La Boda de mi Ex

Capítulo Veinticinco
Cuando desperté me di cuenta de que estaba dentro de una ambulancia y con una cánula que llevaba oxígeno a mis pulmones, tenía el saco de Christian encima mío como si fuera una cobija, volteo encontrando a los dos sentados junto a mí quienes al notar que había despertado sonríen con cierto alivio. —Hola —murmura Allie con la voz calmada—. ¿Cómo te sientes? —Bien, eso creo. Comienzo a intentar sentarme siendo ayudada por las manos de Christian, me quitó la cánula dejándola a un lado mío y miro por las puertas abiertas del lugar notando que aún seguíamos en la calle, no sabía cuanto tiempo había pasado pero deseaba que no fuera mucho. —¿Cuánto? —pregunto mirando a Allie quien entendió al instante a lo que me refería. —Casi dos minutos. La cabeza me pesaba y me sentía terriblemente cansada, después de un ataque de ansiedad siempre quería meterme a mi cama a dormir el resto del día. —Veo que ya despertaste. Miro a la paramédico quien me sonríe y baja a Christian y Allie para darme una revisión rápida, primero reviso mi presión y si ya no presentaba arritmia al igual que los niveles de saturación de oxígeno, cuando terminó me ayudó a bajar de la ambulancia para después retirarse, afuera del lugar sólo quedábamos nosotros tres, me abrazo al saco de Christian como si mi vida dependiese de ello. Allie me pasa su brazo por mi cintura dándome la estabilidad que me faltaba para seguir caminando al ver mi inseguridad al dar los primeros pasos. —No tienen idea del susto que me han dado —escucho a Christian cuando llegamos a su coche y abre la puerta del pasajero—. Creí que no llegaría a tiempo. Antes de subir al coche me detengo atrayendo su atención y viendo sus ojos grises los cuales reflejaban la angustia por la que le hicimos pasar mientras una sola palabra salía de mis labios: —Gracias. Él sólo asiente y nos hace subir a ambas en la parte trasera para que después el rodeé el coche y suba también, notó que en el asiento del copiloto estaba mi bolsa y mi laptop encima haciendo que me preguntara en qué momento el había ido por mis cosas. En el trayecto me di cuenta de que nos estábamos dirigiendo a mi casa aunque me sorprendió por un momento creer que iríamos a su casa como últimamente había estado durmiendo aquí en alguna parte de mi cerebro consideré que iríamos ahí. —Siempre te he dicho que eres un imán de problemas, Eryn —habla Allie ligeramente burlona distrayéndome de mis pensamientos—. ¿Recuerdas aquella vez que te caíste frente a todos en la cafetería? —Me caí porque alguien no me dijo que había un bote de basura frente a mí —acuso con la voz cansada—. Y esa vez fue tu culpa. Me recargo en el hombro de Allie siendo confortada por el aroma a fresas de su perfume mientras seguía escuchándola contar anécdotas que tuvimos en la universidad a Christian aunque tuve que hacer pequeñas interrupciones para dar más detalles que la rubia dejaba pasar. En algún punto decidí poner el saco aferrándome a este. Al llegar a la casa, fue como si una sensación de alivio se situara alrededor de nosotros, lo primero que hago al llegar con mis cosas en mano es ir a la cocina por un vaso de jugo para poder irme a meter a la cama. —Oye Christian —escucho a Allie mientras yo me detengo a medio camino—. ¿Vas a estar ocupado mañana? Comienzo a contar los días en mi mente cuando caigo en la cuenta a qué se refería ella, mañana sería junio 16 era el día de mi cumpleaños número 23 y tal parecía que ella ya tenía todo planeado al igual que los dos últimos años pero lo único que le faltaba era la presencia de Christian en el. —No puedo hacerlo, debo hacer unas cosas del trabajo —se disculpa con una sonrisa—. Pero le di el día entero a Eryn para que pueda celebrarlo. Allison lo mira con reproche mientras yo esperaba que comenzara a quejarse pero en cambio sólo se encoje de hombros, continuo mi camino entrando a mi cuarto donde abro las cortinas para que pueda ver la ciudad donde me quedo varios segundos mirando atenta todo lo que había afuera hasta que escucho los pasos de alguien entrando a mi cuarto. — ¿Puedo quedarme? Volteo encontrando a Christian recargado en el marco de la puerta con las mangas de la camisa arremangadas por encima del codo y la mirada prendada en mi a la vez que escucho la puerta de entrada cerrarse lo que me dio a entender que Allison se había ido dejándonos a solas, asiento dando una respuesta a su pregunta al mismo tiempo en que la bolsa interna del saco