Especialista en Fortalecimiento de Objetos

Bai Yunfei
En el año 2008 del calendario Alma Celestial. La noche se asomaba en el inmenso imperio Alma Celestial, el único imperio en todo el continente Alma Celestial. En la provincia de Qing, en la ciudad de Roca Caída… "¡Uff! Finalmente puedo considerar esto como un día de trabajo. Hoy obtuve 23 monedas de cobre, dinero suficiente para comprar un bollo al vapor para cenar...". Dijo un joven, con voz fatigada, mientras atravesaba un oscuro callejón; apoyándose contra la pared del mismo y frotándose sus doloridos hombros, mientras murmuraba por lo bajo. Bai Yunfei, un joven de 18 años de edad con una altura de aproximadamente 1,75 metros. Con un cabello corto y simple, y un puente nasal que sobresalía de su delgada cara con ojos claros. Aunque no era guapo, su aspecto no era exactamente desagradable. Debido a sus muchos años como trabajador no calificado, su espalda se doblaba como un arco cada vez que caminaba, haciéndolo parecer más sumiso de lo que debería. De hecho, su cuerpo era relativamente fuerte, pero como no se había alimentado correctamente durante mucho tiempo, parecía más desnutrido que saludable. Después de un largo y duro día de trabajo, todo lo que quería hacer en este momento era comprar unos bollos de arroz al vapor para comer y regresar a su hogar, si es que así pudiera llamarse a la choza en ruinas en la cual vivía; la cual había sido su lugar de descanso durante los últimos nueve largos años. Desde que recordaba, Bai Yunfei nunca había visto a su padre. Su madre y su abuelo jamás le dijeron algo acerca de él. Y cuando él tenía tan solo cinco años de edad, su madre había fallecido a causa de una enfermedad, dejándolo a cargo de su anciano abuelo, haciendo que dependan el uno del otro para poder sobrevivir. Desafortunadamente, la mala suerte se aferraba con fuerza a la familia de Bai Yunfei. Su abuelo y él crearon un pequeño puesto para vender sandalias hechas de paja y así poder obtener algunos ingresos para mantenerse, pero, debido a los azares del destino, su abuelo terminó interponiéndose por equivocación en el camino del hijo de un noble local, lo que terminó en una brutal paliza por parte de los subordinados del noble niño hacia el pobre anciano. No mucho tempo después de esto, él también dejó a Bai Yunfei; que tan solo tenía nueve años cuando se quedó completamente solo en este mundo. Tales cosas no eran raras en este lugar. La gente común, especialmente como la familia de Bai Yunfei, quienes eran del más bajo nivel social, sin tierras, sin trabajo estable, apenas con una pequeña choza en la que era casi imposible vivir, ante los ojos de las familias nobles, ricas y poderosas, estos pobres indeseables no valían nada. Fue así como Bai Yunfei se quedó solo a la tierna edad de nueve años. Grabando el amor de su madre y la benevolencia de su abuelo en su corazón, él decidió apretar los dientes y continuar viviendo de manera honesta. Rogando por dos días y dos noches, Bai Yunfei logró asegurar un gran trabajo como portero en una tienda de arroz. Pero esto no se debió a la bondad del dueño de la tienda, quien nunca le había dado ni siquiera medio cobre de más en su paga habitual y que lo explotaba hasta el cansancio. De hecho, cuando comenzó, Bai Yunfei solo era capaz de ganar unas pocas monedas de cobre al día; lo cual a duras penas era suficiente para mantenerse vivo. Muchas veces, Bai Yunfei sintió que no podría soportarlo más. Todas las noches se acurrucaba en su destrozada choza, llorando en silencio, mientras el viento soplaba por los agujeros de la vivienda. Pero cada vez que lloraba, se dormía y normalmente soñaba con su amable abuelo, frotando ligeramente su cabello