Tierra de Mercenarios

V1C5 Audaz
El Jardín Eudemon está ubicado en la unión de tres grandes países: El Imperio Amy, La Sagrada Iglesia y el Imperio Seus. Está rodeado por una montaña de nieve que es considerada sagrada, con una altitud promedio de cuatro mil kilómetros y un radio de quinientos kilómetros. No importa por qué lado entres, una vez que atravieses la montaña, la altitud de la zona disminuirá drásticamente, cayendo hasta casi unos ochocientos metros sobre el nivel del mar. Es a esa altura en la que finalmente estarás inmerso en el rumorado Jardín Eudemon.Dicen que si no lo ves con tus propios ojos, nadie puede creer que habría tal hermoso paraje en la mitad de las montañas nevadas. Es un lugar en donde los Eudemons habitan tranquilos y sin ser molestados por nade, corren libremente entre sus campos sin ser interrumpidos, ya que existe una poderosa barrera espiritual que les protege de los invasores. Solo existe una forma de entrar, y es cuando el sol blanco y el sol negro coinciden, bajo el liderazgo de una bestia espiritual ilusoria. Por supuesto, estos rumores solo están registrados en las leyendas populares, aunque se dice que los verdaderos métodos para ingresar en él están custodiados de manera recelosa por el Imperio Amy, la Sagrada Iglesia y el Imperio Seus. ¿Pero cuál es el origen y propósito de este jardín espiritual? Algunos de los más conocidos bardos han escuchado y transmitido un poema que podría narrar – o al menos dejar una pista – sobre aquella pregunta. Las cuatro razas, Natales de la creación. Abandonadas fueron, Por el Dios sin protección. El sabio obtuvo el cielo, El mal a su vez la tierra, El ignorante vaga entre fronteras. Y el Enano busca sin consuelo. ¿Dónde yacen los restos de mi creador? Cuando reaparece el aura de la vida El Eudemon será su guía y salvavidas El Eudemon será su salvación. Aquel poema agrega un cierto tono de misticismo al extraño Jardín Eudemon. Shan Hai Jing, Extraña charla y extraña teoría. *** -¡Amy! – exclamó Chi Hanfeng –. Siempre te he tratado como a mi propio hijo, sabes que solo aquellos con el título de Noble Imperial tienen la oportunidad de competir con un Caballero Eudemon. Tío Chi comenzó a rascar la barbilla de su Lobo de Nieve, quien a su vez se dejó querer, cerrando sus ojos alegremente mientras se quedaba dormido. El chico observó, aún intranquilo, como la relación de su tío con el animal se daba de una manera tan natural, mientras que el hombre se le acercaba lentamente. -Déjame contarte un secreto – susurró tío Chi –. Si quieres tener una relación con Xiaobai y las demás bestias rápidamente, la forma más conveniente es rascarles la barbilla. Amy se acercó al animal y tímidamente comenzó a rascar junto al caballero. El Lobo se encontraba entusiasmado al sentir el doble de manos rascando su barbilla. -Estos grandulones pueden alcanzar con sus patas cualquier parte de su cuerpo – rio tío Chi –. Excepto en la barbilla, claro; así que, si alguien está dispuesto a ayudarlos, estarán muy felices. Pasó un tiempo hasta que Xiaobai se volviese a quedar dormido. Amy finalmente dejó de acariciarle, y observó fijamente a Chi Hanfeng quien también hacía lo propio. -Pero… - inquirió Amy, tranquilo, tras haber meditado un poco la situación – ¿Qué tiene que ver todo esto con el tipo de armas que quiero aprender? -¡Idiota! - Tío Chi golpeó a su pupilo en la cabeza –. Para un espadachín de dos manos debes de tener en cuenta seis características especiales a obtener si quieres entablar relaciones con un Eudemon: crueldad, ferocidad, precisión, agilidad, rapidez y habilidad. ¡Pero todas las bestias espirituales conocidas pueden proporcionar un enorme impulso que es totalmente insuperable por los usuarios de mandobles! Si quieres aprender a usas esas espadas nunca te convertirás en un caballero. Amy se quedó en silencio. El deseo de ser un mercenario comenzó a difuminarse ante la idea de montar a una de