Tierra de Mercenarios

V1C6 El Visitante Misterioso
El período transcurrido entre los años 193 y 205 del Calendario Rojo Lunar fue una época especialmente rica en magos, sobre todo aquellos que manejaban la magia del hielo. De acuerdo con los registros secretos del Gremio Mágico, la razón por la cual la Torre Mendhielo ha producido una enorme cantidad de Archimagos en menos de diez años es, en gran medida, a la intervención de estos “soldados mágicos”. Uno de ellos fue una persona bastante famosa… Lelek Haber, Un siglo récord de celebridades mágicas. *** En este mundo, siempre que vayas por la carretera continental, podrás encontrar un Bar del Árbol, incluso en el continente helado. Cerca de una bifurcación de la carretera continental, que conecta al Reino Hami con el Imperio Amy y la Sagrada Iglesia, se encuentra un enorme y denso árbol de hojas plateadas, con unos cinco metros de diámetro y que se requiere al menos diez personas para rodearlo por completo. A una altura de diez metros sobre el suelo desde la base de éste árbol se encuentra el famoso Bar del Árbol. A sus pies se encuentra una loza especial, de forma cuadrada y de un color azul neón. Aquellos que quieran ingresar al bar se deben situar en esa zona y serán automáticamente teletransportados a la entrada. El Bar del Árbol también funciona como una especie de oficina para tres gremios distintos: el gremio de los magos, el de los mercenarios y el de los ladrones, por lo que nunca estarán faltos de invitados. Y al igual que en todos los otros Bares del Árbol del continente, algunos hermosos elfos sacuden sus alas azules semi transparentes, entregando bebidas y comida a los visitantes. -¡Tenemos invitados! – gritó un Monorco bien educado que se encontraba en la puerta, vestido para la ocasión - ¡Tenemos invitados! El Orco dio un pequeño salto para recibir el sombrero lleno de hielo perteneciente a un altísimo hombre de mediana edad que acababa de entrar por la puerta. La primera impresión que dio aquel sujeto era la de un noble imperial. Era bastante evidente debido a sus buenos modales, saludando cortésmente al Monorco camarero. Era bien sabido que solo los nobles verdaderos nunca perderían su buena educación, saludando con respeto a toda clase de criaturas con toda clase de oficios. Aquel noble se quitó una capa que le recubría el cuerpo, descubriendo tras de sí a un chico de entre unos dieciséis o diecisiete años. Cuando el noble y el muchacho caminaron por el bar, cada vez más y más personas dejaron de hablarse entre sí y volvieron la mirada hacia la espalda del niño. Llevaba una enorme espada de dos manos, casi de la misma altura de sí mismo, y lo más curioso era que aquella espada no tenía filo. El chico iba vestido con un abrigo de piel de oso de nieve blanco, y sonreía superficialmente. Era notorio que se trataba de maestro y aprendiz, y ambos caminaban hábilmente entre las mesas y las sillas. Dado a que la mayoría de las personas en el lugar eran mercenarios, estos observaban con curiosidad la enorme espada que el muchacho iba trayendo consigo. Sentado en una de las mesas se encontraba un gigantesco hombre que notoriamente se trataba de un berserker de las montañas, quien estiró su pierna hacia fuera para hacer caer al joven aprendiz. Era un truco conocido dentro del bar, tanto así que el resto de personas estaban esperando con ansias el momento en el que el chico tropezara para estallar en risas. El muchacho no prestó atención a lo que ocurría a su alrededor. Estaba tan concentrado viendo cada esquina del bar que ni se percató del momento en el que un grande y gordo pie se le atravesó en su camino. No obstante, y para sorpresa de todos, el cuerpo de aquel muchacho esquivó aquella broma con tal naturalidad que parecía que las piernas del chico tuvieran sus propios ojos. La multitud, que estaba esperando el momento de la comedia quedó atónita ante la habilidad de aquel chico, quien se acercó al otro extremo de la mesa junto a su maestro. -¡Oiga, señor! – exclamó una chica que estaba sentada cerca y llevaba un ajustado escote verde -. ¡Ven, siéntate aquí! Al notar que aún había espacio en los asientos cerca de ella, Chi Hanfeng empujó a Amy con tanta fuerza, que este cayó de lleno en los prominentes pechos de la mujer. -¡Maldita sea, chico! – gruñó la chica -. ¡Fíjate bien por dónde caminas! Amy estaba aturdido ante tal espectáculo. El mismo Chi Hanfeng tuvo que ayudarle para despabilar, y lo sentó a su lado en la esquina exterior de la mesa. -Señorita, no le malinterprete – comenzó a decir el hombre en tono amable -. Mi sobrino tiene tan solo catorce años, es primera vez que sale de su pueblo y, naturalmente quedó impactado ante tal belleza de mujer. -¿Por la belleza o por mis senos? – preguntó la