con cariño, mientras tejía unas sandalias de paja o le enseñaba a leer. Su madre también aparecía en estos sueños. Abrazándolo contra su pecho mientras señalaba las blancas nubes del cielo, diciendo cosas como: "Un día, cuando crezcas, serás como una nube blanca, flotando libremente y sin preocupaciones por el cielo...". A la mañana siguiente, se limpiaba los rastros de sus lágrimas, apretaba los dientes y continuaba moviendo los pesados sacos de arroz como el dueño de la tienda le exigía a diario. Nueve largos y duros años pasaron de esta manera. En este tiempo, Bai Yunfei experimentó por completo la verdadera naturaleza humana y entendió cuan sombrío era el mundo realmente. Pero todo lo que podía hacer era trabajar duro y confiar en sí mismo, para poder sobrevivir en este mundo de la forma más humilde posible. En realidad, había muchos plebeyos en la misma situación que él atrapados en los peldaños inferiores de la sociedad. Pero debido a la presión de la vida, muchos de ellos decidieron tomar caminos más oscuros. Sin embargo, Bai Yunfei nunca había seguido su ejemplo. Cada moneda de cobre que obtuvo, cada bocado de grano que comió, todo se lo ganó del esfuerzo que puso, paso a paso, en el trabajo; cargando pesadas bolsas de arroz a diario. Después de todo, cuando era pequeño, le había prometido a su abuelo que viviría siempre con la conciencia tranquila y sin sentir vergüenza por sus actos. Sin embargo, muchas personas se burlaron de la dedicación de Bai Yunfei, diciendo cosas como: "¿Una conciencia limpia? No me hagas reír. ¡En este mundo cruel, algo así no vale nada!”. Aun así, Bai Yunfei siempre los ignoró. Firme y resuelto en seguir viviendo de la forma en la que vivió durante estos últimos nueve años, a pesar de estar totalmente solo, Bai Yunfei continuó subsistiendo con esta filosofía de vida. "En comparación con antes, mi cuerpo es mucho más fuerte ahora. Si puedo llevar unos cuantos sacos de arroz más cada día, debería poder ganar el dinero suficiente para reparar las tumbas de mí madre y mi abuelo ... ", pensó Bai Yunfei, palmeando algunas monedas de cobre que llevaba en su túnica, y luego decidió acelerar su paso. Cuanto antes saliera de este oscuro callejón, antes podría comprar algunos bollos de arroz al vapor para así poder continuar hacia su humilde casa. Pero justo cuando inclinó la cabeza para caminar hacia adelante, se abrió sorpresivamente una grieta en el vacío detrás de él. Varias nubes de niebla negra salieron volando de la grieta y en una de ellas parecía haber un pequeño libro, envuelto en esta extraña niebla... Ya sea por accidente o por el destino, las masas de niebla negra se precipitaron hacia Bai Yunfei y entraron en su cuerpo. En ese momento, la mente de Bai Yunfei se quedó en blanco y cayó inconsciente al piso. Cuando se derrumbó en el frio suelo, una masa transparente de aire lo siguió fuera de la grieta medio cerrada, y también se precipitó hacia él, pero en vez de entrar en su cuerpo, lo envolvió completamente. Cada plano alterno tiene sus propias leyes primordiales. Cada vez que un plano alterno intenta invadir a otro, las leyes del mismo lo rechazan y trataran de destruirlo. Sin embargo, una vez que logra ingresar al plano de forma exitosa, las leyes primordiales lo asimilarían. Estos fragmentos de alma y aquel libro que entraron en el cuerpo de Bai Yunfei, ya estaban empezando a fusionarse con él. Después de que las leyes vigentes para este plano alterno rodearan el cuerpo de Bai Yunfei, se destruyó cualquier fragmento que aún no se fusionara con él antes de desaparecer como si nunca hubieran existido. A simple vista, parecía que Bai Yunfei solo se había quedado dormido en el frio suelo de aquel