Tierra de Mercenarios

V1C4 El Caballero Eudemon
Antes del nacimiento del legendario rey mercenario, el uso de las espadas de dos manos eran algo muy poco común en los ejércitos. Aparecían ocasionalmente, siempre alejados del campo de batalla, siendo utilizadas más que nada por guardias de comandantes o custodios.Sin embargo, tras el surgimiento de dicho rey, los mercenarios profesionales comenzaron cada vez más a utilizar los mandobles, así como también los mismísimos soldados tradicionales. En un combate ordinario, cualquier emboscada podría mermar el ataque de los espadachines a dos manos, sin embargo, esto no aplica para la fuerza más aterradora de todas, un espadachín que lleva un mandoble y que arrasa con todo tan rápido que es apodado como el “Guerrero Fantasma”. Por supuesto que estos son los núcleos de cada tropa, llevando dentro de sí el espíritu de aquellos que fueron entrenados por el mismísimo rey mercenario, convirtiéndose en la mayor ofensiva y defensiva de la nación. Curso de Popularización del Espadachín, Chi Yizi, estratega militar moderno. *** Ya era la primavera del año 195. En la provincia de Río Cálido se alzaba como siempre Villa Heike. Con sus casas tan cercanas al río, no era de extrañar que crecieran árboles en los patios de cada hogar, especialmente en uno, que se trataba del patio más destartalado del pueblo, dando la impresión de tener muchos más años de los que en realidad tenía. Y, sin embargo, la casa que allí se encontraba estaba recién reconstruida, habiendo sido forjada por durísimos troncos de madera. -Oye, oye, oye ~ - cantó de pronto un pequeño chico que portaba un hacha. Se encontraba en la mitad del patio, cargando con una gran cantidad de madera que estaba a punto de ser cortada por él mismo. Lo cierto era que los humanos que habitaban Río Cálido eran una raza bastante barata de mantener. Podían vivir cerca del agua, obtener comida, etc. Aunque aquello no era capaz de cultivar precisamente a una persona fuerte como una montaña. Un claro ejemplo de ello era el tío Chi, quien durante esos tres años había estado fluctuando entre un hombre fuerte a perder su musculatura durante aquellos periodos en el que resultaba casi imposible conseguir comida a causa de las ventiscas. El frío en la zona siempre resultó devastador, incluso estando en plena primavera. Solo en verano era posible ver un poco de verde en el lugar, que pudiera recordar en algo a las tierras lejanas del continente de Eminor. Usualmente las personas llevaban puestos gruesos abrigos de piel de animal cubriendo todo su cuerpo, a excepción del chico que cortaba leña, quien llevaba puesto un abrigo ligero y pantalones cortos de cuero. Cada vez que cortaba la madera, las gotas de sudor de su rostro caían hasta convertirse en hielo antes de tocar el piso. El chico preparó sus manos para agarrar firmemente el hacha. Al hacerlo, cortó tres trozos de madera seguidos, con ni siquiera un segundo de diferencia entre ellas. A continuación, tomó un pequeño machete y casi sin esfuerzo cortó aquellos trozos en unos más pequeños. -Amy, tú… - dijo un hombre tras de sí -. ¿cortaste leña con un cuchillo? Chi Hanfeng había salido de la casita y se había encontrado con la sorpresa de ver al pequeño realizando tal proeza. Se requería de muchísima fuerza para hacer que una cuchilla pudiese cortar algo tan duro como la madera, de otra forma quedaría incrustada en ella. ¿Cuánta fuerza se necesita para hacerlo? Se preguntó el hombre para sus adentros mientras daba unos pasos para llamar al distraído chico. -Hijo, ven aquí – le llamó. -¡En seguida voy, tío Chi! – exclamó Amy -. Llevaré estos pedazos dentro de la casa. Ambos entraron al hogar que habían reconstruido el verano anterior, el niño dejó la madera en un rincón y se apresuró hacia donde estaba tío Chi, quien lo observaba expectante. -¿Qué sucede, tío? – preguntó Amy. -Ya no tendrás que cortar tanta leña por las tardes – sonrió -. De todas formas, las personas no necesitan