Especialista en Fortalecimiento de Objetos

Grandes cambios
En los últimos días, Bai Yunfei se había comprado muchas cosas para estudiar la Técnica de Fortalecimiento, especialmente joyas y otros objetos similares, pero incluso las de menor calidad no resultaban baratas; y en cuanto a la comida, Bai Yunfei ya no ahorraba demasiado. Ya que estaba algo desnutrido y ahora que necesitaba cultivar, ciertamente tenía que alimentarse adecuadamente; satisfaciendo todas las necesidades de su cuerpo. En cuanto a qué hacer después de agotar todo el dinero, Bai Yunfei ya tenía planes. Saliendo de la pequeña y aislada calle en donde vivía, pasó por un callejón y se dirigió hacia la calle principal más próspera del centro de la ciudad. "Por favor... déjame ir, todavía tengo una esposa e hijos en casa que necesitan este dinero para alimentarse, por favor, sea misericordioso y no lo tome todo... " Cuando llegó a la esquina de un oscuro callejón, una voz que mezclaba miedo y súplica llegó a los oídos de Bai Yunfei. "¡Basta de tonterías! ¿Todavía tienes oculto algo de valor? ¡Vamos, sácalo! ¡O te romperé las piernas!" Se escuchó entonces una voz violenta, que parecía estar acompañada por el sonido de la risa ligera de otras personas. Era otro acto de oprimir a los débiles y robarles su dinero. Ese tipo de cosas no era nada nuevo en la ciudad, especialmente en los lugares pobres y remotos. En el pasado, Bai Yunfei se había encontrado envuelto muchas veces en estas situaciones. Luego tenía que entregar a regañadientes el dinero ganado duramente en el transcurso del día, o la situación empeoraría para él. Los que hacían este tipo de cosas solían ir en grupos de tres o cinco personas, y estaban armados, así que no había forma de resistirse, ni de que nadie fuese a ayudar a uno. Bai Yunfei inconscientemente trató de eludir ese momento. Pero cuando levantó medio pie, repente se detuvo allí mismo. Después se volvió con una cara algo sombría y se dirigió al callejón. "¿Acaso yo… aún no he abandonado completamente mi antigua cobardía? Bai Yunfei, Bai Yunfei, en realidad pensaste en huir. Antes podías convencerte que eras impotente, pero ahora, si huyes, ¿puedes tener la conciencia tranquila? Incluso si estas malditas injusticias ocurren en todo el mundo, ¡no puedo sencillamente quedarme de brazos cruzados cuando veo una de frente!" Caminando por el estrecho callejón oscuro, Bai Yunfei pronto vio la situación con claridad: tres hombres de aspecto hosco rodeaban a un hombre alto y enjuto de mediana edad, cada uno con una daga en sus manos. Uno de ellos registraba la bolsa de dinero del viejo... Bai Yunfei no ocultó en absoluto su figura. El hombre de mediana edad rodeado por los matones fue quien se fijó primeramente en él. Cuando escuchó sus pasos, compuso una expresión de felicidad, pero cuando vio que era un muchacho ordinario, su mirada se oscureció en un instante. Esos grandes hombres también se sorprendieron cuando escucharon que alguien se acercaba, no obstante, cuando vieron a Bai Yunfei, todos dejaron escapar un suspiro de alivio, luego se miraron a la cara y rieron en voz alta. "¡Eh! ¡No puedo creer que alguien más viniera a nosotros, y voluntariamente!" "Mala suerte, chico ¡Danos todo tu dinero y te dejaremos ir!" Un hombre grande con gesto feroz caminó hacia Bai Yunfei, mientras que otro se movió rápidamente detrás de él para evitar que se escapara. Probablemente fue la mirada tranquila de Bai Yunfei lo que molestó al delincuente, que entonces levantó su daga y la sacudió frente a sus ojos. "Chico, ¿no has oído lo que he dicho? ¡Danos todo tu dinero! ¡O no me culpes si soy algo violento!" Ese tipo de persona, ese tipo de tono, ese tipo de palabras… Bai Yunfei estaba muy familiarizado con ello, y sabía que si dudaba, la persona delante de él no dudaría en darle un puñetazo o una patada, y luego tomar el dinero que llevaba encima. Sin embargo, ya no era el débil muchacho que era antes, sino, ¡un poderoso cultivador de alma! Sin siquiera molestarse en responder las tonterías de esas personas, Bai Yunfei rápidamente levantó su mano derecha y agarró la muñeca agitándose frente a sus ojos. Y luego, aplicando un poco de fuerza… ~¡Crack!