callejón. Aproximadamente, pasaron diez minutos antes de que el cuerpo de Bai Yunfei comenzara a moverse, habiéndose despertado súbitamente. Sentándose erguido, Bai Yunfei estaba confundido y sus ojos aún lucían algo desenfocados. Claramente, aún no se había recuperado por completo. Después de una larga pausa, Bai Yunfei logró apoyarse contra la pared con una mano, mientras usaba la otra para frotar suavemente su cabeza y murmuraba algo por lo bajo. Aunque estaba murmurándose a sí mismo, parecía que estaba hablando con alguien más. "Soy Tang Long... No, soy Bai Yunfei...". "Provengo de la tierra... no… soy del continente Alma Celestial...". "Soy un viajero interdimensional... Soy un plebeyo de la ciudad de Roca Caída...". "El agua está hecha de hidrógeno y oxígeno...". "Ahorré dinero para reparar las tumbas de mi madre y mi abuelo...". Aunque no son conscientes, los fragmentos de alma están compuestos de numerosos trozos de memoria que se fusionaron con Bai Yunfei, haciendo que sus recuerdos se confundan temporalmente. Tambaleándose de un lado a otro por la calle principal, como si estuviera ebrio, Bai Yunfei se movía en realidad solo por acción autónoma. Su conciencia estaba completamente borrosa en este momento y ni siquiera podía entender lo que estaba haciendo... ………… Un tiempo antes, las calles estaban llenas de actividad a medida que la gente común iba y venía. Pero ahora, todos se estaban apartando hacia a un lado de la calle, dando paso a un grupo de personas que venían caminando desde la puerta este de la ciudad. Liderando a este grupo, desde el frente, se encontraba un joven de aspecto elegante, vestido con ostentosas prendas. Sus cejas estaban afiladas como una espada y sus ojos brillaban como si fueran centellantes estrellas. Su cabello estaba bien atado detrás de su espalda, y el abanico plegable que agitaba en sus manos, soltaba una brisa refrescante y agradable en su rostro, mientras le señalaba a una persona a su lado las diferentes tiendas al costado de la calle. De vez en cuando, sus labios se curvaban en una brillante sonrisa, haciéndolo ver como si fuera un apuesto y deslumbrante príncipe, pero con un aire de cinismo marcado. A su lado, había una joven de pelo largo, vestida con delicadas y extravagantes ropas de color azul. Tenía un físico delgado y una tez clara, labios rojos y una nariz blanca. Sus grandes ojos miraban a su alrededor con cierto interés por las indicaciones del joven. Siguiéndolos de cerca, había un hombre de mediana edad de aspecto corpulento y vestimenta fina, con las manos cruzadas detrás de su espalda. Él estaba caminando lo suficientemente lento como para darles algo de espacio a estos dos jóvenes, una sonrisa se podía apreciar en su rostro mientras los miraba disimuladamente. Dos guardias robustos iban a su lado con espadas enfundadas en sus cinturas. Sus patrones de caminar eran aleatorios, pero de vez en cuando, sus ojos se abrían paso entre la multitud. Cualquiera que se encontrara con su mirada inmediatamente miraría hacia un costado con una mezcla de miedo y respeto. Después de ellos, vino un grupo de sirvientes; vestidos con atuendos simples. Cada uno de ellos llevaba una gran caja que parecía ser considerablemente pesada a la vista. A pesar de esto, los sirvientes caminaban con un paso fácil, lo que demostraba que también eran bastante fuertes. Eran parte de la familia noble más influyente de la ciudad Roca Caída, la familia Zhang. No solo controlaban más de la mitad de los negocios de la ciudad, sino que también eran una familia de cultivadores de almas. Aunque para el resto del enorme continente la familia Zhang no tenía importancia, en esta ciudad hasta el alcalde tendría que mostrar