Especialista en Fortalecimiento de Objetos

¡Fortaleza del Bosque Negro!
"¡Zhang Yang!" Apretando fuertemente los dientes, Bai Yunfei no pudo evitar dejar salir estas dos palabras, mientras su cuerpo temblaba descontroladamente en el momento en el que se dio la vuelta. A una docena de metros de donde él se encontraba, se podía ver a un joven vestido con extravagantes ropas, el cual tenía un abanico de papel en la mano. Con una sonrisa en su rostro, el joven estaba hablando con una joven a su lado que, ¡no se trataba de otra persona que Zhang Yang! Bai Yunfei apretó fuertemente los puños y rechinó sus dientes casi hasta el punto de sangrar para poder ser capaz de contenerse de su imprudente carrera para lanzarse a luchar en contra Zhang Yang, hasta la muerte. Sabía que en el estado actual en el que se encontraba, no habría forma de que él derrotara siquiera a los guardaespaldas que acompañaban a Zhang Yang. “Sí, tal vez elegiré un artículo o dos para regalarle a la tía cuando regresemos. Regresaré a casa en dos días, así que también debería comprarle algo a mi madre". Entonces, la melódica voz de otra persona llegó a sus oídos. Girando la cabeza para observar la fuente de aquella voz, Bai Yunfei pudo divisar a una delgada joven de espaldas, la cual tenía un cabello como de cascada, vestida con extravagantes y delicadas ropas de color azul, mirando distraídamente de izquierda a derecha las diversas tiendas en la calle. "Es ella…" En una especie de aturdimiento, Bai Yunfei observó cómo las dos figuras se alejaban en la distancia. No estaba seguro de qué tipo de emociones corrían por su mente, pero Bai Yunfei se golpeó la cabeza en un intento de calmar sus nervios y se volvió para caminar en la otra dirección. Usando una pequeña cantidad de dinero en comparación al total que traía, Bai Yunfei había reparado las tumbas de su madre y su abuelo. Les había hecho dos lápidas, las cuales colocó en las partes delanteras de sus tumbas. Con el dinero restante que tenía, parte de él se destinó a cosas como comida, ropa, armas y accesorios. Como tenía un anillo espacial, era mucho más fácil y conveniente llevarlos ahora. Bai Yunfei había aprendido una importante lección luego de vencer sin mayores problemas a aquellos matones en aquel callejón a la mañana. Encerrarse a puertas cerradas para entrenar carecía de un aspecto extremadamente vital; la experiencia en combate real. Así que, a partir de ese día, además de practicar en casa, cada noche antes de irse a la cama, Bai Yunfei salía por una o dos horas, específicamente para encontrar a matones y asesinos en la ciudad con los cuales pudiera luchar. Pero se había dado cuenta rápidamente que había un grave problema en hacer esto. Estas escorias no estaban a su nivel en lo absoluto. No le habían planteado ningún desafío. Después de todo, no eran más que pobres rufianes que normalmente intimidaban a la débil e indefensa gente común. Luchar contra ellos sería solo una pérdida de tiempo, ya que no lo ayudarían a ganar experiencia en combate. La única ventaja de hacer esto era que les enseñaba a estas personas la lección que se merecían, y hacía que los residentes, que normalmente eran intimidados por ellos, aplaudieran felices y satisfechos. Sin embargo, las pandillas de criminales más influyentes de la ciudad estaban todas bajo el control de la casa de Zhang. Bai Yunfei tenía miedo de exponerse ante ellos, ya que aún no estaba en un nivel en el cual pudiera luchar en su contra. Hasta que Bai Yunfei tuviera el poder para poder enfrentarlos, pisaría con cuidado su terreno. Nueve días pasaron de esta manera antes de que Bai Yunfei finalmente decidiera un nuevo objetivo de batalla: los bandidos de la montaña Ciudad Bosque Negro. La montaña Ciudad Bosque Negro estaba a diez días de viaje desde la ciudad Roca Caída y recibió su nombre gracias a la abundancia de árboles de color negro como el carbón, los cuales se extendían por toda el área. Tres de los cuatro lados de la montaña eran acantilados y el único lado de la montaña que se podía escalar era estrecho en la base e inversamente espacioso en la parte superior. El terreno del área era mucho más fácil de defender que de atacar. Hace algún tiempo, una banda de desagradables matones se reunió en