Las posibles vidas

Lucía. España. 25 de Julio.
- Lucía mañana te darán el alta no te precipites. - Insistía Yeray. - Déjame, suéltame soy mayorcita! Quiero saber donde está mi padre. - Lucía gritaba tenía los ojos brillantes. - Espera Luci quiero ayudarte. -Siguió Yeray. - Si me quisieras ayudar me dejarías ir y quizás hasta me ayudarías a encontrarlo, si no te preocuparas solo por ti mismo y tus cosas. -Sabía Lucía que había sido dura con el muchacho, pero era importante que la dejarán, quería saber donde estaba su padre, la chica era hija única y vivía sola con su padre ella no tenía madre esta se fue cuando ella solo tenía 3 años debido a un cáncer que resultó incurable. Salió corriendo y medio llorando del hospital pero hizo para que nadie se diera cuenta. Lucía vivía en un pueblo a las afueras de Barcelona, pagó el taxi subió por las escaleras corriendo no cogió ni el ascensor, abrió la puerta la llave no estaba echada. Lucía se sentó en el sofá del comedor sostenía el móvil de su padre en la mano, se sentía triste, desolada y completamente confusa, era extraño que su padre se fuera sin cojer el celular, sin cerrar la puerta y más extraño aún había algo que no le acababa de encajar su padre era extremadamente meticuloso y habían cosas que parecían movidas de sitio, cuadros ligeramente girados, objetos en lugares o posiciones donde no solían estar. Donde estás papá? - Se decía, porque no has venido al hospital? - Se sintió cansada. Se echó en su cama mientras intentaba recopilar ideas de donde podría estar su padre pensó también en Yeray en realidad lo echaba de menos, pensó en lo tonta e insolente que había sido con él, quizás ya no querría saber nada de ella, lógicamente pensó. Echó la mirada a una estantería donde tenía fotos iba mirándolas y se paró en una, era de hace años era de una tarde donde salió en bicicleta con su padre, reflexionó sobre ése hombre que intentaba ser moderno que había criado a una hija sola con un trabajo modesto y aunque pasaba muchas horas fuera de casa hasta el punto de que ella creía que su padre tenía más de un trabajo y que no se lo quería contar por no preocuparla, quizás por no decirle que no tenía mucho dinero, no querría decepcionarla, aún así por muy tarde que fuera o cansado que estuviera al llegar a casa nunca le negó un abrazo, una acaricia, no desistió nunca en escucharla, en estar a su lado cuando ella lo necesitaba y de lo que habría sufrido al perder a su madre hasta entonces, era la mujer, la única mujer que su padre Félix había conocido en el ámbito del amor. En ese momento Lucía se sentía realmente triste más que por ella, por su padre quería darle las gracias por haber sido tan comprensivo con ella y tan atento realmente lo fue, entró en pánico por momentos algo realmente grave debía haberle ocurrido y ni se imaginaba el qué. "Observaba a Yeray y se sentía bien, el chico se encontraba en su garaje estaba con sus cosas al chico le gustaba estar solo en muchas ocasiones, a ella también, estaba arreglando su moto le gustaba tenerla limpia y a punto, le gustaba disfrutar de su conducción, lo veía circulando por la costa llevaba el torso al descubierto, era musculoso, pensó en lo bien que podría estar abrazada a él, ella se encontraba flotando en el aire, veía todo lo que hacía, era Feliz siguiéndole y observando todo lo que hacía, pero él no la veía a ella por más cerca que estuviera de él, su querido no podía verla a ella.-Yeray y si mi amarás? huyamos juntos tu y yo cariño, siempre estaré a tu lado, no te fallaré, -suspiraba, porqué no me ves? Yeray aparcó su moto, cerró los ojos alzó la cabeza, la brisa del mar acariaba su rostro masculino, Lucía estaba justo encima, miró al final del paseo, solo veía el fuego, y se acercaba, una inmensa llamarada se acercaba, lo arrasaba todo, era la destrucción no dejaba nada con vida a su paso. - Yeray, Yeray, corre, corre, vete!!! El chico no podía escucharla, la bola de fuego estaba a punto de alcanzarles, ya no había tiempo y Yeray no se percataba estaba simplemente ahí disfrutando del momento, su último momento, intentó abrazarlo para protegerle, pero no podía acercarse más, no veía nada más, solo el fuego." Estaba empapada en su cama, hacia mucha calor. - Mierda!
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