La Boda de mi Ex

Capítulo Catorce
Llegamos a las afuera de un lugar llamado The Majestic Downtown, en si había sido un banco pero al final se convirtió en un salón para eventos en el centro de los Ángeles. Iba tomada de su brazo así que cuando entramos note al instante los techos altos y el espacio amplio, del techo colgaban 3 arañas de cristal que brillaban, también habían varias mesas acomodadas con manteles blancos y juegos de platos lujosos además de una pista de baile amplia. Bornout me lleva a una mesa cercana a la pista donde noté al instante su nombre y el mío anotados. —Es un lugar increíble — comento cuando me siento. Miro hacia mi lado encontrando Christian saludando a los que se iban sentado en nuestra mesa y otras personas hasta que podría decirse que saludo a todos los invitados también presentándome a mí evitando comentar que era su secretaria lo que logró que varias mujeres que se acercaron a el me miraran de forma celosa, hasta eso logró sentarse junto a mí. Notaba cierta incomodidad en el pero no quería comentar nada así que cuando logró sentarse y todos estuvieron en sus lugares comenzó la cena, era comida tan deliciosa que me sería imposible costearme una para hacerla en casa incluso con un resultado peor. —Ya había venido aquí antes —responde a mi comentario anterior que ya había olvidado—. Aunque no soy mucho de asistir a estos eventos. —¿Por qué? El sólo se encoje de hombros, asumí que no quería hablarlo y tampoco dije nada en parte porque un mesero trajo copas de campaña, mientras le daba unos sorbos saboreando el sabor me enteré que el evento era para brindar de agua potable a las comunidades de bajos recursos. Mientras terminábamos la comida, en la mesa se hablaba sobre las acciones de una empresa y todos se veían tan interesados en ellos que cuando me levanté disculpándome con las personas sentadas caminé hacia el tocador con la sensación de una mirada puesta en mí espalda. Cuando entro al baño notó que habían unas pocas mujeres que reconocí al instante dado que eran las que me habían presentado antes, me muevo incómoda hacia uno de los espejos y abro mi cartera sacando el labial dándole una pasada también me pellizco un poco las mejillas en un intento de darle color a mi rostro pálido y de paso aproveche para mandarle un mensaje a Allie avisando de que estaba bien. Cuando salgo de nuevo no alcancé a sentarme porque Bornout me detuvo tomando mi cartera y dejándola en la mesa para tomarme de la mano y llevarme hacia la pista de baile donde ya sonaba una melodía lenta y varias parejas bailaban al compás, nos hacemos espacio mientras yo me sentía nerviosa cuando su mano izquierda tomaba mi cintura y con la otra mi mano, ambos comenzamos a bailar al ritmo de la música mientras una sonrisa torpe se escapa de mis labios. —Lamento todo esto —lo escucho hablar cuando me hace dar una vuelta y me acerca de nuevo a él—. Esto debe parecerte aburrido. —Para nada, señor —respondo al instante. Ha sido una velada interesante para mí. —Por favor, estamos fuera del trabajo, me gustaría que me llamaras por mi nombre —señala mirándome fijamente—. Además, pensé estaría bien invitarte a salir a algún lado. —¿Cómo una cita? Ahora el rubor que cubría mi rostro era a causa de la vergüenza por preguntarlo, yo había asumido que estaba aquí como su secretaria muy a pesar de que no me haya presentado de esa forma ante los demás. —Sí, podría decirse que como una cita. Mi estomago vibro con el danzar de las mariposas, sabía y conocía el porque de esta sensación: me estaba enamorando de Christian Bornout, algo que nunca creí que volvería a pasarme. Por un momento el mundo desapareció a nuestro alrededor hasta que la canción llegó a su fin y ambos decidimos que lo mejor era ya irnos. Lo que me sorprendió es que al terminar el baile él se negó a soltarme de la mano incluso cuando se despidió de casi todo el mundo, sólo lo hizo cuando subimos a su coche porque manejo con una mano al volante y otra entre mis manos. —Gracias por esto —murmuro ligeramente triste porque esto tenía que acabar cuando llegamos a mi casa y noté la luz de mi apartamento encendida. —No es necesario agradecerme, Eryn, sólo creí que sería bueno hacer algo más que sólo trabajar. Otra sonrisa suya y otro revoloteo de mariposas, el ambiente a nuestro alrededor se sentía diferente como una corriente recorriera entre nosotros y ambos sólo nos miramos sin saber que hacer. Al final decido abrir la puerta y despedirme torpemente, hasta que subí a mi apartamento encontrando a mi hermano dormido en el sillón y a Allie en mi cuarto, me asomé por la ventana notando que el coche seguía estacionado, al parecer él me vio dado que encendió el motor y se alejó. Cuando logré cambiarme por mi pijama y quitarme el maquillaje