuerza de asalto, son de hecho unos pequeños dragones terrestres. Según la investigación, esta es considerada una subespecie del dragón. Cuando el dios del todo creó al clan de los dragones hubo muchos productos fallidos. Aunque estos productos tuvieran poca capacidad, su esperanza de vida era enorme, y eran tan fuertes que podían sobrevivir por todo el mundo. Ocasionalmente hay algunos dragones terrestres con magia simple, pero muchos de ellos son más bien conocidos por su comportamiento violento, luchando en el desierto y zonas montañosas. En batallas de corta distancia, los dragones son una pesadilla para cualquier arma. Chi Ichiko, Coexistencia y Conquista: La caballería del dragón. *** -Heh… Heh… - jadeó el oso, luchando por mantenerse en pie. Entonces, lo que apareció ante los ojos de Amy fue horrible. -¡Ah! – gritó el chico, cayendo desmayado al suelo. El estómago del Oso de Nieve, rojo como la sangre, explotó, y los intestinos salieron volando por todo el lugar. Era normal que Amy estuviera tan asustado. … -Despierta, despierta – dijo la voz de un chico –. Hay mujeres hermosas, en serio, mira, despierta… Amy estaba acostado en medio de la carretera continental, y un chico de piel oscura le daba palmaditas en la cabeza. -Lu’er – le dijo el chico a un cachorro verdoso que se encontraba junto a él –. Échale un ojo, iré a buscar algo de nieve en la zanja… -Ah… hace un frío de muerte. Al escuchar aquellas palabras, Amy recordó el constante tormento de tío Chi durante las mañanas, por lo que, aturdido, despertó inmediatamente cuando escuchó la palabra “nieve”. -¡Oso! – exclamó Amy, asustado - ¡¿Dónde está el oso?! Aunque inmediatamente recordó la asquerosa escena previa a su desmayo. -Que extraño – señaló el otro chico –. Todavía no te he lanzado nieve, ¿Cómo es que tienes frío? El joven se sentó junto a Amy, quien apenas se estaba incorporando. -Mataste al oso – explicó -. Eres muy poderoso. Aunque tuve que dispararle una flecha en la oreja a la osa para que muriera. Es la forma más rápida de matar a un oso; el macho fue estúpido, hizo mucha presión a causa de su ira, se le rompieron los intestinos y murió. -Wow, estaba muerto de miedo. Aunque lo cierto era que, aunque ya se había despertado y lucía tranquilo, Amy todavía estaba nervioso, asustado y bastante cansado, a penas podía moverse. -Mi nombre es Daqingshan, Hark Daqingshan – dijo el chico mientras sonreía y le extendía la mano a Amy - ¿Y tú? -Amy – respondió sosteniendo la mano del niño – Amy Haber. Todo aquel que ya conozca la historia quedaría boquiabierto. Ya fueran dioses, humanos, de los cielos o del mundo de los demonios, Ya que, en ese momento, dos de los tres niños que fueron llamados “Dioses del Dragón” se encontraron en la misma escena. -Vaya, Amy, ¡Eres tan increíble! – insistió el chico - ¿Cómo es que tu espada puede emitir magia? Daqingshan observó a Hoja de Hielo, analizando con la mirada cada detalle del arma, con un poco de envidia ante tanto poder. -Es lo que mi padre me dejó… ¿No te habías desmayado? – inquirió Amy al recordar el momento en el que el chico parecía muerto en el suelo - ¿Cómo fue que viste a mi espada hacer magia? -¿Quién dijo que me desmayé? – exclamó Daqingshang -. Los osos no comen personas muertas, así que fingí que me desmayaba para estar seguro. Cuando los osos pusieron toda su atención en ti, me levanté y disparé la flecha a la osa hembra. -Oh, no hagas eso la próxima vez, me dio mucho miedo pensar que hubieras muerto – admitió Amy -. Por cierto, ¿Por qué querías agarrar al oso? Es muy peligroso. Hark Daqingshan tenía quince años. Sus antepasados vivían en la aldea al pie occidental de la Montaña Colmillo Dragón, sin embargo, no era un Hami, sino que también sus antepasados habían emigrado a la zona debido a los bajos impuestos del Reino Hami. A sus nueve años, los padres de Daqingshan y algunas personas de la aldea salieron a cazar. Se desviaron en la Teraza del Dragón Verde, haciendo enojar a un antiguo clan de dragones que allí vivía. Como resultado, la mayoría de ellos murió por una avalancha causada por un enorme dragón verde. Muy pocas personas lograron huir hasta la aldea, en donde se le comunicó a Daqingshan que había quedado huérfano. Él y los demás niños pobres comenzaron a una edad temprana a mantener sus hogares. Con el fin de obtener comida, Daqingshan comenzó a cavar agujeros para ardillas de nieve y a dispararle a los conejos de nieve con pequeñas flechas cuando tenía diez años. Cuando se hizo mayor, Daqingshan comenzó a ir de caza con los adultos del pueblo. Hace tres años, dos osos de nieve habían llegado a los alrededores de la aldea. La mayoría de los osos están acostumbrados a vivir cerca de la playa y cazar animales marinos. Sin embargo, nadie sabía por qué esos dos habían llegado al distrito que se encontraba muy lejos del mar, atacando a menudo a los aldeanos y al ganado. Por muchas cacerías a gran escala que intentaron, ninguna pudo dañarlos. Justo en esta ocasión, Daqingshan descubrió que sacaron a los cachorros a cazar, y cuando el oso macho se despreocupó, Daqingshan cogió al cachorro y salió corriendo. -¡Oye, mira! – Daqingshan le mostró orgulloso a Amy el saco de nieve