tanta. -¿Qué? ¿Por qué ya no? -A partir de hoy vas a aprender a usar armas – exclamó alegremente tío Chi – cada tarde pasarás la mitad de tu tiempo entrenando el uso de las armas, creo que ya va siendo hora. Chi Hanfeng comenzó a dar vueltas en círculos por la habitación mientras pensaba. Amy, por su parte, se encontraba de pie esperando a las palabras de su tío. -¿Qué tipo de arma te gusta? – preguntó de repente el hombre – Había pensado en la combinación de pistola y espada. Si, de seguro esa se convertirá en tu favorita. -Nunca dije que mi favorita era… -También podría haber sido un hacha de dos manos, pero la verdad es que, aunque eres más alto que los demás chicos de por aquí no es suficiente, no es la adecuada – prosiguió sin prestarle atención al muchacho -. Y descuida, sé que no te gustan los arqueros porque desprecias los ataques furtivos. - Es cierto, yo… -La combinación de polo y escudo es para debiluchos – continuó diciendo tío Chi – y los martillos ya son cosa del pasado… -La verdad había pensado en aprender a utilizar… -¡Lanzas! – interrumpió el tío, respondiendo por él - ¡Nunca me dijiste que querías aprender a utilizarlas! Aunque bueno, las lanzas son efectivas en la caballería nada más, en otras instancias no es tan buena. Tras el intenso monólogo de Chi Hanfeng hubo finalmente una pausa. Al parecer, Amy se tomó su tiempo esta vez para determinar si el hombre seguiría hablando, pero se había quedado sin más ideas para evitar lo que Amy le diría a continuación: -Me imagino a mi padre… – dijo el chico con los ojos cerrados -. Tengo que aprender a utilizar una espada de dos manos. Tío Chi ya sabía Amy diría eso. Conforme pasaban los años, el pequeño pupilo había aprendido a callarse y hablar solo hasta el final, además de que su voluntad se había vuelto inamovible. Resultaba bastante difícil poder hacerle cambiar de idea cuando había tomado una decisión, y aquella era un claro ejemplo. -Efectivamente eres hijo de tu padre – suspiró. Amy le miró intranquilo. El rostro de Chi Hanfeng estuvo a punto de ceder, dándole unas pequeñas palmaditas en el hombro, no obstante, su expresión se tornó seria de repente. -No – exclamó -. Esta vez seré yo quien tome la decisión final. Debes aprender a utilizar un arma de caballero, quiero que seas un caballero como yo. -Pero el mandoble… -¿Qué tiene de bueno una espada de dos manos? – expresó tío Chi - ¡Mira a un caballero ortodoxo!, usan una espada con una mano y un escudo en el otro. En el campo de batalla las cosas son así, atacas y defiendes, no hay tiempo de utilizar otra clase de arma tan peligrosa. -¡Pero hay caballeros que usan mandobles también! -Y tu sabes muy bien como funciona el sistema… Tío Chi le recordó a Amy cómo funcionaba el sistema de reclutas del ejército. Éste constaba de tres batallones principales: Lanceros, Espadachines y Arqueros. Después de un año de entrenamiento se escogerían a los mejores en los tres atributos para enviarlos a diversos oficios dentro del imperio. Para un lancero de alto rango era posible aspirar a ser un caballero, un paladín e incluso un increíble guerrero a distancia. En el cuartel de los arqueros a menudo se seleccionaban a los que poseían grandes habilidades mágicas para entrenarlos y convertirlos en arqueros mágicos, aunque también era posible que optaran por una caballería de jinetes arqueros quienes atacaban a largas distancias. En cambio, en el batallón de espadachines resultaba difícil aspirar a ser entrenado como un caballero de dos manos. Solo los que eran más fuertes físicamente podían aspirar a serlo, y, sin embargo, al terminar su entrenamiento resultaba incluso más improbable que estos fueran asignados como soldados, y eran más bien puestos como guardias en la ciudad, sin contar que cada vez que se llevaban caballeros que usaran mandobles al campo de batalla, la balanza solía declinarse hacia el lado contrario, lo que les traía mala fama como soldados de bajo nivel. -De todas formas – dijo