mi teléfono vibro con un mensaje de buenas noches de él, mensaje que conteste al instante con una sonrisa en los labios. Al lunes siguiente parecía como si la noche del sábado hubiese sido un sueño del cuál desperté, todo seguía igual, estuve un par de horas trabajando con varios asuntos de la agenda y asignando personal a las juntas dado que Cass se había enfermado y ni vendría en un par de días por lo que todo estaba a mi cargo. Aún con ese hecho fui mandaba al piso 23 donde me esperaba Anne y dejando en arriba a la tercera asistente —La boda será en agosto 11 —me habla emocionada en cuanto entro a la sala—. Es el día en que empezamos a salir. —Es un día perfecto entonces —respondo sentándome frente a ella—. Ya podremos apartar bien la zona de la playa y el lugar para la recepción. —¿Estás bien? —pregunta mirándome atenta. —Si, no te preocupes, ahora, tenemos varias ideas para las invitaciones y los de diseño estuvieron haciendo algunas muestras. Eso logró distraerla mientras notaba cada invitación en distintos modelos y materiales aunque realmente no sabía si estaba bien, era algo extraño compartir una noche tan increíble para luego fingir que nada había pasado y eso me hacia pensar en demasiadas cosas aunque Allie tenía razón en que no había necesidad de preocuparse por eso ahora por lo que sólo sacudí la cabeza y me dediqué a ayudar en la decisión de las invitaciones haciendo que se decidiera por unas de fibra de algodón con un detallado en estilo acuarela en un sobre azul marino cerrado con un sello de cera con un grabado de estrella. También organicé de nuevo que en la solicitud del lugar y la playa se tenga registro el día que sería, tener una fecha facilitaba cualquier cosa en esta boda aunque ya quedaran unos tres meses para ello, al ritmo que íbamos, todo saldría bien y a tiempo, así que Anne se fue con las modistas para ver si las opciones de vestidos que tenían era de su gusto o si lo conseguiría por su cuenta. Camino hacia mi escritorio cuando mi teléfono vibra miro el mensaje de Bornout que brillaba en mi pantalla y dejo todo para caminar hacia el elevador y subiendo a mi oficina. —¡No puedes hacer eso cuando quieras! —escucho la voz de Bornout a través de la puerta de su oficina, claramente molesto. —¡Si estuvieras en casa al menos te enterarías de lo que pasa! —habla ahora una voz aguda femenina. Me quedo unos segundos en la puerta incómoda por no saber que hacer, al final tomo aire abro la puerta encontrándome con Christian molesto frente a su escritorio y una niña de unos 12 años sentada en una de las sillas con los brazos cruzados. —¿Quería verme, señor? La niña me mira por unos momentos como analizándome y luego mira a Christian: —¿Ahora harás que una de tus estúpidas secretarias me cuide? —exclama claramente molesta. —¡Morgan, ya basta! —grita Christian. La niña lo mira por unos segundos sorprendida y luego me mira a mi como buscando apoyo pero creo que no vio nada de eso porque salió cerrando la puerta con mas fuerza de la necesaria mientras yo sólo me quedaba en mi posición ligeramente asustada y sin entender que estaba pasando. Christian se deja caer en la silla donde estuvo la niña momentos antes y deja escapar el aire. —Lo lamento —se disculpa conmigo y saca de su saco una tarjeta negra de su saco para extendermela—.  Sé que estoy pidiendo mucho pero, ¿podrías llevarla a comer o algo? Extiendo la mano notando la tarjeta de crédito a su nombre aún quedándome en mi lugar con mi cerebro yendo a mil por hora, ¿era su hija? Cuando el nota que sigo ahí, sus ojos grises se posan en mí su rostro perdió el poco control que había logrado conseguir sin embargo logré hacer que mi piernas reaccionaran y salí de su oficina. Miro a la niña y respiro hondo. —Vamos por algo de comer —anuncio pasando junto a ella. —No quiero nada de él —la escucho hablar a mi espalda haciendo que me detenga. —Esta bien, yo pago. La volteo a ver y sonrío amistosamente mientras dejó la tarjeta en mi escritorio junto a la agenda, su actitud al instante cambia y ambas bajamos por el elevador haciendo una escala en el piso 23 para tomar mi bolsa con la laptop y el teléfono, para cuando salimos del edificio note la camioneta lujosa esperando afuera por nosotras. —¿Tienes coche? —pregunta a mí lado mirando con fastidio la camioneta. —Si, ¿por qué? —¿Podemos ir en tu coche? La volteo a ver notando su mueca de disgusto y al final acepto por lo cual ambas volvemos a entrar al edificio con dirección al estacionamiento donde se sentó en el asiento del copiloto de mi camioneta mirando por la ventana mientras yo manejaba hacia algún lado donde pudiese comer pero aún con la curiosidad de saber quien era la niña a quien estaba cuidando.
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