la montaña, tomaron el control de esta y se establecieron allí, creando la fortaleza Madera Negra. La banda de esta montaña se centraba únicamente en atacar las caravanas comerciales y los pequeños pueblos cercanos. El alcalde de la ciudad de Roca Caída había enviado en el pasado a muchas fuerzas armadas para reprimir a aquellos bandidos, pero cada intento había terminado en fracaso. Bai Yunfei había escuchado sobre las atrocidades cometidas por los bandidos con bastante frecuencia. En algunos casos, incluso había oído hablar de cómo algunos pueblos fueron completamente arrasados por ellos. En aquel momento, Bai Yunfei solo podía suspirar y sacudir la cabeza, maldiciendo en su interior a aquellos bandidos. Pero el Bai Yunfei de ahora era una nueva persona con un nuevo poder. Con estos grandes cambios, Bai Yunfei era finalmente capaz de completar el "deseo" que tenía desde hace ya mucho tiempo. Bai Yunfei sabía que él solo no podría derrotar a todos los bandidos que habitaban la montaña Bosque Negro. Sólo quería ocuparse de los pequeños grupos de bandidos que habían descendían de la montaña para poder desarrollarse en combate real. Con los años, los bandidos cometieron muchos tipos de crímenes diferentes. En cualquier caso, capturarlos y enviarlos para ser juzgados por las autoridades locales sería hacerle un favor a la población en general. Incluso si terminaba asesinando a algunos bandidos, Bai Yunfei no se sentiría culpable por ello. Después de preparar todos los elementos esenciales que necesitaría para el viaje, Bai Yunfei dejó la ciudad de Roca Caída y se dirigió hacia la montaña Bosque Negro. Este sería el primer viaje que Bai Yunfei emprendería fuera de su ciudad natal. Todo sobre el mundo exterior era relativamente desconocido para él, por lo que decidió tomarse su tiempo para viajar. El entrenamiento en el camino lo ayudaría a cultivarse mientras, al mismo tiempo, lo ayudaría a aprender las habilidades esenciales para poder sobrevivir en la naturaleza. Como no estaba familiarizado con el camino, Bai Yunfei tuvo que pedir indicaciones de vez en cuando a medida que avanzaba. Muy pronto, se encontró con su primer problema: Su sentido de dirección era bastante pobre. A pesar de que la dirección que tomaba en general era la correcta, había tomado muchos desvíos. Una persona le había dicho explícitamente que solo le tomaría medio día alcanzar su punto de referencia, pero a causa de la confusión de Bai Yunfei y su falta de orientación, le terminó tomando un día entero llegar a su destino. Lo más destacado sobre su tardía llegada, fue que decidió tomar un supuesto atajo a través de un bosque. Él desperdició todo un día y una noche antes de que finalmente lograra salir a través de aquel frondoso bosque. Pero esto fue solo después de que se encontrara con varias bestias feroces que habitaban en el lugar. Las bestias eran objetivos fáciles para que Bai Yunfei practicara y proporcionaban una cantidad decente de experiencia de combate a pesar de no proporcionar la misma experiencia que cuando luchaba en contra de humanos. Al caer la noche del sexto día, después de su partida de la ciudad de Roca Caída, Bai Yunfei finalmente subió a una pequeña colina. Divisando desde allí un pequeño pueblo en la distancia, decidió dirigirse hacia este para poder descansar durante la noche y pedir orientación... Bai Yunfei solo estaba cruzando el pequeño arroyo que fluía por el lado sur de la aldea cuando el ruido de los cascos rompió el silencio a su alrededor. Con el silencio ahora destrozado, Bai Yunfei pudo detectar a unos treinta hombres a caballo galopando no muy lejos. Todos y cada uno de estos jinetes tenían una feroz expresión en sus rostros. A juzgar solo por sus apariencias, uno podría decir que estos hombres no eran buenos en absoluto. Para reforzar este juicio, cada uno de estos jinetes estaba bien armado. El jinete que lideraba el grupo era un hombre de mediana edad con una cara amarillenta y una nariz que era tan bulbosa como un ajo. A diferencia de los hombres detrás de él, no parecía tan feroz. Pero cuando su visión recorrió el área a su alrededor, se pudo ver un destello agudo en sus ojos. Mirando hacia el cielo y luego en dirección hacia las personas detrás de él, dijo: “Los caballos han estado galopando durante todo un día. Es hora de descansar. Estableceremos un campamento en aquella arboleada de más adelante. Descansaremos esta noche y luego continuaremos con el viaje”. El grupo se detuvo en una arboleada cercana. Preparando carpas y un fuego para su cena en el bosque, los hombres comenzaron a moverse para preparar los terrenos. El líder del grupo se sentó sobre una piedra gigante, bebiendo en pequeñas cantidades una jarra de vino que llevaba en la mano. “Esta vez el director estaba bastante satisfecho con los tributos que trajo de vuelta a la escuela, por lo que nos ha dado un Armamento del Alma. El jefe ya tiene la armadura de alma Seda de Oro. Si obtiene este Punzón Glacial, en definitiva, se volverá mucho más poderoso. ¡He cumplido mi misión sin cometer ninguna clase de error, por lo que apuesto a que habrá una jugosa recompensa esperándome en la fortaleza!”. Acariciando una caja de madera con forma de barra en su pecho, el líder continuó hablando con una voz más suave: "Ah... Artículos Espirituales. Me pregunto cuándo podré obtener uno para mí”. Fue entonces cuando un hombre con patillas y ojos tan hundidos como un pez muerto se acercó al líder. "Maestro de salón Zhong. Hay un pequeño pueblo no muy lejos de aquí. Algunos de nosotros podríamos ir y llevarnos algunas cosas sabrosas de vuelta al campamento. En los últimos días, los hermanos no han comido nada más que los alimentos secos que llevamos en el viaje. Todo lo que podemos pensar en este momento es en hundir nuestros dientes en una deliciosa carne... ". El hombre llamado Zhong echó un vistazo al otro hombre mientras se reía burlonamente: "Yo creo que en lugar de querer traer algo de sabrosa comida, tú solo quieres mujeres, ¿verdad?" Tan pronto como él dijo estas palabras, las personas alrededor se rieron a carcajadas. El hombre con ojos de pez muerto tosió una vez, pero no dijo nada más, lo que provocó que el maestro del salón Zhong dijera: “Toma a diez hermanos y vete. Roba cualquier cosa de valor que puedas ver y regresa. De todos modos, es un lugar remoto y muy alejado, por lo que las tropas del reino no vendrán hasta aquí”. El hombre con ojos de pez muerto puso una expresión de felicidad mientras decía: "¡Gracias, maestro de salón!". En aquel tranquilo pueblo, el humo se encrespaba hacia arriba desde las chimeneas de la cocina, se podía ver a varios niños del pueblo jugando y corriendo felices. Un gran perro dorado estaba tumbado perezosamente sobre su estómago en la entrada del pueblo, bañándose en la puesta de sol. De repente, las orejas del gran perro temblaron un poco y sus ojos se volvieron vigilantes. Girando para ponerse de pie, Inclinó ligeramente su cuerpo y dejó escapar gruñidos quejumbrosos de su boca. El suelo pareció temblar levemente mientras empezaron a escucharse los sonidos de los cascos de los caballos chocando. Un grupo de hombres a caballo había aparecido en la ruta, galopando fieramente en dirección al pueblo. Un joven de unos veinte años de edad llevaba dos cubos de agua sosteniéndolos con una vara en los hombros, dirigiéndose hacia una casa. Escuchando fuertes ruidos detrás de él, volteo con confusión para ver la fuente de aquellos sonidos. Solo necesito una sola mirada para darse cuenta de la gravedad de la situación. Con una cara que palideció en un segundo, sus piernas comenzaron a temblar por el profundo miedo que comenzó a sentir. Luego de estar aturdido durante unos cuantos segundos, finalmente pudo reaccionar. Arrojando abruptamente la vara que sostenía los cubos de agua al suelo, corrió rápidamente al centro del pueblo y comenzó a gritar histéricamente en voz alta: "¡Bandidos! ¡Los bandidos se acercan! ¡Los bandidos están viniendo hacia aquí!”