Las posibles vidas

Isabella. Londres.
La joven Isabella cámara en mano fotografiaba el atardecer a orillas del Támesis. El sol caía rojizo en el horizonte Londinense los últimos rayos sacaban brillo a las aguas del río, Isabella apoyada en su espalda contra una pared de un edificio inmortalizaba todo lo que los últimos destellos de luz iluminaban, la belleza de una ciudad insaciable e incansable. Justo apagó y guardó su cámara cuando la luz solar dió pasó a la luz artificial, sentía que el estómago necesitaba refuerzos, iba dirigiéndose a la boca del metro quería ir al centro a comer algo y llamaría a algunas amigas para tomar algo y celebrar el fin de curso y el inicio de un ilusionante verano cuando sintió tras ella voces de incredulidad, la chica se giró y donde hacía un instante la luz de las farolas iluminaban la ciudad fue como si el sol hubiera retrocedido sobre sus pasos y como si se hiciera de día sobre la ciudad nuevamente, fueron pocos segundos parecieron muchos más, Isabella con el móvil en la mano a punto de llamar a Marie giró el objetivo encendió la cámara y pulsó el botón a posterior la intensidad se incrementó virulentamente los gritos ahogaron el lugar, Isabella se cubrió como pudo los ojos aunque la ceguera ya la había invadido, luego vino el estruendo, cayó al suelo era como si le fueran a caer encima un arsenal de bombas, los gritos y el caos estaban servidos en una ciudad repleta de vida. Observar la gran Torre y no ver el Reloj, era como estar viendo una película con muy buenos efectos especiales, tan asombroso como duro, era un momento único e inolvidable no en el buen sentido pero lo era. La joven fotógrafa estaba bien le pitaban un poco los oídos eso era lo más alarmante pero eso era todo después de una rápida revisión de si todo estaba en su sitio y mientras todos miraban lo ocurrido el gentío iba y venía, sirenas, carreras, polvo en el ambiente, pensó en huir en correr y no mirar atrás, pero escuchaba los gritos de dolor, de pánico, de angustia, unos gritos que jamás había escuchado antes, entonces se dió media vuelta y se acercó a la zona había gente tirada por todas partes otros huían del lugar, eso tendría que hacer yo, pensó, al principio no parecía que hubiera heridos de mucha gravedad, diferente era a medida que se iba acercando al inmenso reloj tirado ahí en medio de la calle, ya no volvería a relucir para el mundo nunca más. Había una chica joven malherida, se agachó para ayudarla perdía mucha sangre se quitó la camisa la utilizó para hacerle un torniquete en la pierna tenía atravesada una pieza enorme metálica cromada debía de pertenecer al Big Ben, la joven presa del pánico intentaba arrancársela, no te la quites le dijo Isabella o te desangrarás, mirando a su alrededor mientras presionaba la pantorrilla de la joven la escena era dantesca, logró ver gente gravemente herida y algunos que ya no se movían, no tardó en escuchar más y más sirenas, pronto llegaron ambulancias, coches de policía, bomberos. - Como te llamas? - preguntó Bel. - Jennifer - le respondió la adolescente llorando. - Todo saldrá bien. Una vez se encargaron los sanitarios y cuerpos de seguridad del estado de todo aquel desastre, ella también fue trasladada al hospital más cercano aunque no quería ir no tenía ninguna herida, lo que si tenía era el shock post traumático, sentada en un box de urgencias cogió su smartphone abrió la galería y ahí estaba la instantánea en el momento justo, se veía perfectamente lo que había ocurrido ese día en ese lugar algo que nadie iba ya a poder olvidar. No podía dejar de mirar la foto, por más que lo hacía lo que veía le paralizaba apartaba la mirada unos segundos y volvía a repetir la operación. Llamó a Marie sin duda era su mejor amiga, necesitaba estar con alguien, Marie era su compañera de piso, era una chica tímida pero sin duda una gran amiga confiaba plenamente en ella, se conocieron en Francia ella era natural de París, aunque allí se movía entre la capital y la ciudad cercana de Auxere, pronto tuvieron una gran amistad, cuando Marie se decidió por estudiar en Londres, no lo dudaron, se fueron a vivir juntas, iba a proponerle algo.
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