consideración por ellos. Cuando el señor y el heredero de la casa de los Zhang caminaban por la calle, ningún plebeyo se atrevería a interponerse en su camino. “Hermana Meng'er, fue algo totalmente inesperado para mí verte en la ciudad junto a mi padre. Deberías haber enviado a alguien para avisarme antes, para que yo pudiera hacer todos los arreglos necesarios para preparar cosas interesantes que sean de tu agrado... ". El joven le sonrió gentilmente a la joven. Este hombre era el aparente heredero de la casa de Zhang, Zhang Yang. Sin embargo, la jovencita conocida como Meng'er no mostró ninguna expresión externa ante la adulación de Zhang Yang. Ella simplemente dijo: “Me topé con el tío Zhang cuando estaba de visita en la ciudad de Pino Plateado. Como era algo conveniente, vine con él para ver a la tía. Pero me iré en unos días, así que no hay necesidad de preparar nada especial”. El ceño de la joven se frunció con sus últimas palabras y, como si se hubiera acordado de algo importante, agregó: “Además, no soy tu hermana y no me llames Meng'er. Llámame por mi nombre real, Liu Meng”. A pesar de la fría e indiferente respuesta de Liu Meng, Zhang Yang no se había desanimado, mientras continuaba hablando: “¡Je, je! Hermanita Meng'er. ¿Qué estás diciendo? Tú más que nadie debes saber lo que los ancianos de nuestras familias están planeando, nosotros estamos…” “No quiero pensar en otra cosa ahora. La única razón por la que incluso estoy haciendo turismo en este momento es porque no puedo lograr el avance para convertirme en una Guerrera de Alma de la etapa Intermedia. Solo quería aclararme la cabeza por un tiempo, antes de regresar y concentrarme nuevamente en mi entrenamiento, sin más interferencias”. Liu Meng lo interrumpió. "¿Qué? ¿Estás cerca de la etapa Media del reino Guerrero de Alma? Recuerdo que antes habíamos llegado al reino de Alma al mismo tiempo, y esto fue hace tan solo un año atrás. Y ahora estoy en la etapa Intermedia del reino Personificación de Alma. ¡Pero tú ya has avanzado tanto!” Esta vez, Zhang Yang no se molestó en seguir adulando a Liu Meng tan descaradamente como antes. En cambio, solo podía soltar un grito de asombro. Una mirada de desprecio hacia Zhang Yang brilló en los ojos de Liu Meng ante este hecho. Mirando hacia un lado de la calle, habló con soltura "No soy como algunas personas que se la pasan sin hacer nada útil a diario.” "Eh..." Zhang Yang estaba avergonzado por este comentario y dejó de hablar del tema. Con una sonrisa forzada, señaló a un puesto callejero cercano y dijo: "Pequeña hermanita, oh cierto, quiero decir, Liu Meng. Hay un puesto de venta de tanghulu por allí. ¡A muchas chicas les encanta comer eso! Como te has centrado tanto en tu entrenamiento, estoy seguro de que no has tenido tiempo para disfrutar de estas pequeñas delicias. ¿Verdad? ¡Déjame conseguirte una brocheta!” Luego de hablar, Zhang Yang tomó una brocheta de tanghulu antes de regresar al lado de Liu Meng. A pesar del robo, el vendedor no mostró ninguna clase de descontento y, en cambio, logró forzar una sonrisa de satisfacción en su envejecido rostro. Curiosamente, Liu Meng tomó lo que le ofrecieron y lo miró. Una lengua rosada se extendió desde sus labios para lamer el glaseado, provocando una genuina sonrisa en su rostro. Aquella sonrisa era tan rara y hermosa para Zhang Yang, que no pudo evitar mirarla fijamente durante un tiempo. Y así, el grupo continuó viajando por el centro de la ciudad con Zhang Yang comprando varias chucherías y juguetes para complacer a Liu Meng constantemente. Todo esto lo hizo con la esperanza de poder admirar otra hermosa sonrisa por parte de ella, pero sin tener demasiado éxito. Acababan de pasar