esas poderosas bestias espirituales, los Eudemons. -Mi plan es que aprendas armas conmigo – sonrió Tío Chi de forma pícara –. En cinco años tendrás quince, en ese momento, el sol negro y el sol blanco estarán a punto de coincidir… -¿Qué ocurre con eso? -Una especie de encomienda entre el Imperio Amy y el Reino Hami – dijo en un tono inseguro -. Quiero pedir prestado algún Lobo de Nieve… Y luego te llevaré al Jardín Eudemon. -¿Hay un jardín de Eudemons? – preguntó curioso Amy. -Pues sí – continuó tío Chi -. En ese lugar te enseñaré como poder invocar y transformar a los Eudemons. -Así que pretendes pedir prestado un Lobo de Nieve – señaló Amy con un tono de sospecha - No te refieres a robarlo, ¿verdad? Lo cierto era que parecía bastante probable que tío Chi estuviera dispuesto a lo que fuera con tal de que Amy no usara un mandoble, por lo que el joven no dudó en hacérselo notar a su maestro. -No es eso – se excusó rápidamente -. Gracias a mis enseñanzas y entrenamiento es natural que mi hijo se convierta en un respetable Caballero Eudemon. -Pero… -Si no fuera por hacerte un noble caballero me daría lo mismo el arma que utilices, Amy, pero si llegas a usar un mandoble no podrás igualar tus habilidades con la del Eudemon en cuestión. -¡Puedo volverme más fuerte! -Y eso es otro tema, tampoco serviría si tú te vuelves más ágil que tu propio Eudemon. -¡Han Feng! De pronto, la voz de un anciano acaparó todas las miradas. El abuelo Haber estaba parado en el marco de la puerta, apoyándose en esta. Tenía los brazos cruzados y observaba sin sorpresa alguna la escena que acontecía en su propia casa. -¿Sabes que hay un águila salvaje llamada Yeying? – continuó diciendo mientras entraba a la casa -. Habita cerca de la costa del Reino Hami. -Oh, tío Haber, volviste – exclamó Chi Hanfeng. -Regresé hace bastante rato – señaló el anciano mientras se acomodaba en una silla cerca de Xiaobai -. Pero estabas tan inspirado hablando que no te quise interrumpir, además que me emociona cuando cuentas estos temas. Amy no entendía por qué el abuelo Haber no se mostraba tan sorprendido al tener un Lobo de Nieve en su sala, aunque el más sorprendido era tío Chi, quien no podía ocultar la sorpresa en su rostro. -Como te iba diciendo – prosiguió el abuelo -. Esa loca águila es conocida por su rapidez y agilidad, pudiendo volar extremadamente rápido. Uno de nuestros ancestros la pudo domesticar una vez. -¿En serio? – preguntó Amy. -Esa águila puede igualar la velocidad empleada por un espadachín, incluso si este se vuelve muy superior. Por decirlo de alguna manera, se adapta a su Caballero. -Eso quiere decir que… - inquirió tío Chi. -Si – le interrumpió -. Se trata de una bestia espiritual, y por lo tanto también es capaz de entrar al Jardín Eudemon para entrenar. Hubo una breve pausa en el que tanto Amy como Chi Hanfeng tuvieron que procesar toda la información. El primero en volver a hablar fue este último. -Vaya… - dijo el caballero - ¿Tío Haber? -Dime. -¿Cómo es que sabes todas estas cosas? No quiero sonar grosero, pero es demasiado extraño que un aldeano de las montañas sepa sobre cómo cultivar Eudemons. -Je,je – comenzó a reír el anciano -. Los nobles imperiales no son solo de la familia Chi, nuestros antepasados también solían serlo. Por varias razones que no vienen al cabo mencionar terminaron dejando al imperio. Era notorio que el abuelo Haber no quería hablar del tema en cuestión, no obstante, gracias a su interferencia, la balanza del uso del mandoble se declinó a un claro dos contra uno, y gracias a ello el entrenamiento de la espada de dos manos se convirtió en el curso principal de la formación de Amy. Aunque también aprendió a manejar la formación tradicional de espada y escudo, lo cierto es que fue en una menor medida. Chi Hanfeng decía a menudo que practicar el manejo de la espada de dos manos era algo demasiado difícil y peligroso. Mencionaba constantemente que el mandoble