Amy, quien no se mostraba para nada intimidado ante las palabras de su tío -. Sigue habiendo la opción de ser un caballero, así que no tienes excusas. -¡Ay, Dios mío! ¿Qué hice mal? – exclamó tío Chi haciendo teatro con un brazo en su frente -. ¿Qué pensaría Lake, mi hermano? ¿Qué pensaría mi cuñada, a quien nunca pude conocer? No lo sé, ¿Cómo les diría que su hijo quiere convertirse en un guardia de bajo nivel? Chi Hanfeng hizo como que lloraba en la pared de la casa, pero Amy, quien ya se había acostumbrado al humor negro de este solo se le quedó mirando desde donde estaba. -¡Lo qué se ve hoy en día! – continuó actuando -. ¡Un hombre adulto, llorando! No es necesario que me apunten con los dedos, ya sé que es humillante ver a un gran caballero imperial en este estado. -La verdad tampoco me has contado mucho sobre tu oficio – señaló Amy, sereno -. Solo me has llenado con misterio e intrigas acerca de quién eres realmente. -¡Bah! Está bien, no te conmoverás si no te digo mi verdadera identidad – tío Chi suspiró, se incorporó y cambió la expresión de su rostro totalmente a un tono bastante serio y poco habitual en él -. Creo que es un buen momento para revelártelo. El ambiente de la escena cambió completamente. El alto cuerpo de tío Chi volvió a verse majestuoso, y en su rostro se podía observar la seriedad con la que se estaba tomando aquel momento. Se puso frente a Amy pero a unos varios metros de distancia, hasta casi chocar con la puerta de entrada. -Amy – comenzó a decirle –. No soy un caballero imperial ordinario, de hecho, soy uno de un muy alto nivel. -Eso no me sorprendería – admitió Amy. Chi Hanfeng guardó silencio. Realmente era bueno creando ambiente, y todo se volvió más tenso cuando de pronto levantó su mano y apuntó con un dedo al chico. -De hecho – prosiguió el hombre – Soy un Guerrero Bestia de alto nivel ¡Un Caballero Eudemon! -¡¿Un qué?! – preguntó Amy intrigado. Pero no hubo tiempo. El dedo de tío Chi se dirigió inmediatamente al suelo, al centro de la habitación, creando en el aire unas señas que pronto se materializaron en el suelo mediante una brillante luz energética con forma de un gran encantamiento pentagonal. -¡Te llamo en mi nombre! – gritó a todo pulmón - ¡Eudemon: Lobo Espiritual! Chi Hanfeng puso una mano encima de la otra, y cuando sus dedos se tocaron, unos pequeños relámpagos salieron de estos, chocando con la energía que emanaba el dibujo del suelo, provocando que un halo de luz formara una especie de circunferencia en el piso, que brillaba tan intensamente que Amy tuvo que entrecerrar los ojos para poder ver lo que estaba pasando. El chico no podía creer lo que sus ojos estaban viendo. Desde bajo de la tierra comenzó a elevarse un gigantesco lobo, de un pelaje blanco como la nieve y feroces colmillos afilados. Agitaba su cola con desdén, y dejaba salir un gruñido amenazante. Cuando su cuerpo finalmente se encontraba fuera del círculo, Amy pudo ver cómo el animal poseía las garras más enormes que hubiese visto jamás, tanto delanteras como traseras podrían desgarrarlo en menos de un segundo. Cuando el brillo se apagó, el chico pudo notar que el animal se encontraba dormido, y que en realidad estaba roncando. A pesar de ello le seguía pareciendo completamente espeluznante. Chi Hanfeng se mostró conforme. Había querido sorprender a Amy y lo había conseguido, pues el muchacho observaba con la mandíbula abierta a la criatura, mientras que el caballero se le acercaba peligrosamente. -Xiaobai – le susurró tío Chi al lobo – Xiaobai, despierta. El animal movió una oreja, pero siguió roncando. -¡Vaya! – exclamó el caballero en voz alta – No nos hemos visto durante tres años. Esperaba que pudieras dar un gran espectáculo tras salir del salón de Eudemons pero solo me sorprendiste al demostrar que estás aumentando de peso. -¡Wow! – ladró el animal, despertándose en seguida - ¡Huhg! El enorme lobo agitó violentamente su cola y se irguió, mostrando su hocico y, esta vez, gruñendo