Tierra de Mercenarios

V1C8 La Hoja de Hielo
Listado de armas mágicas en la Guerra de los Dioses. Página 15, columna 2: Hoja de Hielo. Clase: Espada de dos manos. Longitud: 1,6 metros. Peso original: 22,5 kg. Atributo Mágico: Hielo. Bendición Mágica: Elfos Altos del Hielo. Ataques Especiales: -Hoja de Hielo (magia de primer nivel). -Tormenta de Hielo (magia de segundo nivel): Invoca una tormenta que aparecerá al instante. -Lanza-Carámbano (magia de tercer nivel): Invoca una lluvia de lanzas congelantes. -Lanza de la Tundra (magia de cuarto nivel): Sirve para aumentar el poder de la Lanza-Carámbano, pero gastando más maná. -Dragón de Hielo (magia de quinto nivel): Invoca un poderoso aliento de dragón congelante. -Frío Polar (magia prohibida). Nota: Aunque esta arma está incluida entre las primeras utilizadas por el rey mercenario, Amy, lo cierto es que éste rara vez llegó a utilizarla en la Guerra de los Dioses. *** Como todas las personas que son petrificadas por primera vez, Amy cayó de lleno al suelo. Una delgada mano levantó su pesado cuerpo del piso y le volvió a sentar. Tras unos minutos, ya estaba pasando el efecto del hechizo cuando Amy pudo volver a parpadear y escuchar lo que le tenían que decir. -Hace medio año conocí a tu padre en la Torre Mendhielo – le contó el viejo mago -. Luchamos codo a codo durante tres meses. Tras oír las palabras del aciano, Amy quedó en blanco. Chi Hanfeng, por su parte, se sobaba el trasero mientras se levantaba a duras penas del suelo. -Señor Mago – dijo el hombre al sentarse en la silla nuevamente -. ¿Cuál es su nombre? -Soy el Gran Archimago del Imperio Amy, profesor de la quincuagésima tercera generación del imperio – sonrió con descaro –. Mi nombre es Lei Ge IV. Tras escuchar aquellas palabras, tío Chi quedó boquiabierto, tratando a duras penas de recordar el cómo hacer una reverencia ante alguien de quién se había mofado unos momentos atrás. -No son necesarias las formalidades – aseguró -. Aunque es cierto que soy mayor incluso que Chi Ningyuan. El mago observó a su alrededor. -Por cierto, ¿En qué año del Calendario Rojo Lunar estamos? – preguntó al aire, rascándose la barbilla y suspirando –. Acabo de salir de la Torre Mendhielo y muchas cosas han cambiado. Por desgracia, un día en la torre es como si hubieran pasado cien años en el resto del mundo. Chi Hanfeng, quien al fin se decidió por no arrodillarse, aprovechó la situación para poder hacerle preguntas a su viejo invitado. -Oh, eso quiere decir que usted tiene muchos años – dijo sorprendido el noble –. Ya vamos en el año 199 del Calendario Rojo Lunar. -Ya veo – señaló el mago acongojado -. Han pasado noventa y tres años… he estado entrenando dentro de esa pagoda durante noventa y tres años… El viejo se peinó la barba. Aunque nadie lo dijo con palabras, tanto tío como sobrino querían escuchar la historia que tenía que contar, por lo que se acomodaron atentos mientras el hombre les narraba lo acontecido. Hace noventa y cuatro años, Lei Ge se había propuesto ingresar a la Torre Medhielo para explorar el reino mágico desconocido que decían que había allí. Después de haber entrado, descubrió que se encontraba en un mundo completamente distinto al suyo. Hace diez años, un viejo amigo de Lei Ge, conocido como Barbas, había entrado en la torre y aún no había salido, por lo que Lei Ge esperaba encontrar a su amigo allí. No obstante, una vez dentro se dio cuenta que había mucho más de lo que se esperaba. Aunque la torre era bastante alta, con trece pisos encima, descubrió que aún se podía seguir más allá. Nevaba por todos lados, e incluso se podía divisar un iceberg a la distancia. No había caminos ni edificios, y para cuando Lei Ge quiso salir, él se dio cuenta de que no tenía idea de en dónde se encontraba. -Me llevó mucho tiempo comprender el cómo realizar la prueba de la Torre Mendhielo – sonrió el mago -. Después de que entras, aparece un encantamiento elemental por separado, dependiendo del mago, y este corresponde a su vez a los atributos de la torre. El anciano comenzó a explicar que los magos se dividen en tres atributos principales, que a su vez celebran contrato con seis elfos de diferentes atributos elementales, quienes les prestan su poder para realizar magia. La magia se divide en cinco niveles. Cualquier mago puede utilizar la magia de nivel uno de cada atributo elemental. Esto quiere decir que un mago de hielo, además de poder utilizar la magia básica del mismo, también puede utilizar fuego, aire, agua y otras