. Tan pronto como dejó escapar aquella advertencia dicha con miedo y desesperación, todo el pueblo entró en pánico. Casi un centenar de personas de más de una docena de familias salieron de sus hogares. Con dudas y confusión en sus rostros, observaron al joven agazapado en el centro del pueblo, con la cabeza entre las manos. Una chica joven y bonita se acercó al tembloroso joven. Su largo cabello descansaba en sus hombros, tenía una cara ovalada y grandes ojos. Preocupada, ella sostuvo el brazo del hombre y le preguntó: “Hermano Xiao Feng. ¿Qué está pasando? ¿Quiénes están viniendo hacia aquí?". “¡So-Son ellos! Están... están de nuevo aquí... Todo está ardiendo... el pueblo... destruido... todos están muertos... ¡Muertos! Padre... madre... hermana... están todos muertos... Están aquí de nuevo... ". El joven llamado Xiao Feng había estado murmurando para sí mismo en un estado de shock, perdido entre sus pensamientos. Pero cuando escucho la voz de aquella joven, regreso rápidamente a la fría realidad. La miró con una cara llena de miedo y ansiedad mientras le decía: “¡Ya vienen! ¡Tienes que esconderte! ¡Ling'er, date prisa y corre! Todas las mujeres jóvenes deben ir a sus casas y esconderse allí. ¡No dejen que las encuentren nunca! Si tienen algo de valor en sus hogares. ¡Solo entréguenselos! Entréguenselos... o morirán… morirán...”. En un primer momento, Xiao Feng le había advertido esto solo a la joven llamada Ling’er, pero luego, le había gritado en voz alta a todas las personas en los alrededores. Aun así, todo el mundo se hallaba un poco perdido ante lo que el joven había dicho. Sin embargo, todos se vieron profundamente afectados ante el estado en el que se encontraba y las fuertes palabras que había dicho. Con expresiones de miedo y ansiedad, todos miraron simultáneamente hacia el anciano de unos cincuenta años de edad, el cual se encontraba a un lado: él era el jefe del pueblo. El anciano mismo parecía tener una expresión sombría y pesada mientras observaba al asustado Xiao Feng. Luego, se volvió para observar a un grupo de personas que se acercaba rápidamente al pequeño pueblo. “Xiao Feng llego desde el pueblo Li al otro lado de la montaña Bosque Negro. Debido a que la gente de su pueblo se resistió a los bandidos de la Fortaleza Bosque Negro, todos fueron casi exterminados como resultado. Como sobreviviente, él logro llegar hasta aquí...". El anciano murmuró tan suavemente que parecía estar hablando consigo mismo. Pero el resto de las personas habían logrado escuchar lo que había dicho: “¡Todos, escuchen lo que dijo Xiao Feng! ¡Todas las mujeres deben correr y se esconderse! ¡Si ellos quieren algo, no se resistan y entréguenselos!”. Cuando los diez corceles entraron abruptamente en el pequeño pueblo, las decenas de personas que aún se hallaban en el centro de este temblaron de miedo y ansiedad. Cada uno de estos feroces jinetes llevaba grandes sables con un frio brillo de muerte en sus manos. "¿Eh? Las personas de este pueblo parecen ser especiales. ¿Realmente nos están dando la bienvenida? ¡Lo que sea! Mientras usted sea obediente, podrá conservar su vida y la de su pueblo. ¡Dase prisa y entréguenos toda la carne y vino que tenga! También despójense de todas sus pertenecías para mostrar respeto hacia nosotros. ¡Mientras nos satisfagas, tomaremos todo lo que queramos y luego nos iremos!”. El hombre de ojos de pez muerto habló alegremente, como si le estuviera haciendo un gran favor a la gente del pueblo. Al observar todas las armas que llevaban los jinetes, el anciano supo que la resistencia era inútil. Inclinándose profundamente, respondió: “Gracias por ser tan misericordioso, gran señor. Le traeremos lo que desea de inmediato. Por favor, espere un momento... ". Dándose la vuelta, el anciano le dio una señal a la gente detrás de él. Sabía que no todos estaban dispuestos a doblegarse a la voluntad de aquel jinete, pero no había nada más que pudieran hacer al respecto. Más de una docena de personas se dieron la vuelta con el anciano y regresaron a sus propias casas para recoger todo lo que tenían. Para estas débiles y pacificas personas que viven en pequeños pueblos. ¿Cómo podrían resistirse ante estos feroces bandidos? Ya se sentían bastantes afortunados de que solo perderían sus posesiones el día de hoy. "¡Espera!". Pero el hombre con ojos de pez muerto gritó de repente, sorprendiendo a la asustada multitud. “¡Dile a todas las mujeres jóvenes y bonitas que nos acompañen a nuestro campamento! Tenemos a varias docenas de hermanos esperándonos en el bosque. Dado que han sido tan obediente hasta ahora. ¡Nos aseguraremos de devolver a todas sus mujeres sanas y salvas una vez que hayan terminado de servirnos!”.
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