de verdad. Los colmillos y garras que de por sí ya se veían impresionantes estando dormido, ahora se notaban incluso más temibles, mostrando restos de sangre brotando en ellos. Sin embargo, cuando el animal se percató de que quien le hablaba era Chi Hanfeng, su expresión salvaje cambió a una alegre sonrisa. Amy apenas podía dar crédito a lo que estaba viendo cuando el lobo se acercó a su maestro y se dejó caer a sus pies, mientras el caballero le acariciaba detrás de las orejas como si se tratase de un perro común y corriente. -Venga, venga, no te estreses – le dijo tío Chi mientras lo mimaba -. Lo que quise decir es que no te he visto en tres años y estás más “grande” y guapo. Las dulces palabras de Chi Hanfeng lograron convencer al lobo, quien inmediatamente adoptó una postura tranquila mientras sorprendentemente dejaba al hombre montar en su lomo. -Desde hoy te dejaré estar en el patio ¿vale? – le susurró. A pesar de la confianza mutua que parecían tener ambos, lo cierto es que Amy continuaba aterrado ante la situación. Los Lobos de Nieve siempre ejercían esa clase de presión en los habitantes de Río Cálido y Lago Lunieve. Incluso el cazador más experimentado de todos temblaría de miedo ante una situación así. Por su parte, tío Chi estaba satisfecho con la expresión que había logrado en el rostro de su aprendiz. Sostuvo una lanza y un escudo que se encontraban al costado del lobo y se elevó victorioso, como si posara tras un combate. -¿Qué tal? – le preguntó a Amy – Muy majestuoso, ¿verdad? Imagínate si llevara puesta una armadura. -Es… increíble – aseguró Amy mientras trataba de vencer su temor y se acercaba paso a paso al animal. -Tal montura ni siquiera necesita ser alimentada – contó el tío -. Puedes hacer que vuelva al encantamiento y se irá en búsqueda de su propia comida. -¿Puedo… -Adelante. Amy llevó su mano hasta el pelaje del animal. Lo tocó con mucho cuidado, y se sorprendió que se sintiera como la piel de un can común, aunque sus ojos, llenos de curiosidad, analizaban cada parte del mismo con sugerente impresión. -Déjame contarte algo. Cuando tío Chi pronunciaba aquellas palabras, Amy sabía que vendría una muy interesante explicación, así que escuchó atento mientras continuaba acariciando al gran lobo. En los tres grandes continentes conocidos, sin duda alguna el guerrero más fuerte de cualquier ejército era el Jinete Dragón. Sin embargo, debido a la escasez de dragones voladores esto era muy poco probable que ocurriese, sin tomar en cuenta que también eran muy pocos aquellos dragones que estuvieran dispuestos a trabajar junto a una persona. Esto provocaba que los Jinete Dragón no fueran una unidad que se pudiera entrenar en grandes cantidades, es más, el número de ellos en varios países no llegaban a los veinte. Por lo tanto, aunque los guerreros montadragones son poderosos, no eran una fuente confiable en el campo de batalla. En cambio, un Caballero Eudemon solo era superado por éstos últimos. Aunque puedan volar o estar suspendidos en el aire a causa de un encantamiento, lo cierto es que en un combate uno contra uno saldría perdiendo debido a su incapacidad de hacer magia, cosa en que los dragones les superan fácilmente. La gran diferencia es que en todos los países los Caballeros Eudemon pueden ser entrenados. Estos son fuertes guerreros capaces de entablar lazos con bestias que pueden usar como montura, esto quiere decir que el Eudemon es un medio de transporte pero que dependiendo de la especie que invoques puedes adaptarte a diversos terrenos de combate y aprovecharse del entorno para tener mejores resultados. Por ejemplo, si Chi Hanfeng se enfrentase a un Jinete Hami no tendría oportunidad contra él, no obstante, si logra invocar a Xiaobai, sus posibilidades de victoria aumentarían en un 50%. Y está de más decir que un caballero normal no tendría posibilidad alguna de derrotar a un Caballero Eudemon en esas condiciones.
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