~ "¡Ah!" Un sonido crujiente de huesos rotos se propagó por el silencioso callejón. Todos quedaron sorprendidos; ese gran hombre soltó un grito como si fuese un cerdo al cual estuvieran sacrificando. Aflojando su mano, Bai Yunfei le arrebató la daga, levanto un pie y le propició una patada en el estómago. El grandote salió empujado y rodó varios metros de distancia. Agarrándose la muñeca, se encogió sin parar de gemir de dolor. "¡Tercer hermano!" El repentino giro de los acontecimientos dejó a las personas a su alrededor sin reacción por un momento. No fue sino hasta después que ese hombre grande fue mandado a volar de una patada, que otro de los sujetos, detrás de Bai Yunfei, soltó un grito histérico y se lanzó a su espalda para apuñalarlo. En el momento en que hizo ese sonido, Bai Yunfei ya estaba preparado. Con un ligero desplazamiento a un lado, evitó el ataque y el brazo del hombre solamente alcanzó a rozarle un hombro. Instantáneamente, lo atrapó de la muñeca, y se escuchó nuevamente el mismo sonido de huesos rotos. Y la daga que caía de su mano fue atrapada por Bai Yunfei. Tirando de él con fuerza, sin esperar siquiera a que el hombre se inclinara por el dolor, Bai Yunfei lo tomó por el cuello. Los músculos de su brazo se abultaron, y el enorme cuerpo del hombre fue arrojado como un saco, aterrizando junto a su compañero de antes. Casi en un abrir y cerrar de ojos, los dos ladrones fueron derribados y cayeron con fuerza al suelo; mientras que Bai Yunfei apenas movió su cuerpo. El último de los asaltantes, con una daga en una mano y la bolsa de dinero en la otra, estaba de pie junto al hombre de mediana edad, mirando a Bai Yunfei en silencio, aturdido. Bai Yunfei se acercó a él y extendió la mano: "Entrégalo". El hombretón depositó la daga en la mano de Bai Yunfei. "¡El dinero!" Sólo entonces fue que el ladrón comprendió, sobresaltado, con los ojos llenos de miedo, justo como aquel hombre de mediana edad que habían robado anteriormente. Rápidamente le entregó a Bai Yunfei la bolsa de dinero en la mano. Y tras pensárselo un poco, algo tembloroso, sacó otra bolsa de dinero dentro del pecho de su camisa, y se la dio también. Bai Yunfei le dio las dos bolsas de dinero viejo que todavía estaba aturdido, diciendo: "Vete, y ten cuidado al volver a casa a partir de ahora". El hombre recobró a sus sentidos y miró a Bai Yunfei con algo de miedo, luego tomó la bolsa de dinero, algo aturdido por un tiempo antes que finalmente se calmara. Se inclinó profundamente ante Bai Yunfei, diciendo: "Gracias... Gracias..." Mientras el viejo salía rápidamente del callejón, Bai Yunfei giró la cabeza y miró al grandote que tenía delante. El corazón del hombre se encogió cuando fue observado por Bai Yunfei. Puso las manos detrás de la espalda y dijo nerviosamente: "Yo... ya te he dado el dinero, no me hagas daño..." "No dije que te dejaría ir si me dabas el dinero, además, dos de tus hermanos están heridos, ¿cómo vas a darles la cara después si tú estás intacto...?" En el momento en que Bai Yunfei salió del callejón, era como si nada hubiera cambiado. Pero sus ojos lucían un poco más brillantes y se notaba una ligera sonrisa en sus labios. Hace un momento, cuando el hombre de mediana edad se inclinó ante él y le agradeció, fue una sensación que le hizo sentir una gran felicidad. "Entonces así es como se siente ayudar a alguien..." La tienda del Armas del Tesoro, consistía en una de las mejores tiendas de armas de la ciudad Roca Caída. Todas las armas de la tienda eran de la más alta calidad, y a muchas familias ricas les gustaba comprar allí armas elegantes, decoradas, resistentes o filosas. Bai Yunfei entró en la tienda y fue directo al mostrador. Le dijo al dueño que estaba sentado detrás, encerado una espada corta: "Hola, quiero vender un arma". El dueño levantó la cabeza, miró a Bai Yunfei, bajó la cabeza y continuó puliendo la espalda, y respondiendo casualmente: "Vete a otro sitio, no acepto artículos de baja calidad aquí". "Será mejor que eche un vistazo a esto primero". Diciendo eso, Bai Yunfei puso una daga en el mostrador. Era una daga mejorada a +9. Pensaba que, debido a la apariencia filosa y nueva, debía poder venderla por algo de dinero. En realidad, tenía otra daga +10 con efectos adicionales, pero no sería tan tonto como para venderla. El dueño alzó la cabeza para estudiar la daga ordinaria sobre el mostrador, sin ningún aspecto llamativo, y un poco impaciente dijo: "Una daga común. Nada que ver. La herrería de al lado te ofrecería 20 monedas de cobre por ella. Muchacho, vienes aquí a buscar problemas, ¿verdad?" Bai Yunfei no se molestó en discutir con él. Cogió la daga, con la punta de la hoja apuntando hacia abajo, y levantó treinta centímetros por encima del mostrador; entonces la dejó caer. ~Zas~ Con un sonido suave, la daga se clavó en el mostrador hecho de buena madera de hierro, tal si fuera una superficie blanda. ¡Se hundió hasta la empuñadura! "¿Qué? Esto..." La expresión impaciente del hombre fue sustituida por una de sorpresa e incredulidad en el momento en que la daga se hundió en el mostrador. Entonces