Las posibles vidas

Rebel lll.
Las noticias ya hablaban de las ciudades afectadas el temor y la preocupación eran patentes, en todos los lugares afectados pasaban las mismas cosas se veían luces en el cielo eran tan potentes que los testigos afirmaban que era como si la noche se volviera de día instantes después se sucedían una o varias explosiones en las zonas próximas, ya se contaban los fallecidos por cientos y millares los heridos, Madrid, Barcelona, Sevilla eran algunos de los lugares más afectados, la mayoría eran en lugares con grandes aglomeraciones, aunque también habían visto las luces en zonas más rurales sin embargo en estos lugares prácticamente no había habido explosiones ni otros incidentes, al menos no tan graves. - Yeray, tu amigo José a muerto en el extra. - Le contaba Jake mientras le acercaba el brazo a su amigo por la espalda. - Cuando me asomé a la puerta principal del Extra vi que había gente muy mal Yeri tenemos que prepararnos para lo peor llegarán malas noticias me temo. - Continuó Jake. - Que diablos está pasando?! -Jess se sulfuraba. - Chicos acabo de hablar con mi abuelo está bien pero voy a ir a verlo, quiero asegurarme que todo va bien. - Yeray estaba preocupado, el chico vivía solo con su abuelo Oscar y su podenco Horus. - Nosotros también vamos a casa Tomy se quedará aquí no se sabe nada del padre de Lucía. - Explicaba Jake. Yeray estuvo desayunando con su abuelo que aparentaba asombrosa tranquilidad. - Voy a ducharme y me voy a acostar abuelo estoy muy cansado, si ocurre algo o pasa cualquier cosa me avisas. -Esbozó un bostezo Yeray. - De acuerdo pero acuérdate tenemos que ir a casa de Martos. - Le recordó su abuelo. - Yo mejor lo dejaría para otro día con todo lo que a pasado luego quería acercarme al hospital. - Le contestó el joven. - Seguro que Lucía está bien tienes toda la vida para estar con ella es importante que me acompañes. - Su abuelo sorprendió al joven por su insistencia y por el ojo que tenía para detectar los gustos de su nieto. - Vale abuelo despiertame porque soy capaz de hibernar. -Un poco sonrojado el joven. Lucía, José, luces, explosiones entre pensamientos y preocupaciones acostado en la cama el joven se rendía al agotamiento. Las puertas de esa casa parecían echas en la edad media, eran enormes de madera de roble y a saber cuantas toneladas pesaban, el viejo no abría, en realidad era como si no viviera nadie viendo la casa desde fuera, parecía un lugar abandonado. - Vamos abuelo Martos no está en casa. - Yeri emprendía hacia el coche. - Y a donde iba a estar si no? -Su abuelo se mantenía confinado e inmóvil en la puerta. Yeray se sentó en el coche a esperar, mientras miraba el móvil, observaba las noticias no eran halagüenas, que diablos a pasado quien a echo esto, pensó, pero sobretodo pensó en sus amigos y más profundamente en Lucía estará bien, porque le preguntó si le gustaba Jess. Crujieron las puertas el viejo vivía en una casa grande pero no tanto para tal demora a saber que estaría haciendo... - Yeri acércate. - Apresuró su abuelo. - Hola Martos nos vamos a cocer aquí fuera. - Le reprochó el joven. - Los jóvenes de hoy en día estáis muy acomodados. - La voz de Martos era ruda y muy grave. Yeray se paseaba por el almacén del viejo lo había visitado muchas veces pero siempre le hacía especial ilusión la cantidad de cosas que albergaba el lugar era como si fuese siempre la primera vez, tenía objetos muy variopintos cosas sin valor otras deberían tener un valor incalculable, mientras observaba con minuciosa atención todo aquello que sus ojos alcanzaban ver escuchaba a su abuelo y a Martos hablar al fondo del almacén café en mano. Como siempre hablaban de sus cosas, historias de otra época, pero justo alcanzó a escuchar como Martos le decía a su abuelo esto tenía que pasar, es hora de entregarle a tu nieto la Máquina. - Yeray acércate. - Gritó su abuelo desde el fondo. - Hijo tengo algo para ti. - Martos le dijo con voz serena. - Que es?! - Contestó el chico. - Es algo que me regalaron hace tiempo nunca supe para que sirve exactamente hace un tiempo conseguí encenderla antes de que el polvo la recubriera por completo, la máquina mostraba imágenes extrañas, emitía una serie de ruidos y luces, creo que nunca le saqué el provecho que quizás merezca, quizás le hagas tu mejor uso, puedes intentar restaurarla se que eso te gusta. - Explicaba Martos. Yeray que era desconfiado por genética dudó sobre si el viejo había contado todo lo que sabía de una máquina que parecía tan rara y tan poco común que ni siquiera podía imaginar en que año ni quien ni para que se pudo haber fabricado. A Yeray le gustaba todo lo desconocido aunque ese no era quizás el mejor momento para pensar en ponerse a trabajar en ese nuevo proyecto. Lo más duro fue cargarla en la ranchera y llevarla a casa, ya en el garaje le quitó el polvo más superficial y se sentó delante de ella, había algo en la máquina que la hacía extrañamente inquietane, era de un metro y unos 25 centímetros, era robusta, era casi toda ella de metal pero no tenía óxido a pesar de que la pintura prácticamente no se apreciaba, tenía varias pantallas y un montón de botones, no parecía que fuera antigua para lo vieja que se conservaba ni tampoco parecía muy moderna. El día había pasado volando caía la tarde en las notícias seguían hablando de lo mismo pero eran muy pocas las respuestas, desde el hospital no había recibido noticias de Tomy suponía que éste se había ido a casa y que el padre de Lucía estaría con ella, Yeray estaba pensando en una merienda cena rápida y podría acercarse a ver a su imaginario amor. Justo entonces sonó el teléfono, era precisamente Tomy. - Que pasa Tomy estáis todos bien? - Preguntó mientras se tocaba la cabeza y seguía observando la máquina como si ésta ocultase algún secreto. - Yeri!!! Sigo aquí en el hospital el padre de Lucía no a aparecido, está desconsolada. -Se mostraba alterado Tomy. - Como? Que raro voy para allá. -Que raro todo pensó Yeray. - Hay más está volviendo a pasar, en Londres, Liverpool y Glasgow que se sepa de momento. Yeray se quedó en silencio mientras escuchaba a su amigo y miraba la máquina. -Yerii!! Yeray?! Me oyes? -Preguntó Tomy desde el otro lado del celular. Seguía mirando a la máquina había algo dibujado bajo la pantalla izquierda en el centro de la misma, había un rostro pintado. - Yeray, Yeri....- Insistía Tomy. Él ya había visto esa figura antes, se iba acercando cada vez más iluminó la imagen con el móvil. El parecido era asombroso la noche anterior intercambiaron miradas en el pub justo antes de todo, era él, el hombre misterioso, sin duda era él. Yeray no podía creerlo. - Voy para allá Tomy. - Colgó.
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