por uno de los callejones más sombríos, cuando se encontraron a un joven algo distraído y vestido con ropas un tanto extrañas, murmurando incoherencias para sí mismo sin parar. Parecía como si el sujeto no se hubiera dado cuenta del grupo de transeúntes en la calle. De esta manera, continuó tropezando hacia adelante, cuando de repente, se chocó directamente contra Liu Meng. La aparición de este extraño joven fue demasiado repentina y Liu Meng había estado algo distraída mientras observaba los objetos de una tienda cercana. Jamás esperó que alguien se chocara en contra de ella, y era claro que debido al estado de confusión de Bai Yunfei, él tampoco tenía la "intención" de chocar con ella. Debido a esta falta de intención, no pudo sentirlo usando sus sentidos superiores como una cultivadora de almas; lo que resultó en que ambos cayeran al suelo. ...... Todo lo que Bai Yunfei pudo sentir en ese momento fue un gran dolor de cabeza. Todo tipo de información fluía por su ser sin parar, e incluso ahora, ni siquiera estaba seguro de dónde estaba. De repente, él sintió que su cuerpo chocaba en contra de algo, antes de notar que estaba cayendo sin control. Después de esto, pudo percibir que estaba recostado sobre algo suave y que una delicada fragancia podía olerse en el aire... No estaba seguro de si fue la colisión, la caída, el aterrizaje o la fragancia lo que hizo que Bai Yunfei recuperara su conciencia, pero fuese lo que fuese, esto le permitió recuperar el control sobre su cuerpo nuevamente. Aunque todavía no había vuelto a tener plena conciencia de sí mismo, sacudiendo la cabeza, Bai Yunfei se puso de pie; antes de finalmente darse cuenta de su situación. Había caído sobre una hermosa joven que vestía con una túnica azul. Él quedó totalmente estupefacto al notar que el delicado rostro de la joven estaba inclinado ligeramente hacia él. Pero ni una sola palabra salió de su boca y su mirada permaneció imperturbable. "Eh... señorita, lo siento. No quise tropezar contigo. ¿Estás bien?” Conectando los hechos, Bai Yunfei se dio cuenta de que debió haberse estrellado con ella al estar completamente distraído y se apresuró a disculparse; mientras inclinaba la cabeza en señal de arrepentimiento. Inclinando su espalda para alcanzar y tirar de la pálida muñeca blanca de Liu Meng, Bai Yunfei la ayudó a ponerse de pie con una secuencia de movimientos suaves y naturales. Fue entonces cuando Bai Yunfei notó el tanghulu desechado en el suelo. Avergonzado, Bai Yunfei se rascó la cabeza tímidamente y miró de izquierda a derecha, solo para ver al vendedor de manzanitas confitadas a un lado. En aras de complacer a Liu Meng, Zhang Yang le había indicado al vendedor que los acompañara en su recorrido. Bai Yunfei corrió hacia el vendedor y sacó una moneda de cobre, se la entregó rápidamente y regresó junto al a joven con una nueva porción de manzanitas confitadas. “Señorita, aquí hay unas manzanitas confitadas como compensación. Espero que me perdones, realmente no quise…”. ~ Bam! ~ Antes de que Bai Yunfei pudiera terminar de hablar, algo poderoso golpeó su cintura desde la izquierda. Un inmenso dolor lo agobió, y luego fue arrojado a un lado de la calle con fuerza. La pierna derecha de Zhang Yang regresó a su posición luego de la terrible patada que le lanzó a Bai Yunfei. Su cuerpo entero temblaba de indignación y su rostro tenía una expresión malévola, haciendo un marcado contraste con el joven noble tolerante que era antes. Cuando miro a Bai Yunfei, los ojos de Zhang Yang tenían un aura de intención asesina. “¡Eres solo un sucio plebeyo! ¿Cómo te atreves a maltratar a mi Meng'er? ¡Haré... haré que te maten!”.
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