murmuró: "¿Cómo es posible que tenga tal filo?" El sujeto extrajo la daga de Bai Yunfei, la escudriñó durante un largo momento, y luego sacó una piedra de prueba, recubierta con marcas de corte y puñaladas. Golpeó la daga en un segmento sin marcas, y esta piedra fue cortada con facilidad. "¿Cómo es posible? Al ver la forma en que fue elaborada esta daga, no cabe duda que es ordinaria, y el material no parece ser nada especial..." Viendo al dueño examinar continuamente la daga, Bai Yunfei palmeó el mostrador con cierta impaciencia y dijo: "¿La quiere o no? Si no la quiere, iré a venderla en otro sitio. " El dueño se quedó atónito, y sólo entonces recordó que la daga estaba allí para ser vendida por el hombre en frente suyo. Miró cuidadosamente a Bai Yunfei de nuevo por unos momentos, y con un destello de picardía en sus ojos, le respondió a Bai Yunfei mientras sonreía: "Oh, ¿cuánto quieres por ella, hermanito?" Bai Yunfei frunció el ceño. Realmente no sabía a cuanto venderla. Casualmente dijo: "Solo da el precio y te la venderé si me parece bien". El dueño sonrió aún más. "Creo que el hermanito necesita el dinero desesperadamente para cubrir una emergencia. No estoy en posición de rechazar la oferta de alguien necesitado, así que ayudaré al hermanito comprando esta daga, pero..." Habló como si quisiera comprarla para ayudar a Bai Yunfei, y entonces sus palabras cambiaron. "El hermanito también sabe en mi tienda de Armas del Tesoro solo se venden artículos de calidad, y los que vienen a comprar armas aquí son personas de la clase alta. Esta daga suya, aunque bastante afilada, en su elaboración y estilo no cuenta como nada impresionante. Si la compro, lo más probable es que no se venda bien. Mira la elaboración de una daga que tengo aquí…" "¡Suficiente! ¿Me tomas por un niño de tres años?" Bai Yunfei, molesto por tanta palabrería, miró fijamente al dueño y gritó para que dejase de decir tonterías. El dueño había estado tratando de menospreciar la daga en su mano para ofrecer el precio mínimo, pero cuando levantó la vista y cruzó miradas con Bai Yunfei, se estremeció, dando varios pasos hacia atrás hasta detenerse con miedo. "Tú... Ah, no... Usted, señor, ¿es un cultivador de alma?" Tartamudeó el dueño un poco. "¿Ah? Si… ¿Cómo lo sabe?" Bai Yunfei estaba sorprendido, ¿Tan fácil era reconocer a un cultivador de alma? "Un cultivador... Señor cultivador de alma, por favor perdone..., perdone a esta insignificante persona por ser tan ciego... No se moleste con alguien como yo…" Al oír a Bai Yunfei confirmar que era un cultivador de alma, el dueño se inclinó rápidamente ante él, repitiendo disculpas continuamente. No se debió a que el dueño fuera alguien capaz de reconocerlo; se trataba de un hombre común y corriente. Sin embargo, por eso mismo él le tenía miedo a los cultivadores de alma. Al abrir su tienda de armas en la ciudad, por lo general solía entrar en contacto con muchos niños de familias ricas, y no faltaban los cultivadores de alma entre ellos. Aunque todos eran sólo cultivadores de alma de bajo nivel, o aprendices de alma, eran increíblemente poderosos para la gente común. Los cultivadores de almas que se entrenaban, podrían llegar a impartir una gran presión en la gente normal. A igual que cuando Bai Yunfei miró con ira a Zhang Yang, o cuando Zhang miró fijamente a Bai Yunfei, generándole una abrumadora sensación. Justo ahora, cuando el dueño de la tienda cruzó miradas con Bai Yunfei, sintió esa presión similar que emiten los cultivadores de alma. "No digas tonterías, sólo dime cuánto vale esta daga." "Sí, sí, sí... No voy a mentirle, señor cultivador de alma, esta daga vale al menos tres monedas de oro..." "Tengo un total de cuatro dagas aquí, por diez monedas de oro, ¡son suyas!" Cuando Bai Yunfei salió de la tienda, estaba bastante contento. No esperaba que una daga +9 se vendiera por tanto; parecía que podía dejar de preocuparse por los gastos en el futuro. Ahora que tenía dinero otra vez, Bai Yunfei decidió que compraría más cosas de la mejor calidad y volvería para continuar su investigación sobre la Técnica de Fortalecimiento de Objetos. "Hermana Liu Meng, he oído que hay un nuevo lote de buenas joyas que vienen del Pabellón del Tesoro más adelante, ¿por qué no vamos a echar un vistazo? Puede que haya alguna joya que te guste..." Al oír la voz aduladora y desagradable proviniendo de la multitud no muy lejos, Bai Yunfei se congeló como si hubiera sido inmovilizado. Deteniéndose lado de un puesto de frutas, su cuerpo tembló sutilmente y sus ojos comenzaban a verse inyectados de sangre. "¡Zhang Yang!"
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