mujer, algo menos fastidiada -. Es un joven muy travieso. -Naturalmente – prosiguió tío Chi –. Es probable que sea la primera vez en su vida que ve los pechos de tan hermosa señorita, no sabía cómo reaccionar. La mujer observó a Amy, quien se encontraba aun sonrojado por la broma de su tío. Una especie de instinto maternal se apoderó de ella y se le acercó, dejando su escote a la altura de los ojos de Chi Hanfeng. -¡Aww, pero si es solo un nenito! – dijo mientras apretaba los cachetes de Amy – Aunque deberías tener más cuidado para la próxima, cariño. Se volvió a acomodar en la mesa. Estaba repleta de otros tipos rudos, probablemente muchos de ellos eran mercenarios o forajidos de las montañas, sin contar al enorme berserker que se hallaba en el otro extremo de la mesa, mirándolos con recelo y con enojo por haber fallado su broma. -Y dígame, caballero – continuó la chica - ¿Está en búsqueda de una adivinación? Están a tan solo cinco monedas de oro, oh si, muy barato. -¿Barato? – exclamó tío Chi, haciendo un teatro alarmado - ¿Cuándo ha cambiado tanto el mundo? ¡Sí tan solo he estado fuera por cinco años! ¿Inflación? ¿Estafa? Yo recuerdo que las adivinaciones estaban a dos monedas de oro… Chi Hanfeng levantó suavemente los dedos y le hizo una leve señal a un camarero que pasaba cerca. Amy no lo entendía, pero debía ser una especie de información privilegiada, pues unos pocos en la mesa, incluyendo la mujer y el berserker, se dieron cuenta de ello. La actitud de la chica cambió al instante, y comenzó a esbozar una sonrisa de oreja a oreja, incluso cuando el descarado tío Chi comenzó a mirarle los pechos casi analíticamente. -Oh, mi señor, ¿Cómo puede decir eso? – dijo la mujer, tratando de ser amable, aunque era notorio lo molesta que estaba –. No es fácil ganar dinero en este mundo helado, pero para que vea que soy una buena Maga le daré una adivinación gratis, si, si. -¿Gratis? -Si, oh, si – inquirió la chica –. Si usted no me deja hacer la adivinación que busca, una terrible catástrofe caerá ante usted… -¡Pero qué buena adivina! – exclamó tío Chi con sarcasmo - ¡Y la catástrofe acaba de pasar: conocer a una pésima Maga que me quiere estafar! Chi Hanfeng alzó la copa de vino que recién le había entregado el camarero y se sobó la nariz, mientras un coro silencioso de carcajadas se escuchó por todo el bar. -¡Oye, enclenque! – dijo de pronto el berserker, quien era obviamente del mismo grupo que la chica - ¡Más te vale dejar de molestar a mi mujer! El enorme hombre se levantó de su asiento. Era incluso más grande y fuerte de lo que parecía estando sentado, y se dirigió hacia Amy y el tío Chi con pasos de gigante. -Además de pagar la maldita adivinación – dijo mientras apuntó con sus enormes y gordos dedos a la frente de Amy –. Tú sumarás también a la deuda de tu tío. -¿De qué habla? – le preguntó Chi Hanfeng sin despegar la vista de los senos de la chica. -¡Mirar los senos de mi mujer cuesta diez monedas! – gritó el sujeto -. Y tú, quien los sigues mirando, más te vale pagar veinte monedas más, si quieres salir vivo de aquí. Lentamente, Chi Hanfeng se volteó para mirar al enorme hombre que estaba encima suyo, no obstante, conservaba su característica frialdad y sarcasmo, sonriendo. -¿Pagar? – se mofó -. La basura es basura, no podría pagar por ello. Acto seguido, se volteó nuevamente hacia la chica, cuyo escote continuaba peligrosamente cerca del caballero. -Además, ya he mirado sus pechos más de cien veces – dijo en tono burlón –. Es más, no solo los vi, sino que los toqué. -¿De qué estás hablando? – saltó la mujer - ¡Nunca sucedió eso! -Pues justo ahora… Rápidamente, la mano abierta del tío Chi tocó uno de los grandes senos de la mujer frente a todo el bar. Aquel atrevimiento dejó a todos con la boca abierta, puesto que el berserker comenzó a hervir en rabia, tratando de no destrozar todo el local con su propia ira. -¿Qué tal? ¿Estás enojado? – preguntó tío Chi mientras ponía sus pies llenos de nieve sobre la mesa y miraba a su acompañante –. Amy, en este mundo solo los fuertes sobreviven, derrota a este idiota o no habrá comida esta noche. El berserker sonrió. De cierta forma no hubiera estado conforme de vencer a un hombre de mediana edad, en cambio, destruir al joven Amy – quien además le había hecho fallar la broma – sería mucho más satisfactorio. Sacó de debajo de la mesa una pesadísima hacha de combate. Se trataba de una hacha tan grande y pesada que solo los más fuertes berserker de montaña la podían esgrimir. El resto de personas en el lugar rápidamente comenzaron a mover sus sillas y mesas para acomodar una especie de coliseo en miniatura para el combate que se cerniría frente a ellos. Amy desató su espada de dos manos y dio un paso atrás. El bar era realmente