técnicas de primer nivel. Los magos que se especializan en un determinado elemento pueden alcanzar el nivel dos sin mucha lucha, pero llegar al nivel tres es toda una odisea, sin contar que, con mucho más avance, estudio y practicas se llega al nivel cuatro. Lo más difícil es llegar a ese nivel aprendiendo además, magia de nivel dos de otros elementos base. Si se consigue, eres considerado como un mago de alto rango. Sin embargo, el rango más alto por el momento es el del Archimago, quien domina, además de todo lo mencionado anteriormente, el quinto y último nivel de magia. Todo esto provoca que muy pocos logren llegar a ser Archimagos, más del 80% de los Archimagos alcanzan su título y luego son llevados a la tumba. Solo menos del 20% de ellos se ofrecen a entrar a la Torre Mendhielo para poner a prueba sus habilidades y conocimientos, además de ser juzgados por los mismos elementos. El mago que no haya entrado a la pagoda nunca sabrá el contenido del juicio, y luego de que logre salir no podrá revelárselo a nadie más, puesto que dentro tiene que realizar un pacto silencioso con los elfos. De hecho, una vez que entres en la Torre Mendhielo, el atributo en el que se especializa el mago comienza a convertirse en toda su vida. En otras palabras, vives, comes y respiras ese elemento. Es tanta la inmersión que los magos terminan sumergiéndose y formando parte del mismo elemento en cuestión. Una vez que esté integrado en su totalidad con el dichoso atributo, es que el mago puede, efectivamente, tener un control mágico absoluto del elemento, lo que se traduce en poder crear elementos mágicos de la nada o portales de dominio elemental. -¿Entonces puedes usar tu domino mágico ahora mismo? – preguntó Amy, curioso y ansioso a la vez. Una sonrisa se dibujó en el rostro del mago, con sus ojos entrecerrados. Estiró un dedo, y de este, apareció inmediatamente un copo de nieve, pequeñito y frágil, pero real. Amy se le quedó observando detenidamente, apreciando el cómo prácticamente apareció de la nada, hasta que, sin previo aviso, el anciano elevó sus dedos, y una inmensa nevada azotó todo el bar en tan solo un segundo. Las personas observaban cómo caía nieve prácticamente de la nada, como si el mismísimo techo la estuviera produciendo naturalmente. Y, tan repentino como apareció, la magia se esfumó, y todos volvieron a la normalidad. El mago explicó que existían magias que compartían el mismo atributo, como por ejemplo el viento y el agua, quienes obtienen una bonificación de poder estando en un campo de hielo, mientras que el mismo elemento hielo puede obtener un aumento del 100% en su poder de ataque y defensa dentro de dicho campo. Por otra parte, aquellas con atributos distintos, como el fuego o la tierra, obtendrían efectos negativos dentro del campo de hielo, tanto así que algunas magias de primer nivel puede que no funcionen dentro de él. -Después de que aprendí el domino elemental, apareció Iris, una Elfa de Hielo – comentó el mago –. Y firmó un contrato conmigo. Ahora cada vez que necesite de su ayuda puedo abrir un dominio para invocarla y ella aparecerá. -¿Y al aprender ese dominio pudiste salir de la torre? – preguntó Amy. -No necesariamente – explicó -. La pagoda solo tiene una puerta, y el mago no puede saber la ubicación exacta de esta en lo absoluto. En esos momentos solo una persona sabía dónde estaba, y esa persona era Lake Haber. -Mi padre. -Como no es un mago, no es afectado por los efectos del encantamiento – prosiguió –. Según Lake, me podía ver dentro del séptimo piso, encerrado tras una barrera mágica que no le permitía ni siquiera hablarme. Fue cuando logré aprender el dominio elemental que nuestros mundos quedaron superpuestos y pude hablar con él, y así me indicó en dónde estaba la puerta de salida. Casi sin dejarle tiempo a Amy para respirar, Lei Ge sacó de entre sus harapos una larga y pesada espada blanca, como por arte de magia, y se la entregó directamente al joven. -Esta larga espada pertenece a tu padre – señaló -. Es la que puso en la puerta de la Torre Mendhielo cuando uno de los encantamientos se salió de control. -Es la espada… ¿de mi padre…? -Tiene ese color blanco ya que Iris, la Elfa, la bendijo un poco en sus tiempos libres – le contó el viejo -. Tu padre me pidió que te la trajera, y ahora es toda tuya. -¿Dónde está mi padre? – preguntó Amy, sin dejar de observar la poderosa espada que tenía entre sus manos - ¿No salió contigo de la pagoda? -No – repuso Lei Ge –. La puerta solo puede abrirse