era un arma feroz, puesto que era tan grande y pesada que podría lastimar a los demás si se usaba descuidadamente, incluyendo la espalda del pobre Xiaobai y, por supuesto, al mismísimo Chi Hanfeng, por lo que hacía al chico practicar junto a una espada roma que carecía de filo. La espada en cuestión fue fabricada por uno de los herreros del pueblo, pesaba veinte kilógramos y era casi del tamaño de un hacha grande. Ya en el año 196, y con tan solo once años, Amy había logrado grandes avances con el uso de la espada de dos manos, especialmente en tres de los aspectos principales: crueldad, ferocidad y precisión. Según las mismas palabras de tío Chi, Amy había alcanzado el nivel de Lake Haber, puesto que incluso contando con la cooperación del lobo Xiaobai, la lanza de Chi Hanfeng no podía atravesar al completo la espada de dos manos que usaba Amy. Tanto había avanzado el chico, que incluso con las pocas practicas con escudo, este lograba frenar un poderoso ataque con la lanza de Chi Hanfeng. El maestro caballero sonreía bastante al ver cómo iba creciendo Amy, y cómo cada vez le costaba más y más trabajo enfrentarse a él. Aunque lo cierto era que temía que pronto le superase por completo. Por supuesto, aquella no era una situación que Chi Hanfeng quisiera ver. Comenzó a ser más estricto en posturas y otras técnicas que le costaban más trabajo a Amy, riéndose de él constantemente. Es por ello por lo que cuando llegó el verano, ideó un nuevo y diabólico plan de práctica que pondría al chico al límite. La rutina de correr todas las mañanas había llegado a su fin, y lo que le siguió fue llamado por Amy como “El entrenamiento del diablo”. Duró tres años. Todas las mañanas, Amy se levantaba tempranísimo, se sumergía hacia el denso bosque de nieve y comenzaba a entrenar bajo la vigilancia del diablo, quien no era más que el nuevo apodo que tenía tío Chi cuando se trataba de entrenamiento. Se debía quitar la ropa, quedando solo en pantalones cortos, y acto seguido, debía correr descalzo por todo el bosque. No era un entrenamiento normal, ya que en aquella época del año todas las hojas de los árboles estaban muy afiladas, como si se tratase de enormes agujas protegidas por cera y hielo, que protegían la evaporación del agua. Ese tipo de aguja helada atravesaba la piel, como si fuese cortada por un cuchillo, mientras que el mismo ambiente del lugar atrapaba corrientes heladas de viento que rosaban las heridas de Amy, provocando que el chico sintiera un insostenible dolor. Solo había dos opciones si se quería sobrevivir a aquel calvario. Para evitar el dolor causado por el roce entre su piel y las hojas, Amy debía ir caminando lentamente, de este modo no se enterraría las agujas. Sin embargo, yendo a ese ritmo y sin ropaje alguno que le aislara de las fuertes corrientes del lugar, le resultaba imposible tolerar el frío polar. La segunda opción era soportar el dolor de los miles de pinchazos que recibía al ir corriendo, pero esto le permitía aguantar el calor y la adrenalina dentro de su cuerpo. Al inicio, Amy cayó varias veces desmayado en el suelo, e incluso, si no hubieran estado cerca de las aguas curativas del Lago Lunieve, Amy probablemente hubiera muerto hace mucho tiempo. Pero a medida que pasaba el tiempo, cada parte del cuerpo de Amy parecía tener ojos propios. Los reflejos del chico se habían acostumbrado a tratar de evitar la mayor cantidad de ramas posibles mientras corría, lo que le proporcionó una mayor capacidad para esquivar a todas estas sin detenerse y por lo tanto sin perder el calor corporal. Dos años más tarde, Amy ya no recibía daño alguno de las hojas, incluso si estaba montando a Xiaobai en pleno bosque nevado, era capaz de esquivar todas las hojas fácilmente. Llegó a tal punto que Chi Hanfeng simplemente ya no competía con Amy en combates. En sus propias palabras: Amy estaba fuera de su liga.
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