espacioso. Incluso con dos personas teniendo un duelo aquello no formaba ni una décima parte del Bar del Árbol. -Chico… - dijo el gigante, hirviendo de furia - ¡Vete al infierno! El rugido del berserker dio inicio a la pelea. Su figura se expandió por dos, dejando entre ver una terrorífica corpulencia. Ágilmente saltó y, sosteniendo su hacha con ambas manos, dio un veloz tajo aéreo en dirección hacia el suelo. Sin embargo, la espada de Amy le detuvo con un solo espadazo, haciéndolo rebotar hacia atrás. Enfadado, el berserker volvió a cargar un ataque sin pensárselo dos veces. Esta vez atacaría por los flancos, tomando su hacha y atacándolo con la forma de un arco. No obstante, la espada de Amy se movió tan sutilmente a defenderle que era como si siempre hubiese estado en la misma posición: una defensa vertical, que terminó por hacer rebotar al hacha del grandote una vez más. Pero esta vez no se dejaría engañar por el mismo truco. Haciendo uso de sus pies y su increíble fuerza, el hombre levantó el hacha que se había clavado en el suelo y dio un giro tal, que el hacha terminó cortando por el otro lado de Amy, apuntando directamente hacia su abdomen. Era imposible que Amy pudiera defenderse con su espada otra vez, sin embargo, el chico dio un paso atrás y, con la mismísima empuñadura de la espada se defendió de ese nuevo ataque sorpresa, haciendo que el hombre retrocediera una vez más. -Si, si, muy bien chico – dijo el berserker, jadeando –. Pudiste repeler mis tres ataques, pero veamos qué tal te va con mi técnica: ¡Doble-Imagen! Una ira enorme irradió desde cada uno de los poros del hombre. Era una especie de aura rojiza que lo imbuía de rabia y enojo. El berserker comenzó a moverse por el área del bar, dejando con cada paso que daba una especie de copia traslúcida de sí mismo, llegando a crear hasta cuatro de ellas. -Ten cuidado Amy – dijo el tío Chi, un poco más serio –. Es una técnica de alto rango, la Doble-Imagen de un berserker posee un gran poder ofensivo. Una vez habían hablado sobre el poder de los berserkers. Uno promedio puede lidiar con más de cinco guerreros con mandoble, mientras que uno de alto rango podría incluso combatir contra veinte de estos si se cuadruplicaba con dicha técnica. El combatir contra berserkers era siempre un dolor de cabeza para las operaciones a pequeña escala. -Sin embargo – añadió el maestro –. Esos clones se romperán una vez los ataques. A pesar de que era la primera vez que Amy veía un ataque de Doble-Imagen, y sus manos estaban sudando, solo había una cosa en su mente: La Espada Fantasma. Amy lanzó su espada hacia el techo, y esta rápidamente se dividió en dos, luego en tres y finalmente en cuatro. -¿La Espada Fantasma? -Doble-Imagen y Espada Fantasma… -No puede ser…. La atención y el fervor de entre la multitud del gremio comenzó a crecer cada vez más. Los murmullos y gritos se dejaron oír en todo el sector causando un gran revuelo. Muchos comentaban sobre lo espectacular que era estar viendo la poderosa técnica de la Doble-Imagen que solo habían oído en leyendas, y además de estar apreciando la técnica de la Espada Fantasma siendo ejecutada por un niño de catorce años. Amy corrió velozmente junto a cuatro espadas que le seguían tras su espalda. Estas espadas eran de un negro traslúcido, y seguían las acciones de la espada principal de dos manos que poseía el chico. No tardó ni un segundo en llegar hasta donde se encontraba el primer clon del berserker, y le dio un poderoso espadazo que fue bloqueado por el hacha del guerrero. No obstante, como si de imitadores se tratase, cada una de las espadas negras golpearon a la doble imagen del gigante, golpeándole desde cada ángulo a una velocidad impresionante y acabándolo por completo, haciéndolo desaparecer. Impresionado, el berserker ya se había dado cuenta de que Amy no era un niño cualquiera, es más, estaban igualados en fuerza. Rugió nuevamente, haciendo reunir a todas sus copias a su alrededor. Estas elevaron sus hachas hacia el cielo y, acto seguido invocó una especie de rayo con forma de hacha que impactó directamente en una de las espadas negras de Amy, destruyéndola por completo y haciendo que el chico cayera y se incorporara de inmediato. Las distintas exclamaciones del público llamaron la atención del resto de los gremios, quienes salían uno por uno a echar un vistazo a lo que estaba sucediendo allí. Un viejo anciano apareció desde el gremio de los magos. Poseía una larga barba pálida, y llevaba puesta una túnica azul, harapienta, rasgada y un símbolo en su pecho que demostraba que se trataba de un mago de gran nivel. Tras observar la batalla, sus cejas se juntaron y no pudo evitar murmurar unas palabras: -¿Podría ser él?
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