que se había hecho con lo que quedaba de su ropa, en donde se encontraban los restos de los ositos muertos –. Iba a llevarlos al puesto. Allí hay soldados, y debería ser posible venderlos. Fue entonces que el destino de los dos niños se unió. Amy tenía que esperar a su maestro en la estación de Colmillo Dragón, mientras que Daqingshan quería vender al osito en el mismo lugar. El joven moreno sacó toda la piel de oso que llevaba y cortó el antepié. -Los osos ya están muertos – indicó Amy – ¿Por qué eres tan cruel? -Las pieles de oso se pueden vender, especialmente la de los Osos de Nieve, ya que son raros – explicó el muchacho –. Y bueno, el antepié del oso es muy delicioso. Como era de esperarse, en la estación una persona puede llegar a comprarlo por un muy alto precio, ya que es mucha más carne de la que normalmente queda atrapada en las trampas de oso. En la tarde del día siguiente, ambos niños se presentaron en la estación Colmillo Dragón. Sorpresivamente, Daqingshan vendió todo a muy buen precio: doscientas monedas de oro, lo que era suficiente para que una familia común viviese durante diez años. Como era un chico muy generoso, Daqingshan invitó a su nuevo amigo a una gran cena. Después de que Amy se quedara deliberadamente con él, Daqingshan se decidió a acompañarlo a esperar a Chi Hanfeng y al maestro Laiha. La noche a principios del verano en el Continente Helado eran todavía relativamente frías. El rugiente viento del norte barrió la nieve y cruzaba todo el paso de la Montaña Colmillo Dragón. Debajo de un alero, Amy y Daqingshan se apretaron juntos bajo el sotavento. Ambos niños no podían dormir, y querían encontrar un lugar para poder conversar, aunque no querían gastar dinero en un bar, así que salieron corriendo de la casa hacia otro lugar. -¡Guarf, guarf! – el cachorro verde salió de entremedio de las piernas de Daqingshan, mostrándole a Amy una alegre mirada feliz. Amy le contó a Daqingshan sobre su tío Chi y su maestro Lei Ge, el cómo entrenaba nadando en el Lago Lunieve y cómo aumentaba su velocidad y evasión en el Bosque Helado. Su nuevo amigo escuchaba fascinado todo lo que Amy le contaba, sobre todo cuando se trataba del agua tibia del río, ya que parecía que, debido a lo congelado de las temperaturas en su pueblo, Daiqingshan nunca había nadado antes. Así se pasaron las horas hasta que los muchachos finalmente se fueron a dormir. -Ah… hace un frío de murete… ¡Ahh! A la mañana siguiente, Daqingshan se despertó repentinamente por un grito de Amy, y vio a dos personas más junto a un enorme Lobo de Nieve dentro de la casa. Uno de ellos era un anciano vestido con jirones y ropa deshilachada, mientras que el otro era un hombre guapo, con una gran sonrisa en el rostro y las manos llenas de nieve que le había lanzado encima al pobre Amy, quien terminaba de saltar de la cama. -Finalmente te encontré, hijo – dijo el hombre que parecía un noble. Por su parte, el anciano mago fijó su mirada rápidamente en Daqingshan y Lu’er, quienes acababan de sacar la cabeza del enderón. -¿Qué es lo que veo aquí? – dijo el viejo, mirando la cama de Daqingshan –. Pequeño, ¿Cómo te llamas? -Daqingshan, Hark Daqingshan. -No te pregunto a ti – le corrigió Lei Ge, sonriendo –. le estoy preguntando a esa pequeña cosita verde. -Oh, es mi cachorro – dijo inocentemente –. Se llama Lu’er. -Je,je, sí, sí, es un cachorro – añadió -. ¿Has firmado un contrato con este cachorrito? -¿Contrato? – le cuestionó el niño, confuso - ¿Qué contrato? -Pequeño amigo – Lei Ge se dirigió esta vez al joven -. ¿Crees que es bueno para ti tenerlo? Tu perrito puede crecer en cuatrocientos años. Es inútil si lo conservas, si lo deseas puedes dármelo. Sin embargo, y a pesar de las miradas amables del viejo mago, este sabía que Daqingshan no le entregaría a Lu’er así como así. -Bueno, a cambio te daré algo bueno – sonrió el anciano -. Si quieres aprender magia, te enseñaré y te garantizaré que te convertirás en el mago del palacio. Y si prefieres ser caballero, bueno, el joven que está a mi lado puede enseñarte. Casi sin palabras, el joven de piel morena observó al gigantesco lobo blanco que se encontraba junto a Chi Hanfeng. -¿Ves ese lobo de allí? – indicó Lei Ge -. Es un Eudemon, e incluso puede volar. Un año después te ayudaremos a solicitar un pequeño Eudemon y a convertirte en un Caballero Eudemon del imperio. A excepción de Daqingshan, las otras tres personas reaccionaron fuertemente. -¡Ah! – suspiró Amy, quien tardó en aprender todo ello en tres años, mientras que su amigo tan solo en dos días. Después de unos días, tío Chi y Lei Ge se enteraron de que había otra persona que había solicitado un Eudemon, así que no sabrían quién recibiría uno el próximo año, ya que dos de ellos ya han sido tomados. -Oye, oye, no hables por mi – dijo tío Chi, enfadado –. También soy un magnífico caballero imperial, pero si me pides que acepte aprendices, lo aceptaré, aunque me dé algo de vergüenza. -Bwa… Lu’er, quien acababa de sacar la cabeza del edredón, había escuchado esas palabras. Se aclaró la garganta y, acto seguido, botó una gran bocanada de espuma verde a los pies del maestro Lei Ge.
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