comenzaba a vibrar haciendo que me asustara. Christian se acerca a mi tomando su teléfono con una mano para responder la llamada mientras que con la otra me tomaba con la cintura para acercarme a él. Lo que entendí durante lo que pude escuchar de la llamada era un probable viaje y una cena de negocios para está semana, cuando cualga la llamada guarda su teléfono en el pantalón. —¿Has pensado en tener un guardaespaldas? —suelta como si fuera un tema cualquiera. —¿Por qué tendría uno? —respondo sin entender—. Ni siquiera podría pagarle bien por cuidarme. —Eryn, hoy estuviste en un robo a mano armada y hace un mes casi te pierdo por un cabrón que no tenía porqué acercarse a ti —señala con delicadeza—. Necesito que estés a salvo. —Christian, no quiero un guardaespaldas. Me alejo de él quitándome el saco y dejándolo sobre el escritorio mientras alargaba los segundos pensando en algún argumento que me evitara tener a alguien cuidando cada paso que daba. —No quiero que me estén cuidando como si fuera una niña pequeña —vuelvo a hablar sin siquiera mirarle—. Tengo casi 23, Christian, y hasta ahora sigo viva. —Eryn, por favor entiende. No quiero perderte. Su voz expresando su temor hizo que quisiera correr a él para llevarlo a la cama y tenerlo cerca de mis brazos mientras le aseguraba que todo estaría bien pero ¿cómo podía prometerle algo así? Sabía que era alguien que atraía problemas de cualquier tipo pero hasta ahora había podido manejarmelas sola, sin embargo él tenía miedo a perderme algo que nadie había sentido por mí. —¿Podemos dormir hoy y mañana hablarlo? Él sólo asiente mientras yo saco la pijama que dejó en mi casa el día que durmió conmigo, estaba tan cansada que comencé a cambiarme en medio de la habitación e incluso reí un poco al ver a Christian sonrojarse, un acto que creí nunca vería y era algo totalmente adorable, cuando me cambié salí del cuarto para servir dos vasos de leche y volver con ellos, al acabar dejo el vaso en la mesita de noche y abro las cobijas para acostarme. Lo escucho tararear una canción que no lograba identificar cuando se acuesta a mi lado pero de algún modo logró que me quedara dormida complemente siendo rodeada por sus brazos y el aroma que emanaba. Al despertar descubro que Christian no estaba pero lo que sí había era una caja roja con un moño plateado en la almohada, me siento tomándola entre mis manos, al abrirla mi sorpresa fue al ver un collar con un zafiro en forma de corazón sostenido por tres diamantes unidos a una cadena de plata, dentro de la caja también había una nota con la letra de Christian: "Feliz cumpleaños, te mereces esto y mucho más" Sonrió con el corazón latiendo de alegría por algo así, tomo el celular para mandarle un mensaje agradeciendo el regalo. Me levanto tomando los vasos de leche de anoche para llevarlos a la cocina, no sabía cual era el plan que tenía Allie pero estaba segura de que en algún momento entraría a mi casa a ordenarme que me bañara y me vistiera a su gusto aunque hasta que eso pasara me daría el tiempo de disfrutar de una buena taza de café negro auqneu cuando di el primer sorbo escuché la puerta abrirse con mucho estruendo y un tornado rubio entraba a mi casa con una bolsa blanca lista. —Antes me dejabas gozar del desayuno —le regaño bajando mi taza—. ¿Qué vamos a hacer el día de hoy? Ella no respondió ni esa ni a ninguna otra pregunta que le hiciera pero si me dejó desayunar sin apresurarme tanto, descubrí que en la bolsa había una como corona con el número 23, una cinta estilo miss universo pero que en ella decía "mejor amiga" y un conjunto de ropa que suponía sería para ella. —Bañate y ponte algo lindo —ordena autoritaria viendo mi pijama—. Y rápido o perderemos nuestra cita. —¿De qué cita hablas? Pero al igual que las preguntas anteriores se negó a darle una respuesta así que rendida ante las órdenes de Allie me baño más rápido de lo usual para saciar mi curiosidad sobre a qué cita debíamos ir, decidí ponerme una falda negra algo corta con una blusa azul y unos botines negros de tacón alto y justo antes de salir tomo el collar que me regaló Christian y me lo pongo, el corazón de zafiro se posa en medio de mis clavículas haciendo que cuando salgo Allie lo mire por unos segundos pero cuando le expliqué de dónde había salido no dijo nada en cambio me tomo del brazo para acomodarme la corona, ella ya traía puesta la cinta color negro con las letras doradas. Prácticamente me arrastró a su coche para llevarnos a un