a base de encantamientos, y Lake Haber no puede usar magia. Los ojos de Amy entristecieron. ¿Cómo iba ahora a salir su padre de aquel lugar si no sabía nada de magia? La ávida suspicacia del viejo mago dio en el blanco, pues le tranquilizó a Amy con lo siguiente: -Pero no te preocupes, le dejé unos cuantos libros de magia, creo que después de un tiempo será capaz de crear sus propios hechizos – sonrió –. Y bueno, de cierta forma será bien instruido por los Elfos Altos de Hielo quienes parecen tener un interés particular en él… ¿No te gusta el regalo que te he hecho? A pesar de haber tenido el arma entre sus manos Amy no había dado cuenta de ello hasta que Lei Ge se lo hizo recordar. El joven levantó el mandoble con fuerza, y este se levantó tan rápido que le sorprendió. -Es muy ligera – indicó Amy, dándole vuelta con una sola mano -. Si no fuera por su diseño de mandoble hubiese pensado que es una espada de una sola mano. -Ahora que la veo bien – dijo de pronto tío Chi, quien había estado especialmente callado hasta ese entonces –. Yo había visto esa espada antes, pero era de color negro y ahora está blanca ¿Qué significa eso, Lei Ge? -Bueno, en la Torre Mendhielo hay muchos magos, sin contar que los mejores de ellos son los Elfos Altos de Hielo – explicó el anciano -. Dado a que la espada estuvo haciendo de pestillo por tanto tiempo es que los hechiceros han podido bendecirla y esto provocó unos cambios fundamentales en la composición de la espada. >> Primero, el peso se ha vuelto más ligero debido al efecto interno de purificación del metal que produce la magia. >>Segundo, la espada fue bendecida con un nombre: Hoja de Hielo. Siempre y cuando sepas su nombre puedes activarla y lanzar una primera orden mágica a voluntad – siempre y cuando el usuario tenga maná y magia suficiente -, el poder mágico se puede combinar con el arma y crear un increíble poder ofensivo. >> Si firmas un pacto con los elfos, también puedes crear un campo de hielo, y esta espada no necesita sellar la magia en su interior. -Impresionante – dijo Amy mientras admiraba la espada que había pertenecido a su padre. El hecho de tener una espada con esa historia, y que además se tratase de un arma con poderes mágicos encendió la llama dentro del joven, quien no podía esperar a aprender a blandirla y dominarla. -Amy… - se le acercó el viejo - ¿Te gustaría aprender magia? De pronto, el noble tío Chi armó un pequeño berrinche sobreactuado, mientras golpeaba la mesa con un puño. -¡Lo sabía! – exclamó ofendido –. Mi corazonada tenía razón, ¡Resulta que has venido a robarme el discípulo! El viejo mago le dio unas palmaditas en el hombro a Chi Hanfeng, y le sonrió con su cara arrugada. -Oh, joven, aún no sabes muchas cosas – le dijo –. Amy debe aprender magia, era cosa de tiempo para que lo hiciese. Lei Ge se puso de pie y observó a Amy fijamente a los ojos. Tío Chi estaba en completo silencio, aunque si hubiera hablado, realmente Amy no le hubiera escuchado. Observaba al anciano con detenimiento, sin importar la ropa que llevaba puesta, se trataba de un gran maestro. -Tienes que saber, Amy, que nunca he tenido un discípulo – comentó el mago –. Serías el primero, y probablemente el último. El entrenamiento de Chi Hanfeng te ha traído un buen físico… eso es bueno para aprender la magia. -Señor Lei Ge, yo… - repuso Amy mientras se ponía también de pie –. Me gustaría aprender… -Espero… no. Exijo que me superes y que te conviertas en un excepcional mago – señaló Lei Ge –. Esto es lo que tu padre espera de ti. El rostro del Archimago se volvió serio. Realmente estaba dispuesto a entrenar a Amy, y este no se quedaría atrás para aprender lo mejor del anciano maestro. -Bueno, si no es demasiado me gustaría que fuéramos rumbo a la Montaña Colmillo Dragón – dijo tras un suspiro –. Se dice que hay dragones verdes merodeando por la zona últimamente, veremos si podemos contactar con uno de ellos. Amy, quien por primera vez había salido al mundo exterior, ahora se había visto envuelto en una aventura inesperada, embarcándose en un viaje hacia la fría Montaña Colmillo Dragón. *** Tipos y niveles de mago: -Túnica Roja: Aprendiz > Mago Rojo > Mago Avanzado > Sabio Rojo > Archimago Rojo > Archimago Sagrado. -Túnica Negra: Pupilo Oscuro > Mago Negro > Mago Avanzado > Sabio Negro > Archimago Negro > Archimago Oscuro. -Túnica Azul: Discípulo > Mago Azul > Mago Avanzado > Sabio Azul > Archimago Azul > Archimago de la Naturaleza.
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