spa bastante lujoso por cierto, aunque me di cuenta de que era relativamente cerca a dónde vivía Christian pero sabía que él estaría ocupado todo el día lo cual me entristeció un poco dado que realmente quería que estuviera conmigo hoy. En el spa nos trataron como si fuéramos reinas, nos dieron un masaje, nos hicieron una manicura donde yo sólo pedí un francés mientras que Allie decidió irse por unas uñas rosa pálido y también nos hicieron un fácial bajo las palabras de la rubia "merecia ya ser tratada como debía serlo" cosa que tenía razón porque en las dos horas que estuvimos ahí fue un estado de relajación que disfruté demasiado. —¿Qué no traías otra ropa? —le pregunto a la rubia al verla cambiada. —Vamos a ir a un lugar fabuloso —responde como si eso explicara todo. El lugar fabuloso era un bar con karaoke dónde ya nos esperaba Guillian con su sonrisa brillante y al ver a Allie le dio un beso en la frente mientras miraba a la rubia sonrojada y riendo nerviosamente cosa que sólo pasaba cuando realmente estaba enamorada del chico. Después de que él me felicitara los tres entramos a una de las mesas, los meseros al enterarse de mi cumpleaños comenzaron a cantar con luces de bengalas y colocando un pastel de chocolate frente a mí. —Creo que esto es mejor que escaparnos como el año pasado —le hablo de cerca a Allie. El año pasado decidimos salirnos de casa por tres días para ir a Green Lakes con una casa de campaña y comida suficiente junto a mi hermano cuando estaba en descanso de la marina. —Tengo preparada una escapada —comenta con una sonrisa misteriosa—. Pero eso es luego por ahora tienes que pararte. La miro confusa volteando a ver a Guillian también quien sólo se encoje de hombros hasta que escucho mi nombre en las bocinas señalándome cómo la cumpleañero que debía pararse en el escenario a cantar así que en cuanto la luz me ilumino también lo hizo mi rostro a causa de la vergüenza mientras me levantaba a causa de los empujones de Allie y caminaba hacia el escenario, estaba realmente segura de que ella lo había organizado. Tomo el micrófono a la vez que can't take my eyes off you comenzaba a sonar, no era mala cantando pero casi nunca cantaba frente a tantas personas como ahora, con un largo suspiro comienzo a cantar la letra. You're just too good to be true. I can't take my eyes off you. Escuchó los gritos de Allie combinados con otros mientras seguía cantando la letra que salía en la pantalla hasta ya entrando en el coro es cuando mi mirada se topa con un chico de ojos grises que estaba recargado cerca de la entrada y me veía con una sonrisa seductora lo que hizo que me sonrojara. En cuanto acabo la canción dejo el micrófono en su lugar mientras bajo del escenario entre aplausos, miro a Christian quien me hace un gesto para seguirlo y yo, sin dudarlo, me acerco a la mesa donde tomo mi cartera y saco el dinero suficiente para pagar lo que hasta ahora habíamos consumido y para futuras bebidas entre Allie y Guillian quienes parecían totalmente ajenos al mundo, dejo el dinero en la mesa y tomo mi chamarra. —Los veo luego chicos —murmuro con una sonrisa de disculpa y señalo a Chris—. Me voy con él. —Me avisas cualquier cosa durante tu escapada —grita Allie para hacerse escuchar a través de la música que sonaba de nuevo. Me di cuenta de que todo fue confabulado entre ellos dos para que creyera que él no iba a estar conmigo en todo el día, me sorprendía las capacidades de mi mejor amiga para esto. Al salir del lugar notó la ausencia del coche plateado, miro de reojo a Christian que parecía estar fijando su atención en mi nuevo collar. —¿Te gustó? —pregunta extendiendo su mano para tomarlo entre sus dedos. —Es hermoso —murmuro totalmente pérdida por sentir su toque tan cerca—. Creí que tenías ocupado todo el día. —Allison me dijo que tenía que decirte eso para que pareciera creíble, ¿estás lista? —¿Para qué? Una camioneta se detiene frente a nosotros, la reconozco como una de las que nos lleva a casa cuando llegamos de alguno de los vuelos, volteo a ver a Christian sin entender mientras que el tira de mí para que suba. —Tú y yo, cariño, vamos a irnos un fin de semana juntos. Mi corazón aletea acelerado al oír aquella frase que sonó tan seductoramente que todo en mi se desconectó completamente ofuscada por una mente imaginativa pero hago caso y subo a la camioneta sin dudar en que esté podría ser el mejor cumpleaños que había tenido.
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